{"id":71514,"date":"2025-04-13T14:41:56","date_gmt":"2025-04-13T14:41:56","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/?p=71514"},"modified":"2025-04-13T17:38:41","modified_gmt":"2025-04-13T17:38:41","slug":"tenoncia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/?p=71514","title":{"rendered":"Tenoncia"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-table\"><table><tbody><tr><td><em>Florencio Nicolau Eymann<\/em><\/td><\/tr><\/tbody><\/table><\/figure>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><a href=\"http:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/Tenoncia.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"627\" height=\"1024\" src=\"http:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/Tenoncia-627x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-71515\" style=\"width:338px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/Tenoncia-627x1024.jpg 627w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/Tenoncia-184x300.jpg 184w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/Tenoncia-768x1254.jpg 768w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/Tenoncia-940x1536.jpg 940w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/Tenoncia-92x150.jpg 92w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/Tenoncia.jpg 960w\" sizes=\"(max-width: 627px) 100vw, 627px\" \/><\/a><\/figure><\/div>\n\n\n<p><em>Especial para Eco Italiano<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Arribo a la ca\u00edda de la tarde a la estaci\u00f3n de trenes. No hay nadie esper\u00e1ndome. Saco al gato de la caja de pl\u00e1stico y le paso la correa por el collar. Veamos a donde vamos y que es lo que nos depara la jornada de ma\u00f1ana. Ahora quiero descansar.<\/p>\n\n\n\n<p>Sal\u00ed por la ma\u00f1ana bien temprano por territorio incierto, un camino que nunca hab\u00eda hecho anteriormente. Los lugares conocidos dejaron lugar a im\u00e1genes de granjas y campos sembrados para luego convertirse en un paisaje por momentos verde y alegre y por otros un p\u00e1ramo seco y frio. No s\u00e9 ad\u00f3nde he llegado.<\/p>\n\n\n\n<p>Me dijeron hace unos d\u00edas atr\u00e1s que ten\u00eda que hacerme cargo de la sucursal de Tenoncia. Ninguno de mis colegas tiene idea donde queda. Por lo que veo es una ciudad peque\u00f1a pero con mucho movimiento, lo que justifica la apertura de una sucursal del negocio. Llevo todos los documentos y archivos necesarios en mi valija. Me indican que hay hoteles baratos cerca de la estaci\u00f3n de trenes.<\/p>\n\n\n\n<p>Me dirijo hacia una serie de negocios de una planta, iluminados en donde venden objetos extra\u00f1os. Espadas, t\u00fanicas, vasijas adornadas con flores; son las tiendas de recuerdos que ofrece Tenoncia a los visitantes temporales. Mi estad\u00eda ser\u00e1 de varios meses y si todo marcha bien tal vez haga carrera en esta ciudad. Me pone la piel de gallina pensar que se puede llegar a transformar en el lugar en donde pase el resto de mi vida. Ahora estoy sola, con mi gato Lipo que parece m\u00e1s extra\u00f1ado que yo pero, sin embargo, est\u00e1 visiblemente entretenido. Parece que el aire de Tenoncia le hace bien a las mascotas.<\/p>\n\n\n\n<p>El hotel es una casona vieja muy bien cuidada, con pisos de maderas nobles y cuadros extra\u00f1os en las paredes. Muestran paisajes marinos o de campo con animales rar\u00edsimos, bellos. \u00bfQu\u00e9 llev\u00f3 a colgar semejante creaci\u00f3n art\u00edstica en un hotel familiar?. Los animales mezclan caracter\u00edsticas de peces, insectos y mam\u00edferos, verdaderas quimeras irreconocibles en la zoolog\u00eda que aceptamos como real. El conserje es muy amable y me dice que me va a dar a un buen precio una de las mejores habitaciones del hotel. Le pregunto por los cuadros y me dice que son de un artista imaginativo, hijo dilecto de la ciudad. Me lleva a un cuarto por un ascensor con puerta de reja, muy antiguo pero impecable. La habitaci\u00f3n es acogedora y de feliz aspecto con un empapelado floreado antiguo pero intacto, de esos que se dejan ver aun en las casa de las abuelas o cuando una demolici\u00f3n descubre a los transe\u00fantes las intimidades de una vida de esplendor pasado. Lipo se siente c\u00f3modo y salta a la cama. El conserje no hace ning\u00fan problema con el animal siempre y cuando le coloque la bandeja con las piedritas.<\/p>\n\n\n\n<p>Bajo a tomar una merienda cena. Est\u00e1 oscuro y se ha puesto fr\u00edo, pero el lugar es agradable. Es una ciudad invernal que invita a comer bien y luego irse a la cama. El conserje est\u00e1 hablando por tel\u00e9fono y no se da cuenta que entr\u00e9 en el comedor:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014S\u00ed, ya lleg\u00f3, es muy amable..s\u00ed, s\u00ed\u2026trajo el gato.