{"id":59397,"date":"2024-07-27T15:54:36","date_gmt":"2024-07-27T15:54:36","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/?p=59397"},"modified":"2024-07-27T15:54:36","modified_gmt":"2024-07-27T15:54:36","slug":"los-ultimos-maestros-alfareros-de-josiah-wedgwood","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/?p=59397","title":{"rendered":"Los \u00faltimos maestros alfareros de Josiah Wedgwood"},"content":{"rendered":"\n<p><em>De Florencio Nicolau<\/em><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"http:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/Los-ultimos-maestros-1.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"627\" height=\"1024\" src=\"http:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/Los-ultimos-maestros-1-627x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-59401\" srcset=\"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/Los-ultimos-maestros-1-627x1024.jpg 627w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/Los-ultimos-maestros-1-184x300.jpg 184w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/Los-ultimos-maestros-1-768x1254.jpg 768w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/Los-ultimos-maestros-1-940x1536.jpg 940w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/Los-ultimos-maestros-1-92x150.jpg 92w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/Los-ultimos-maestros-1.jpg 960w\" sizes=\"(max-width: 627px) 100vw, 627px\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\">\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/Los-ultimos-maestros-2.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"627\" height=\"1024\" data-id=\"59402\" src=\"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/Los-ultimos-maestros-2-627x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-59402\" srcset=\"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/Los-ultimos-maestros-2-627x1024.jpg 627w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/Los-ultimos-maestros-2-184x300.jpg 184w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/Los-ultimos-maestros-2-768x1254.jpg 768w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/Los-ultimos-maestros-2-940x1536.jpg 940w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/Los-ultimos-maestros-2-92x150.jpg 92w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/Los-ultimos-maestros-2.jpg 960w\" sizes=\"(max-width: 627px) 100vw, 627px\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/Los-ultimos-maestros-3.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"627\" height=\"1024\" data-id=\"59403\" src=\"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/Los-ultimos-maestros-3-627x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-59403\" srcset=\"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/Los-ultimos-maestros-3-627x1024.jpg 627w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/Los-ultimos-maestros-3-184x300.jpg 184w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/Los-ultimos-maestros-3-768x1254.jpg 768w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/Los-ultimos-maestros-3-940x1536.jpg 940w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/Los-ultimos-maestros-3-92x150.jpg 92w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/Los-ultimos-maestros-3.jpg 960w\" sizes=\"(max-width: 627px) 100vw, 627px\" \/><\/a><\/figure>\n<\/figure>\n\n\n\n<p><strong>Los \u00faltimos maestros alfareros de Josiah Wedgwood<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Especial para Eco Italiano<\/p>\n\n\n\n<p>Las dos tazas de t\u00e9, espl\u00e9ndidas, luc\u00edan orgullosas detr\u00e1s del vidrio biselado del mueblecito. Hac\u00eda a\u00f1os que estaban all\u00ed y eran la delicia de los visitantes de la casa que\u2014 aunque no supieran nada de juegos de t\u00e9 o de porcelana de hueso\u2014 admiraban el color pastel y el adorno de las mujercitas talladas con fineza en alabastro. Don Guillermo, antiguo empleado de los ferrocarriles ingleses, las mostraba con orgullo brit\u00e1nico. Cuando lo hac\u00eda se dibujaba en su rostro una p\u00edcara media sonrisa mientras escuchaba sus cuidados discos <em>Decca<\/em> con sinfon\u00edas y cuartetos de Haydn.