{"id":61357,"date":"2024-09-14T19:29:32","date_gmt":"2024-09-14T19:29:32","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/?p=61357"},"modified":"2024-09-14T19:41:39","modified_gmt":"2024-09-14T19:41:39","slug":"shangai-bay","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/?p=61357","title":{"rendered":"Shangai Bay"},"content":{"rendered":"\n<p><em>De Florencio Nicolau<\/em><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"http:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/final-4.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"627\" height=\"1024\" src=\"http:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/final-4-627x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-61358\" srcset=\"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/final-4-627x1024.jpg 627w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/final-4-184x300.jpg 184w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/final-4-768x1254.jpg 768w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/final-4-940x1536.jpg 940w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/final-4-92x150.jpg 92w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/final-4.jpg 960w\" sizes=\"(max-width: 627px) 100vw, 627px\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p>Shangai Bay<\/p>\n\n\n\n<p>Especial para Eco Italiano<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando, al despertar, percibe la halitosis alcoh\u00f3lica en la nariz, ah\u00ed atr\u00e1s donde se une con la garganta, siente asco de s\u00ed mismo. El olor de la orina en el ba\u00f1o, ese olor a esmalte de u\u00f1a le da n\u00e1useas y vomita una botella de <em>Jack Daniel<\/em>. Mariposas negras volando por la habitaci\u00f3n y dibujitos en los ojos cuando los cierra, formas microsc\u00f3picas de unicelulares y cosas por el estilo, piensa recordando sus a\u00f1os inf\u00e9rtiles de facultad.<\/p>\n\n\n\n<p>Tantea por aqu\u00ed y all\u00e1 hasta llegar a la cama desarreglada y se pone la ropa como puede: una camiseta , la camisa arriba que se hab\u00eda quitado anoche sin desprender los botones, los pantalones vaqueros sucios y las zapatillas de tela a cuadritos blanco y negro, algo juveniles y pretenciosas para sus treinta y picos. A trabajar no va a ir, porque dejo de hacerlo hace seis meses. Al bar es medio temprano\u2014las once y media de la ma\u00f1ana\u2014 as\u00ed que se apoltrona en el sof\u00e1 y prende la tele. Lo mismo de siempre, mujeres desnudas en los canales populares y lagartos que comen mosquitos en los cultos. <em>La televisi\u00f3n es una mierda desde el mismo d\u00eda que naci\u00f3, lo mismo que me pasa a m\u00ed.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Un pasado de bonanza, una infancia feliz de juegos y de alegr\u00edas, de navidades con arbolitos iluminados y hermosas pelotas de f\u00fatbol obsequio de las t\u00edas y de los parientes que ve\u00edan en \u00e9l a su sobrino pr\u00f3digo. <em>\u00bfQu\u00e9 me pas\u00f3, Dios, si existes, qu\u00e9 me pas\u00f3?<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La pertenencia a una familia de buen pasar lo llev\u00f3 a estudiar medicina, m\u00e1s por imposici\u00f3n de los padres que por propia voluntad. Al terminar el secundario viaj\u00f3 con su padre a la ciudad para ver la facultad e inscribirse. Estuvo un tiempo en los claustros sin que le interesara absolutamente nada. Pasillos interminables con azulejos pasados de moda, laboratorios con olor a formaldehido que albergaban frascos con cabezas, manos amputadas, cerebros, penes. \u00bfA qui\u00e9n se le ocurrir\u00eda pasar a\u00f1os de su vida rodeado de esa feria de horrores? Lo suyo no era la medicina. Lo suyo era hacer nada.