{"id":71802,"date":"2025-04-19T15:30:26","date_gmt":"2025-04-19T15:30:26","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/?p=71802"},"modified":"2025-04-19T15:30:46","modified_gmt":"2025-04-19T15:30:46","slug":"carta-de-una-alquimista-a-xiuying","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/?p=71802","title":{"rendered":"Carta de una alquimista a Xiuying"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-table\"><table><tbody><tr><td><em>Florencio Nicolau Eymann<\/em><\/td><\/tr><\/tbody><\/table><\/figure>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><a href=\"http:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/Carta.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"627\" height=\"1024\" src=\"http:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/Carta-627x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-71803\" style=\"width:248px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/Carta-627x1024.jpg 627w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/Carta-184x300.jpg 184w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/Carta-768x1254.jpg 768w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/Carta-940x1536.jpg 940w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/Carta-92x150.jpg 92w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/Carta.jpg 960w\" sizes=\"(max-width: 627px) 100vw, 627px\" \/><\/a><\/figure><\/div>\n\n\n<p>Especial para Eco Italiano<\/p>\n\n\n\n<p>Es un silencio lleno de recuerdos que se pasea por los pasillos de la gran casa, repitiendo palabras que me hart\u00e9 de escuchar en el pasado. \u00bfQu\u00e9 es lo que busco? No lo s\u00e9 ni lo sabr\u00e9. Pero he entendido que lo \u00fanico importante es buscar. Soy fiel a las ense\u00f1anzas. He encontrado, al fin, tiempo para escribirte, mi amor.<\/p>\n\n\n\n<p>El maestro me eligi\u00f3 porque ten\u00eda esta habilidad de doblegar los signos misteriosos de los pergaminos y de entender la lengua de las estrellas y de las plantas. Desde siempre me gustaron estas extra\u00f1as pociones que se fabrican a trav\u00e9s de la mano artesanal del hombre y de la inspiraci\u00f3n inc\u00f3gnita de los dioses. La alquimia es mi vida.<\/p>\n\n\n\n<p>De ni\u00f1a, tuve una mirada especial que no depend\u00eda de mi vista. No fue un obst\u00e1culo haber nacido con los \u00f3rganos de la visi\u00f3n reducidos a uno. El sano, un hermoso globo con un iris azul; el otro, una aberraci\u00f3n opaca y similar a la piel que ocupa el lugar del verdadero. Sin embargo, la costumbre de depender de un solo ojo me permiti\u00f3 adentrarme en el alma de las personas y en los secretos designios de las esferas celestes. S\u00e9 que en el lejano oriente, seg\u00fan cuentan los viajeros versados, hay personas que dicen tener un tercer ojo que no se manifiesta f\u00edsicamente. Mi caso es, podr\u00eda decirse, al rev\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>Dem\u00e1s est\u00e1 decir que, si bien el creador no escatim\u00f3 esfuerzo en darme dones en mi cuerpo, mi condici\u00f3n de tuerta ha espantado a m\u00e1s de un pretendiente. Sobre todo cuando se enteran de que he dedicado mi tiempo al estudio de las ciencias ocultas y la alquimia. No est\u00e1 bien visto que una mujer, si tiene alg\u00fan tipo de belleza, se codee con los arcanos secretos, con los demiurgos y esp\u00edritus que insuflan sentido a los objetos inanimados. La presencia de malignidad en las acciones de los alquimistas est\u00e1 siempre pendiente como una sombra que puede llevarnos a un final tremebundo. La belleza del alma es muy dif\u00edcil de ver, sobre todo cuando lo que se busca es el entusiasmo de los cuerpos.<\/p>\n\n\n\n<p>Nac\u00ed en una casa de campo de padres terratenientes nobles; me cri\u00e9 entre blasones y ayas, en la dignidad que otorga el oro. De haber sido pobre, me habr\u00edan matado o me habr\u00edan dado a un traficante por una suma interesante. Pero la suerte me acompa\u00f1\u00f3, y mis padres entendieron que deber\u00edan darme un trato especial y que mi vida no ser\u00eda f\u00e1cil. Lo he sobrellevado con dignidad y entereza.