{"id":55270,"date":"2024-05-11T13:41:05","date_gmt":"2024-05-11T13:41:05","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/?p=55270"},"modified":"2024-05-11T13:42:14","modified_gmt":"2024-05-11T13:42:14","slug":"un-rinoceronte-en-venecia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/?p=55270","title":{"rendered":"Un rinoceronte en Venecia"},"content":{"rendered":"\n<p>De Florencio Nicolau <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/Florencio-1.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"768\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/Florencio-1-768x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-55271\" srcset=\"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/Florencio-1-768x1024.jpg 768w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/Florencio-1-225x300.jpg 225w, 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Italiano<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Una persona importante proyecta ver un rinoceronte.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Sale a la media ma\u00f1ana de su casa en Venecia y mira al cielo para ver c\u00f3mo va a estar el tiempo. Al bajar por la escalera de m\u00e1rmol y mientras los lacayos, ayudantes y dem\u00e1s miembros de la comedia (de la cual \u00e9l es uno de los principales protagonistas) se desviven por adularlo y servirlo, piensa en que aspecto puede tener un rinoceronte. Se arregla la capa mientras sostiene el bast\u00f3n laqueado con la mano derecha y le sobreviene a la mente la figura de un animal que vio alguna vez en un libro muy antiguo de su padre (no, de su abuelo Amilcare, ahora recuerda). Sale, mira las columnas de la <em>loggia<\/em> y evoca nuevamente la imagen borrosa de ese rinoceronte grabado en una xilograf\u00eda de m\u00e1s de un siglo atr\u00e1s cuando las primeras bestias de esa cala\u00f1a dejaban\u2014por obligaci\u00f3n\u2014 las costas de \u00c1frica y se dirig\u00edan a trav\u00e9s del mar a llenar de asombro a la gente del continente.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;La persona importante sube con dignidad a la g\u00f3ndola y le da al lacayo algunas directivas en voz de mando, casi militar, si bien el jam\u00e1s ejerci\u00f3 las artes de Marte. Lo suyo son los negocios, el oro, piedras, telas, <em>vanitas vanitatum et omnia vanitas<\/em>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Se sienta en el bancal de la nave adornada hasta el rid\u00edculo y le recuerda el destino al gondolero. Solamente una formalidad porque toda la casa sabe desde la tarde anterior que ha llegado un barco a la <em>Seren\u00ecsima<\/em> y ha tra\u00eddo un animal de extra\u00f1a forma y costumbres ajenas al mundo cristiano. Dios no se ha esmerado en su creaci\u00f3n y en alg\u00fan que otro lugar ha dejado algunos ensayos a medio hacer o de dudosa calidad tanto material como moral.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;El sonido de las monedas cayendo en los platillos de la balanza la noche anterior se anida en su memoria como una imagen imperecedera, algo con un dejo de eternidad. Los negocios exitosos son como mariposas ex\u00f3ticas. Acciones vendidas en tiempos oportunos, informantes calificados que corren por las recovas de los banqueros que escriben a mano firme n\u00fameros en columnas y renglones con plumas de \u00e1nsar y cotejan las cotizaciones que traen los alcahuetes profesionales de la plaza y el puerto. Recorre el canal mirando las casas se\u00f1oriales de los ricos m\u00e1s importantes de Italia y el mundo. Las fachadas de aspecto oriental y ecl\u00e9ctico que recuerdan las relaciones de la <em>Seren\u00ecsima Rep\u00f9blega<\/em> con el mundo musulm\u00e1n. Cuando el dinero corre como r\u00edos, la fe pasa a ser un asunto secundario.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 es esta ciudad de agua y puentes sino una puerta hacia la eternidad? Los negocios han conformado esta geograf\u00eda de cristales de Murano y de canales malolientes, de ventanas de extra\u00f1a factura y de bibliotecas ingentes que albergan en sus anaqueles todos los mundos del mundo. Para construirse a si mismo fue menester destruir. Construir es destruir. Es un hombre de riquezas insondables, respetado y temido en esta ciudad de oro que hace los mejores negocios con el Asia, Europa y ahora, con la lejana y desdibujada Am\u00e9rica.