{"id":65286,"date":"2024-11-23T14:51:36","date_gmt":"2024-11-23T14:51:36","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/?p=65286"},"modified":"2024-11-24T13:36:27","modified_gmt":"2024-11-24T13:36:27","slug":"parece-abril","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/?p=65286","title":{"rendered":"Parece abril"},"content":{"rendered":"\n<p><em>De Florencio Nicolau<\/em><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"http:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/Parece-abril.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"627\" height=\"1024\" src=\"http:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/Parece-abril-627x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-65287\" srcset=\"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/Parece-abril-627x1024.jpg 627w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/Parece-abril-184x300.jpg 184w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/Parece-abril-768x1254.jpg 768w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/Parece-abril-940x1536.jpg 940w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/Parece-abril-92x150.jpg 92w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/Parece-abril.jpg 960w\" sizes=\"(max-width: 627px) 100vw, 627px\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>Parece abril<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Especial para Eco Italiano<\/p>\n\n\n\n<p><em>A Olga Springli, que sabe el porqu\u00e9<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a> Es cierto, est\u00e1 ah\u00ed atr\u00e1s. Es igual. Se mueve en el fondo de la casa vieja transformada en vivero, con una escalera impresionante que lleva al piso superior. Es un verano todav\u00eda benigno por las lluvias y algo de viento que ayuda a retrasar la can\u00edcula. El fuego del est\u00edo es un padecimiento aqu\u00ed en esta ciudad que se deja pintar de una forma particular, con esmero, por los soles del mediod\u00eda cayendo a pique y dibujando un escenario que no he visto en otra ciudad del mundo. El verano es insoportable pero a la vez hermoso en su despiadado calor, pero hoy es un d\u00eda at\u00edpico; llovi\u00f3 anoche y est\u00e1 fresco, oto\u00f1al. Entro en la casa que me traspasa de paz y silencio, el sonido de los autos en la calle se va apagando gradualmente a medida que me acerco al patio central, con plantas de todo tipo en macetitas dispuestas con cuidadoso arreglo y prolijos cartelitos indicando el precio y nombre. Agacha la cabeza y se dedica con ah\u00ednco a trasplantar unas mentas. La casa parece estar viva de tanto verde y color. Hac\u00eda mucho que no entraba en un lugar as\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Tiene la piel oscura. Mi recuerdo se ahonda sin dolor ni resentimiento en una mara\u00f1a de im\u00e1genes que no puedo sacar hace tiempo de mi cabeza. La madre, Chivanco, la casita en el barrio humilde. Es la continuaci\u00f3n de una historia interrumpida que me toc\u00f3 en suerte vivir, la parte que no v\u00ed pero sent\u00ed, lacerante. Me dijeron que estabas aqu\u00ed y aqu\u00ed te encuentro. Mi vida es un cuento escrito con mala letra, un argumento manido y com\u00fan. No hubo luces en mi destino ni prop\u00f3sito en esta tierra. Pero tu vida s\u00ed, fue una vida de luz, una existencia luciferina que proyect\u00f3 sombras dram\u00e1ticas a cada vuelta de p\u00e1gina.