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya cerca de los ochenta, aunque saludable y arrogante como una pura sangre descendiente de <em>Godolphin Arabian<\/em>&nbsp; retozando con los cascos en Derby, hab\u00eda dejado de hacer la vida social que alguna vez tuvo entre los vecinos del barrio.<\/p>\n\n\n\n<p>Don Guillermo, William Hutton, era como buen ingl\u00e9s, un hombre serio y reservado aunque manten\u00eda en su trato con los vecinos un sentido del humor muchas veces no entendido. Hablaba bien el castellano con alg\u00fan entrevero de voces sajonas. Buen vecino, jovial despu\u00e9s de alg\u00fan trago, respetaba y amaba a los ni\u00f1os con la reticencia que le daba la raza, que a veces ve a los cr\u00edos como la consecuci\u00f3n de un mandato de Dios y de la Iglesia Anglicana. No se hab\u00eda casado aunque no le faltaron pretendientes de familias acomodadas.<\/p>\n\n\n\n<p>En el 66 arroj\u00f3 petardos para celebrar la victoria en Wembley y fue felicitado por los vecinos aunque a\u00fan estaba disgustado por la fanfarronada de Ratt\u00edn en la alfombra. Se entend\u00eda que un 4-2 contra los alemanes era m\u00e1s que una manifestaci\u00f3n de <em>fair play<\/em> teniendo en cuenta que un hermano de don Guillermo hab\u00eda muerto en el bombardeo de Londres.<\/p>\n\n\n\n<p>Don Guillermo eran conocido en el barrio por su afici\u00f3n al t\u00e9 del bueno y varios vecinos lo hab\u00edan imaginado con algo de envidia sana bebiendo de las dos hermosas tacitas que guardaba celosamente en su vitrina.<\/p>\n\n\n\n<p>Do\u00f1a Leonora era una buena mujer. Siempre convidaba con sus exquisitas pastafrolas y llevaba una vida intachable. No era chusma ni nada de eso. Siempre acompa\u00f1aba a las vecinas enfermas al sanatorio y cortaba sus hermosas flores de p\u00e1jaro para que las amigas la llevaran a la virgencita de la parroquia. Tocaba decorosamente en el piano sonatas de Haydn. Nunca hab\u00eda conocido el amor y tampoco el matrimonio. No era una mujer de luces pero ten\u00eda buena presencia a sus setenta y alguito.<\/p>\n\n\n\n<p>II<\/p>\n\n\n\n<p>Haydn uni\u00f3 a don Guillermo y a do\u00f1a Leonora.<\/p>\n\n\n\n<p>Un d\u00eda don Guillermo pas\u00f3 por la puerta de la casa de la mujer y le espet\u00f3 que ten\u00eda el nombre de una gran obra de Beethoven. Ella le dijo, sinti\u00e9ndose un poco inc\u00f3moda, que se sentaba a escuchar cuando don Guillermo pon\u00eda La sorpresa a buen volumen. Don Guillermo le dijo que Haydn era austriaco pero que siempre hab\u00eda tenido su coraz\u00f3n en Inglaterra y por eso compuso las Sinfon\u00edas de Londres. Ella le dijo que tocaba Haydn. Y al otro d\u00eda don Guillermo estaba en el sill\u00f3n de mimbre de do\u00f1a Leonora escuchando una <em>sonata divertimento<\/em> en re mayor.<\/p>\n\n\n\n<p>Con el paso de los d\u00edas do\u00f1a Leonora comenz\u00f3 a frecuentar la casa de don Guillermo ante el comentario de los vecinos que auguraban una historia de amor oto\u00f1al. No hab\u00eda recelos ni habladur\u00edas puesto que ambos eran muy queridos.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando la relaci\u00f3n comenz\u00f3 a asentarse y la confianza entr\u00f3 en el coraz\u00f3n de ambos don Guillermo sac\u00f3 las tacitas de t\u00e9 de mueblecito y esper\u00f3 a do\u00f1a Leonora con unos <em>scones <\/em>que hab\u00eda encargado a una prestigiosa confiter\u00eda del centro. La mujer qued\u00f3 pasmada ante el refinamiento de su flamante novio ingl\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>Do\u00f1a Leonora nunca hab\u00eda sido convidada a un t\u00e9 servido en tan distinguida vajilla y se sent\u00eda halagada por el gesto y obnubilada por el objeto en que se serv\u00eda la infusi\u00f3n. Tomaba el asa de la tacita con un temor a romperla que la llevaba a beber a sorbitos y dejarla en la mesa frecuentemente.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Esto debe ser costos\u00edsimo \u00bfno, Guillermo?