{"id":77988,"date":"2025-08-08T00:46:37","date_gmt":"2025-08-08T00:46:37","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/?p=77988"},"modified":"2025-08-08T00:46:58","modified_gmt":"2025-08-08T00:46:58","slug":"linaje-de-aire","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/?p=77988","title":{"rendered":"Linaje de aire"},"content":{"rendered":"\n<p><em>Florencio Cruz Nicolau Eymann<\/em><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><a href=\"http:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/Linaje-de-aire-2.png\"><img decoding=\"async\" width=\"683\" height=\"1024\" src=\"http:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/Linaje-de-aire-2-683x1024.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-77989\" style=\"width:405px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/Linaje-de-aire-2-683x1024.png 683w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/Linaje-de-aire-2-200x300.png 200w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/Linaje-de-aire-2-768x1152.png 768w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/Linaje-de-aire-2-100x150.png 100w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/Linaje-de-aire-2.png 1024w\" sizes=\"(max-width: 683px) 100vw, 683px\" \/><\/a><\/figure><\/div>\n\n\n<p>Especial para Eco Italiano<\/p>\n\n\n\n<p>He recorrido estos senderos durante a\u00f1os. Ya ni recuerdo cuando empec\u00e9 a cuidar las plantas del lugar con la ternura de un padre hacia sus hijos. Estoy solo; nunca conoc\u00ed los afectos ni la compa\u00f1\u00eda de una familia. De mis or\u00edgenes inciertos solo he podido recoger versiones contradictorias, esas habladur\u00edas que cambian seg\u00fan la boca que las pronuncie. Estoy desligado de recuerdos familiares. Mi linaje es de aire.<\/p>\n\n\n\n<p>Aire puro es el premio que obtuve tras tanto tiempo aqu\u00ed, paseando entre estas plantas que forman una segunda naturaleza en torno al castillo, como si los dise\u00f1adores del jard\u00edn hubieran querido reproducir un mundo paralelo. Nunca aprend\u00ed a leer ni a escribir. Solo conozco lo que observo.<\/p>\n\n\n\n<p>Quienes han gobernado esta casa fueron, en general, benignos conmigo. No puedo quejarme. Algunos mostraron m\u00e1s afecto que otros, pero ninguno me agredi\u00f3 ni me castig\u00f3. Esa ausencia de dolor ha hecho que mi vida resulte un poco anodina. Creo que me ir\u00e9 pronto, dada mi avanzada edad.<\/p>\n\n\n\n<p>Los sirvientes, los hombres de los establos y los huertos, nunca me ofrecieron amistad, apenas un respeto que nunca termin\u00e9 de entender. No s\u00e9 si me despreciaban o me ignoraban. Parec\u00edan convencidos de llevar una existencia m\u00e1s elevada que la m\u00eda. De ni\u00f1o jugu\u00e9 con algunos de ellos, pero al llegar la juventud, me fui quedando solo en este mundo del jard\u00edn.<\/p>\n\n\n\n<p>Solo \u00e9l me prest\u00f3 atenci\u00f3n y respeto. No puedo decir que fuimos amigos, pero lleg\u00e1bamos a reconocernos como tales cuando los d\u00edas lo permit\u00edan. Lo conoc\u00ed desde siempre; no tengo recuerdo de haberlo visto llegar. En mis viajes mentales m\u00e1s lejanos, ya lo encuentro, serio, de mi misma edad. A veces cruzamos palabras, pero la diferencia de destinos traz\u00f3 una distancia dif\u00edcil de salvar. \u00c9l, en su torre, rodeado de manuscritos y membranas que pod\u00eda leer con la misma soltura con la que yo manejo una podadora. Dicen que llegamos al castillo el mismo d\u00eda y que fuimos separados para llevar existencias desiguales. \u00bfMe habr\u00eda gustado ser \u00e9l? No lo s\u00e9; no se puede desear lo que no se conoce.<\/p>\n\n\n\n<p>Los a\u00f1os han pasado volando. Duele ver c\u00f3mo los grandes personajes que han gobernado estos castillos se desvanecen en ceniza y humo, dejando apenas un recuerdo. Asesinatos, corrupci\u00f3n, guerras en las que mueren personas que nunca terminan de entender por qu\u00e9 pelean. Mi existencia ha sido apacible entre los caminos del jard\u00edn, escuchando el canto de las aves, que transmiten su conocimiento en un idioma que no comprendemos.