{"id":72271,"date":"2025-04-27T14:35:11","date_gmt":"2025-04-27T14:35:11","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/?p=72271"},"modified":"2025-04-27T14:35:32","modified_gmt":"2025-04-27T14:35:32","slug":"res-nullius","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/?p=72271","title":{"rendered":"Res nullius"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-table\"><table><tbody><tr><td><em>Florencio Nicolau Eymann<\/em><\/td><\/tr><\/tbody><\/table><\/figure>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><a href=\"http:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/Res-nullius.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"627\" height=\"1024\" src=\"http:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/Res-nullius-627x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-72272\" style=\"width:326px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/Res-nullius-627x1024.jpg 627w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/Res-nullius-184x300.jpg 184w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/Res-nullius-768x1254.jpg 768w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/Res-nullius-940x1536.jpg 940w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/Res-nullius-92x150.jpg 92w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/Res-nullius.jpg 960w\" sizes=\"(max-width: 627px) 100vw, 627px\" \/><\/a><\/figure><\/div>\n\n\n<p>Especial para Eco Italiano<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 es lo que has hecho para envejecer tanto, repentinamente? Era hermosa de joven, la chica m\u00e1s linda del pueblo. S\u00ed, me acuerdo. Pero ha pasado tanto tiempo en un solo instante. Parece.<\/p>\n\n\n\n<p>No es una delicia estar aqu\u00ed. Los pasillos est\u00e1n solos y no se escucha ning\u00fan sonido m\u00e1s all\u00e1 de las indicaciones de algunos instrumentos. El sol anaranjado hace un juego de luces en los comandos de la nave. Estoy sola. Definitivamente.<\/p>\n\n\n\n<p>En horas no estar\u00e9 m\u00e1s ni aqu\u00ed ni en ning\u00fan lado.<\/p>\n\n\n\n<p>Me acuerdo de ni\u00f1a, cuando me despertaba y ten\u00eda que ir a la escuela. Era una decepci\u00f3n romper el descanso para enterarme de que ten\u00eda en lo inmediato una obligaci\u00f3n. Una estafa al esp\u00edritu.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora es peor.<\/p>\n\n\n\n<p>Despert\u00e9 para morir.<\/p>\n\n\n\n<p>No estoy deprimida ni asustada. No tengo conciencia de qu\u00e9 pas\u00f3. Estoy vieja y decadente. Algo no anduvo bien.<\/p>\n\n\n\n<p>Mis cinco compa\u00f1eros est\u00e1n muertos en las c\u00e1psulas de criogenizaci\u00f3n. Parecen nobles medievales en sus catafalcos. Cada paso es un movimiento para pensar y razonar. Ya estoy muerta, siempre lo estuve.<\/p>\n\n\n\n<p>La ma\u00f1ana despierta y veo un peque\u00f1o sendero de nieve form\u00e1ndose sobre la madera de la puerta de la empalizada, tallada con adornos siguiendo una antigua tradici\u00f3n rusa. A lo lejos, en el lago, los abedules ya muestran los primeros brotes de la primavera. Ya no volver\u00e1 a nevar: la nieve es apenas una escarcha de despedida. Soy muy peque\u00f1a. El abuelo Boris est\u00e1 vivo y se asoma por la ventana del cobertizo donde guardan la vaca. El sol ba\u00f1a toda la escena de esperanza. Soy feliz, alegre, con toda la vida por delante.<\/p>\n\n\n\n<p>Un sonido m\u00ednimo, casi imperceptible, como algo rozando el metal, me sobresalta. No s\u00e9 qu\u00e9 puede ser. Los cinco cad\u00e1veres duermen su eternidad; lo \u00fanico vivo aqu\u00ed soy yo. Maldici\u00f3n, no puedo morir as\u00ed. El sonido se afianza en mis o\u00eddos: es real. Es un maullido, el grito desgarrador de un animal con hambre. Es Dimka, lo s\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>La t\u00eda Olushka lo encuentra en el camino vecinal, frente a la casa, y lo acomoda en una peque\u00f1a canasta de mimbre.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Tom\u00e1, tenelo \u2014me dice.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfNo se va a enojar el due\u00f1o? \u2014pregunto.