{"id":69622,"date":"2025-03-16T14:49:29","date_gmt":"2025-03-16T14:49:29","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/?p=69622"},"modified":"2025-03-16T15:12:02","modified_gmt":"2025-03-16T15:12:02","slug":"los-restos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/?p=69622","title":{"rendered":"Los restos"},"content":{"rendered":"\n<p><em>Florencio Cruz Nicolau Eymann<\/em><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"http:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Los-restos.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"627\" height=\"1024\" src=\"http:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Los-restos-627x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-69623\" srcset=\"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Los-restos-627x1024.jpg 627w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Los-restos-184x300.jpg 184w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Los-restos-768x1254.jpg 768w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Los-restos-940x1536.jpg 940w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Los-restos-92x150.jpg 92w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Los-restos.jpg 960w\" sizes=\"(max-width: 627px) 100vw, 627px\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p>Los restos (una f\u00e1bula)<\/p>\n\n\n\n<p>Especial para Eco Italiano<\/p>\n\n\n\n<p>Sobre el alba me acerco a la puerta de <a href=\"https:\/\/www.google.com\/search?sca_esv=83805205c18dea15&amp;sxsrf=AHTn8zrqtGQE-aO1Z1g2WXzcsY0T982YtA:1742070284203&amp;q=necro+bibliopolis&amp;spell=1&amp;sa=X&amp;ved=2ahUKEwjIwtrD9YyMAxWIlJUCHUuHK_MQBSgAegQIDRAB\">Nekrobibli\u00f3polis<\/a><em>. <\/em>Me han dicho que tenga cuidado porque merodean personas extra\u00f1as que tienen intereses turbios y malvados. Los restos son atractivos para muchos de ellos. La necesidad de seguir consumiendo es m\u00e1s fuerte que la voluntad y solo unos pocos han logrado escapara a este designio. Escuch\u00e9 hablar por primera vez de <em>Los restos<\/em> a mi padre putativo en un almuerzo familiar, uno de los pocos que tuve en mi vida. <em>Anta\u00f1o eran objetos de culto y eran comunes encontrar en muchos lugares de las ciudades pero con el paso del tiempo dejaron de ser algo fundamental. La gente no ten\u00eda tiempo para dedicarles ni siquiera algunos minutos por d\u00eda y fueron abandonados. Al principio quedaron dentro de las casas en lugares apartados pero luego la gente se dio cuenta que no se pod\u00eda convivir con <\/em>Los restos<em>. Es por eso que los \u00faltimos gobiernos trataron de hacer planes para llev\u00e1rselos a lugares comunes de destrucci\u00f3n masiva a los fines de limpiar un poco este planeta tan vapuleado y degradado.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El intento de eliminarlos f\u00edsicamente fue un fracaso. Exist\u00edan muchos personajes c\u00e9lebres y reputados que consideraban que eran objetos de valor y era una verdadera locura eliminarlos. Adem\u00e1s muchos de <em>Los restos<\/em> conten\u00edan informaci\u00f3n que podr\u00eda ser necesaria para algunas personas que aun sab\u00edan decodificarlos. Para poder entender el mensaje de <em>Los restos<\/em> hab\u00eda que tener una pr\u00e1ctica previa, un entrenamiento que no era del todo f\u00e1cil. Dicen que en sus or\u00edgenes eran muy pocos los que pod\u00edan hacerlo pero con el paso del tiempo se fue popularizando la t\u00e9cnica de decodificaci\u00f3n hasta que se lleg\u00f3 a un momento que casi toda la poblaci\u00f3n pod\u00eda a hacerlo. A ra\u00edz de eso se empez\u00f3 a ver como un problema social la existencia de quienes no pod\u00edan acceder a la informaci\u00f3n de <em>Los restos<\/em>. Pero el c\u00edrculo se complet\u00f3 y se volvi\u00f3 a la situaci\u00f3n inicial: quedaron pocos decodificadores y demasiados <em>restos<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed fue que fundaron <a href=\"https:\/\/www.google.com\/search?sca_esv=83805205c18dea15&amp;sxsrf=AHTn8zrqtGQE-aO1Z1g2WXzcsY0T982YtA:1742070284203&amp;q=necro+bibliopolis&amp;spell=1&amp;sa=X&amp;ved=2ahUKEwjIwtrD9YyMAxWIlJUCHUuHK_MQBSgAegQIDRAB\">Necrobibli\u00f3polis<\/a>, la ciudad de los libros muertos, en las afueras de Trodant, <em>la de los dorados caniles<\/em>. No se puede entrar sin permiso, una vez que se ingresa queda registrado y uno se transforma en un lector o como se dice en los bares de Trodant un <em>consumidor<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Los <em>consumidores<\/em> ingresan temprano por la ma\u00f1ana para aprovechar el m\u00e1ximo de horas de luz. Recorren las calles golpeadas por el sol tratando de encontrar alg\u00fan libro que desean abordar con fruici\u00f3n. No hay orden, pero en los \u00faltimos a\u00f1os muchos <em>consumidores<\/em> se han organizado para guardar los libros en el interior de los edificios destruidos a los fines de protegerlos de la lluvia y de la luz ultravioleta y de los restos de radioactividad que aun hay en el aire de Trodant. Los <em>consumidores<\/em> son apasionados de los libros pero son muy diferentes entre s\u00ed. Hay quienes solo quieren decodificarlos, pero hay otros que buscan organizarlos. Saben que hay libros que pertenecen a un mismo creador y se los puede guardar as\u00ed. Otros han acordado ordenarlos por las empresas que se encargaban de crearlos y difundirlos. Un <em>organizador<\/em>, como se los apoda, me cont\u00f3 una vez que se llamaban <em>editoriales<\/em> y que hab\u00eda algunas que eran muy famosas en todo el mundo, no solo en la ciudad de Trodant.