{"id":77282,"date":"2025-07-27T15:35:01","date_gmt":"2025-07-27T15:35:01","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/?p=77282"},"modified":"2025-07-27T16:03:49","modified_gmt":"2025-07-27T16:03:49","slug":"la-sombra-del-frutal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/?p=77282","title":{"rendered":"La sombra del frutal"},"content":{"rendered":"\n<p><em>Florencio Cruz Nicolau Eymann<\/em><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><a href=\"http:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/La-sombra.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"627\" height=\"1024\" src=\"http:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/La-sombra-627x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-77283\" style=\"width:381px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/La-sombra-627x1024.jpg 627w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/La-sombra-184x300.jpg 184w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/La-sombra-768x1254.jpg 768w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/La-sombra-940x1536.jpg 940w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/La-sombra-92x150.jpg 92w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/La-sombra.jpg 960w\" sizes=\"(max-width: 627px) 100vw, 627px\" \/><\/a><\/figure><\/div>\n\n\n<p>Especial para Eco Italiano<\/p>\n\n\n\n<p>Parece como si la penumbra de la habitaci\u00f3n tuviera sonido. Cuando la luz llena el espacio \u2014como cuando una hermosa ma\u00f1ana entra por la ventana\u2014, el sonido se vuelve rico, ir\u00f3nicamente, luminoso, con una gama de matices que convierte la imagen en una especie de m\u00fasica, rica en instrumentos y tonalidades brillantes.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero cuando las ventanas est\u00e1n cerradas, las persianas bajas y las cortinas corridas, la m\u00fasica se apaga: es el adagio sombr\u00edo de un cuarteto de cuerdas, m\u00fasica instrumental que narra una tragedia, con pliegues densos de dramatismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Este lugar me resulta familiar, como la biblioteca de la casa de un pariente o de una abuela. Por alg\u00fan motivo, el <em>camino<\/em> me trajo hasta este sitio. Y, a pesar de la primera impresi\u00f3n \u2014l\u00fagubre, silenciosa\u2014, me siento feliz, c\u00f3modo.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora hay en el ambiente una penumbra de siesta, como la que se instala cuando comienza el verano y se cierran las habitaciones para resistir la can\u00edcula.<\/p>\n\n\n\n<p>El cuarto es sencillo: un empapelado claro con flores que se repiten entre dos listas verticales. Est\u00e1 intacto, sin humedad ni roturas. Los muebles son de madera y tienen ese dejo caracter\u00edstico de las antiguas casonas. Rezuman historias vividas por sus antiguos habitantes. Son muebles que han sobrevivido generaciones y conocen los secretos de todos.<\/p>\n\n\n\n<p>Me acerco a la puerta doble, con los vidrios cubiertos por cortinitas de tela color natural. La abro, y la luz del est\u00edo entra a raudales, como una revelaci\u00f3n. Las chicharras le ponen m\u00fasica a la escena.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Tengo que ir.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>***<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No se puede evitar encontrarse con alguien. Eso es imposible. Se puede hacer estimaciones de cu\u00e1ndo no estuvo en la casa, por ejemplo. Lo m\u00e1s com\u00fan es preguntarle al cliente si sabe si tom\u00f3 vacaciones o estuvo ausente mucho tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Sucede que, en los ambientes en que nos movemos \u2014y sobre todo en los tiempos a los que nos referimos\u2014, estas cosas son dif\u00edciles de conocer. Adem\u00e1s, la vida era m\u00e1s gregaria, por decirlo de alguna forma. Las familias eran numerosas y siempre se reun\u00edan por cualquier aniversario o evento. Es muy dif\u00edcil detectar con precisi\u00f3n casas solas en un momento dado.