<\/p>\n\n\n\n<p>Es Abril en un recuerdo que se asoma a los l\u00edmites de la mente. Una mujer morena que camina en un barrio y sonr\u00ede cada vez que le cuento un chiste rebuscado. R\u00edes con el compromiso real de decirme que me amas de todas formas, que no es necesario que invente cuentos para seducirte o mostrarte mi ingenio. Proclamas, so\u00f1adora, que me quieres m\u00e1s all\u00e1 de todo eso y que no le interesan las convenciones del amor que son inventos de la sociedad y de la hipocres\u00eda. Me dices que siempre valoraste el amor como algo por si mismo m\u00e1s all\u00e1 de la materia que lo envuelve. Tienes pegado en tu cuarto humilde un cartelito que dice: <em>Detr\u00e1s de una mam\u00e1 que gasta todo su dinero en sus hijos hay una ni\u00f1a que vio a todos los ni\u00f1os tener cosas que ella tambi\u00e9n quer\u00eda pero que no se lo pod\u00edan dar, <\/em>as\u00ed nom\u00e1s sin comas ni respiros, una declaraci\u00f3n sin ambages a los cuatro vientos como la mujercita del diccionario que sopla el panadero. Y r\u00edes.Me llamo Abril.<\/p>\n\n\n\n<p>La joven contin\u00faa concentrada en su trabajo. Saca una menta de una bandeja y la trasplanta a una macetita. La planta queda ca\u00edda, deshidratada luego de que la ubica, pero la muchacha sabe que durante la noche se recuperar\u00e1 y ma\u00f1ana aparecer\u00e1n todas enhiestas y triunfantes salvo alguna rezagada o que no tendr\u00e1 un buen fin. La pasi\u00f3n que pone est\u00e1 oculta en la serenidad de sus gestos. Las manos morenas de dedos largos, algo escu\u00e1lidos, se mueven con los gestos de una bailarina antigua, de una sacerdotisa. Observ\u00e1ndola me sugiere la idea de un mistagogo que prepara a cada planta buscando un potencial disc\u00edpulo digno de ser iniciado en los misterios que regentea. Una lagartija min\u00fascula est\u00e1 adherida al ladrillo de una de las paredes del viejo patio. Tiene un brillo pegajoso, con patitas min\u00fasculas que se pegan y le permiten trepar en cualquier posici\u00f3n. Es una visi\u00f3n hipn\u00f3tica, casi una revelaci\u00f3n que me permite escapar por un momento de la grave fuerza que me lleva a la mujer. Pienso en todos los amigos que ten\u00edamos y en las ocurrencias que nos pasaban por la cabeza y que la consum\u00e1bamos en aventuras de una rebeld\u00eda est\u00fapida pero sana. Recuerdo a Chivanco caminando en una de las grandes plazas internas del parque simulando ser un mono que se mov\u00eda en cuatro patas, como un ancestral pitec\u00e1ntropo en celo que nos rodeaba y tu re\u00edas, re\u00edas, con la insuficiente luz de la tarde que te iluminaba la cara de un suave arrebol. Abril, mi amada Abril y todos nosotros que grit\u00e1bamos casi deseando que Chivanco se quedara por siempre en ese estado de protoanimal o protohombre, en una actitud simiesca eterna y el grito desaforado de alguno de nosotros que dec\u00eda en voz alta haciendo bocina con ambas manos <em>\u00a1Chivanco no te puedo felicitar si vos ya sos un mono!<\/em> y tu sonrisa que se resuelve en un gesto de la cabeza mir\u00e1ndome desde abajo y que busca cobijo en mi hombro, paloma de Dios, amada Abril, que disfrutas de las ocurrencias y la oficiosidad de Chivanco para hacer el rid\u00edculo y provocarnos la risa descompuesta y tu aroma a Polyana cinco cinco cinco que surge para envolverme, Abril.<\/p>\n\n\n\n<p>Chivanco, pitec\u00e1ntropo en celo, eso. Un mono loco y divertido, con esos cabellos renegridos y enrulados y esa sonrisa de buf\u00f3n que tanto cautiva, con esa oreja m\u00e1s abierta que la otra que le da un aspecto tan gracioso. Un monito libidinoso, el Chivanco.<\/p>\n\n\n\n<p>La due\u00f1a del vivero me pregunta en que me puede ayudar y le digo que estoy mirando nom\u00e1s, que sal\u00ed reci\u00e9n del m\u00e9dico y que vi abierto y entr\u00e9. Me dice que pase, bienvenido cualquier cosa le pregunta a la chica. Es una rusa, sexagenaria larga, es l\u00f3gico que le diga chica a una mujer de cuarenta a\u00f1os, aunque parezca mucho m\u00e1s joven. La muchacha me vuelve a mirar con ojos profundos como conociendo algo de m\u00ed. No sabe que sabe algo y por eso mira, pienso. Est\u00e1 perdida. Yo estoy perdido. Recorro las mesadas con los platines de conejitos y petunias, todo de una prolijidad encomiable, un vivero artesanal, hecho a esfuerzo.<\/p>\n\n\n\n<p>Me dice que quiere ir a vivir conmigo.