<\/p>\n\n\n\n<p>Necrobibli\u00f3polis es un espacio extendido y son miles, millones los libros que se pueden encontrar, ordenados o dispersos, en las calles de la ciudad. Hay algunos que son solo fragmentos de papel destruido, que vuelan solitarios al sol de la tarde. Pero dentro de los edificios se encuentran verdaderos tesoros. Los <em>consumidores<\/em> se re\u00fanen en los grandes salones para poder leer y compartir lo que leen.<\/p>\n\n\n\n<p>Los <em>organizadores<\/em> y los <em>consumidores<\/em> son mal vistos en Trodant. Se los tiene por personajes falsarios y depositarios de saberes malsanos que pueden usar para cosas malas e in\u00fatiles. Pero no les hacen nada: les tienen miedo. Muchos son los que saben, por tradici\u00f3n, que quienes llevaron al mundo a la ruina eran <em>consumidores<\/em>, pues para hacer el mal o el bien, para hacer algo, es necesario <em>leer<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo olvidaba: decodificar un <em>resto<\/em> se dice <em>leer<\/em>. Para leer es necesario estudiar estar entrenado. Ya son muy pocos los que pueden hacerlo. Hoy en d\u00eda la informaci\u00f3n llega por otros medios. Adem\u00e1s, est\u00e1 depurada, filtrada de interpretaciones err\u00f3neas que pueden hacer mal al individuo y a la sociedad de las personas. Para llegar a este estado de equilibrio actual hubo que luchar mucho. Callar a los que opinaban contrario, acumular los medios de subsistencia en manos de unos pocos, golpear a los ancianos una vez que terminaran su vida \u00fatil, inclusive matarlos. Construir esta nueva sociedad sobre las bases de la decadencia cost\u00f3 sangre y vidas. <em>Los restos<\/em> eran vectores de confusi\u00f3n, por eso se sacaron del sistema.<\/p>\n\n\n\n<p>***<\/p>\n\n\n\n<p>Camino por las calles mirando los altos edificios abandonados. Torres cicl\u00f3peas vac\u00edas, resabios de una \u00e9poca del esplendor de Trodant <em>La de los caniles dorados<\/em>. En el medio de una plazoleta te veo peque\u00f1a, con el cabello al aire. Me salud\u00e1s con una mano, alegre. De cerca te ves cansada, has le\u00eddo mucho tiempo. Est\u00e1s exultante.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Ayer encontr\u00e9 esto\u2014 me dec\u00eds, \u2014 cinco a\u00f1os escarbando\u2014<\/p>\n\n\n\n<p>El libro est\u00e1 semidestruido pero se alcanza a ver claramente en la tapa <em>Emily Dickinson<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Escuch\u00e1 esto\u2014 no me has saludado\u2014 \u201cPara fugarnos de la tierra un libro es el mejor bajel\u201d. Te qued\u00e1s ensimismada un momento, acariciando el libro con tus dedos finos. Luego me mir\u00e1s con los ojos rasgados. Buscamos una mesa y dos sillas en buen estado y nos sentamos al aire libre, rodeado de los gigantes edificios de la megal\u00f3polis de Trodant que se ciernen en forma ominosa. Las nubes se mueven cansinamente por el cielo azul, y un halc\u00f3n vuela buscando una rata entre toneladas de papel.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfHas pensado en la cantidad de gente que ley\u00f3 esto? \u00bfCu\u00e1ntos a\u00f1os hace que estos <em>restos<\/em> est\u00e1n aqu\u00ed? Cantidades ingentes de textos que alguna vez fueron pasando de mano en mano a trav\u00e9s de los ciudadanos del mundo que deseaban conocer cosas, de extasiarse aprendiendo sobre lugares remotos y pa\u00edses extra\u00f1os. Hoy pod\u00e9s viajar en un instante si ten\u00e9s el dinero. Nadie lo tiene. Los libros permit\u00edan a la gente <em>ser alguien<\/em> con relativamente poco gasto. Las bibliotecas p\u00fablicas albergaban centenares, miles y se dice que algunas pose\u00edan millones de estas hojas de papel cosido que la gente buscaba con fruici\u00f3n. \u00bfPor qu\u00e9 cambi\u00f3 todo?<\/p>\n\n\n\n<p>Los ojos te brillan y segu\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Sab\u00e9s una cosa, hace miles de a\u00f1os mi pueblo fue visitado por gentes que profesaban ideas distintas. Estaban empecinados en hacernos creer en dioses diferentes a los nuestros. El mundo hab\u00eda escuchado hablar de nosotros y hab\u00eda tejido leyendas a lo largo del tiempo, Por primera vez nos ve\u00edan cara a cara. Una religiosa de esa \u00e9poca que se llamaba Teresa de \u00c1vila dijo <em>lee y conducir\u00e1s, no leas y ser\u00e1s conducido.