{"id":73474,"date":"2025-05-18T14:26:39","date_gmt":"2025-05-18T14:26:39","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/?p=73474"},"modified":"2025-05-18T14:26:57","modified_gmt":"2025-05-18T14:26:57","slug":"te-esperare-en-la-lluvia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/?p=73474","title":{"rendered":"Te esperar\u00e9 en la lluvia"},"content":{"rendered":"\n<p><em>Florencio Nicolau Eymann<\/em><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><a href=\"http:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/final-20.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"627\" height=\"1024\" src=\"http:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/final-20-627x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-73475\" style=\"width:384px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/final-20-627x1024.jpg 627w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/final-20-184x300.jpg 184w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/final-20-768x1254.jpg 768w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/final-20-940x1536.jpg 940w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/final-20-92x150.jpg 92w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/final-20.jpg 960w\" sizes=\"(max-width: 627px) 100vw, 627px\" \/><\/a><\/figure><\/div>\n\n\n<p>Te esperar\u00e9 en la lluvia<\/p>\n\n\n\n<p>Especial para Eco Italiano<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Es regnet \u2014dice la profesora de piano en un alem\u00e1n perfecto mientras contempla la calle de tierra a trav\u00e9s del ventanal.<\/p>\n\n\n\n<p>El sonido del piano es opaco, tras a\u00f1os en un garaje h\u00famedo. Es el \u00fanico que posee la profesora, quien lo perdi\u00f3 todo en el juego y las drogas. Su vida, arrastrada por los vicios y una familia de moral dudosa, ha sido espantosa. Sobrevive ense\u00f1ando a los ni\u00f1os del barrio.<\/p>\n\n\n\n<p>Permanece absorta mirando la lluvia, mientras escucha a la ni\u00f1a mover los dedos con destreza sobre el duro teclado, arranc\u00e1ndole sonidos a la <em>Invenci\u00f3n a dos voces n\u00ba 13<\/em>. Los vecinos la conocen simplemente como \u201cla profesora\u201d y le guardan respeto, a pesar de los pormenores de su pasado. Vive en la \u00faltima casa de una calle de tierra, justo antes de que se hunda en el bajo que conecta con la ruta hacia la ciudad vecina.<\/p>\n\n\n\n<p>La profesora asiente y aspira el humo de su cigarrillo, de tabaco fuerte y pesado. Ha perdido la dignidad y las oportunidades, pero el arte \u2014sobre todo el de Bach\u2014 ha anidado en su alma. Bach permanece, inexplicable, como todo lo humano que vale la pena.<\/p>\n\n\n\n<p>La ni\u00f1a es talentosa. Tal vez toque unas piezas m\u00e1s, muy bien, y luego su madre la retire de las clases por no poder pagarlas. D\u00edas atr\u00e1s, cuando la profesora sugiri\u00f3 comprarle un piano, la madre respondi\u00f3 que prefer\u00eda \u201ccualquier otra cosa\u201d: mientras \u201cla profe\u201d le prestara su \u00abestrumento\u00bb estaba todo resuelto.<\/p>\n\n\n\n<p>***<\/p>\n\n\n\n<p>Deja de mirar la lluvia justo cuando un rosa p\u00e1lido se instala en su mente, ti\u00f1\u00e9ndolo todo como cuando cerramos los ojos frente a una luz tenue. La mente es vasto territorio, repleto de informaci\u00f3n innecesaria en un mundo que ya no nos necesita. \u00bfPor qu\u00e9 necesitamos tantas cosas en la cabeza en un mundo que ya no nos necesita? Una de las tantas contradicciones de la vida moderna.