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No, no. Est\u00e1 tirado a la buena de Dios, pobrecito. Le hacemos un favor. Mir\u00e1 c\u00f3mo te quiere, c\u00f3mo te lame la mano. No es de nadie, Verusha, no es de nadie. Ahora es tuyo. Se llama Dimka. Pero cuidalo, \u00bfeh? No vayas a maltratarlo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo podr\u00eda maltratar una criatura tan hermosa? Lo acaricio y s\u00e9 que el gatito es m\u00edo para siempre. No puede haber felicidad m\u00e1s grande que saber que me acompa\u00f1ar\u00e1 al lago en la primavera, a ver saltar los peces y jugar juntos. Es la dicha m\u00e1s pura tener a este animalito de rostro angelical, como los querubines de los iconos de la iglesia de Suzdal, donde vive la t\u00eda Olushka.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Dimka, ven\u00ed, coraz\u00f3n m\u00edo, mi gatito.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 hac\u00e9s aqu\u00ed, entre los cables de esta maldita nave interplanetaria, un ata\u00fad flotando con cinco cad\u00e1veres y una candidata, orbitando alrededor de un sol naranja al que vinimos para nada? Estoy envejecida. Nunca fui madura. La vida me traicion\u00f3: pas\u00e9 de joven a vieja en un solo despertar. Dimka, t\u00fa me has devuelto la vida. Gracias por esconderte aqu\u00ed, por venir a despedirme, Dimka.<\/p>\n\n\n\n<p>Es la media ma\u00f1ana cuando lo veo muerto en el bosque cercano a la casa. Alg\u00fan animal salvaje lo atac\u00f3: tiene una herida profunda y la nieve est\u00e1 manchada de sangre. La escena es ominosa, on\u00edrica: la representaci\u00f3n misma de la lucha por la supervivencia. No puedo creer lo que veo. Mi gatito ha muerto. Nunca imagin\u00e9 que podr\u00eda irse para siempre. La t\u00eda me dice que son cosas que pasan, que ya vendr\u00e1n otros gatos y tambi\u00e9n otras desgracias.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014La vida es as\u00ed \u2014dice\u2014, y aqu\u00ed, hija m\u00eda, en Rusia, puede pasar cualquier cosa. M\u00e1s vale que te acostumbr\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>La t\u00eda no miente. Vendr\u00e1n otros gatos que dejar\u00e1n su huella en el alma de Vera \u2014Polina, Baba, Mila\u2014. No reemplazar\u00e1n a Dimka en su coraz\u00f3n pero tejer\u00e1n nuevas historias en su vida. Y como todo lo que realmente importa, se ir\u00e1n en su momento, cumpliendo su deber de ser ef\u00edmeros.<\/p>\n\n\n\n<p>La estrella naranja se deja ver permanentemente a trav\u00e9s de la escotilla de la nave, una presencia ubicua capaz de enloquecer al m\u00e1s entero de los seres humanos. Vera se sienta en el pasillo, esperando la nada. Toda la nave tiene el aspecto de un pante\u00f3n de cementerio, un espacio atemporal, una ma\u00f1ana eterna en un tiempo que no es ni el de la Tierra ni el de otro mundo. Aqu\u00ed las cosas suceden de otra manera y no es posible saber cu\u00e1ndo llegar\u00e1 el fin. Mira sus manos envejecidas, como un mapa de arrugas. Su cuerpo qued\u00f3 a medio camino entre una criogenizaci\u00f3n perfecta y un estado de duermevela. El tiempo ha corrido diferente para ella respecto a sus cinco compa\u00f1eros, que a\u00fan lucen j\u00f3venes en sus c\u00e1psulas. Aparentan la misma edad que ten\u00edan cuando parti\u00f3 la nave de la Tierra: cuarenta, tal vez cincuenta a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Yo tengo cincuenta \u2014piensa Vera\u2014. Soy una persona grande para una misi\u00f3n, pero mi talento me permiti\u00f3 estar aqu\u00ed. Ahora luzco de ochenta, pero quiz\u00e1s mi cuerpo est\u00e9 a\u00fan m\u00e1s viejo. Apoya la cabeza contra la pared del pasillo y bosteza sin fuerzas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Verusha! \u2014grita mam\u00e1\u2014. Est\u00e1 en la puerta, el muchacho de la bicicleta. Mam\u00e1 tiene cierta complicidad en la voz cuando dice \u201c<em>el muchacho de la bicicleta<\/em>\u201d. Sabe que es mi novio, pero se niega a decir la palabra. No quiere aceptar que la vida es un ciclo imparable y que ya dej\u00e9 de ser una ni\u00f1a que jugaba con gatitos y bolas de nieve para interesarme en los chicos. Sasha vuelve de la escuela y pasa por la casa con un regalo en la