<\/p>\n\n\n\n<p>La mujer juega con un antiguo pendrive de dos siglos en la mano mientras da la explicaci\u00f3n. En los \u00faltimos tiempos se ha puesto de moda retornar a las tecnolog\u00edas prehist\u00f3ricas. La oficina es minimalista: un peque\u00f1o espacio bien iluminado, una biblioteca con algunos adornos \u00e9tnicos y libros antiguos a modo de escenograf\u00eda. Delante de la profesional \u2014segura de s\u00ed misma, muy bien vestida y con un perfume car\u00edsimo\u2014 hay una computadora de \u00faltima generaci\u00f3n. Solo eso necesita para trabajar. Contin\u00faa:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014El <em>viaje sentimental<\/em> es una experiencia \u00fanica. Por eso cobramos lo que cobramos. Durante a\u00f1os, las personas ten\u00edan la desaz\u00f3n de no saber qu\u00e9 hab\u00edan hecho sus ancestros. A veces suced\u00eda que el \u00fanico depositario de la sabidur\u00eda y las an\u00e9cdotas de la familia mor\u00eda ya viejo, y con \u00e9l desaparec\u00edan miles de recuerdos. Se confund\u00edan los cuentos del t\u00edo Mario con los del abuelo Ra\u00fal. Cosas as\u00ed. Cuando uno muere, muere con \u00e9l un \u00faltimo recuerdo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfOy\u00f3 hablar de Jorge Luis Borges? \u2014pregunta en forma ret\u00f3rica\u2014. \u00bfNo? Bien, fue un escritor que vivi\u00f3 hace unos trescientos a\u00f1os, en lo que anta\u00f1o se llamaba Argentina. Si mira el mapa, est\u00e1 por debajo de Brasil, m\u00e1s o menos donde ahora se hacen los ensayos at\u00f3micos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Pues bien, Borges habl\u00f3 de eso en uno de sus cuentos: del \u00faltimo hombre que muere y, con \u00e9l, los \u00faltimos recuerdos que quedan en el planeta de ciertos sucesos. Ahora, con nuestra empresa Viaje Sentimental, podemos remediar eso, al menos parcialmente\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>La miro a los ojos. Tiene implantes bi\u00f3nicos, muy bien disimulados, pero lo noto: mi exmujer tambi\u00e9n los ten\u00eda. Ciega de nacimiento, tal vez por contaminaci\u00f3n con agroqu\u00edmicos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Encontrar a alguien tampoco es un gran problema. Pero, en la medida de lo posible \u2014y de lo probable\u2014, es mejor que conozca los lugares vac\u00edos. Obviamente, cuanto m\u00e1s atr\u00e1s se vaya, mayor es la incertidumbre.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No obstante, los algoritmos de nuestros sistemas no han ido m\u00e1s all\u00e1 de 1900. Tuvimos dos casos: uno en 1870, un profesor que investigaba sobre la guerra Franco-Prusiana, y un music\u00f3logo que quiso llegar a 1790 para estudiar a Mozart\u2026 pero termin\u00f3 en un centro comercial de Berl\u00edn, en 2100. Gracias a Dios no pas\u00f3 nada, y qued\u00f3 como una an\u00e9cdota.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Pero usted quiere ir entre 1899 y 1901. Es complicado, pero est\u00e1 a nuestro alcance.<\/p>\n\n\n\n<p>***<\/p>\n\n\n\n<p>Empieza el protocolo: primero, una peque\u00f1a dosis de la droga que ayuda a ordenar los pensamientos \u2014seg\u00fan dicen, en esa jerga con ribetes c\u00f3micos\u2014. No se siente nada, m\u00e1s que un embotamiento moment\u00e1neo.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego vamos a la sala donde se llevar\u00e1 a cabo la <em>traves\u00eda<\/em>. Es una habitaci\u00f3n vulgar, sin m\u00e1s que un sill\u00f3n anat\u00f3mico muy c\u00f3modo. No hay ventanas, sin que se perciba opresi\u00f3n alguna. Me explican que uno de los efectos de la droga es justamente ese: evitar la claustrofobia, el miedo a la experiencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Me preparo para emprender el Camino. Me recuesto en el sill\u00f3n. Se apagan las luces.<\/p>\n\n\n\n<p>Empec\u00e9 con los viajes hace unos cinco a\u00f1os. Sab\u00eda algunas cosas sobre mi familia cercana, pero del pasado remoto, pr\u00e1cticamente nada. En mi entorno, el inter\u00e9s por la historia se hab\u00eda perdido hac\u00eda d\u00e9cadas. A mediados del siglo XXI todo se volvi\u00f3 ef\u00edmero: resolver problemas al instante, vivir en el ahora, no mirar atr\u00e1s. As\u00ed fue como, lentamente, nos quedamos sin recuerdos.