<\/p>\n\n\n\n<p>Pasa los dedos sobre la cicatriz del Tercer Ojo, ese \u00f3rgano latente que solo unos pocos se atreven a despertar. Se lo implantaron de ni\u00f1a, porque sus padres ten\u00edan dinero y quer\u00edan un buen futuro para ella. El Ajna \u2014\u0906\u091c\u094d\u091e\u093e\u2014 es la intuici\u00f3n, el v\u00ednculo con Brahman. La operaci\u00f3n es sencilla, menos de una hora, pero el estudio previo cuesta un dineral: el sueldo de tres a\u00f1os de un verdulero en Shangh\u00e1i.<\/p>\n\n\n\n<p>Da una \u00faltima mirada a la calle h\u00fameda, con los reflejos multicolores de los carteles publicitarios. El dolor de cabeza se intensifica, pero sabe que en unos segundos pasar\u00e1. Son demasiados a\u00f1os de recuerdos: casi tres siglos. Acumular conocimiento as\u00ed es una forma de tortura que debe soportar.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n debe tolerar otras cosas: la incompetencia de los funcionarios, los desterrados, los so\u00f1adores. Letras flotan en el aire sobre la vereda, en un azul intenso: <em>\u5373\u5c06\u4e0b\u96e8<\/em>, va a llover.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre las gotas finas distingue la silueta intensamente femenina de una mujer. No se oyen sus pasos: el sonido est\u00e1 filtrado. En los \u00faltimos doscientos a\u00f1os, la humanidad ha eliminado los ruidos molestos; ya nadie necesita escuchar para saber que alguien se acerca, mucho menos con un Tercer Ojo.<\/p>\n\n\n\n<p>La reci\u00e9n llegada se presenta con su voz \u2014una rareza en estos tiempos\u2014:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Batari \u2014dice, escueta.<\/p>\n\n\n\n<p>Lixue reflexiona en su tercer nivel de clausura, donde residen los pensamientos \u00edntimos. <em>Batari<\/em> es una palabra indonesia que significa \u201cdiosa\u201d. Sobre la piel de la mujer, exactamente encima del Ajna, observa pintado un s\u00edmbolo QR: una rom\u00e1ntica empedernida. El c\u00f3digo QR fue popular por poco tiempo, hace unos novecientos a\u00f1os, y desapareci\u00f3 sin dejar rastro, aunque durante su auge estuvo en todas partes.<\/p>\n\n\n\n<p>Lixue es m\u00e1s conservadora: lleva un ojo pintado sobre su Ajna, un aut\u00e9ntico ojo humano.<\/p>\n\n\n\n<p>La voz de Batari es dulce, con un marcado cant\u00f3n. Alguno de sus padres debe de haber sido hongkon\u00e9s. Su formalidad resulta extra\u00f1a: no es una Actual. Las Actuales ya no se expresan as\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Batari es claramente una Pasada: debi\u00f3 de nacer f\u00edsicamente hace m\u00e1s de trescientos a\u00f1os. Lixue la envidia: Batari posee m\u00e1s experiencia vivida que implantada. Lixue tambi\u00e9n es un pozo sin fondo de experiencias, pero la mayor\u00eda pertenece a otros.<\/p>\n\n\n\n<p>La ciencia se basa en la cronohilaci\u00f3n: cada generaci\u00f3n transmite a la siguiente la posta del conocimiento. Parece mentira que el concepto, acu\u00f1ado por Alfred Korzybski hace diez siglos, solo se comprenda cabalmente desde hace unas d\u00e9cadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Entran al lugar acordado: una galer\u00eda comercial en el piso 308 del centro de Shangh\u00e1i, una construcci\u00f3n que recuerda a una esfera seccionada por una enorme par\u00e1bola. El cielo contin\u00faa gris, un gris absurdo que arrastra recuerdos.<\/p>\n\n\n\n<p>C\u00f3mo han cambiado los conceptos humanos. Hoy se trabaja solo con la mente; el cuerpo es apenas un complemento prescindible. Incluso en las artes, las interpretaciones musicales son manifestaciones mentales puras. El a\u00f1o pasado, en Mosc\u00fa, un extra\u00f1o, Pavel Ilich Kuznetsov, interpret\u00f3 las treinta y dos sonatas de Beethoven usando sus manos y su memoria natural. Fue considerado inmoral por muchos.