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Uno de estos negocios, que le dej\u00f3 beneficios impensados, le ha permitido formar parte de los accionistas que trajeron al rinoceronte a la ciudad para&nbsp; exponerlo como un espect\u00e1culo p\u00fablico ante el asombro de los ciudadanos \u00e1vidos de la belleza de lo ex\u00f3tico. Mujeres cubiertas con antifaces y caballeros luciendo pelucas empolvadas y brocados que buscan salir del tedio y el lujo observando un prodigio de la naturaleza. Tal vez su raz\u00f3n de vivir, piensa, sea recuperar para la gente el para\u00edso perdido.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Desciende con parsimonia y altivez de la g\u00f3ndola y se dirige, rodeado de su s\u00e9quito, hacia el improvisado recinto donde se encuentra el animal llegado de otro continente. Es un momento extra\u00f1o en el que ambos, capitalista y bestia, se miran un momento a los ojos. Ese rinoceronte que nunca vio en su vida sino a trav\u00e9s de libros y de figuras est\u00e1 al fin delante de \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;El animal es un fen\u00f3meno, una especie antediluviana. Dios ha hecho a la naturaleza para deleite de su mejor creaci\u00f3n, el hombre, piensa el noble sonriendo con seglar suficiencia. Buscamos en la observaci\u00f3n de estos seres nuestro poder. \u00bfPretendemos de esta manera recuperar \u2014no exentos de sentimientos de culpa por habernos disgustado con la naturaleza\u2014, un nuevo Para\u00edso?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>De repente en el medio de la calle ve una figura peque\u00f1a, un mont\u00f3n de harapos que parecen surgir de las piedras de la calzada. No hay gente, todos han desaparecido sin dejar rastro. La persona importante mira extra\u00f1ado a su alrededor percat\u00e1ndose de la disminuci\u00f3n del sonido. Es una mujer en su mediana edad, llorando desconsoladamente en sollozos apenas audibles. Sus ropas est\u00e1n manchadas de sangre fresca que cae sobre los adoquines.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Es la sangre de todos los marineros que llegaron a \u00c1frica, la sangre de los cazadores que rodearon al animal, la de los hombres, mujeres y ni\u00f1os que esclavizaron esos mismos marineros. Es la sangre del dedo amputado del cuidador borracho una calle de Venecia.&nbsp; Es la sangre de&nbsp; los exiliados del para\u00edso.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;La persona importante busca desesperadamente el aire que no llega a sus pulmones y siente el ritmo de un coraz\u00f3n que desfallece entre las miradas de ojos desesperados de su s\u00e9quito porque saben que es adinerado y les puede prodigar&nbsp; favores a ellos a sus hijos y a sus nietos abri\u00e9ndoles las puertas en los palacios de la ciudad y permitiendo as\u00ed que entre en sus bocas la comida necesaria para la supervivencia en este valle de l\u00e1grimas del cual nadie puede escapar, ni siquiera una persona importante que busca el para\u00edso perdido en un animal for\u00e1neo que cautiva la imaginaci\u00f3n y el entusiasmo de los habitantes de esta ciudad de aguas y puentes de puentes y aguas como la que el hombre importante siente en la entrepierna mientras cae de rodillas con las manos en el coraz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Nunca hubo un para\u00edso perdido. Los que andamos medio perdidos somos nosotros, se dice a s\u00ed mismo. Los esbirros sacan a golpes a los curiosos que miran el cad\u00e1ver de la persona importante, boca abajo, sobre el adoquinado.<\/p>\n\n\n\n<p>Florencio Cruz Nicolau<br>Paran\u00e1, Argentina, 11 de mayo de 2024<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De Florencio Nicolau Un rinoceronte en Venecia Especial para Eco Italiano Una persona importante proyecta ver un rinoceronte. 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