<\/p>\n\n\n\n<p>Vamos a buscar una casa en un barrio de construcciones bajas, con hermosos \u00e1rboles en las calles, sembrados por el amor de los vecinos y no por un plan municipal. Grandes sauces llorones, aguaribayes, una cuadra entera con unos viejos pl\u00e1tanos. Es un lugar hermoso. Nos instalamos ah\u00ed para comenzar una vida juntos. Los compa\u00f1eros del grupo se acercan a la casa en donde hacemos reuniones a\u00fan juveniles, como no aceptando que somos una pareja con responsabilidades. Se prolongan las pizzas de los s\u00e1bados y alg\u00fan que otro asado en una churrasquera que hay en el fondo. Cuando uno es joven encontrar una casita con parilla es como entrar en un palacio gratis. Chivanco es el asador obligado, con sus secretos inescrutables y sus f\u00f3rmulas inefables para que la carne se ablande durante la cocci\u00f3n si es dura. Cosas que aprendi\u00f3 cuando estudiaba agronom\u00eda (lo \u00fanico que me sirvi\u00f3 de siete a\u00f1os de cursada, dice Chivanco). Hablamos de todo en esas reuniones. De los estudios, de los problemas en nuestros modestos trabajos que nos brindan unos flacos emolumentos para afrontar la vida con poca ropa, mucho arroz y demasiadas sonrisas. Y el asador que se llama a silencio repentinamente, mientras nosotros seguimos hablando en voz alta con gestos ampulosos sobre f\u00fatbol y los Beatles. Somos todos unos boludos. Creo que soy el \u00fanico que me doy cuenta que Chivanco y vos se est\u00e1n mirando mientras sonr\u00eden.<\/p>\n\n\n\n<p>La joven mujer traslada en una bandeja las mentas que termin\u00f3 de trasplantar debajo de una media sombra. Tiene la misma cadencia en el movimiento de traslaci\u00f3n. Se detiene igual, disminuye los pasos lentamente y comienza a ubicar una por una las macetitas en la mesada de madera con una prolijidad digna de un monje oriental. No puedo dejar de mirarla. Es un viaje a m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os atr\u00e1s. Alguien me dice que vio a Chivanco con Abril. En la tarde de ayer o del domingo, qu\u00e9 m\u00e1s da. No me parece posible, me niego a creerlo. Y despu\u00e9s todo lo dem\u00e1s, las recriminaciones, la poca plata, los disgustos, mis amigos. El llanto, los platos rotos, la puerta de la habitaci\u00f3n que se cierra de un golpe y el sonido de la llave dando doble vuelta. Y cinco a\u00f1os despu\u00e9s voy caminando por la luminosa calle de verano pintada de sol, nada m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 es el universo de a dos?; nadie puede adue\u00f1arse de otra persona. Es solo un delirio de la sociedad occidental y cristiana que ha inventado esa prisi\u00f3n entre un hombre y una mujer para siempre. Nada es para siempre. Y lo que vivo es solo eso, la demostraci\u00f3n de esa verdad indiscutible. Decir que dos que se aman lo hacen para la eternidad es una proposici\u00f3n no falsable. \u00bfQu\u00e9 tienes m\u00edo, v\u00e1stago de otro? \u00bfQu\u00e9 parte de mi est\u00e1 en ti? El deseo de que seas m\u00eda est\u00e1 oculto detr\u00e1s de las membranas de tus c\u00e9lulas, mis noches con tu madre han quedado grabadas en alg\u00fan lugar de tu a de ene, la energ\u00eda del deseo ocupa ahora una dimensi\u00f3n que la ciencia no puede explicar ni podr\u00e1 nunca. \u00bfQu\u00e9 hice yo de ti, que no puedo verlo pero sentirlo? \u00bfQu\u00e9 es lo que absorbi\u00f3 de m\u00ed tu madre ya que mi semen no le sirvi\u00f3 para nada? Tienes todos los soles de las plazas que recorrimos, las noches que nos quedamos hablando de tonter\u00edas, el sonido de las hojas cayendo en el oto\u00f1o en nuestra casita humilde de alquiler, el canto de los zorzales a las cuatro de la madrugada que escuch\u00e1bamos juntos asidos de la mano. Tienes la marca de la infidelidad, \u00bfla tienes?