{"id":51429,"date":"2024-02-23T13:57:45","date_gmt":"2024-02-23T13:57:45","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/?p=51429"},"modified":"2024-02-23T13:58:31","modified_gmt":"2024-02-23T13:58:31","slug":"la-calle","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/?p=51429","title":{"rendered":"La calle"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/Florencio-1.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"768\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/Florencio-1-768x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-51434\" srcset=\"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/Florencio-1-768x1024.jpg 768w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/Florencio-1-225x300.jpg 225w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/Florencio-1-1152x1536.jpg 1152w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/Florencio-1-1536x2048.jpg 1536w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/Florencio-1-113x150.jpg 113w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/Florencio-1.jpg 1920w\" sizes=\"(max-width: 768px) 100vw, 768px\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\">\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/De-Chirico.png\"><img decoding=\"async\" width=\"722\" height=\"450\" data-id=\"51430\" src=\"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/De-Chirico.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-51430\" srcset=\"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/De-Chirico.png 722w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/De-Chirico-300x187.png 300w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/De-Chirico-150x93.png 150w\" sizes=\"(max-width: 722px) 100vw, 722px\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/De-Chirico-2.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"844\" data-id=\"51431\" src=\"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/De-Chirico-2.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-51431\" srcset=\"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/De-Chirico-2.jpg 1024w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/De-Chirico-2-300x247.jpg 300w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/De-Chirico-2-768x633.jpg 768w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/De-Chirico-2-150x124.jpg 150w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/De-Chirico-3.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"822\" data-id=\"51432\" src=\"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/De-Chirico-3.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-51432\" srcset=\"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/De-Chirico-3.jpg 1024w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/De-Chirico-3-300x241.jpg 300w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/De-Chirico-3-768x617.jpg 768w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/De-Chirico-3-150x120.jpg 150w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><\/figure>\n<\/figure>\n\n\n\n<p><em>de Florencio Nicolau<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La calle<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Especial para Eco Italiano<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Estoy en la calle.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfLa hora? Creo que mediod\u00eda. S\u00ed, es la hora sin sombra en que las lagartijas se acomodan bajo las piedras buscando escapar al tormento del calor porque la piedad de Dios (esa que nos permite cometer pecado y despu\u00e9s arrepentirnos) no vale aqu\u00ed.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>No percibo olores.<\/p>\n\n\n\n<p>La calle est\u00e1 en ninguna ciudad, en ning\u00fan pa\u00eds, en ning\u00fan planeta. La calle consolidada de luz solar y vestida de colores reticentes a una definici\u00f3n es una parte del universo que representa a todas las partes. No s\u00e9 como llegu\u00e9 ah\u00ed, simplemente empec\u00e9 a caminar ensimismado y me encontr\u00e9 en el medio de este paisaje. La recova rememora \u00e9pocas coloniales, de glorias pasadas pero tambi\u00e9n tiene un aire extra\u00f1o que evoca ruinas de otro planeta.<\/p>\n\n\n\n<p>No s\u00e9 como llegu\u00e9 a la calle ni s\u00e9 como saldr\u00e9 de ella pero en tanto, debo vivir la experiencia de estar atrapado entre mundos, entre dimensiones que no son exactamente conocidas. La presencia solar es inmanente al paisaje, una luz que estar\u00e1 ah\u00ed por siempre como si la calle fuera un lugar en donde la noche no llega nunca.<\/p>\n\n\n\n<p>***<\/p>\n\n\n\n<p>La noche no llega nunca.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Es un atraso temporal inentendible para los pobres humanos que estamos acostumbrados al ciclo de las estaciones, al devenir de la vejez, a los vencimientos de facturas, a los l\u00edmites puestos por la naturaleza y la humanidad al feliz desarrollo de nuestro esp\u00edritu.