{"id":66483,"date":"2024-12-29T14:47:13","date_gmt":"2024-12-29T14:47:13","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/?p=66483"},"modified":"2024-12-29T14:47:13","modified_gmt":"2024-12-29T14:47:13","slug":"llueve-sobre-estibaliz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/?p=66483","title":{"rendered":"Llueve sobre Est\u00edbaliz"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"http:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Llueve-sobre-Estibaliz.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"627\" height=\"1024\" src=\"http:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Llueve-sobre-Estibaliz-627x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-66484\" srcset=\"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Llueve-sobre-Estibaliz-627x1024.jpg 627w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Llueve-sobre-Estibaliz-184x300.jpg 184w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Llueve-sobre-Estibaliz-768x1254.jpg 768w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Llueve-sobre-Estibaliz-940x1536.jpg 940w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Llueve-sobre-Estibaliz-92x150.jpg 92w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Llueve-sobre-Estibaliz.jpg 960w\" sizes=\"(max-width: 627px) 100vw, 627px\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>Llueve sobre Est\u00edbaliz<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Especial para Eco Italiano<\/p>\n\n\n\n<p>Vuelve a caer la lluvia.<\/p>\n\n\n\n<p>Hace un momento que las nubes se juntaron para crear un escenario que se resolvi\u00f3 en agua. Me has dicho que te llamas Est\u00edbaliz. Te pregunto el origen del nombre y me dices que es vasco. <em>No puede ser que te guste la poes\u00eda<\/em>, me dices mientras la lluvia se viste de luz, Est\u00edbaliz. Pienso en ese d\u00eda, aqu\u00ed sentado entre tanta gente.<\/p>\n\n\n\n<p>Un pensamiento que se anida en nuestra cabeza, compartido, un dibujo hecho a cuatro manos entre vos y yo que nunca se concreta, sino que va mudando y tomando formas diferentes de acuerdo a los cambios de color del agua que moja nuestros cuerpos y el reflejo policromo de las luces de la calle que pintan la superficie h\u00fameda de nuestros abrigos, Est\u00edbaliz.<\/p>\n\n\n\n<p>Vamos andando bajo la lluvia por este camino de tierra que es como ir por <em>du c\u00f4t\u00e9 de chez Swann <\/em>y dejando que los transe\u00fantes nos miren con ojos extra\u00f1ados por nuestra sinceridad y nuestro amor insigne construido por la confianza y esa entrega del uno por el otro ajena a este mundo de envidias y resentimientos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 nos miran, Est\u00edbaliz?<\/p>\n\n\n\n<p>Piensa en la confianza que hemos generado y en la intimidad forjada con nuestro amor. \u00bfRecuerdas las noches de oto\u00f1o cuando hablabas de tus lecturas y tus sue\u00f1os? Cuantas historias revivimos al calor de las s\u00e1banas pensando en los juegos de todos los personajes de los libros que le\u00edamos juntos y que imagin\u00e1bamos ser nosotros en calles de ciudades que recorr\u00edamos con la imaginaci\u00f3n y que las ve\u00edamos cual si fueran reales. La San Petersburgo de Dostoievski y la Par\u00eds de Proust surg\u00edan entras las manchas de humedad de nuestra habitaci\u00f3n mientras t\u00fa eras Odette de Cr\u00e8cy yo un audaz Charles Swann revivido para acomodar la catleya malva en tu vestido.<\/p>\n\n\n\n<p>Solo para amarte Est\u00edbaliz.<\/p>\n\n\n\n<p>Las cuatro personas me miran desde el largo escritorio y me preguntan si me siento bien, si no tengo mareos o insomnio. Y nos miramos, Est\u00edbaliz, y nos re\u00edmos. \u00bfPor qu\u00e9 he de estar mal si estoy contigo? Pero me siguen preguntando lo mismo y no entiendo que es lo que quieren.<\/p>\n\n\n\n<p>Es una nube que nos rodea, como esas escenograf\u00edas que tanto nos gustan y que pintaban los italianos en los techos de las iglesias \u2014recuerdas\u2014 donde los angelitos, los <em>putti <\/em>rodean a los santos y sostienen guirnaldas que flotan all\u00e1 arriba mientras en el coro suenan melod\u00edas de canciones religiosas como las que escuchamos en el equipo de m\u00fasica de la habitaci\u00f3n. Esa neblina surrealista que nos dice que la vida debe seguir a pesar de todo Est\u00edbaliz; y t\u00fa que sonr\u00edes inquieta, sin moverte un cent\u00edmetro tendida en la cama, mostrando todos los dientes.