{"id":66781,"date":"2025-01-12T15:06:52","date_gmt":"2025-01-12T15:06:52","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/?p=66781"},"modified":"2025-01-12T15:07:18","modified_gmt":"2025-01-12T15:07:18","slug":"leeme","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/?p=66781","title":{"rendered":"L\u00e9eme"},"content":{"rendered":"\n<p><em>Florencio Nicolau<\/em><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"http:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Leeme.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"627\" height=\"1024\" src=\"http:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Leeme-627x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-66782\" srcset=\"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Leeme-627x1024.jpg 627w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Leeme-184x300.jpg 184w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Leeme-768x1254.jpg 768w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Leeme-940x1536.jpg 940w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Leeme-92x150.jpg 92w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Leeme.jpg 960w\" sizes=\"(max-width: 627px) 100vw, 627px\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p>L\u00e9eme<\/p>\n\n\n\n<p>Especial para Eco Italiano<\/p>\n\n\n\n<p>La habitaci\u00f3n es una parte del pasado. No s\u00e9 c\u00f3mo describirla pero son muebles antiguos, bien cuidados. Es ese t\u00edpico mobiliario de las casas de las abuelas, que no sabemos cu\u00e1l es su origen y nos deleitamos cuando nuestros mayores nos cuentan su historia. El sol es un toque de pintura sobre el piso de parquet encerado, pulcro y se\u00f1orial. Es dif\u00edcil decir cu\u00e1nto tiempo est\u00e1 alejada esa escena del momento actual. No s\u00e9 si puedo decirlo. Me miras y te miro. Contigo pasa lo mismo, amiga m\u00eda. No s\u00e9 qui\u00e9n eres, no s\u00e9 qu\u00e9 quieres. Tu aspecto es extra\u00f1o. No perteneces a una \u00e9poca. No perteneces a ning\u00fan recuerdo. Eres \u00fanica.<\/p>\n\n\n\n<p>Lees. Est\u00e1s concentrada en un gran libro de letra abigarrada. Parece que nunca lo vas a terminar, que es un libro escrito e impreso solo para existir como cosa material. Un objeto destinado a lucir su tafilete en la biblioteca de una gran casa sin que tenga trascendencia alguna el contenido. Cuando era adolescente y comenzaba a investigar entre las hojas de los textos de la biblioteca de mi abuela, me pasaban cosas extra\u00f1as. De vez en cuando encontraba obras que no me interesaban. Sin embargo, esos seres de papel cautivaban mi atenci\u00f3n por algo en particular: \u00bfQue sucede si me toca en suerte ser el \u00fanico lector de esta obra? \u2014, pensaba \u2014 \u00bfCu\u00e1ntos libros sin ninguna importancia habr\u00e1n sido lo la lectura de una sola persona? Suena extra\u00f1o no. Si ese individuo no lo hubiera le\u00eddo, las palabras del autor se habr\u00edan perdido en el universo como letras silenciosas.<\/p>\n\n\n\n<p>Con la vida parece pasar lo mismo. Cuantas existencias mundanas desfilan desapercibidas porque nadie se interesa realmente en ellas. Hombres solteros que pasean solo con perros, individuos de pobreza extrema que no tienen amigos. Se mueven en la vida saludando u ocupando un lugar en un escenario como la calle o una plaza. Pero a medida que van muriendo quienes lo conocieron de vista, se transforman en material insustancial. Una vez idos de aqu\u00ed nadie puede decir nada de sus vidas. Triste.<\/p>\n\n\n\n<p>Lees.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfDe cuantos momentos est\u00e1 hecha una vida? Ser\u00eda interesante contarlos. Imagino a un ser supremo o simplemente a un encargado, un demiurgo, contando cada uno de los instantes en que hemos decidido algo sin saber que lo hac\u00edamos. Medimos la vida en forma burguesa, en base a episodios que nosotros mismos hemos clasificados de importantes y que sin embargo no lo son. Hay humanos que recuerdan el d\u00eda de su casamiento como el m\u00e1s inolvidable de la vida. Nada mas falso en algunos casos: un evento inventado por la cultura de turno que marca un hito para nosotros. Pero \u00bfEl instante en que arrugamos un papel de caramelo en la cama y abrimos el libro que nos cambiar\u00e1 la vida? \u00bfQui\u00e9n lo cuenta? A veces ni siquiera nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p>Me sigues sonriendo, demiurgo, lees.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 lees? Miro nuevamente el libro que tienes en tus manos, con las letras como machoncitos negros y pienso acerca del tema de la obra. Historias de guerras sangrientas, un cuento de hadas, los pensamientos de un fil\u00f3sofo oscuro. Cualquier cosa es posible en este plano. No s\u00e9 que eres, ni por qu\u00e9 estoy aqu\u00ed. No lo s\u00e9. Hablo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No entiendo qu\u00e9 es lo que est\u00e1 pasando.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Te estoy leyendo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bf<em>Qui\u00e9n<\/em> eres?<\/p>\n\n\n\n<p>Sonr\u00edes con un gesto de superlativa belleza a pesar de lo extra\u00f1o de tu cara y tu aspecto indefinido. En realidad no tienes rostro; <em>soy yo el que lo siente<\/em>. Eres agradable, dulce, informe pero atractiva.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Soy yo.<\/p>\n\n\n\n<p>La respuesta tautol\u00f3gica es casi b\u00edblica. No me sirve de nada, pero sin embargo me dice algo. Mis recuerdos se han ido. Ya no los tengo, no soy pasado ni futuro, soy este presente del que no puedo escapar. \u00bfMe entienden? S\u00e9 que no puedo ir a ninguna parte y todo lo que acontece es el aqu\u00ed y el ahora. Contigo, lectora. Vuelvo a ensayar una pregunta:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 eres?