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;La calle no tiene noche, es siempre de d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Camino desesperanzado por la recova y tengo la sensaci\u00f3n angustiante de despertarme en mi habitaci\u00f3n de ni\u00f1o, cansado por los juegos del d\u00eda y no poder orientarme, esa curiosa sensaci\u00f3n de no saber en d\u00f3nde est\u00e1 la puerta, la ventana. Por una de las esquinas de la calle observo a una persona que se va definiendo conforme camina hacia m\u00ed. Es la t\u00eda Tota.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;La t\u00eda Tota con todas sus ocurrencias, sus vestidos, estampas y relatos de su vida en el campo. Ha renacido y est\u00e1 ahora en <em>la calle<\/em>. No es la t\u00eda Tota centenaria que se fue un domingo a la noche en una cl\u00ednica geri\u00e1trica de calle La Paz sino la t\u00eda Tota plet\u00f3rica de vida y fiestas, joven, la que no conoc\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Negrito, \u00bfqu\u00e9 es esto?<\/em>, pregunta mirando azorada las casas a su alrededor. Viste una piel negra y unos aros de calidad, con el garbo y la presencia de las damas refinadas de los a\u00f1os cincuenta del siglo pasado.<\/p>\n\n\n\n<p>Se acerca un hombre adusto vestido en un soberbio traje con chaleco y zapatos perfectamente lustrados; es Adolfo Perotti, el <em>t\u00edo Perotti.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014\u00bfD\u00f3nde estamos?<\/em>, pregunta a secas.<\/p>\n\n\n\n<p>Nunca habl\u00e9 con el <em>t\u00edo Perotti<\/em>, era un hombre demasiado importante para que un ni\u00f1o como yo le dirigiera la palabra y ahora <em>la calle<\/em> me lo pone delante de m\u00ed, en mis manos. Tengo el poder de contestarle. Contestar es tener poder, nunca me hab\u00eda dado cuenta. <em>Hay gente que no puede contestar preguntas porque no tiene poder.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Me armo de consciencia, esa es la expresi\u00f3n y le digo mientras miro de reojo a la t\u00eda Tota: <em>Estamos prisioneros dentro de<\/em> <em>un cuadro de Giorgio de Chirico.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>T\u00edo Perotti me mira azorado y dice: <em>\u00a1a la pelotita!<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Por una de las recovas de la calle, Toto Premassi pasea junto a do\u00f1a Delmira, la madre de <em>t\u00edo Perotti<\/em>. Es una mujer anciana, con el rostro surcado por el vicio de la vida. Se miran un momento el uno al otro y se vislumbran sonrisas inentendibles para el resto. Han acordado algo, la calle les ha permitido encontrase el uno al otro y as\u00ed mismos, porque la calle es el lugar en donde se producen encuentros.<\/p>\n\n\n\n<p>La t\u00eda Tota mira a Adolfo Perotti desesperada: \u2014<em>t\u00edo Perotti, \u00bfno quiere un cafecito?. <\/em>La miro con resentimiento y la vuelvo a la realidad.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Tia Tota, no ofrezcas nada porque no hay ni agua, estamos en <\/em>la calle<em>.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Una mujer se asoma a un ventanal en camis\u00f3n y le dice a la amiga: <em>te dejo porque estoy desde la ma\u00f1ana con un caf\u00e9 y una galleta<\/em>. Una transe\u00fante an\u00f3nima se da vuelta y exclama: <em>\u00a1\u00bfcon un caf\u00e9 y una galleta?!: \u00a1Jes\u00fas, Mar\u00eda y Jos\u00e9!<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Veo en una ventana a do\u00f1a Pierina, mi vecina italiana de la infancia, al coronel Osorio, a Juan Carlos Carrivali estudiando al piano una sonata de Haydn. Me veo a m\u00ed mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>A m\u00ed&nbsp; mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 hago en esta calle, rodeado de los muertos que son mi vida? El paisaje es ominoso por momentos, los personajes van apareciendo en la calle como si estuviera saliendo entre bambalinas, cada uno con un rol aprendido a la perfecci\u00f3n. La calle es un escenario donde las existencias pasadas de mis mayores y de la gente que alguna vez fueron parte de mi vida se exhiben de una forma natural, como verdaderos habitantes de esta ciudad&nbsp; secreta y elemental. Las mujeres y hombres aparecen repentinamente en este cuadro en el que entramos todos sin saber la raz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>***<\/p>\n\n\n\n<p>Giorgio de Chirico nos somete a un ejercicio de teatro de t\u00edteres en donde nosotros nos perdemos contemplando sus cuadros y viajando a una eternidad en donde todo vuelve a aparecer. Por eso es que mirar un cuadro de De Chirico es evocar, recordar.<\/p>\n\n\n\n<p>Giorgio de Chirico naci\u00f3 en Volos, Grecia en 1888 y falleci\u00f3 en Roma en 1978. Es uno de los m\u00e1s grandes pintores revolucionarios que dio Italia al planeta.<\/p>\n\n\n\n<p>Se lo considera el inventor de la pintura metaf\u00edsica.Florencio Cruz Nicolau<br>Paran\u00e1, Argentina, 23 de febrero de 2024<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>de Florencio Nicolau La calle Especial para Eco Italiano &nbsp;Estoy en la calle. \u00bfLa hora? Creo que mediod\u00eda. 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