<\/p>\n\n\n\n<p>La noche en que te vi, estaba trabajando en la b\u00fasqueda de un signo en el cielo que me indicara la f\u00f3rmula adecuada para acceder a la eternidad. No me refiero a la permanencia del cuerpo en forma incorruptible en este mundo, sino algo m\u00e1s all\u00e1 de eso: la presencia ubicua del alma en los pliegues y repliegues del espacio sideral. Pues lo que vemos de noche t\u00fa y yo es un campo infinito sembrado de luminarias similares a nuestro sol. Los papeles y pergaminos se amontonaban en desorden sobre mi mesa de trabajo; los alambiques, atanores y retortas cumpl\u00edan su misi\u00f3n a mis espaldas. Mientras anotaba los secretos significados de los colores y olores del laboratorio, comprend\u00ed que me estabas observando. Sab\u00eda que eras t\u00fa, mi amor.<\/p>\n\n\n\n<p>Al otro d\u00eda pens\u00e9 en ti, sab\u00eda que no podr\u00eda verte; nuestro misterioso encuentro estaba signado por caminos equ\u00edvocos, por los accidentes del tiempo. <em>Necesitaba<\/em> estar contigo, pues desde el inicio del mundo nos hab\u00edan unido los arcanos creadores del universo. El complejo orden de cosas que rigen el mundo celeste van m\u00e1s all\u00e1 de los escuadrones imbuidos de la divinidad que conocemos como Serafines, Querubines, Tronos; Dominaciones, Virtudes, Potestades, Principados, Arc\u00e1ngeles y \u00c1ngeles. Adem\u00e1s de ellos, bienaventurados y excelsos, existen leyes que rigen el movimiento de todo lo que vemos y que tanto t\u00fa como yo conocemos parcialmente pues nos ha sido vedado el completo discernimiento por parte de la Divinidad. Dios hace con el tiempo lo que quiere.<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00e9 que en el momento en que te escribo no has nacido a\u00fan. Tu cuerpo no ha sido colocado en un \u00fatero y no se ha formado ninguno de tus miembros. Eres un proyecto de humano. Se tambi\u00e9n por lo que me cuentas que naciste muy lejos de aqu\u00ed, en una tierra alejada de mi pa\u00eds, tanto en leguas como en cultura e idioma. Tu escritura, la de tu pueblo, difiere completamente de la nuestra. Me cuentas que escribes con trazos perfectamente ordenados que sugieren ideas y que hay que aprender a mirar bien el dibujo para entender el verdadero significado de las palabras que encierran.<\/p>\n\n\n\n<p>La voluntad es una fuerza que nos permite la existencia. Suena extra\u00f1o. Es nuestro esp\u00edritu, nuestra parte incorp\u00f3reo sutil en donde est\u00e1 la respuesta a todo. <em>S\u00e9 que somos una y es mi voluntad continuar existiendo en ti.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Esta carta, obviamente, no se enviar\u00e1 nunca: est\u00e1 dirigida a m\u00ed misma. Pero deb\u00eda ser escrita y he cumplido. Mi cercan\u00eda contigo, amada, es tal que <em>se que somos una sola persona<\/em> y alg\u00fan d\u00eda nos reuniremos. Que as\u00ed sea.<\/p>\n\n\n\n<p>***<\/p>\n\n\n\n<p>Xiuying mira por la escotilla el paisaje de la luna. Un p\u00e1ramo gris\u00e1ceo con manchones de otros colores. Uno de los pocos mundos habitables de los miles descubiertos en los \u00faltimos trescientos a\u00f1os. La mujer piensa en su infancia, en la escuela, la universidad, el entrenamiento como astronautas. Toda una vida.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQui\u00e9n eres, tuerta? \u00bfPor qu\u00e9 te amo?<\/p>\n\n\n\n<p>Florencio Cruz Nicolau<br>Paran\u00e1, Argentina, 19 de abril de 2025<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Florencio Nicolau Eymann Especial para Eco Italiano Es un silencio lleno de recuerdos que se pasea por los pasillos de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[43,10],"tags":[],"class_list":["post-71802","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-historias","category-italiano"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/71802","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=71802"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/71802\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":71804,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/71802\/revisions\/71804"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=71802"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=71802"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=71802"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}