{"id":52535,"date":"2024-03-16T13:58:14","date_gmt":"2024-03-16T13:58:14","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/?p=52535"},"modified":"2024-03-16T13:58:14","modified_gmt":"2024-03-16T13:58:14","slug":"el-templo-en-la-colina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/?p=52535","title":{"rendered":"El templo en la colina"},"content":{"rendered":"\n<p>De Florencio Nicolau <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/IMG_20231224_084209_201.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"768\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/IMG_20231224_084209_201-768x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-52536\" srcset=\"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/IMG_20231224_084209_201-768x1024.jpg 768w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/IMG_20231224_084209_201-225x300.jpg 225w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/IMG_20231224_084209_201-1152x1536.jpg 1152w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/IMG_20231224_084209_201-1536x2048.jpg 1536w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/IMG_20231224_084209_201-113x150.jpg 113w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/IMG_20231224_084209_201.jpg 1920w\" sizes=\"(max-width: 768px) 100vw, 768px\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\">\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Sabino.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"627\" height=\"1024\" data-id=\"52537\" src=\"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Sabino-627x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-52537\" srcset=\"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Sabino-627x1024.jpg 627w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Sabino-184x300.jpg 184w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Sabino-768x1254.jpg 768w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Sabino-940x1536.jpg 940w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Sabino-92x150.jpg 92w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Sabino.jpg 960w\" sizes=\"(max-width: 627px) 100vw, 627px\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/San-Carlino-scaled.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"768\" height=\"1024\" data-id=\"52538\" src=\"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/San-Carlino-768x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-52538\" srcset=\"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/San-Carlino-768x1024.jpg 768w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/San-Carlino-225x300.jpg 225w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/San-Carlino-1152x1536.jpg 1152w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/San-Carlino-1536x2048.jpg 1536w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/San-Carlino-113x150.jpg 113w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/San-Carlino-scaled.jpg 1920w\" sizes=\"(max-width: 768px) 100vw, 768px\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/cupula-san-carlo-alle-quattro-fontane.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"960\" height=\"720\" data-id=\"52539\" src=\"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/cupula-san-carlo-alle-quattro-fontane.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-52539\" srcset=\"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/cupula-san-carlo-alle-quattro-fontane.jpg 960w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/cupula-san-carlo-alle-quattro-fontane-300x225.jpg 300w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/cupula-san-carlo-alle-quattro-fontane-768x576.jpg 768w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/cupula-san-carlo-alle-quattro-fontane-150x113.jpg 150w\" sizes=\"(max-width: 960px) 100vw, 960px\" \/><\/a><\/figure>\n<\/figure>\n\n\n\n<p><strong>El templo en la colina<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Especial para Eco Italiano<\/p>\n\n\n\n<p>La cuesta es empinada pero mis piernas han sido bendecidas por los dioses. Nuestro pueblo no ha temido jam\u00e1s al suplicio de las largas caminatas y por eso hemos expandido nuestras fronteras. El ritual de los animales sagrados, que indican el inicio de la primavera se\u00f1alando la direcci\u00f3n de nuestras futuras colonias, ha favorecido una vez m\u00e1s a mis compatriotas. La luz de las estrellas, que codifican palabras que solo los iniciados entienden, ha signado la gloria de nuestro pueblo y de Quirino, el rey dios.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En Esta tierra de pinares sagrados y de lechuzas que hablan el lenguaje de la noche hemos encontrado un lugar plet\u00f3rico de animales y de tierras feraces. Tal vez por nuestros or\u00edgenes de monta\u00f1eses buscamos en este paisaje de colinas nuestro nuevo hogar.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Hace varias primaveras escuch\u00e9, al amor de una fogata, el relato de un hombre muy viejo. Era una noche a\u00fan fr\u00eda y la danza de las llamas con las sombras incit\u00f3 a la imaginaci\u00f3n y despert\u00f3 el temor reverencial que reside en el coraz\u00f3n los bosques.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Cont\u00f3 el viejo la historia acontecida muchos a\u00f1os atr\u00e1s cuando \u00e9l era apenas un cachorro en la manada. Hablando con altibajos en la voz, expresiones mudables en su semblante y gestos ampulosos de brazos versaba sobre dos ni\u00f1os perdidos en uno de estos montes. Nadie sab\u00eda de d\u00f3nde ven\u00eda ni por qu\u00e9 se hab\u00edan extraviado, pero lo cierto es que los hab\u00edan encontrado cuando los amamantaba una loba. Se tejieron leyendas en torno a sus vidas que nadie nunca pudo confirmar.&nbsp; Se rumoreaba que fundaron ciudades en las colinas solo para luego convertirse en enemigos. Uno de ellos, el m\u00e1s fuerte, soberbio y aguerrido tuvo la insolencia de decir que era Quirino, nuestro dios. Por eso, nos dijo el viejo, sus descendientes son gentes de arrogancia y de facilidad para condescender a la lanza y el escudo ante cualquier afrenta. Nos cont\u00f3 que en la guerra marchan como tortugas bajo un techo de escudos por donde sobresalen las moharras.