<\/p>\n\n\n\n<p>Al principio visit\u00e9 a mis abuelos, que vivieron en el siglo XXII. Despu\u00e9s me anim\u00e9 a explorar finales del XXI, una \u00e9poca m\u00e1s convulsa, marcada por conflictos frecuentes. Finalmente, reun\u00ed coraje y descend\u00ed hasta fines del siglo XX. Ya no quedaban parientes reconocibles; me conmovi\u00f3 comprobar que todav\u00eda quedaban campos abiertos y parajes sin tocar.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego me tom\u00e9 un descanso de dos a\u00f1os. Viajar cansa. Se confunden los recuerdos, y sobre todo prevalece un fuerte sentimiento de p\u00e9rdida cuando uno conoce demasiado las intimidades de sus antepasados. Nunca vi a ninguno, eso s\u00ed. Solo pude visitar sus casas, mirar sus cocinas, sus escritorios.<\/p>\n\n\n\n<p>Encontr\u00e9 a este ancestro siguiendo una ruta gen\u00e9tica que me cost\u00f3 una fortuna. Es una parienta de mi lado materno, nacida posiblemente en 1870. Hay escasa informaci\u00f3n: soltera, escritora, incursion\u00f3 en las ciencias naturales como aficionada. Me intrigan las personas as\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>La primera parte de la experiencia es una bruma que va formando v\u00f3rtices aislados, que poco a poco se convierten en objetos. Una silla, un escritorio, un amplio ventanal. Supuestamente lo \u00fanico perceptible con los pseudosentidos \u2014como dicen los expertos\u2014 son los objetos, y el sentir de la persona que se busca. Las coordenadas a veces son complejas de determinar y se llega a otro lado. En mi realidad nunca me muevo de este sill\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Es necesario tener algo de la persona visitada en la memoria ancestral, o memoria gen\u00e9tica, como dec\u00eda una famosa bailarina del siglo XX. En la mayor\u00eda de los casos, esos lugares est\u00e1n vac\u00edos. Y aunque puedo moverme libremente, sin temor a ser observado, hay algo inquietante en su silencio. La casa es acogedora y reina una paz que no he comprobado en otros puntos del Camino.<\/p>\n\n\n\n<p>Me siento un hombre pleno. No siempre he tenido tanta suerte: otras veces he llegado a espacios soterrados, donde las paredes parecen ejercer una presi\u00f3n que me impide entender por qu\u00e9 estoy all\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Recorro el recinto principal: un living con muebles sencillos, bien cuidados y de buena factura. La luz es agradable, suave; acaricia las cortinas y da ganas de vivir. Nunca antes he experimentado tanto optimismo y serenidad. No puedo percibir la temperatura, pero sugiere la idea de un clima de comienzo de primavera, acariciante.<\/p>\n\n\n\n<p>Me muevo \u2014es una forma de decir\u2014, ya que el paisaje va cambiando a mi alrededor, como si la realidad se construyera parcialmente a trav\u00e9s de una bruma. Hay una puerta abierta. Miro&#8230; y est\u00e1 ah\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Nunca antes hab\u00eda visto a un ancestro. No puede sentirme, pero no es apropiado mezclar las cosas. Es posible que algo de mi mente est\u00e9 en este preciso momento siendo compartida. Un pensamiento com\u00fan entre los dos: una construcci\u00f3n dif\u00edcil de definir cuando hemos vivido milenios sosteniendo que la mente est\u00e1 dentro de nosotros y no puede ser alcanzada por alguien del exterior.<\/p>\n\n\n\n<p>Sostiene una pluma para escribir. He visto ese objeto en las obras de historia. Hay mucho papel en la habitaci\u00f3n. Estudi\u00e9 que, por aquellos a\u00f1os, era com\u00fan emplear este material para la escritura y la publicaci\u00f3n de libros. Incluso los grandes centros de estudio exig\u00edan a sus alumnos comprarlos.<\/p>\n\n\n\n<p>No se parece a nadie. Son muchos a\u00f1os en el pasado. No percibo parecido f\u00edsico con alguien de la familia. Sin embargo, seg\u00fan el mapa gen\u00e9tico, somos parientes en alto grado.<\/p>\n\n\n\n<p>La experiencia durar\u00e1 algunos segundos. Es imposible convivir con la presencia de ella mucho tiempo. A la larga se desvanece, y queda la habitaci\u00f3n vac\u00eda. Seguramente me acosar\u00e1n con preguntas cuando vuelva. No es com\u00fan encontrar personas en estas experiencias, y siempre quieren recabar datos para estad\u00edsticas e investigaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>No podr\u00e9 hablar nunca con ella. No me ver\u00e1 en esta forma. Es una relaci\u00f3n silente: estamos en c\u00e1maras distintas, aislados en todo lo que concierne a los sentidos. Me concentro y trato de compartir sus pensamientos: es una poeta, una persona solitaria, que no tiene tratos con la gente. Sus familiares la respetan, pero no la comprenden.