<\/p>\n\n\n\n<p>Batari avanza erguida, orgullosa, casi insolente. El largo pasillo del piso 308 es una factor\u00eda, una galer\u00eda de espaciopuerto con capacidad para miles. Los habitantes de menores recursos \u2014quienes jam\u00e1s han hecho un viaje de bodas o unas vacaciones al siglo XXII o XXIII\u2014 desconocen la magnitud de este lugar. Para ellos, el mundo siempre ha sido as\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Las grandes catedrales g\u00f3ticas conservan su nombre por tradici\u00f3n, pero son apenas peque\u00f1os edificios de piedra rodeados de estructuras cicl\u00f3peas. Incluso Notre Dame, en Par\u00eds, est\u00e1 cubierta por una superestructura de treinta pisos que la a\u00edsla del aire corrosivo. Es una de las pocas iglesias de hace dos mil a\u00f1os que a\u00fan resiste.<\/p>\n\n\n\n<p>El cartel flotante insiste con su azul refulgente: <em>\u5373\u5c06\u4e0b\u96e8<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>***<\/p>\n\n\n\n<p>La profesora apaga el cigarrillo y mira la silla vac\u00eda del piano. La ni\u00f1a se ha ido. Ya es de noche y escucha el agua entre los yuyales del barrio. Es una noche fr\u00eda de principios de invierno, y se huele la le\u00f1a que los vecinos recogieron por la tarde.<\/p>\n\n\n\n<p>La casa, sin embargo, es sencilla pero amplia, decorada con gusto: revela que la profesora tuvo un pasado instruido. Una peque\u00f1a biblioteca de madera alberga unos doscientos libros en distintos idiomas, adquiridos en los pa\u00edses donde vivi\u00f3 y cuyas lenguas aprendi\u00f3. Adem\u00e1s de m\u00fasica, tiene el don de lenguas.<\/p>\n\n\n\n<p>El fr\u00edo la invita a reflexionar. En la cocina, sentada a una mesa con mantel de hule a cuadros, corta queso y salame para la cena. Quiz\u00e1s agregue un poco de ginebra antes de acostarse con un libro. Piensa en su hija, que estudia medicina en la capital. Tal vez ya no vuelva. Ser\u00e1 una profesional digna, peinada y maquillada, que no necesitar\u00e1 de una madre pianista fracasada. Qu\u00e9 importa. Lo asumir\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>Se mete en la cama y repasa los pensamientos de los Santos Padres: Agust\u00edn, Ambrosio, Jer\u00f3nimo y Gregorio Magno. Agust\u00edn de Hipona, con su vida llena de altibajos y errores, es como ella: un vicioso arrepentido que ve\u00eda el futuro como una realidad ausente, pero en espera activa en la mente de Dios. Hallar a Dios es introducirse en pasado y futuro simult\u00e1neamente. Lee y se duerme.<\/p>\n\n\n\n<p>***<\/p>\n\n\n\n<p>Las dos mujeres se funden en un abrazo. Comienzan a besarse. Batari acaricia los pechos de Lixue, que siente un escalofr\u00edo. Necesita el contacto f\u00edsico: no soporta una existencia hecha de algoritmos y pensamientos creados por inteligencias artificiales que han desvirtuado el sentido del amor real. Batari, que ha viajado mucho en el tiempo, sabe c\u00f3mo hacerla disfrutar. El encuentro es sin concesiones: el amor avanza a pasos agigantados y es aut\u00e9ntico, aunque una de las partes haya pagado.<\/p>\n\n\n\n<p>Batari es feliz junto a su clienta. Los recuerdos se confunden en la noche lluviosa de esta incongruente Shangh\u00e1i, habitada por cientos de millones de almas que no se ven ni se tocan. Gemidos y llantos se entremezclan en el sexo. Batari y Lixue conforman un universo \u00fanico. El Tercer Ojo de ambas trabaja vertiginosamente.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014<em>\u00bfQui\u00e9n es la mujer del piano? \u2014Se preguntan, sin pronunciar palabra\u2014. \u00bfPor qu\u00e9 est\u00e1 con nosotras, toc\u00e1ndonos, mientras escucha la deliciosa m\u00fasica de Bach? \u00bfQui\u00e9n eres?