<\/p>\n\n\n\n<p>No lleg\u00f3 a terminar el primer semestre. Se aburri\u00f3 repentinamente y comenz\u00f3 a abandonar las clases antes de tiempo para luego dejar de ir. La ciudad lo seduc\u00eda con su movimiento permanente, con sus negocios, con su peatonal luminosa y llena de bares y comedores. Las mujeres bonitas se paseaban por las calles y todo era muy distinto a su pueblo lejano y extremadamente provinciano. Aprovechando el dinero que sus padres le enviaban comenz\u00f3 a disfrutar de las diversiones que prodigaba la ciudad.<\/p>\n\n\n\n<p>Se revuelca en el sof\u00e1 mientras mira la televisi\u00f3n. Se le confunden los programas que cambia r\u00e1pidamente porque no tiene ning\u00fan tipo de paciencia. Para \u00e9l el mundo es un continuum de desesperanza y de desinter\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Mosquitos que comen mujeres-lagarto desnudas<\/em> piensa mientras los dibujitos vermiformes le bailan en los ojos en un escenario amarillento. Se toca los ojos con los dos \u00edndices, aprieta un poquito sobre los globos y siente un dolor leve y agradable a la vez; ve nuevos colores: azules, verdes, y el amarillo de fondo. Se levanta como puede del sof\u00e1\u2014a esto son las doce y pico\u2014 y sale al pasillo enfilando a la puerta de calle.<\/p>\n\n\n\n<p>Una ma\u00f1ana como todas. El sol muy alto, y la gente que lo mira. Algunos lo saludan, lo conocen del barrio y saben que es un borracho sin cura pero no por eso mala persona. Tantea el bolsillo trasero del pantal\u00f3n para ver si siente los billetes que ha conseguido del t\u00edo bueno. Se acerca, pegado a la pared, a la puerta del supermercado, un galp\u00f3n espacioso con dos cajas y unas g\u00f3ndolas largas repletas de productos de marcas ignotas. No hay clientes. Entra y saluda a los due\u00f1os de miradas rasgadas y caras de piedra. Un muchach\u00f3n con aire de due\u00f1o y traje de corderoy beige con zapatillas de marca lo mira con asco, como mira Bruce Lee en las pel\u00edculas antes de matar a alguien. En la caja se apoltrona en una silla alta una chica de ojos rasgados y labios mal pintados que lo saluda sonriente, est\u00e1 despeinada y viste en forma desprolija con una camisa desgastada y con manchas de lavandina. Va a la g\u00f3ndola de las bebidas y saca una botella de tres cuartos con la cara de Jack Daniel. Paga y saluda. Sabe que es la \u00faltima que puede comprar porque se queda sin plata y ya no lograr\u00e1 m\u00e1s cr\u00e9dito del t\u00edo bueno. Es su \u00faltimo d\u00eda en la tierra, piensa.<\/p>\n\n\n\n<p>La chica de los ojos rasgados sonr\u00ede nuevamente y le da el vuelto. Lo mira salir con el paso inseguro a la calle y suspira meneando la cabeza con desconsuelo. Mira al Bruce Lee de corderoy y zapatillas de marca. Dice un rosario de ideogramas y contin\u00faa trabajando mientras lo mira alejarse por la vereda. El Bruce Lee se dirige a la cajera y le espeta un discurso entre enojado y despreciativo. La joven cajera le contesta temperamental se\u00f1al\u00e1ndose a s\u00ed misma con las manos y afirmando algo. El Bruce Lee se aleja refunfu\u00f1ando y la cajera sale de su puesto para dirigir una \u00faltima mirada al joven borracho. Traga saliva y vuelve a la caja.<\/p>\n\n\n\n<p>***<\/p>\n\n\n\n<p>Esa noche con todo el whisky encima tiene una pesadilla. Sue\u00f1a con una bah\u00eda inmensa en un mar bell\u00edsimo de un mundo lejano. Es como una bendici\u00f3n ver esa imagen en ese mundo on\u00edrico que nos dice verdades y mentiras. Sue\u00f1a que caminando por la playa de la bah\u00eda interminable aparece la china de la caja del supermercado. No es la mujer desprolija y descuidada de la realidad. Es una mujer primorosamente maquillada y vestida con un traje hermoso, adornado con motivos de dragones con detalles dorados. Se acerca y lo mira con los ojos rasgados prolijamente delineados y sombreados. Su pelo est\u00e1 planchado y es una mujer dulce, la m\u00e1s dulce que jam\u00e1s haya visto en su existencia. En el sue\u00f1o canta una canci\u00f3n que no conoce, pero fluye naturalmente de su boca:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Mariposa, por favor,<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>T\u00fa que vas de flor en flor<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Ll\u00e9vame a Shangai.