<\/p>\n\n\n\n<p>Tu quietud me inspira los sentimientos m\u00e1s profundos, ver tu rostro que se marchita lentamente como la rosa que eres. Porque para marchitarse primero hay que florecer y por eso es que la decadencia de la flor recuerda la perfecci\u00f3n que alguna vez fue. Pero lo ser\u00e1 siempre en quienes hemos podido deleitarnos en la contemplaci\u00f3n de sus blancos y rosados p\u00e9talos que fueron como el arrebol en la ma\u00f1ana de dos enamorados. T\u00fa eres la flor que, ya amarronada y deca\u00edda, mantienes la esencia de lo bello en esos p\u00e9talos muertos pero vivos. Si no entendemos la belleza de la rosa no entendemos la perfecci\u00f3n de la flor marchita que deja caer la corola en el florero, en un movimiento de nutaci\u00f3n de su cabezuela, como rindiendo un humilde culto a la suprema divinidad que mueve el circulo de la existencia. Vivos para siempre, Est\u00edbaliz.<\/p>\n\n\n\n<p>Llueve. Llueve sobre la ciudad que es ninguna ciudad pero es Par\u00eds hace un siglo o m\u00e1s cuando pase\u00e1bamos juntos por las p\u00e1ginas de <em>\u00c0 la recherche du temps perdu<\/em>, volando hasta la ingenua Combray a contemplar por las tardes la iglesia y las vincas de los jardines. Como volabas entonces con flexibles movimientos degarzas o de acrob\u00e1ticas palomas virginales y no como el pajarraco que quiso entrar ayer por la ventana para comerte, Est\u00edbaliz.<\/p>\n\n\n\n<p>Las aves. Comenzaron a acercarse un d\u00eda. Ya hac\u00eda un tiempo que te hab\u00edas quedado dormida y te ibas marchitando lentamente. Primero una, luego otra, volando en c\u00edrculos por encima de la terraza. Graznando con ese sonido atronador que sal\u00eda de sus picos afilados. \u00bfNo saben que son los caranchos? le pregunto a uno de los cuatro que me est\u00e1 mirando desde el escritorio largo. La juventud acostumbrada a vivir en departamentos, aislados de la naturaleza ya no conocen de \u00e1rboles, de p\u00e1jaros y de mariposas como conocemos nosotros, mi amor.<\/p>\n\n\n\n<p>La lluvia me increpa, Est\u00edbaliz, me acosa. Me pregunto porque no pude evitar que te sacaran de la habitaci\u00f3n, t\u00fa no hab\u00edas hecho nada para que decidieran quitarte de mi vista y arruinarlo todo cuando reci\u00e9n estaba empezando. No entienden que los tiempos y los momentos de los enamorados son diferentes de los de la gente amarga que nunca conoci\u00f3\u2014ni conocer\u00e1\u2014el amor. Nuestros tiempos son la eternidad, fragmentos de un ciclo que va y viene por el universo y se interseca en momentos culminantes que solo nosotros los enamorados con may\u00fascula sabemos comprender. \u00bfQu\u00e9 es la muerte si no un concepto de quienes no entienden la vida? Nada es comprensible ya para el mundo. Amada de p\u00e9talos marchitos, s\u00e9 que volver\u00e1s a florecer con la tersura iridiscente que sol de la tarde pone en las estampillas, los conejitos y las begonias.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a> Y el olor Est\u00edbaliz, ese olor penetrante que rodea los libros y la peque\u00f1a cocina del departamento, un aroma pesado como a fruta vieja que recuerda que siempre estaremos juntos. Y los vecinos que golpean la puerta furibundos porque no pueden entender que el amor es indisoluble cuando dos lo hacen con pasi\u00f3n y para toda la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>El polic\u00eda escribe algo y se mira con los hombres de barbijo. La mujer de blanco se pone unos guantes de goma, no s\u00e9 qu\u00e9 va a hacer. Me indigna que me pregunten cosas que no tiene sentido contestar. No pueden entenderlo. Si no han amado no han vivido. Si no han vivido no pueden preguntar sobre la vida y tampoco sobre lo que contin\u00faa despu\u00e9s. \u00bfPor qu\u00e9 escond\u00ed un cad\u00e1ver quince d\u00edas en mi pieza? No s\u00e9 de qu\u00e9 hablan, me rio. Qu\u00e9 m\u00e1s puedo hacer.<\/p>\n\n\n\n<p>La mujer con el barbijo puesto entra en la habitaci\u00f3n y trae la camilla junto a los hombres que te miran con cara de repugnancia. Es una imagen certera de que no logran entender que es lo que est\u00e1 pasando. No ven la realidad, no ven lo incorp\u00f3reo, solo ven tu cuerpo corrompido por el accidente del espacio, el tiempo y la causalidad. La <em>cosa en si<\/em> escapa a quienes no tienen un alma preparada para verla, amor.<\/p>\n\n\n\n<p>La lluvia moja la tela con que te han cubierto. Solo para amarte, Est\u00edbaliz, cae sobre ti, para que vuelvas a florecer en alguna pr\u00f3xima primavera.<\/p>\n\n\n\n<p>Florencio Cruz Nicolau<br>Paran\u00e1, Argentina, 29 de diciembre de 2024<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Llueve sobre Est\u00edbaliz Especial para Eco Italiano Vuelve a caer la lluvia. 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