{"id":66931,"date":"2025-01-17T14:54:53","date_gmt":"2025-01-17T14:54:53","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/?p=66931"},"modified":"2025-01-17T14:55:38","modified_gmt":"2025-01-17T14:55:38","slug":"cairo-futbol-club","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/?p=66931","title":{"rendered":"Cairo F\u00fatbol Club"},"content":{"rendered":"\n<p><em>Florencio Nicolau<\/em><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"http:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Cairo-Futbol-Club.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"627\" height=\"1024\" src=\"http:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Cairo-Futbol-Club-627x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-66932\" srcset=\"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Cairo-Futbol-Club-627x1024.jpg 627w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Cairo-Futbol-Club-184x300.jpg 184w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Cairo-Futbol-Club-768x1254.jpg 768w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Cairo-Futbol-Club-940x1536.jpg 940w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Cairo-Futbol-Club-92x150.jpg 92w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Cairo-Futbol-Club.jpg 960w\" sizes=\"(max-width: 627px) 100vw, 627px\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p>Especial para Eco Italiano<\/p>\n\n\n\n<p>La luz de la tarde pinta la cama. Un d\u00eda apacible, primaveral para enero. Los \u00e1rboles de Judas comenzando a florecer en rosado y pintando una vida singular en las calles antiguas y por momento deslucidas de la gran ciudad. A veces lo hist\u00f3rico no es bello, piensa sonriendo para adentro, ya que la manifestaci\u00f3n de la alegr\u00eda que la de su ocurrencia no alcanza a pintarse en sus labios. Mira la sonda del suero que est\u00e1 conectado a su brazo y piensa en Dios que tal vez no existe. Pocas nubes se dejan ver por la ventana, paseando sobre las c\u00fapulas de las iglesias, las calles y las casonas amarillas de se\u00f1ores que ya no est\u00e1n, como \u00e9l no estar\u00e1 en meses, d\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a> Cuando salga de la terapia volver\u00e1 a estas calles en donde ha vivido los \u00faltimos a\u00f1os. Respirar\u00e1 el aroma de las glicinas que se expresan con tanto colorido en la ciudad. Roma es eterna, con su Via del Corso, Via Venti Settembre, la Piazza del Popolo. Lo que no es eterna es la vida. La puta madre que los pari\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>El televisor de la pieza muestra la final de la Copa Africana de Naciones. Egipto vence a Ghana uno a cero y se convierte en tricampe\u00f3n; las im\u00e1genes muestras la tarde de invierno en El Cairo con autos agitando la bandera negra, blanca y roja y tocando bocina por las calles. La excitaci\u00f3n invade la habitaci\u00f3n de la cl\u00ednica y vuelve a sonre\u00edr, pero esta vez los labios acusan el sentimiento. Recuerda la \u00fanica vez que estuvo en Egipto hace muchos a\u00f1os, en unas vacaciones de invierno. El polvo suspendido alrededor del rio le dio un dolor de garganta que le dur\u00f3 un d\u00eda y un susto. Luego fueron dos semanas de placer extremo disfrutando del caos de la ciudad capital y de los paisajes surrealistas del desierto y del interior. Una belleza superlativa. Siempre quiso volver, pero las ocupaciones y los problemas (la mayor\u00eda inexistentes) le impidieron hacerlo. Ahora est\u00e1 muriendo.<\/p>\n\n\n\n<p>Se ve caminando por El Cairo viejo en un d\u00e9dalo de calles con personajes variopintos preparados para vender remeras, comidas, suvenires, cuchillos, el alma. La mano peque\u00f1a en la suya transmitiendo todo la emoci\u00f3n de sus nueve a\u00f1os, en su debut en un pa\u00eds extranjero. Hac\u00eda poco que su madre hab\u00eda muerto y les ven\u00eda bien unas vacaciones en un lugar distinto. Viajar es una limpieza para el alma.