<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Un olor fuerte invade la habitaci\u00f3n del piso 308. Batari recuerda que eso se llama tabaco y que dej\u00f3 de usarse hace muchos a\u00f1os.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfDe d\u00f3nde sacaste a esa mujer que fuma y fuma sentada en esa pocilga? \u2014pregunta Batari, confundida\u2014. \u00bfPediste que te la implantaran o lleg\u00f3 gratis?<\/p>\n\n\n\n<p>Las preguntas fluyen sin sonido, de mente a mente. En este momento, toda la existencia es una mezcla de recuerdos: los propios, los compartidos\u2026 y los de miles de millones de personas que reaparecen generaci\u00f3n tras generaci\u00f3n como ondas electromagn\u00e9ticas, volando del pasado al presente sin pedir permiso.<\/p>\n\n\n\n<p>Lixue conf\u00eda en su pareja y abre el cuarto nivel de clausura, donde duermen los recuerdos \u201cprohibidos\u201d. Batari, que ha vivido con intensidad en un mundo f\u00edsico, detesta los pensamientos implantados. Hay quienes han pagado tratamientos para llevar bibliotecas enteras de matem\u00e1tica en la cabeza. Terminan usando solo una parte: la que podr\u00edan haber aprendido estudiando unos a\u00f1os en cualquier facultad. El ser humano es eso: acaparar. El verdadero mundo, en cambio, es la flor, el beso caliente entre labios, el cielo nocturno sin constelaciones; es el hijo del pastor Ilya Kuznetsov, que hall\u00f3 un piano en la casa de su abuela y decidi\u00f3 tocar con sus propias manos todas las sonatas de Beethoven. Eso es el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>***<\/p>\n\n\n\n<p>La mujer se levanta de la cama y bebe otro trago de ginebra. Ve los libros esparcidos sobre la colcha; algunos han ca\u00eddo al piso. Va a la cocina, tambaleante, a tomar agua. La boca reseca por el alcohol es una perdici\u00f3n de dientes amarillos y deseos reprimidos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 ha pasado con mi vida? \u2014se pregunta\u2014. \u00bfD\u00f3nde quedaron las tardes en el conservatorio, impresionando a mis profesores?<\/p>\n\n\n\n<p>La nena de la tarde se le aparece como una mujer gr\u00e1cil, de piel oscura y rostro angelical, que toca en una gran sala de conciertos. El p\u00fablico se pone de pie y aplaude.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Yo form\u00e9 a esa pianista \u2014piensa, antes de caer al piso y golpearse la frente con la mesada. El infarto har\u00e1 el resto.<\/p>\n\n\n\n<p>Lixue siente un golpe seco en el Tercer Ojo. No es una sensaci\u00f3n mental, es un golpe real, perfecto, en el centro del Ajna. Se desprende de Batari y se incorpora en la cama del piso 308. La realidad ha cambiado. Los recuerdos tambi\u00e9n: unos reaparecen, otros son nuevos.<\/p>\n\n\n\n<p><em>La mujer morocha y delgada camina de la mano con el muchacho huesudo y rubio. Ella acaba de llegar a este pa\u00eds fr\u00edo para estudiar m\u00fasica. Andrei se enamor\u00f3 desde siempre de ella; verla fue una simple confirmaci\u00f3n. Le muestra el piano que compartir\u00e1n. Ella le habla de su profesora muerta en la cocina, y de cu\u00e1nto la amaba.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Andrei la entiende. Tendr\u00e1n \u00e9xito. Ser\u00e1n grandes pianistas. El piano quedar\u00e1 en la casa, y un d\u00eda su tataranieto, Pavel, aprender\u00e1 a tocar con sus propias manos. Como ellos lo hicieron.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Lixue comprende que Batari ha venido a buscar a la vieja pianista que muri\u00f3 borracha hace novecientos a\u00f1os. No sabe por qu\u00e9 ni para qu\u00e9. Solo sabe que la lleva dentro, en su quinto nivel de clausura, donde habitan sus existencias m\u00e1s profundas. Est\u00e1 dispuesta a entregarla y abre las puertas para que Batari la saque.