{"id":52956,"date":"2024-03-23T14:21:56","date_gmt":"2024-03-23T14:21:56","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/?p=52956"},"modified":"2024-03-23T14:56:39","modified_gmt":"2024-03-23T14:56:39","slug":"el-ultimo-augurio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/?p=52956","title":{"rendered":"El \u00faltimo augurio"},"content":{"rendered":"\n<p>De Florencio Nicolau <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Florencio.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"768\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Florencio-768x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-52957\" srcset=\"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Florencio-768x1024.jpg 768w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Florencio-225x300.jpg 225w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Florencio-1152x1536.jpg 1152w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Florencio-1536x2048.jpg 1536w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Florencio-113x150.jpg 113w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Florencio.jpg 1920w\" sizes=\"(max-width: 768px) 100vw, 768px\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\">\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Noble-y-augur.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"627\" height=\"1024\" data-id=\"52958\" src=\"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Noble-y-augur-627x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-52958\" srcset=\"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Noble-y-augur-627x1024.jpg 627w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Noble-y-augur-184x300.jpg 184w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Noble-y-augur-768x1254.jpg 768w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Noble-y-augur-940x1536.jpg 940w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Noble-y-augur-92x150.jpg 92w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Noble-y-augur.jpg 960w\" sizes=\"(max-width: 627px) 100vw, 627px\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Augur.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"627\" height=\"1024\" data-id=\"52960\" src=\"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Augur-627x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-52960\" srcset=\"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Augur-627x1024.jpg 627w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Augur-184x300.jpg 184w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Augur-768x1254.jpg 768w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Augur-940x1536.jpg 940w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Augur-92x150.jpg 92w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Augur.jpg 960w\" sizes=\"(max-width: 627px) 100vw, 627px\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Paloma-1.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"627\" height=\"1024\" data-id=\"52961\" src=\"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Paloma-1-627x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-52961\" srcset=\"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Paloma-1-627x1024.jpg 627w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Paloma-1-184x300.jpg 184w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Paloma-1-768x1254.jpg 768w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Paloma-1-940x1536.jpg 940w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Paloma-1-92x150.jpg 92w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Paloma-1.jpg 960w\" sizes=\"(max-width: 627px) 100vw, 627px\" \/><\/a><\/figure>\n<\/figure>\n\n\n\n<p>El \u00faltimo augurio<\/p>\n\n\n\n<p>Especial para Eco Italiano<\/p>\n\n\n\n<p>La niebla informe va cubriendo el paisaje. El camino de piedras calzadas permite transitar por estos bosques&nbsp; humedecidos por las l\u00e1grimas de dioses y de hombres y la sangre de enemigos y animales.<\/p>\n\n\n\n<p>Pienso en mi deber sagrado de impetrar la voluntad de los dioses y de decidir cu\u00e1l de los destinos que proponen son los comunicables al pueblo. Los augures nunca podemos contar todo. Hacerlo ser\u00eda mostrar a la plebe la existencia de m\u00faltiples mundos y arraigar\u00eda en sus mentes d\u00e9biles el germen de la locura.<\/p>\n\n\n\n<p>La voluntad de dioses y de los l\u00e9mures impregna el bosque de un olor a muerte. Mi dignidad de elegido por el Colegio me da el valor suficiente para moverme entre este mundo de vivos y muertos, de realidad e irrealidad. Curiosamente el nuestro no es muy distinto. La diferencia est\u00e1 en el extra\u00f1o universo que conforman la conjunci\u00f3n de ambos. Mi habilidad es caminar m\u00e1s all\u00e1 en la intersecci\u00f3n de estas dos dimensiones regidas por manes, genios y penates. No soy de uno ni de otro. Muchos lo ven como un privilegio; otros, sienten desprecio fundado en la envidia.