<\/p>\n\n\n\n<p>Se acomoda en la cama y cierra los ojos buscando im\u00e1genes. Se van formando en este tono fluido y acuoso que tiene la visi\u00f3n con los ojos cerrados, ese amarillo tachonado de hilitos y min\u00fasculas figuras que se mueven y que recuerdan los seres microsc\u00f3picos que se ven en los documentales y los libros de biolog\u00eda. Entre ese galimat\u00edas visual se forma la imagen de Pierina caminando junto a \u00e9l en un sitio bald\u00edo en Guiza, con las pir\u00e1mides de fondo. Un grupo de ni\u00f1os jugando a la pelota le gritan amablemente a que se acerque. Son pura sonrisa en sus rostros oscuros; hay ojos claros, rulos, pero sobre todo vida. Pierina mira pidiendo permiso, se suelta de la mano y corre a jugar con los ni\u00f1os. La imagen es de una felicidad inexpugnable. Es uno de los d\u00edas m\u00e1s gratos de la vida de padre e hija y tal vez de la madre que mira desde alg\u00fan lado.<\/p>\n\n\n\n<p>Es una delicia verla correr. Las piernas delgadas son dos serpientes que danzan en el sol de la calle y la pelota que gira en el aire como un planeta desconocido. El grito de los ni\u00f1os y muchachos que celebran la vida a trav\u00e9s del f\u00fatbol. \u00a1Cu\u00e1ntas cosas que se pierden en la vida por no disfrutar de esto! Compromisos, tareas impuestas, gentes que nos acosa con exigencias absurdas. Y el mundo que sigue girando en torno a una existencia divina que nos es vedado conocer. La pelota brilla en el cielo un instante y rebota en el piso donde Pierina la retiene antes de patear al arco donde un chico \u00e1rabe espera con los brazos a la altura de la cintura. Patea y el grito de gol es un himno a la vida. El arquero es el que m\u00e1s r\u00ede y se divierte. Sabe lo que es estar vivo.<\/p>\n\n\n\n<p>La enfermera que entra lo saca del ensue\u00f1o. La mujer sonr\u00ede cuando ve que \u00e9l tambi\u00e9n tiene los labios en un gesto ser\u00e1fico, de regreso de un universo on\u00edrico feliz, que le otorga una paz inconmensurable. Mira a la mujer mientras el sonido de la calle egipcia se va perdiendo en la realidad. \u00bfQu\u00e9 es lo verdadero? No lo sabe, la existencia es un continuum entre sue\u00f1o y vigilia, entre existencia y vac\u00edo. Entre amor y odio.<\/p>\n\n\n\n<p>Amor y Odio.<\/p>\n\n\n\n<p>Odia morirse, porque tiene miedo. Miedo de perderse el sol todas las ma\u00f1anas; miedo de perderse las estrellas desde el balc\u00f3n, esas estrellas que a lo largo de a\u00f1os aprendi\u00f3 a organizar en constelaciones. \u00bfHay estrellas del otro lado? Seguramente si y tan bellas como estas, pero para comprobarlo tiene que morir. Y ese es el asunto. La filosof\u00eda, la religi\u00f3n y las charlataner\u00edas de las viejas del barrio hablan de la otra vida como un lugar de posible existencia. Pero el pasaje es lo duro.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Dice el doctor que vas a estar mejor\u2014 espeta la enfermera mientras cambia el suero.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfPor cu\u00e1nto tiempo?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Vas a estar mejor.<\/p>\n\n\n\n<p>Entiende claramente el mensaje. No importa el cuanto sino la situaci\u00f3n que va a vivir una vez m\u00e1s, la de sentirse casi como siempre. Detr\u00e1s de ese <em>casi<\/em> hay una bater\u00eda de f\u00e1rmacos y calmantes. Vuelve a cerrar los ojos.<\/p>\n\n\n\n<p>Pierina, sol de mi vida. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1n tus piernas brillando con esa pelota fulgurante que baila y baila sobre la tierra? Los muertos son un ej\u00e9rcito que nos atacan todos los d\u00edas de nuestra vida. Vida y Muerte, amor y muerte. Es lo mismo, Eros y T\u00e1natos siempre bailando en traje de gala por las habitaciones de las casas repletas de animas que pasean cantando canciones en idiomas desconocidos. Pierina, dulce amor, la fruta del verano, el sol del invierno, la luz de mis d\u00edas. Tu obsesi\u00f3n por jugar y correr y de ser futbolista. Hermosa criatura ser\u00e1fica, inocencia imbuida de la fuerza de la naturaleza bailando detr\u00e1s de una pelota. La enfermedad hizo un buen trabajo y no quedo ni \u00e1ngel, ni luz, ni pelota.