<\/p>\n\n\n\n<p>La muchacha se pasa la mano por el pelo y se lo acomoda detr\u00e1s de las orejas mostrando una pegada a la cabeza y la otra un poco abierta como para escuchar mejor mientras empu\u00f1a la regadera y vierte agua sobre las mentitas. Veo el sol que atraviesa la mir\u00edada de gotas y reflejan notas musicales que inciden en mis ojos. Una m\u00fasica de luz y de recuerdos gratos e ingratos que iluminan los o\u00eddos y seducen con sonidos los ojos en un trastorno de sentidos que una vez m\u00e1s me enga\u00f1an. Le pregunto a la due\u00f1a por el precio de unos plantines y mira a la muchacha para consultarle. S\u00e9 que va a llamarla por su nombre y me tapo los o\u00eddos con los dedos. No quiero, no debo, no merezco saberlo.<\/p>\n\n\n\n<p>Y cinco a\u00f1os despu\u00e9s en la luminosa calle de verano pintada de sol, nada m\u00e1s, el amigo de siempre, que hace una eternidad que no veo, me dice que tienes un c\u00e1ncer terminal y una hija que apenas camina y Chivanco que se volvi\u00f3 a su provincia despu\u00e9s de fracasar en todo. No s\u00e9 si sorprenderme por tu hija o por la enfermedad que ha proclamado sin ning\u00fan tipo de eufemismos.<\/p>\n\n\n\n<p>Encuentro parte de m\u00ed en esta sala de espera del psiquiatra. Voy saliendo lentamente del problema despu\u00e9s de meses de tratamientos. Me dice el m\u00e9dico que debo agradecer que f\u00edsicamente me encuentro perfecto, que siga con mi vida sana y que no exagere, que me tome una cerveza, nadie muere por eso y r\u00ede. Busco las recetas en la mesa de la recepci\u00f3n y amablemente me dan todo con la misma presteza y eficiencia de siempre, espero y miro alrededor de la sala y surge de pronto el amigo de siempre, que hace una eternidad que no veo, est\u00e1s igual, me dice y yo le contesto lo mismo y nos alegramos sinceramente de rencontrarnos despu\u00e9s de a\u00f1os. Hablamos en un rel\u00e1mpago de nuestras vidas y de todo un poco mientras la secretaria mucho mas joven que nosotros, podr\u00eda ser nuestra hija, nos mira divertidos, admirada de ver la bonhom\u00eda de dos hombres que ya han pasado la madurez y se dirigen a un oto\u00f1o indeterminado. Y as\u00ed, me dices sin que te lo pregunte: \u00bf<em>viste que la hija de Abril y Chivanco trabaja en el vivero de la otra cuadra?<\/em> Se da cuenta que lo traicion\u00f3 el subconsciente y se queda mudo; disculp\u00e1; no, no, no, est\u00e1 bien, en serio est\u00e1 bien, le digo; ha pasado tanto tiempo me dice; es cierto, le digo. Y es as\u00ed que me acuerdo que tengo que comprar plantines. Me acuerdo.<\/p>\n\n\n\n<p>Le pago a la due\u00f1a del vivero que est\u00e1 sentada en una mesa con paquetitos de fertilizante y sobrecitos de semillas de hortalizas. Me da el vuelto y me pone en una bolsita de pl\u00e1stico los plantines. Sonr\u00ede la rusa,<em> a pesar del verano que se viene, hoy es un lindo d\u00eda, fresco despu\u00e9s de esta lluvia<\/em>. Un d\u00eda oto\u00f1al parece. Mira a la muchacha que sigue trabajando con fruici\u00f3n entre las plantas. Un d\u00eda de oto\u00f1o, s\u00ed se\u00f1or, repite, parece abril, dice mientras no quita la vista de la joven mujer, <em>parece abril<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Parece Abril digo.<\/p>\n\n\n\n<p>Florencio Cruz Nicolau<br>Paran\u00e1, Argentina, 23 de noviembre de 2024<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De Florencio Nicolau Parece abril Especial para Eco Italiano A Olga Springli, que sabe el porqu\u00e9 Es cierto, est\u00e1 ah\u00ed [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[17,43],"tags":[],"class_list":["post-65286","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-espanol-2","category-historias"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/65286","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=65286"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/65286\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=65286"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=65286"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=65286"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}