\u2014<\/p>\n\n\n\n<p>Don Guillermo la mir\u00f3 a los ojos con ternura y se tom\u00f3 un tiempo mientras inclinaba la cabeza hacia atr\u00e1s, buscando en su pensamiento una respuesta impresionante. Con una sonrisa que do\u00f1a Leonor nunca lleg\u00f3 a entender le contest\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfCostoso?&#8230;es poco decir. \u00bfSabe que es esto?\u2014 dijo mientras pasaba el dedo por el borde de la tacita. La mujer qued\u00f3 blanca. Don Guillermo se llev\u00f3 el \u00edndice al labio y mir\u00f3 hacia abajo, a los zapatos de do\u00f1a Leonora, como evaluando si lo que iba a contarle era pertinente o no. Luego de unos segundos continu\u00f3 hablando.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Esto, Leonora, es porcelana Wedwood, original.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u2026 \u00a1Ah, claro!\u2014 Dijo la mujer que no entend\u00eda nada.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Josiah Wedwood fue uno de nuestros mejores alfareros. Hizo juegos completos para la Corona, algunos valen miles de libras, muchos est\u00e1n en museos a lo largo y ancho del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Do\u00f1a Leonora empalideci\u00f3 y ya no toc\u00f3 m\u00e1s la tacita.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;\u2014De hecho\u2014continu\u00f3 don Guillermo\u2014 est\u00e1s son las dos \u00faltimas tacitas de Josiah Wedwood. Las fabric\u00f3 en 1795, poco antes de morir. Las hered\u00e9 de mi abuelo materno y me han acompa\u00f1ado toda la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Do\u00f1a Leonora qued\u00f3 tan pasmada que nunca m\u00e1s acept\u00f3 tomar el t\u00e9 en esas tazas. Prefiri\u00f3 que don Guillermo sacara algunas m\u00e1s sencillas, algo que de caer al suelo no habr\u00eda que lamentar. Era una mujer sencilla, tal vez inculta, pero sab\u00eda que hay cosas en la vida con las que mejor no jugar y esas tacitas Wedwood ten\u00edan su seguro lugar en la vitrina.<\/p>\n\n\n\n<p>***<\/p>\n\n\n\n<p>Se casaron y fueron felices dos a\u00f1os, los m\u00e1s intensos de sus vidas. Escucharon los discos de Haydn y do\u00f1a Leonora interpretaba para su marido todo su repertorio. Eran la imagen misma del amor en la casita de don Guillermo, con sus malvones al norte y las tacitas de Josiah Wedwood en su cofre de cristal, lejanas, soberbias a su manera y \u00fanicas: la \u00faltima obra del m\u00e1s grande maestro alfarero de la historia de Albi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Como nos pasar\u00e1 a todos, un d\u00eda don Guillermo se muri\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Do\u00f1a Leonora acept\u00f3 con entereza el destino y agradeci\u00f3 al buen Dios los dos a\u00f1os de felicidad que le hab\u00eda conferido. Las vecinas la visitaron y le dieron sus condolencias.<\/p>\n\n\n\n<p>La viuda vivi\u00f3 algunos a\u00f1os en la casa que fuera de su amoroso marido ingl\u00e9s y de vez en cuando abr\u00eda con cuidado el mueblecito y con extremo cuidado sacaba las tacitas y, como en una oraci\u00f3n pagana, repet\u00eda los nombres de los \u00faltimos maestros alfareros al servicio de Josiah Wedwood que estaban escritos en la base: Gath y Chaves.<\/p>\n\n\n\n<p>Florencio Cruz Nicolau<br>Paran\u00e1, Argentina, 27 de julio de 2024<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De Florencio Nicolau Los \u00faltimos maestros alfareros de Josiah Wedgwood Especial para Eco Italiano Las dos tazas de t\u00e9, espl\u00e9ndidas, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[17,43],"tags":[],"class_list":["post-59397","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-espanol-2","category-historias"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/59397","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=59397"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/59397\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=59397"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=59397"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=59397"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}