<\/p>\n\n\n\n<p>La puta madre.<\/p>\n\n\n\n<p>La puta madre.<\/p>\n\n\n\n<p>La puta madre.<\/p>\n\n\n\n<p>Madre.<\/p>\n\n\n\n<p>Primero fue tu madre la que se fue. Tambi\u00e9n una luz en mi vida. El sue\u00f1o de los \u00e1ngeles. El color rojizo de tu pelo c\u00e9ltico y las pecas que se mueven cuando hablas apresurada en ese ingl\u00e9s que me cost\u00f3 tanto aprender. \u00a1Qu\u00e9 mezcolanza Pierina! Un pap\u00e1 argentino, una mam\u00e1 irlandesa. Parece mentira que de esa retorta de alquimista haya salido una flor como vos.<\/p>\n\n\n\n<p>***<\/p>\n\n\n\n<p>Est\u00e1 mejor. Se prepara el desayuno en la iluminada cocina del departamento y mira el retrato en donde est\u00e1n los tres. La madre pecosa junto a la nena pelirroja que sostiene una pelota y esta vestida con la remera albinegra del Juventus. Sonr\u00ede. Escucha la m\u00fasica que puso para levantarse y darse \u00e1nimos <em>Cold day in the sun<\/em> de Foo Fighters, una canci\u00f3n de sonido optimista, solar. El sol ha sido un s\u00edmbolo de la vida en todas las culturas; los incas que le rindieron culto al igual que los egipcios. Dador de vida, dios de un ciclo que rige el verde de las plantas y el movimiento del aire, el hermano Sol de Francesco. Cuantos d\u00edas de sol desperdiciados en la vida por estar encerrado estudiando y trabajando. Que vana es la existencia de un profesor universitario, piensa. Venirse aqu\u00ed a buscar la fama de ser catedr\u00e1tico en un instituto europeo y publicar trabajos que leen diez personas para luego constituir una familia de ensue\u00f1os en que cada miembro se va yendo por la misma enfermedad. Nos iremos los tres de lo mismo, piensa. Ese fue nuestro destino. Yo el \u00faltimo. Dos amores, dos agon\u00edas, dos ata\u00fades. Dos soles apagados para siempre. \u00bfPara siempre?<\/p>\n\n\n\n<p>El taxi lo deja en la puerta del aeropuerto y realiza los tr\u00e1mites de rigor. Viaja con poco, solo estar\u00e1 unos tres d\u00edas. No quiere cansarse pues sabe que la enfermedad es traicionera y no siempre se est\u00e1 tan bien como parece. El paisaje del desierto le trae recuerdos.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego de instalarse en un hotel de El Cairo viejo toma un taxi con el bolso bajo el brazo. El auto se abre camino como puede en uno de los peores tr\u00e1nsitos del planeta. Bocinazos constantes, gente que cruza por donde quiere y puede. Pero es una ciudad viva y soleada, con contaminaci\u00f3n y un esp\u00edritu dif\u00edcil de explicar. El Cairo late a un ritmo desconocido para el ser humano. Baja del veh\u00edculo y se dirige a paso cansino por una calle de barrio en las cercan\u00edas de las Pir\u00e1mides; tiene miedo de cansarse demasiado. Llega a un espacio abierto en donde un grupo de muchachos y chicas est\u00e1n correteando, haciendo nada, viviendo. Se para delante de ellos seriamente. Los j\u00f3venes lo miran un instante con desconfianza para luego comenzar a hablarles todos a la vez ofreci\u00e9ndoles servicios que \u00e9l no solicit\u00f3. Niega con la cabeza, ahora sonriendo, verdaderamente feliz. Saca la pelota del bolso y la levanta con una mano como si fuera un trofeo. La deja caer a sus pies y da el primer puntapi\u00e9. La reacci\u00f3n es autom\u00e1tica: los dos equipos ya est\u00e1n formados. En Egipto una pelota de f\u00fatbol puede m\u00e1s que la democracia. Una ni\u00f1a rulienta de piel oscura y ojos claro corre tras el colorido bal\u00f3n. Es una sonrisa con piernas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Vamos Pierina, vamos, grita!<\/p>\n\n\n\n<p>Recobra el ritmo de respiraci\u00f3n despu\u00e9s de la emoci\u00f3n inicial. Con la voz m\u00e1s baja, reflexiva, repite:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Vamos, Pierina.<\/p>\n\n\n\n<p>Florencio Cruz Nicolau<\/p>\n\n\n\n<p>Paran\u00e1, Argentina 17 de enero de 2025<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Florencio Nicolau Especial para Eco Italiano La luz de la tarde pinta la cama. Un d\u00eda apacible, primaveral para enero. 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