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Procede \u2014dice Lixue con su propia voz, un sonido que apenas conoce por falta de uso. \u2014\u00bfTe pag\u00f3 Pavel, no? \u2014agrega.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Batari no responde. Solo sonr\u00ede con la boca cerrada. Las im\u00e1genes fluyen de una mente hacia la otra. Es una historia que se va aclarando lentamente, a medida que los espasmos del orgasmo ceden a la reflexi\u00f3n. Una pianista de talento incomparable, reducida al alcohol y a una vida miserable en una ciudad ignota. Sobrevive dando clases a ni\u00f1os en situaci\u00f3n de pobreza extrema; algunos viven en casas de chapa y lona. Es a fines del siglo XX. La mujer tiene una capacidad natural para ense\u00f1ar a tocar como nadie m\u00e1s; la mayor\u00eda de sus alumnos ha trascendido. Alguien, en una reuni\u00f3n, dej\u00f3 entrever la historia de esta mujer. Las nuevas tendencias para tocar el piano \u2014y otros instrumentos\u2014 con el propio cuerpo han despertado el inter\u00e9s del mundo por aprender esta forma. Pero ya no hay quien sepa ense\u00f1ar. Pavel conoce la historia de sus antepasados y ha decidido encontrar a una profesora capaz de revivir el antiguo arte de la interpretaci\u00f3n. Solo hay que dar con quien retiene a esa mujer en su quinto nivel de clausura. Las bases de datos indican que esta pianista est\u00e1 entre la escoria que se col\u00f3 en Lixue, una programadora mental y consumidora obsesiva de prostituci\u00f3n.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Lixue y Batari se abrazan nuevamente y se dejan penetrar la una a la otra. Batari tambi\u00e9n le abre su quinto nivel de clausura.<\/p>\n\n\n\n<p>***<\/p>\n\n\n\n<p>La profesora observa desde otro plano c\u00f3mo la manta negra que arroja la joven polic\u00eda cubre su cuerpo. Los vecinos han formado un semic\u00edrculo frente a la puerta de la casa y murmuran en voz baja, lamentando la p\u00e9rdida de aquella vecina. La agente extiende una cinta alrededor de la entrada, anud\u00e1ndola a unos arbustos resecos por la falta de riego.<\/p>\n\n\n\n<p>La cajera del supermercado chino de la otra cuadra se aproxima caminando con el rostro inexpresivo. Ning\u00fan vecino la vio jam\u00e1s llegar hasta aqu\u00ed. Junta las manos bajo la cintura y contempla el cuerpo cubierto. Una hoja cae repentinamente de un \u00e1rbol y le roza la mejilla. <em>\u201cTe esperar\u00e9 en la lluvia\u201d<\/em>, murmura para s\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Florencio Cruz Nicolau<br>Paran\u00e1, Argentina 18 de mayo de 2025<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Florencio Nicolau Eymann Te esperar\u00e9 en la lluvia Especial para Eco Italiano \u2014Es regnet \u2014dice la profesora de piano en [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[43,10],"tags":[],"class_list":["post-73474","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-historias","category-italiano"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/73474","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=73474"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/73474\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":73476,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/73474\/revisions\/73476"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=73474"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=73474"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=73474"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}