{"id":64970,"date":"2024-11-16T14:27:53","date_gmt":"2024-11-16T14:27:53","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/?p=64970"},"modified":"2024-11-16T14:28:38","modified_gmt":"2024-11-16T14:28:38","slug":"verde-y-blanco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/?p=64970","title":{"rendered":"Verde y blanco"},"content":{"rendered":"\n<p><em>De Florencio Nicolau<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Verde y blanco<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"http:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/Verde-y-blanco.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"627\" height=\"1024\" src=\"http:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/Verde-y-blanco-627x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-64971\" srcset=\"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/Verde-y-blanco-627x1024.jpg 627w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/Verde-y-blanco-184x300.jpg 184w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/Verde-y-blanco-768x1254.jpg 768w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/Verde-y-blanco-940x1536.jpg 940w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/Verde-y-blanco-92x150.jpg 92w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/Verde-y-blanco.jpg 960w\" sizes=\"(max-width: 627px) 100vw, 627px\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p>Especial para Eco Italiano<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a> Esto empez\u00f3 pagando impuestos atrasados en el cementerio, mirando los cipreses y las araucarias mientras esperaba mi turno. Reflexionando sobre la muerte y otras zonceras lo vi por primera vez. Un hombre anciano de barba larga y vestido de riguroso traje, un poco pasado de moda, sentado en uno de los bancos cercanos a la entrada en actitud introspectiva. Sac\u00f3 un libro y se puso a leer atentamente sin darse cuenta ni acusar recibo de nada de lo que pasaba alrededor. Su figura quijotesca era, sino atractiva al menos interesante.<\/p>\n\n\n\n<p>Una vez que averig\u00fc\u00e9 los detalles del tr\u00e1mite, me retir\u00e9 de la oficina con las boletas impresas y fui a dar un paseo por el camposanto para mirar las flores y observar de cerca al viejo. En realidad me interesaba saber qu\u00e9 era lo que le\u00eda. Si se me permite una digresi\u00f3n, quienes cultivamos desde ni\u00f1os el culto a la lectura y los libros tenemos una inclinaci\u00f3n particular de conocer qu\u00e9 es lo que lee el pr\u00f3jimo. No en vano los lectores nos conocemos de alguna manera y hay algo que nos une que va mas all\u00e1 de las p\u00e1ginas que leemos o de las manos y las mentes que las escriben. El mundo de los libros es un plano paralelo a nuestra realidad y es donde los lectores nos sentimos, a veces, m\u00e1s c\u00f3modos.<\/p>\n\n\n\n<p>Pas\u00e9 cerca del hombre y mir\u00e9 \u2014previo cort\u00e9s saludo\u2014, la tapa del libro. Se trataba de una edici\u00f3n en r\u00fastica, bastante vieja y manoseada de <em>Investigaci\u00f3n sobre el entendimiento humano <\/em>de David Hume.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Interesante texto para leer aqu\u00ed\u2014dije con iron\u00eda\u2014 sobre todo porque este escoc\u00e9s escribi\u00f3 hasta pocas horas antes de encontrarse con la muerte.<\/p>\n\n\n\n<p>El viejo levant\u00f3 la vista del libro sin ning\u00fan tipo de asombro y me dirigi\u00f3 la palabra como continuando un di\u00e1logo que hab\u00edamos empezado mucho antes.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014S\u00ed, es cierto, pero debe usted a la casualidad hallarme en este lugar con este libro. Podr\u00eda haber tra\u00eddo cualquier otro, pero el hado lo quiso as\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Hablaba con cultismos y de una forma extra\u00f1a y refinada que revelaba una formaci\u00f3n singular. Me present\u00e9 y le dije que era aficionado a la lectura. Me contest\u00f3 con aire pensativo y con una mirada so\u00f1adora:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Ahh!, la lectura, fiel compa\u00f1era de mi vida; hall\u00e9 solaz en las p\u00e1ginas de un libro desde muy peque\u00f1o. Mis padres eran pobres trabajadores que no pod\u00edan permitirse el lujo de traer a casa cosas como m\u00fasica o libros. Es por eso que desde peque\u00f1o frecuent\u00e9 las bibliotecas p\u00fablicas como forma de entretenimiento ya que no ten\u00eda que pagar para acceder. M\u00e1s grande, cuando ya ten\u00eda un modesto trabajo de dependiente en un negocio (us\u00f3 la palabra <em>dependiente<\/em>), curs\u00e9, sin terminar, la carrera de letras. Hoy ya retirado me deleito releyendo paginas que dieron alguna luz a mis d\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>El buen hombre no ten\u00eda problemas en dialogar y <em>pose\u00eda<\/em> una forma de expresarse seductora, por momento sibilina. En pocos minutos me di cuenta de su personalidad atractiva y de su temperamento adaptable, mercurial.