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;El viento se deja sentir en la cima del monte en donde estoy para venerar a Quirino, el gu\u00eda de los sabinos. He venido a pedir por mi descendencia, por mis ganados y mi hogar. Los dioses son cuidadosos de quienes le rinden pleites\u00eda pero m\u00e1s lo son de quienes muestran una devoci\u00f3n sincera por su poder. S\u00e9 que los pinares, los lobos y los conejos que nos brindan el sustento son sus protegidos y que me dar\u00e1 una larga prole. Tal vez mi destino sea morir atravesado por una punta de nuestros enemigos, hijos de lobas y descendientes de hombres lejanos que pelearon una guerra calamitosa y cuya derrota los trajo aqu\u00ed cargando sobre sus hombros a sus ancianos padres.<\/p>\n\n\n\n<p>El arrebol de la tarde comienza a perder su esplendor y se avecina la noche. S\u00e9 que es un sacrificio pasar las horas de oscuridad cumpliendo con mi deber de sabino y de s\u00fabdito de Quirino; s\u00e9 que el sacrificio valdr\u00e1 la pena. El frio comienza a sentirse en el cuerpo protegido por pieles y por el reparo de un a\u00f1oso pino. La somnolencia se apodera gradualmente de mis ojos y de mi mente. El doble imperio del sue\u00f1o y la vigilia toma mi esp\u00edritu. La gran estrella roja brilla en el este. A su lado la virginal espiga blanca acepta su cortejo, La conjunci\u00f3n de los dos astros de colores dispares hechizan a los hombres y a los dioses. El cielo es un reba\u00f1o infinito de puntos brillantes.<\/p>\n\n\n\n<p>Veo al hombre.<\/p>\n\n\n\n<p>Un individuo de piel atezada por la intemperie y con barba ligeramente desordenada que manipula unas formas planas y de color claro en las manos, que de vez en cuando frota con una ramita. Est\u00e1 pensativo. S\u00e9 que es Quirino aunque nunca lo hab\u00eda imaginado as\u00ed. Se pone en cuclillas depositando las formas planas en el suelo desnudo, muy cerca del altar. De pronto la forma comienza a desdibujarse en la bruma. Una casa gigante que llega al cielo y se impone ante m\u00ed de forma recia y solemne. Es un edificio vivo. Sus paredes son curvas y se unen en formas extra\u00f1as y estructuras como \u00e1rboles de piedra sostienen los techos. Arriba de todo, seres alados sostienen lo que parece un escudo. El hombre se para y mira contemplativo la gran casa. Algunas partes estan incompletas y hay fuertes cuerdas que parecen servir para levantar rocas y colocarlas en las partes altas.<\/p>\n\n\n\n<p>He visto la casa de Quirino, el dios rey, el adalid de la guerra, lo m\u00e1s sagrado entre lo sagrado para nosotros los sabinos, el verdadero pueblo.<\/p>\n\n\n\n<p><em>***<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Francesco Borromini recobra el aliento entre resuellos luego de emprender la empinada calle que lleva a la cima del monte Quirinal.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Piensa con un escalofr\u00edo en los pueblos sabinos que cohabitaron este monte consagrado a Quirino \u2014de donde proviene el nombre\u2014 y cree sentir un esp\u00edritu que lo atraviesa, como un chubasco de aire helado que se cuela entre los pinares y los hace cantar. Hoy es el primer d\u00eda que pisa esta tierra en donde va a erigir un templo a pedido de Francesco Barberini, miembro de una&nbsp; familia de cardenales y prelados amantes de las obras p\u00fablicas. En su af\u00e1n de embellecer la ciudad han derruido antiguos solares para ver emerger palacios marm\u00f3reos y fuentes sofisticadas. Roma ha cambiado mucho en pocos a\u00f1os. Maffeo Barberini\u2014Urbano VIII\u2014lleg\u00f3 a sacar el bronce del Pante\u00f3n para construir el baldaquino de San Pedro. Los romanos acusan indignados: <em>Aquello que no han hecho los b\u00e1rbaros, lo han hecho los Barberini<\/em>. La familia tiene al nepotismo como su m\u00e1s refinado vicio: en los pasillos del palacio papal es dif\u00edcil no encontrarse con alg\u00fan funcionario que lleve el apellido Barberini.<\/p>\n\n\n\n<p>El arquitecto piensa en el encargo: un templo consagrado al dios trino y Carlo Borromeo. Los recursos no son abundantes, y el espacio es m\u00e1s bien peque\u00f1o. Pero ha concebido un dise\u00f1o \u00fanico en el mundo de la arquitectura. Sabe que el resultado puede ser un esc\u00e1ndalo para muchos pero est\u00e1 empecinado en hacerlo. Ser\u00e1 un templo de planta oval, una idea que ha introducido Miguel \u00c1ngel. Las formas curvas que modelan la c\u00fapula son un homenaje a las matem\u00e1ticas y el poder de la geometr\u00eda anal\u00edtica que permite intersecar secciones para crear formas nunca antes vistas en la arquitectura. El templo es la celebraci\u00f3n de la ciencia, del conocimiento y del inmenso poder de Dios que es tres y uno y que concibi\u00f3 la perfecci\u00f3n del n\u00famero y sus permutaciones en las divinas formas.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Borromini entra al templo con su imaginaci\u00f3n y recorre las columnas mirando hacia el majestuoso techo. La paloma del Esp\u00edritu Santo en la c\u00fapula domina el silencio. Cierra los ojos para ver mejor la planta y regodearse con su dise\u00f1o. Aprieta los planos en sus manos como adue\u00f1\u00e1ndose de su creaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Abre los ojos.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Junto a un viejo pino, un hombre envuelto en pieles lo mira boquiabierto de rodillas.<br>Florencio Cruz Nicolau<br>Paran\u00e1, Argentina, 16 de marzo de 2024<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De Florencio Nicolau El templo en la colina Especial para Eco Italiano La cuesta es empinada pero mis piernas han [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4,17],"tags":[],"class_list":["post-52535","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura","category-espanol-2"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/52535","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=52535"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/52535\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=52535"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=52535"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=52535"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}