<\/p>\n\n\n\n<p>Nuevamente sonr\u00edes, esta vez con ternura. Mueves la cabeza hacia un costado y me sonr\u00edes y te brillan los ojos. Bajas la cabeza y sigues leyendo. Luego repites el gesto, mueves la cabeza y sonr\u00edes. Lo repites, lo repites, lo repites. Es una escena de pel\u00edcula editada. Es un fragmento presentado en bucle. Me asusta la experiencia. Luego te quedas quieta y contestas.<\/p>\n\n\n\n<p>Soy tu autora, corrijo y repaso tu vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Me siento un poco mareado. Trato de concentrarme en sus palabras que no me dicen nada. Pero me quedo tranquilo porque ella es agradable en cuanto a compa\u00f1\u00eda se refiere. Pero no se cual es su objeto y eso no es tranquilizante. No puedo definir su forma; es un Proteo, un ser cambiante, mercurial. Es una ameba trasl\u00facida y luminosa, una voz, una mancha blanca. De repente se define como una ni\u00f1a de unos doce a\u00f1os. Est\u00e1 vestida en forma anacr\u00f3nica, como la peque\u00f1a arist\u00f3crata de un cuadro.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfTe gusto as\u00ed? Me dice.<\/p>\n\n\n\n<p>Asiento, pero no s\u00e9 c\u00f3mo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfTe acuerdas cuando escapaste de la escuela? Fue el d\u00eda de lluvia que no quer\u00edas rendir ese examen y saliste por un tapial de atr\u00e1s. Pensaste que era la mejor idea que hab\u00edas tenido junto a tus compa\u00f1eros. Cuando tus pies tocaron la vereda quedaste parado frente a la profesora que se hab\u00eda retrasado y llegaba apurada a la escuela a tomar el examen. \u00bfTe acuerdas?<\/p>\n\n\n\n<p>Re\u00edmos los dos. Fue un episodio que dio que hablar durante varios a\u00f1os. Hace unas semanas atr\u00e1s (semanas, \u00bfqu\u00e9 es eso?) un viejo compa\u00f1ero me la record\u00f3 y se ri\u00f3 de m\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 hacemos con ese recuerdo?\u2014 me dice sonriendo\u2014 \u00bflo dejo o lo borro?, te dio verg\u00fcenza durante muchos a\u00f1os; te sonrojabas cuando te acordabas. Un d\u00eda en la ducha cuando te preparabas para ir al trabajo lo evocaste repentinamente y te avergonzaste tanto que no quer\u00edas salir de tu casa.<\/p>\n\n\n\n<p>Re\u00edmos esta vez a carcajadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Le digo<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No lo borr\u00e9s, es mi recuerdo\u2014<\/p>\n\n\n\n<p>Asiente. Seguimos riendo los dos un buen rato.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 hacemos con este otro? Dice se\u00f1alando un p\u00e1rrafo la mitad del libro. Fue cuando te distrajiste con tu tel\u00e9fono mientras manejabas. Un d\u00eda tormentoso con el asfalto mojado. Estabas nervioso por lo que te hab\u00eda dicho tu ex mujer acerca de los ni\u00f1os, \u00bfrecuerdas?, que se los quer\u00eda llevar con ella a vivir lejos porque hab\u00eda conseguido un buen trabajo en otro pa\u00eds. No pudiste controlar tus nervios, la amargura de consumi\u00f3. Insist\u00edas en llamarla con el tel\u00e9fono. La tarde era ya de noche por las nubes y lo avanzado del invierno. Un fr\u00edo cruel sazonado con la lluvia persistente desde la ma\u00f1ana. Y t\u00fa que ten\u00edas un mil pensamientos d\u00e1ndote vuelta. Tal vez ya no ibas a ver a tus hijos tan seguido. Tal vez crecieran lejos de ti y les comenzaran a importar otras cosas y tu quedar\u00edas sumido en el olvido. Te convertir\u00edas en un viejo que alguna vez recibir\u00edas a un hombre y una mujer hechos y derechos que vendr\u00edan a visitarte, hablando con una acento extra\u00f1o, solo para recordarte que ten\u00edas hijos. Un recuerdo doloroso. No estabas preparado para eso. \u00bfEs as\u00ed?<\/p>\n\n\n\n<p>La miro confundido. Me habla de algo que no pas\u00f3 en mi vida. Vuelvo a ver el libro y estamos en un poco m\u00e1s de la mitad. Contin\u00faa.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014El tel\u00e9fono en tu mano y la cabeza gacha mirando los mensajes. El sem\u00e1foro en rojo que no viste y el violento golpe contra el otro auto. \u00bfLo borro? T\u00fa decides.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfCu\u00e1ndo fue eso?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Cuarenta y siete minutos atr\u00e1s, en tu tiempo\u2014contesta seria. Ya no sonr\u00ede. \u2014\u00bfLo borro?<\/p>\n\n\n\n<p>Suspiro.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 episodio viene despu\u00e9s?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Nada.<\/p>\n\n\n\n<p>Sobreviene un silencio. Es similar a cuando era ni\u00f1o y me despertaba los domingos y mis padres no lo hab\u00edan hecho aun. Me quedaba mirando el solcito que entraba por la ventana que iluminaba el parquet. Es el lugar en donde estoy ahora. No me hab\u00eda dado cuenta.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No, no lo borr\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>Arroja el libro a un costado y ahora vestida de blanco empuja la camilla hacia el tom\u00f3grafo. Veo las paredes del aparato y despu\u00e9s nada m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Florencio Cruz Nicolau<br>Paran\u00e1, Argentina, 12 de enero de 2025<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Florencio Nicolau L\u00e9eme Especial para Eco Italiano La habitaci\u00f3n es una parte del pasado. 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