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 \u00bfQu\u00e9 lo lleva a venir a leer aqu\u00ed, al cementerio.<\/p>\n\n\n\n<p>Pens\u00f3 un momento mirando hacia adentro.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Este es el fin de todos nosotros. El \u00faltimo camino ser\u00e1 est\u00e1 calle\u2014 se\u00f1al\u00f3 la ancha entrada de la necr\u00f3polis\u2014 y dada mi avanzada edad encuentro normal empezar a acostumbrarme a estar aqu\u00ed. Adem\u00e1s hay una suerte de circunstancias propicias en el hecho de estar rodeado de todas estas tumbas y monumentos que recuerda a quienes han pasado por este plano en \u00e9pocas remotas. Cada uno de estos m\u00e1rmoles y de estos panteones albergan huesos pero tambi\u00e9n las historias y los sentimientos de centenares de personas que tuvieron sue\u00f1os, vivieron realidades crudas o afortunadas y que hoy son todos iguales. El silencio que encuentro aqu\u00ed sumado a que mi modesto hogar esta a apenas unas cuadras (se\u00f1al\u00f3 para todos lados con la mano), me invita a venir aqu\u00ed los d\u00edas de buen tiempo a releer mis autores preferidos: Hume, Locke, Cervantes. \u00a1Cu\u00e1ntos hombres y mujeres que nos han dejado una gran riqueza en sus obras! Y hablando de riquezas tampoco hay que subestimar la del arte que podemos contemplar aqu\u00ed. Un cementerio es de alguna manera un museo al aire libre. Cuantas estatuas, esculturas y ornamentos nos invitan a reflexionar sobre el inter\u00e9s del hombre en perpetuar su recuerdo a trav\u00e9s de la g\u00e9nesis de estas obras. Este lugar es una pl\u00e9tora de bronces y m\u00e1rmoles que <em>me ha dado mucha riqueza en los \u00faltimos a\u00f1os.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Parec\u00eda que en su profundidad filos\u00f3fica se transformaba en un maestro que iba a introducirme en el mundo de lo escatol\u00f3gico o los misterios de un universo ct\u00f3nico vedado a los profanos. El hombre prosigui\u00f3 en su soliloquio, inspirado por una fuerza del m\u00e1s all\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Diversas culturas del mundo antiguo se interesaron por las formas de representar el pasaje a otra vida m\u00e1s all\u00e1 de esta, repleta de las miserias y los sinsabores que nos han tocado en suerte, cuyo significado a\u00fan no tenemos la dicha o desgracia de conocer. Los etruscos nos legaron el culto a los cipreses, pues las \u00e1nimas de los muertos se albergan en sus ra\u00edces por la eternidad. Los romanos nos dejaron la costumbre de enterrar en nichos a nuestros muertos. Las plantas nos dan diversos mensajes a trav\u00e9s de sus olores y sus colores que juegan un papel preponderante en las ceremonias f\u00fanebres. \u00bfSab\u00eda joven que un catal\u00e1n, Celestino Barallat y Falguera, estudi\u00f3 el significado de las plantas y \u00e1rboles en las tumbas en una obra que dio a la imprenta en 1885 y que titul\u00f3 <em>Principios de la bot\u00e1nica funeraria? <\/em>Pues bien, qu\u00e9 m\u00e1s puedo decirle para explicarle la importancia para m\u00ed de este lugar que me ha brindado \u2014ir\u00f3nicamente\u2014 alguna de las <em>alegr\u00edas m\u00e1s memorables de mi vida solitaria.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Para el anciano la <em>necr\u00f3polis,<\/em> que significa <em>ciudad de los muertos,<\/em> era una forma de vida. Ha de haber gente para todo.