canastita de la bicicleta. Miro hacia atr\u00e1s para asegurarme de que mam\u00e1 no est\u00e1 y lo beso. Bajo una mantita colorida, Polina, una gatita diminuta que Sasha me trae de regalo, duerme. Ser\u00e1 otro lugar en mi coraz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El coraz\u00f3n late despacio, y siento algo as\u00ed como el fr\u00edo del metal a mis espaldas. Estoy en un lugar que no s\u00e9 d\u00f3nde es, aunque la luz anaranjada me pega en la cara; es la silla de mi modesto departamento en Mosc\u00fa. Estoy abriendo correos electr\u00f3nicos cuando de repente veo uno inesperado: Estoy aceptada en la escuela de astronautas. Dese\u00e9 ese momento, que nunca cre\u00ed posible. Lloro de alegr\u00eda y de impotencia por no poder abrazar a mi madre, que muri\u00f3 el a\u00f1o pasado. Las alegr\u00edas suelen llegar cuando no est\u00e1n las personas adecuadas para compartirlas. Me abrazo a Baba, que juega entre mis pies. Desde la cocina, Mila se asoma, sin entender lo que pasa. Desde que me fui de la casa de Suzdal, toda mi vida he estado sola. Solo tengo a Mila y Baba, gatos que tambi\u00e9n encontr\u00e9 vagando por las calles cuando iba al trabajo. Son cosas de nadie, seres abandonados que encontraron en m\u00ed un refugio.<\/p>\n\n\n\n<p>Sasha grita:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Eres una ego\u00edsta, una persona que no piensa en el pr\u00f3jimo. No s\u00e9 cu\u00e1l es tu idea del amor y la esperanza en la humanidad. Con tus veleidades de astronauta y cient\u00edfica deber\u00edas ser m\u00e1s humilde y darte cuenta de que hay mucha gente que te quiere y cuida. \u00bfQu\u00e9 vas a hacer? \u00bfColeccionar t\u00edtulos y doctorados y regodearte mir\u00e1ndolos en las paredes de tu casa, rodeada de gatos? Ser\u00e1s la vieja de los gatos, no una prestigiosa astronauta.<\/p>\n\n\n\n<p>Abro los ojos y el naranja se apodera de la realidad. No tengo fuerzas. Despert\u00e9 para sufrir y recordar que mi vida y mi misi\u00f3n han sido un fracaso. Nadie vendr\u00e1 a buscarnos. Solo seremos seis plaquitas de bronce en alguna pared del Kremlin. Nada m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Veo al final del pasillo a Dimka, que me mira fijo y se acerca despu\u00e9s de un instante. Luego, aparecen Polina, Baba, Mila, en fila india, despacio y lloriqueando. No s\u00e9 por qu\u00e9 est\u00e1n aqu\u00ed, pero me alegro de verlos. Es una sorpresa, una verdadera fiesta de despedida. Pobrecitos, todos abandonados. Ahora, yo tambi\u00e9n estoy a merced de nadie, soy un despojo orbitando alrededor de una estrella naranja desconocida. No pertenecemos a nadie, estamos aqu\u00ed, juntos, cuid\u00e1ndonos en esta sinfon\u00eda de luz que ba\u00f1a esta nave a la deriva.<\/p>\n\n\n\n<p>Soy de nadie, mam\u00e1, de nadie. Res nullius. Soy de nadie, Sasha, \u00bfD\u00f3nde est\u00e1n tus tortas de manzana t\u00eda Olushka?<\/p>\n\n\n\n<p>Soy Vera, la vieja de los gatos.<\/p>\n\n\n\n<p>Cierro los ojos y dejo que el resplandor naranja me acompa\u00f1e hasta el final.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Verusha, la nena de los gatos<\/em> digo.<\/p>\n\n\n\n<p>Florencio Cruz Nicolau<\/p>\n\n\n\n<p>Paran\u00e1, Argentina 27 de abril de 2025<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Florencio Nicolau Eymann Especial para Eco Italiano \u00bfQu\u00e9 es lo que has hecho para envejecer tanto, repentinamente? Era hermosa de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[17,43],"tags":[],"class_list":["post-72271","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-espanol-2","category-historias"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/72271","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=72271"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/72271\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":72273,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/72271\/revisions\/72273"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=72271"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=72271"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=72271"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}