<\/p>\n\n\n\n<p>Habla de m\u00ed. Es evidente. Sin embargo no puedo quejarme ni molestarme. Tal vez informa a una empleada. Cuando me ve me sonr\u00ede. Si lo tom\u00e9 por sorpresa parece no importarle. Se acerca sin dejar de sonre\u00edr y me pregunta si necesito algo. Le agradezco. Miro el piano vertical en perfecto estado junto a una puerta en el sal\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Hermoso instrumento, siempre quise tocar pero nunca me enviaron a un profesor\u2014le digo para romper el hielo\u2014me gusta o\u00edr un piano, no una grabaci\u00f3n, sino un instrumento real, en un sal\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 m\u00fasica le gusta?, me pregunta el conserje ahora serio.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo miro extra\u00f1ada, parece que su pregunta es crucial, una de las m\u00e1s importantes que le han formulado en su vida.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Me gusta Chopin, los valses.<\/p>\n\n\n\n<p>Me mira impert\u00e9rrito, fr\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfCu\u00e1l?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014El que est\u00e1 en la menor.<\/p>\n\n\n\n<p>Asiente y se dirige al piano. Abre la tapa con delicadeza y toca. Interpreta con una gracia y perfecci\u00f3n poco com\u00fan. Es un pianista eximio, un dotado que saca del instrumento (que suena como nuevo) los sentimientos m\u00e1s profundos. No puede ser que este hombre toque el piano y sepa mi vals preferido. Es una casualidad que solo una vez entre miles de oportunidades se puede dar. Me siento rara, c\u00f3moda, feliz pero muy rara. Aplaudo.<\/p>\n\n\n\n<p><em>El traqueteo del tren pinta un escenario. La pieza soleada, los \u00e1rboles que se dejan ver por los ventanales de la calle, el sonido del piano de la t\u00eda abuela Leoncia tocando a la tarde. El olor a cera de los pisos lustrados y el fino polvo que se ve flotando en el haz de luz solar por la ma\u00f1ana. El recuerdo de una paloma muerta en la vereda y mi t\u00eda que la junta y coloc\u00e1ndola parsimoniosamente en una caja de caramelos que luego enterramos en el patio y las flores de espumilla rosada con que adornamos la improvisada tumba. El olor de la comida que viene de la cocina de grandes azulejos blancos y la grifer\u00eda antigua de bronce. Aparece en mi cabeza todo el mundo que alguna vez vi de ni\u00f1a entre los cantos rodados del jard\u00edn y los insectos volando entre las plantas, esas ef\u00edmeras cositas que se contentan con una gota de agua sobre un p\u00e9talo. Marcos, el enano, pasa por la puerta de casa y me mira. Ya no le tengo miedo porque s\u00e9 que es una buena persona con una mujer que es enana, Manuela, y un trabajo digno de vendedor de diarios y revistas. Me sonr\u00ede porque sabe que ya no le temo y grita con la misma vos que pregona el diario \u00a1Tenoncia! \u00a1Tenooooooooncia! El sonido del tren me mece y veo mi rostro reflejado en el vidrio.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La noche se ahoga en el sonido de la llovizna que comienza a golpear las ventanas, estoy en la cama con una estufa que caldea la habitaci\u00f3n. Lipo duerme a mis pies y manifiesta de vez en cuando un movimiento nervioso en las patas y los bigotes. Los <em>sue\u00f1os<\/em> como le decimos los humanos. El cansancio del viaje comienza hacerse valer y siento dormirme lentamente, llegando al instante en que la conciencia y el mundo on\u00edrico coexisten en ese paisaje gris que no podemos definir. Ma\u00f1ana tengo que hacerme cargo de la gerencia de la sucursal y debo estar con la mente l\u00facida. Han pasado a\u00f1os desde que empec\u00e9 a trabajar en esto. Ahora es un desaf\u00edo tener que viajar a un lugar desconocido y encarrilar este negocio. La gente de aqu\u00ed es amable y afecta al trabajo serio. Lo veo en el misterioso y talentoso conserje. Espero que las personas con quienes tenga que trabajar sean as\u00ed tambi\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Manuela la enana llora en los brazos de la t\u00eda Leoncia que la consuela en voz baja. Mis padres han vuelto repentinamente a la casa de la t\u00eda a buscarme. Pas\u00f3 algo mientras jugaba en la calle pero no entend\u00ed bien que era. Marcos aparece en la vereda de enfrente solo y cruza la calle directo hacia m\u00ed que estoy con l\u00e1pices de colores en el zagu\u00e1n. S\u00e9 que me dice algo y que sin avisarme me besa y me toca. Dejo todos los l\u00e1pices tirados en la calle y entro como un rayo a la casa. Despu\u00e9s pierdo el recuerdo. S\u00e9 que se acercan unos vecinos y que Marcos tiene un golpe en la cara que le sangra. Manuela llora y mi t\u00eda la abraza.