<\/p>\n\n\n\n<p>***<\/p>\n\n\n\n<p>Menos de una quincena despu\u00e9s pas\u00e9 por la administraci\u00f3n del cementerio a terminar los tr\u00e1mites. Desde la oficina observ\u00e9 que el viejo fil\u00f3sofo estaba parado en la entrada con las manos en posici\u00f3n de respeto participando de un entierro. Sosten\u00eda un libro, lo que le daba el aspecto de un sacerdote. Al salir, discretamente me di vuelta y lo salud\u00e9 con una sonrisa. El hombre, hier\u00e1tico con su barba y su dignidad, realiz\u00f3 un movimiento de cabeza salud\u00e1ndome con acendrada cortes\u00eda. Un instante despu\u00e9s no estaba m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>***<\/p>\n\n\n\n<p>El verano se instal\u00f3 en la ciudad para quedarse. Un mediod\u00eda pas\u00e9 en auto por la calle principal del cementerio y de un golpe de vista vi una figura conocida. El anciano de riguroso traje gastado y con su larga barba a pesar del calor estaba parado en la esquina frente a la entrada, donde est\u00e1n las principales florer\u00edas, hablando libro en mano, con una persona de aspecto sospechoso, desharrapado y de no buen vivir. Intercambiaron algunas palabras y luego el individuo apur\u00f3 el paso y se meti\u00f3 en un negocio de esos donde se venden adornos de bronce y se cortan m\u00e1rmoles para nichos y tumbas. Mi amigo sigui\u00f3 su camino hacia el cementerio. Me adelant\u00e9 con el auto y respetuosamente lo salud\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfC\u00f3mo va la cosa caballero? Va un rato a leer aprovechando la ma\u00f1ana \u00bfNo?<\/p>\n\n\n\n<p>El viejo se sobresalt\u00f3 y abri\u00f3 grande los ojos. No esperaba que alguien lo pudiera encontrar. Al principio simulo no conocerme (lo cual es justificado dado lo poco que nos hab\u00edamos visto) pero luego se tranquiliz\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Ahh!, es usted joven, cr\u00e9ame que no lo conoc\u00ed\u2014 dijo mientras miraba nervioso a cada lado como si quisiera constatar que nadie nos estuviera mirando. Algo extra\u00f1o pasaba por su mente.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Disculpe si lo asust\u00e9, yo\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Para nada, para nada. Sabe, justo aparece usted y necesito la ayuda de alguien. Una persona de gran fortaleza. \u2014 esboz\u00f3 una sonrisa curiosa, ir\u00f3nica, llena de una picard\u00eda que no alcanc\u00e9 a entender. \u2014Vea, es algo muy sencillo acomp\u00e1\u00f1eme adentro, es un rato nom\u00e1s. Deje el auto ac\u00e1 debajo de los \u00e1rboles.<\/p>\n\n\n\n<p>Extra\u00f1ado por la propuesta, pero sin reparos ni preocupaci\u00f3n alguna entr\u00e9 con el hombre. Se acercaba la hora del cierre de la ma\u00f1ana. Cuando pasamos por la puerta el guardi\u00e1n de turno salud\u00f3 al viejo y me mir\u00f3 extra\u00f1ado. El fil\u00f3sofo le devolvi\u00f3 la mirada y dijo en voz muy baja y en tono muy extra\u00f1o e intimista:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Es <em>nuestro<\/em> amigo.<\/p>\n\n\n\n<p>El guardi\u00e1n me mir\u00f3 silbando bajito y agach\u00f3 la cabeza en se\u00f1al de reconocimiento <em>como d\u00e1ndome la bienvenida a algo.<\/em> Comenc\u00e9 a ponerme nervioso y a arrepentirme de haber entrado. El viejo sigui\u00f3 caminando por una calle paralela a la central.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Vamos por ac\u00e1, es solo un momento.<\/p>\n\n\n\n<p>Escuch\u00e9 la campana que anunciaba el cierre. Los \u00faltimos deudos que estaban visitando a sus mayores salieron despacio. Unos segundos despu\u00e9s el golpe de la reja de la entrada impuso el silencio de la siesta.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Est\u00e1n cerrando\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Tranquilo joven, vamos a salir en unos minutos, tranquilo, conf\u00ede en <em>nosotros<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Este segundo plural pronunciado en minutos comenz\u00f3 a inquietarme.<\/p>\n\n\n\n<p>Seguimos caminando y nos acercamos a un pante\u00f3n muy viejo. Sobre la pared hab\u00eda una gran placa de bronce con un pensamiento acerca de la muerte y el nombre de la persona enterrada. Los tornillos que la sujetaban estaban en muy mal estado y la placa estaba floja. El viejo se alej\u00f3 un momento y se meti\u00f3 en un pante\u00f3n abandonado y volvi\u00f3 con una bolsa de lona muy desgastada. El sol de verano estaba pegando implacable sobre el universo de m\u00e1rmol blanco. Sac\u00f3 de la bolsa una barra de hierro con un extremo curvo, de las que usan los alba\u00f1iles.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Tome, s\u00e1quela.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bf\u00a1Qu\u00e9 saque que\u2026!? Exclam\u00e9 asombrado y con miedo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Eso\u2014 me se\u00f1al\u00f3 la placa.