<\/em> Los visitantes nos trajeron sus libros, nosotros le dejamos los nuestros. Muchos de ellos comenzaron a dudar de sus creencias o bien a pensar que las dos pod\u00edan ser compatibles. Esa es la magia del libro.<\/p>\n\n\n\n<p>Continu\u00e1s leyendo tu peque\u00f1o poemario de Emily Dickinson. Te ves tan extra\u00f1a haciendo eso. Conocemos a la gente peleando, comiendo, bebiendo, la cara cuando hacen el amor o cuando sufren un dolor, las expresiones de la desesperaci\u00f3n o de la alegr\u00eda. Pero cada vez es m\u00e1s raro ver <em>una persona leyendo<\/em>. Ese gesto introspectivo, ese movimiento de la boca o de las cejas tratando de entender un pasaje interesante. Son gestos propios del humano que no tienen los animales. Nos diferenciamos por esto, por sumergirnos en un espacio tiempo diferente al que estamos viviendo en el momento actual. La lectura es otra cosa, es indefinible. Es acceder a otro plano. Recit\u00e1s en voz alta sin despegar los ojos del papel:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Para fugarnos de la tierra<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>un libro es el mejor bajel;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>y se viaja mejor en el poema<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>que en el m\u00e1s brioso y r\u00e1pido corcel<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Recog\u00e9s tus pocas pertenencias y nos vamos. Las nubes densas cubren el cielo azul de Trodant. En un momento par\u00e1s y te qued\u00e1s mir\u00e1ndolas. Recit\u00e1s con voz di\u00e1fana y argentina:<\/p>\n\n\n\n<p><em>I have written the tale of our life<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>For a sheltered people\u2019s mirth<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>In jesting guise \u2013 but ye are wise,<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>And ye know what the jest is worth<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Lo escribi\u00f3 hace tres mil a\u00f1os un imperialista, un hombre que cre\u00eda en la superioridad de los suyos. Sin embargo nos dej\u00f3 historias del pueblo conquistado que conoci\u00f3: leyendas de panteras, tigres, monos y de un ni\u00f1o que vive con lobos y se siente uno de ellos.<\/p>\n\n\n\n<p>De repente record\u00e1s algo y el rostro se te llena de alegr\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Mir\u00e1 esto.\u2014 Busc\u00e1s en tu bolso y sac\u00e1s un grupo de libros, en perfecto estado. \u2014Lo encontr\u00e9 ayer debajo de un mueble. Est\u00e1n intactos.<\/p>\n\n\n\n<p>Me los mostr\u00e1s: <em>En busca del tiempo perdido<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Nunca tuve la posibilidad de leer un libro completo. Este ser\u00e1 el primero. Le\u00e9s: <em>Mucho tiempo he estado acost\u00e1ndome temprano. A veces apenas hab\u00eda apagado la buj\u00eda, cerr\u00e1banse mis ojos tan presto, que ni tiempo ten\u00eda para decirme: \u00abYa me duermo\u00bb. Y media hora despu\u00e9s despert\u00e1bame la idea de que ya era hora de ir a buscar el sue\u00f1o; quer\u00eda dejar el libro, que se me figuraba tener a\u00fan entre las manos, y apagar de un soplo la luz; durante mi sue\u00f1o no hab\u00eda cesado de reflexionar sobre lo reci\u00e9n le\u00eddo, pero era muy particular el tono que tomaban esas reflexiones, porque me parec\u00eda que yo pasaba a convertirme en el tema de la obra, en una iglesia, en un cuarteto, en la rivalidad de Francisco I y Carlos V.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Cerr\u00e1s el libro.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Trata, al parecer de un hombre que lee. \u00bfTe has puesto pensar que alg\u00fan d\u00eda alguien puede leer nuestras vidas?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014De ser as\u00ed, mostr\u00e9mosles una buena historia.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos alejamos de Necrobibli\u00f3polis sabiendo que ma\u00f1ana volveremos a leer juntos.<\/p>\n\n\n\n<p>Florencio Cruz Nicolau<br>Paran\u00e1, Argentina, 16 de marzo de 2025<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Florencio Cruz Nicolau Eymann Los restos (una f\u00e1bula) Especial para Eco Italiano Sobre el alba me acerco a la puerta [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[17,43],"tags":[],"class_list":["post-69622","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-espanol-2","category-historias"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/69622","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=69622"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/69622\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":69625,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/69622\/revisions\/69625"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=69622"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=69622"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=69622"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}