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Debo cumplir con los preceptos sagrados que rodean a la ceremonia. Cubrir mi cabeza con un lienzo purificado, elegir elmartillo del sacrificio, el hacha y cuchillo para extraer las v\u00edsceras que ser\u00e1nindagadas. Las manchas del h\u00edgado son las letras ocultas que cuentan el porvenir de nuestros pares. Las haza\u00f1as denuestros antepasados que hicieron grande a Roma y su gente nos hizo comprender la importancia de conocer los secretos ocultos en el lenguaje de a naturaleza. Los campos y bosques son un vasto pergamino en donde podemos leer los designios de los dioses.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Una hoja de haya o el sonido del viento en los pinares son mensajes que solo pueden desentra\u00f1ar quienes han llevado una vida de iniciaci\u00f3n y compromiso. Cuando era ni\u00f1o me escapaba de la granja y ven\u00eda correr aqu\u00ed, esperando el canto de los cuclillos mientras memorizaba las formas de las hojas de los diferentes \u00e1rboles. Descubr\u00ed que ten\u00eda una capacidad innata para comprender cosas del futuro a trav\u00e9s de los signos que aprend\u00eda a leer r\u00e1pidamente. Mi talento se empez\u00f3 a rumorear entre las gentes y comenzaron a sindicarme como el joven adivino del <em>pagus<\/em>. Con el paso del tiempo mis familiares descubrieron lo que&nbsp; hac\u00eda en el bosque y recib\u00ed una reprimenda que me dej\u00f3 dolorido por varios d\u00edas. Los romanos somos hombres de campo acostumbrado a castigar en forma violenta y a trabajar duro con el arado y los bueyes.<\/p>\n\n\n\n<p>D\u00edas despu\u00e9s de la golpiza mi padre se acerc\u00f3 al sencillo lecho de paja con el rostro compungido y avergonzado por la ira que hab\u00eda hecho llover sobre mis huesos. Lo acompa\u00f1aba un hombre de aspecto principal y de modales citadinos. Sosten\u00eda la capa con una  f\u00edbula ricamente labrada<strong>\u00a0<\/strong>que confirmaba su noble condici\u00f3n y el ejercicio de alguna magistratura. Le hab\u00edan contado de mi amor por el bosque y sus s\u00edmbolos y ahora ven\u00eda a <em>ofrecerme<\/em> sus servicios dado que, dijo sonriendo por primera vez, no se pod\u00eda perder el talento de un ni\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014<em>Roma te necesita, pich\u00f3n de b\u00faho <\/em>dijo poni\u00e9ndose en cuclillas a mi altura.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Mi padre ocult\u00f3 las piezas de plata bajo la ropa mientras mi madre preparaba el&nbsp; moretum, vi\u00e9ndome&nbsp; por \u00faltima vez en el camino junto al noble. Hab\u00eda encontrado mi destino de augur.<\/p>\n\n\n\n<p>***<\/p>\n\n\n\n<p>Han pasado los a\u00f1os y las historias que me cruzaron se entretejen en una retah\u00edla de recuerdos que aparecen de tarde en tarde, Soy un hombre viejo, he conocido la gloria y la estrepitosa ca\u00edda de hombres arrogantes. He sido testigo del injusto \u00e9xito de los corrompidos y la falta de suerte de los probos. Los caminos de nuestras vidas son indiscernibles. Tal vez las respuestas a nuestras preguntas han estado en los seis Libros sibilinos quemados por la pitonisa hace centenares de a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>El hado se me ha manifestado por la noche y me ha ordenado hacer un augurio. Es la primera vez en toda mi larga vida que leer\u00e9 en la penumbra del amanecer las v\u00edsceras de un animal para m\u00ed mismo. Ser\u00e1 un trabajo sin encargo y sin pregunta alguna. Ser\u00e1 el \u00faltimo.<\/p>\n\n\n\n<p>El animal, un buey vencido, se deja llevar inusualmente en calma. Las v\u00edctimas propiciatorias siempre conocen cuando se los lleva al sacrificio pero este no muestra ninguno de los signos habituales. Manso, parece saber que debe cumplir con lo que el hado me ha ordenado durante el sue\u00f1o. A\u00fan conservo la fuerza suficiente para asestar el golpe de martillo en el animal que cae como un rayo en el h\u00famedo suelo del bosque. Luego viene el desangrado y el acceso mediante el filoso cuchillo hasta los \u00f3rganos sagrados. El calor del h\u00edgado y la sangre se evaporan ominosamente y se entremezclan con la bruma.