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Usted me est\u00e1 proponiendo\u2026<em>\u00a1robar esa placa de bronce!<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u2014La jubilaci\u00f3n de empleado municipal no da para vivir, amigo. Y no le propongo: <em>le ordeno que lo haga<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>El mundo se vino abajo. Todas mis estructuras construidas desde peque\u00f1o en la escuela, en la casa con mis padres, en la universidad en el trabajo tocaron fondo en un instante. Descubr\u00ed que el <em>deber ser<\/em> est\u00e1 muy lejos de la realidad y que lo que me hab\u00eda faltado en la vida era precisamente <em>bajar a la realidad de vez en cuando. <\/em>Escaparme era un acto de cobard\u00eda, algo que una persona entera no pod\u00eda hacer; adem\u00e1s la puerta estaba cerrada. Tom\u00e9 la barreta y calc\u00e9 el extremo recto entre la placa y la pared.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014C\u00f3rrase <em>viejo de mierda<\/em>, si esto le cae en los pies lo deja rengo para siempre.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014<em>Viejo<\/em>, amigo, solamente <em>viejo<\/em>\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Hice fuerza y al tercer intento el sonido del bronce golpeando las baldosas reson\u00f3 como un trueno en el infierno. La foto del difunto me miraba con odio. Era la imagen misma de un juez reprobando mi conducta c\u00f3mplice del delito.<\/p>\n\n\n\n<p>El viejo se agach\u00f3 y tom\u00f3 con las dos manos la placa y en un esfuerzo importante la meti\u00f3 en la bolsa de lona y me indic\u00f3 con un gesto displicente que lo ayudara a llevarla.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Nos esperan por atr\u00e1s, vamos.<\/p>\n\n\n\n<p>No ten\u00eda escapatoria de ning\u00fan tipo as\u00ed que tom\u00e9 la bolsa yo solo\u2014despreciando al hombre\u2014 y lo segu\u00ed hac\u00eda el port\u00f3n trasero que, como supon\u00eda, hab\u00edan dejado abierto en un arreglo con cuidadores inescrupulosos. La siesta hab\u00eda desolado el barrio y no hab\u00eda testigo alguno a la vista, lo que me dio un respiro. Una camioneta destartalada estaba esperando. Subimos la bolsa en la caja y el viejo se ubic\u00f3 en el asiento del acompa\u00f1ante. Evit\u00e9 mirar al conductor. Desde la ventanilla me dijo con vos afectada, como imitando a un orador magn\u00e1nimo frente a una tribuna:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Como dec\u00eda el poeta <em>si te he visto no me acuerdo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Salud\u00f3. El veh\u00edculo dobl\u00f3 en la pr\u00f3xima esquina y el sonido del motor se extingui\u00f3 en el riguroso calor que le pon\u00eda una m\u00fasica de silencio al verde de los fresnos sobre el blanco murall\u00f3n del cementerio.<\/p>\n\n\n\n<p>***<\/p>\n\n\n\n<p>D\u00edas pasados buscando informaci\u00f3n sobre David Hume en internet, di con una p\u00e1gina del Cementerio Old Calton, en Edimburgo. Entre tantos monumentos c\u00e9lebres se encuentra la tumba circular del escritor y fil\u00f3sofo, fallecido en 1776. Record\u00e9 al instante al viejo ladr\u00f3n que lo le\u00eda sentado en un banco mientras perge\u00f1aba fechor\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>El cementerio Old Calton tiene una particularidad: una alta torre en un promontorio llamada <em>La torre de vigilancia<\/em>. El objetivo era utilizarla como punto de observaci\u00f3n para evitar el robo de cad\u00e1veres y ornamentos.<\/p>\n\n\n\n<p>David Hume se lo merece.<\/p>\n\n\n\n<p>Florencio Cruz Nicolau<br>Paran\u00e1, Argentina, 16 de noviembre de 2024<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De Florencio Nicolau Verde y blanco Especial para Eco Italiano Esto empez\u00f3 pagando impuestos atrasados en el cementerio, mirando los [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[17,43],"tags":[],"class_list":["post-64970","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-espanol-2","category-historias"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/64970","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=64970"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/64970\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=64970"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=64970"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=64970"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}