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Se acerca a la joven china y sin proleg\u00f3menos se besan. La imagen es tan realista que siente en su gusto el sabor de la pintura de labios de la joven, la tersura de su cabello planchado. Es una sensaci\u00f3n real. Luego abrazados en un paroxismo de felicidad se meten vestidos a las aguas de la bah\u00eda y retozan enamorados por horas.<\/p>\n\n\n\n<p>Se levanta. Se ha orinado en la cama.<\/p>\n\n\n\n<p>***<\/p>\n\n\n\n<p>Con las \u00faltimas fuerzas que le quedan se ba\u00f1a. Son las tres de la tarde y ya no tiene dinero. Sal\u00e9 tambale\u00e1ndose y apoy\u00e1ndose en las paredes mientras soporta consciente las miradas de los vecinos que lo saludan y murmuran a sus espaldas. Enfila hacia el supermercado en vano pues sabe que no tiene medios para comprar otra botella. Al pasar por la puerta del galp\u00f3n observa al Bruce Lee que viste de Corderoy y esta vez calza chancletas de playa. El chino mira con desprecio a la cajera y se retira hacia adentro del establecimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>La china de la caja parece otra. Tiene los labios bien pintados y se ha puesto mascara de pesta\u00f1as. Usa un traje de buena calidad y tiene el pelo peinado y las u\u00f1as pintadas. Se ha empolvado el rostro.<\/p>\n\n\n\n<p>La cajera sonr\u00ede al muchacho. Es la \u00fanica persona que todav\u00eda mantiene alg\u00fan tipo de respeto. La mirada de la cajera es similar a la del sue\u00f1o, transmite una sensaci\u00f3n indescriptible, como si una bondad absoluta emanara de esos ojos, de todo ese rostro.<\/p>\n\n\n\n<p>El muchacho desahuciado la mira y prosigue su camino por la vereda; no hay cuento que pueda hacer para obtener una botella de whisky. No tiene escusas y adem\u00e1s no conoce su idioma. Resignado sigue su camino. Hace dos veredas y escucha una voz que le habla en chino. Se da vuelta y la cajera lo est\u00e1 llamando con las manos. No entiende que est\u00e1 pasando pero se acerca lentamente con algo de desconfianza, Un patrullero pasa haciendo sonar la sirena, los zorzales cantan en los \u00e1rboles. El mundo es el de siempre. Cuando llega a la puerta del galp\u00f3n la china lo hace ir junto a su puesto, se agacha y saca una botella de Jack Daniel oculta debajo de la caja. Sonriendo se la entrega. El muchacho se se\u00f1ala los bolsillos y menea la cabeza de un lado a otro. La china insiste y le extiende la botella.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay un instante de duda pero al fin la acepta. La cajera contin\u00faa sonriendo. Cuando toma la botella, la chica le acaricia la otra mano.<\/p>\n\n\n\n<p>Algo ha pasado piensa el muchacho. Su vida deber\u00e1 cambiar de ahora en m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Florencio Cruz Nicolau<br>Paran\u00e1, Argentina, 14 de septiembre de 2024<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De Florencio Nicolau Shangai Bay Especial para Eco Italiano Cuando, al despertar, percibe la halitosis alcoh\u00f3lica en la nariz, ah\u00ed [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[17,43],"tags":[],"class_list":["post-61357","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-espanol-2","category-historias"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/61357","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=61357"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/61357\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=61357"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=61357"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=61357"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}