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay libros de bot\u00e1nica y figuras de plantas en las paredes. Es amante de la naturaleza y de la vida. Ahora se quien me ense\u00f1\u00f3 a so\u00f1ar con el canto de las chicharras que nunca vi en mi vida\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Pensamos juntos un poema:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>La sombra del frutal<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-group\"><div class=\"wp-block-group__inner-container is-layout-constrained wp-block-group-is-layout-constrained\">\n<div class=\"wp-block-group\"><div class=\"wp-block-group__inner-container is-layout-constrained wp-block-group-is-layout-constrained\">\n<div class=\"wp-block-group is-vertical is-layout-flex wp-container-core-group-is-layout-8cf370e7 wp-block-group-is-layout-flex\">\n<p><em>y el canto ub\u00e9rrimo de un alma <\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>en <\/em> <em>pena <\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>me traen un frescor de <\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>recuerdos y vivencias.<br>\u00bfQu\u00e9 coraz\u00f3n de le\u00f1a esconde mi cuerpo,<br>como carozo de durazno o damasco,<br>escribiendo un verso libre de pesar?<\/em><\/p>\n<\/div>\n<\/div><\/div>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<p><em>\u00bfQu\u00e9 n\u00e9ctar perge\u00f1ado en el ilusorio<br>decaer del sol de invierno,<br>en el blanco clamor de un ciruelo,<br>dibujar\u00e1 la sombra sempiterna de mi hermano<br>jugueteando entre las ramas del manzano en flor?<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Hoy es apenas un recuerdo<br>de sabores que ya no est\u00e1n<br>en los nombres heredados<br>de griegos y romanos,<br>de Linneo y Grisebach,<br>del verdor del Brasil,<br>del colorido Egipto<br>donde abunda el d\u00e1til multiforme.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>El arrullo de las peras<br>en la panza vac\u00eda.<br>El jard\u00edn de infantes de cerezas<br>en la batea del mercado,<br>mirando con caras a\u00f1orantes,<br>mordidas por \u00e1ngeles ca\u00eddos.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Frutas de todas las estaciones de la vida:<br>de la ni\u00f1ez asombrada en uvas,<br>de la adolescencia vestida de duraznos.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Y el \u00e1cido verdor<br>del fruto reci\u00e9n descubierto,<br>que viene desde la nada<br>para escribir juntos esta canci\u00f3n.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>La verdadera flor que soy<br>no la soy, la somos&#8230;..<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La pluma deja de correr sobre el papel. Se detiene. Levanta los ojos y me mira \u2014lo s\u00e9, lo siento\u2014. Por un segundo, me ve. Ser\u00e9 para ti, pariente, solo esto, la sombra de un frutal.<\/p>\n\n\n\n<p>La imagen se va desvaneciendo, estoy regresando.<\/p>\n\n\n\n<p>Florencio Cruz Nicolau<br>Paran\u00e1, Argentina 27 de julio de 2025<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Florencio Cruz Nicolau Eymann Especial para Eco Italiano Parece como si la penumbra de la habitaci\u00f3n tuviera sonido. Cuando la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[17,43],"tags":[],"class_list":["post-77282","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-espanol-2","category-historias"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/77282","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=77282"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/77282\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":77287,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/77282\/revisions\/77287"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=77282"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=77282"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=77282"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}