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Es una noche atractiva. Una de esas en que se develan misterios y los mayores se acercan a la cocina para contarnos una historia familiar oculta, como cuando nos dicen que el abuelo ten\u00eda otra mujer antes de casarse con la abuela o que el t\u00edo estuvo preso hace a\u00f1os. No puedo definir la sensaci\u00f3n pero el ambiente del hotel, si bien agradable, presagia revelaciones. La vida ha sido bondadosa conmigo, no soy una persona trascendente pero he disfrutado de muchas cosas, soy joven a\u00fan. Tal vez podr\u00eda casarme. No s\u00e9, es solo un pensamiento. El conserje me mira, parece un hombre con un pasado oculto. Lipo se pasea por la alfombra del hotel, lo noto tranquilo, como si habr\u00eda llegado a un lugar conocido.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Las personas est\u00e1n sentadas frente a una mesa larga con papeles y me miran serios con franco desprecio. Son dos hombres y una mujer. Los tres son mayores y resentidos. No han podido ser lo que quer\u00edan y se dedican a destruir a quienes estamos en el camino para conseguirlo. Me siento delante del piano; la gente del p\u00fablico est\u00e1 oculta en la oscuridad, tosiendo como siempre. No falta el que abre el caramelo haciendo el caracter\u00edstico sonido del celof\u00e1n que se amplifica en la sala del teatro. Toco, nunca lo he hecho tan bien. No me aprueban. La \u00faltima imagen que recuerdo es el moleteado de las cachas de la pistola de pap\u00e1.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>A la ma\u00f1ana me levanto, bajo. Desayuno y salgo hacia la puerta a presentarme a la sucursal. El conserje me saluda. Cuando estoy atravesando la puerta hacia el d\u00eda fr\u00edo escucho su voz.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Quedate, no salg\u00e1s. Nunca vas a estar mejor que ac\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Debo que hacerme cargo de la sucursal, tengo que trabajar.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No hay sucursal. Este lugar no existe. \u00bfC\u00f3mo lo llam\u00e1s?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Tenoncia<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Ese es el nombre que vos le das. Es la palabra que dec\u00edas cuando de nena no te sal\u00eda todav\u00eda <em>t\u00eda Leoncia<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Recuerdo una tarde en que volv\u00eda desde el jard\u00edn de la casa llorando porque me hab\u00eda picado una hormiga, una nader\u00eda de ni\u00f1a. Entro descalza por el pasillo hasta la gran habitaci\u00f3n con piso de madera llorando y gritando: <em>\u00a1Tenoncia, Tenoncia!<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfDe qu\u00e9 trata esto?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014De nada. Cosas que pasan. Un borracho se qued\u00f3 dormido en las v\u00edas del tren. Estabas dormida, no sufriste.<\/p>\n\n\n\n<p>Asiento con dignidad. Pienso en t\u00eda Leoncia. El conserje contin\u00faa.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Marcos est\u00e1 aqu\u00ed hace tiempo. No quiso hacerte nada, solo saludarte porque te quer\u00eda. No pod\u00edan tener hijos y amaba de coraz\u00f3n a los ni\u00f1os. No ten\u00eda ninguna culpa; lo mataron en la c\u00e1rcel. Te perdona. Pinta cuadros de animales extra\u00f1os\u2014se\u00f1ala las paredes\u2014 es muy bueno. Est\u00e1s aqu\u00ed por \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Fue hace cincuenta a\u00f1os, \u00bfQu\u00e9 debo hacer?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Vas a quedarte con nosotros. Dej\u00e1 que florezca tu alma y que te d\u00e9 una respuesta.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfY despu\u00e9s?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No s\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 te pas\u00f3?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Perd\u00ed el concurso de piano y a la noche me suicid\u00e9. Una tonter\u00eda de juventud.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Es el purgatorio \u00bfverdad?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No, es\u2026Tenoncia.<\/p>\n\n\n\n<p>Un hombre de talla baja se asoma desde la cocina.<\/p>\n\n\n\n<p>Florencio Cruz Nicolau<br>Paran\u00e1, Argentina, 13 de abril de 2025<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Florencio Nicolau Eymann Especial para Eco Italiano Arribo a la ca\u00edda de la tarde a la estaci\u00f3n de trenes. 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