<\/p>\n\n\n\n<p>Parado en el medio del amanecer aparece Ianus, el dios bifronte. Tiene un rostro que mira hacia adelante, adusto y de nariz aguile\u00f1a. El otro, el que mira hacia atr\u00e1s es amargo. Es la deidad que rige los comienzos y los fines, el pasado y el futuro, lo conoce todo y nuestro pueblo le rinde pleites\u00eda no desprovista de algo de horror a lo sagrado. Hemos bendecido al primer mes de nuestro a\u00f1o con su advocaci\u00f3n y le dimos su nombre <em>ianuarii<\/em>, que los toscos mercenarios de Hispania pronuncian mal diciendo <em>ianero<\/em>. Asu lado aparecen seres divinales que no conozco por su nombre ni por su aspecto.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Las manchas del h\u00edgado revelan infinidad de cosas pero debo llegar al trance para poder ver el verdadero significado. El vapor que sube del \u00f3rgano comienza a dibujar figuras lejanas. Son tres personas sujetas mediante cuerdas y clavos a unos maderos. El sufrimiento pinta el rostro de los tres, pero dos de ellos, los que est\u00e1n a los extremos,&nbsp; muestran en su agon\u00eda rostros con aspecto de felones y frecuentadores de arter\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;El hombre del centro emana una luz tenue que comienza a tornarse cada vez m\u00e1s brillante. Se trata de una deidad desconocida, un esp\u00edritu de un mundo a donde jam\u00e1s he accedido a trav\u00e9s del augurio. Hay una sensaci\u00f3n de paz alrededor de la luz que me ba\u00f1a en un reflejo blanco azulado, como el de algunas estrellas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;La imagen del hombre torturado y ba\u00f1ado en su sangre no me trae ning\u00fan sentimiento de dolor, al contrario. Es extra\u00f1o ver a una persona iluminada con las manos constre\u00f1idas por sogas de c\u00e1\u00f1amo y hierros atravesando sus mu\u00f1ecas, los dedos crispados como queriendo asir algo. No entiendo el augurio, quienes tenemos este don no podemos definir que es lo que vemos, entendemos o leemos en las v\u00edsceras. El mensaje penetra en nuestro cuerpo y toma asiento en alguna parte del alma que debemos traducir al vulnerable lenguaje de las letras, imperfecto artificio humano.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;El cuerpo sangrante del doliente muta repentinamente en una figura movediza y saltarina. Es un pez, el m\u00e1s brillante que jam\u00e1s haya existido. El mar es azul y la luz del mediod\u00eda es brillante y blanca, de una paz extra\u00f1a. El pez salta y al caer a la superficie me ba\u00f1a con agua que siento en mi cuerpo como una bendici\u00f3n. Vuelve a saltar y nuevamente me siento abrazado por un frescor que lava mi alma en un rito de iniciaci\u00f3n. Es un <em>pez vivificador<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;En una metamorfosis inesperada surge del agua una paloma blanca como la nieve. Se eleva sobre el mar y recibe un haz de luz proveniente del cielo mientras abre las alas y se <em>manifiesta en tres rostros que son uno<\/em>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Esa imagen se desfigura en un abrir y cerrar de ojos. La luz cambiante se torna oscuridad por un momento para luego formar a un gallo que canta tres veces. <em>Tres veces<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Los sonidos del bosque penetran en la visi\u00f3n y estoy en un trance. El augurio es de complejo significado y siento en la cabeza un zumbido persistente como el grito de mucha gente en la lejan\u00eda que aumenta y decrece en ondas. Repentinamente el murmullo es similar al sonido de los \u00e1lamos en el viento, de una paz cantarina y refrescante que envuelven las im\u00e1genes que, ahora, est\u00e1n ba\u00f1adas por la&nbsp; luz que emana del&nbsp; hombre torturado. La mente se confunde pero, como saliendo de una grieta, entiendo (sin palabras) el mensaje. <em>Roma clavar\u00e1 a Dios a un madero<\/em>. La sentencia carece de plural y se centra en algo definitorio: un <em>dios singular<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Sonr\u00edo por \u00faltima vez en una comuni\u00f3n con el universo que nunca antes sent\u00ed y caigo de espaldas sobre la hojarasca con los brazos abiertos. El cuchillo propiciatorio atraviesa mi mu\u00f1eca; una rama de espino se me clava profundamente bajo el pecho sin sentir dolor mientras otras se hunden profundamente en mis sienes.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Amanece. Ianus y los dioses <em>desaparecen para siempre<\/em>. Me quedar\u00e9 ah\u00ed, yaciendo en el sotobosque y no volver\u00e9 a la casa.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Con la plenitud que da la felicidad pienso en el \u00faltimo augurio mientras me envuelve la bruma.<\/p>\n\n\n\n<p>Florencio Cruz Nicolau<br>Paran\u00e1, Argentina, 23 de marzo de 2024<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De Florencio Nicolau El \u00faltimo augurio Especial para Eco Italiano La niebla informe va cubriendo el paisaje. 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