<\/p>\n\n\n\n<p>Una vez, hace muchos a\u00f1os, en una primavera incipiente que se insinuaba en los brotes de las magnolias y en el rosado de los duraznos desnudos, \u00e9l baj\u00f3 al jard\u00edn. Los se\u00f1ores de entonces hab\u00edan mandado construir, en el centro del parque, un laberinto de setos que me encomendaron cuidar con esmero. Las damas y los j\u00f3venes se divert\u00edan perdi\u00e9ndose entre sus verdes pasillos, mientras los preceptores, de mirada adusta, vigilaban la aparici\u00f3n fugaz de un beso o la caricia de una cintura, para luego informar a los padres. La historia siempre ha sido as\u00ed: quienes nunca probaron las lides del amor terminan siendo sus \u00e1rbitros.<\/p>\n\n\n\n<p>Con paso sereno y una sonrisa indecisa, se acerc\u00f3 a m\u00ed. Su aspecto evocaba el de un elfo o un ser mitol\u00f3gico, un hombre de piel delicada por la falta de sol y el trabajo intelectual. Aunque su mirada revelaba sabidur\u00eda y apego al mundo de los complejos razonamientos, parec\u00eda una criatura fr\u00e1gil, de modales refinados. Sin embargo, para m\u00ed \u2014acostumbrado a alternar con gente ruda\u2014 no result\u00f3 desagradable.<\/p>\n\n\n\n<p>Tom\u00f3 la palabra. Su voz era peque\u00f1a y delicada, como la de una dama:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No me contestes; no es correcto que un hombre como t\u00fa dialogue con un sabio protegido por los se\u00f1ores. No te guardo rencor ni te desprecio; al contrario, te evito problemas. No tengo con qui\u00e9n hablar y te observo a diario desde lo alto de mi ventana. Trabajas sin cesar, y ninguno de tus ayudantes, m\u00e1s j\u00f3venes o m\u00e1s fuertes, logra igualar tu eficiencia y talento. Mantienes los bordes y las formas de este d\u00e9dalo con una maestr\u00eda admirable.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Tal vez no lo sepas, amigo, pero yo dise\u00f1\u00e9 este entretenimiento para las clases acomodadas y amantes de la holganza. Reuniendo libros asombrosos sobre la construcci\u00f3n de laberintos y mezclando ideas propias con estudios de otras ciencias, di forma a este proyecto.<\/p>\n\n\n\n<p>En alg\u00fan momento logr\u00e9 hacer los planos de esta idea extra\u00f1a que hoy cuidas con mano diestra, con tu tijera y tu azada. Sin ti, mi creaci\u00f3n no tendr\u00eda forma definitiva.<\/p>\n\n\n\n<p>Me sent\u00ed halagado por haber sido elevado por las palabras de un hombre sabio que se hab\u00eda dignado a hablarme. Pero no fue solo vanidad: hab\u00eda algo m\u00e1s, algo que me cuesta expresar con mis palabras toscas, carentes de la precisi\u00f3n de los sabios. \u00c9l sigui\u00f3 mir\u00e1ndome a los ojos con su voz meliflua:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Sin embargo, como en muchas cosas de esta vida mundana, la esencia de mi invenci\u00f3n no es solo lo que ves. La sabidur\u00eda de los antiguos me ense\u00f1\u00f3 que todo tiene una contraparte m\u00e1s all\u00e1 del mundo de los sentidos. Este laberinto, que hoy podemos tocar, es solo el reflejo imperfecto de otro, incorp\u00f3reo, que existe en un mundo paralelo. Ese otro no tiene paredes de boj, sino que est\u00e1 trazado por pensamientos, ideas y prejuicios del mundo terreno.<\/p>\n\n\n\n<p>El discurrir de sus palabras me envolv\u00eda, hasta provocarme una desaz\u00f3n nueva, nunca antes sentida. La soledad habitual se acentu\u00f3 con su cercan\u00eda y sus ojos brillantes me recorr\u00edan como buscando una respuesta en mi cuerpo. Repentinamente una fuerza ben\u00e9vola me envolvi\u00f3. Me sent\u00eda, por primera vez en mi vida, feliz escuchando sus palabras.<\/p>\n\n\n\n<p>Feliz.<\/p>\n\n\n\n<p>La serenidad de la tarde ca\u00eda sobre nosotros, adormeci\u00e9ndonos, acun\u00e1ndonos en pensamientos casi on\u00edricos. Ese hombre, que hab\u00eda pasado largo tiempo oculto entre infolios y libros antiguos, hab\u00eda construido, de alg\u00fan modo, un mundo invisible que solo el laberinto parec\u00eda ocultar. \u00bfA qu\u00e9 se refer\u00eda? Pues, a decir verdad, no era yo hombre de mollera suficiente para entenderlo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014M\u00e1s all\u00e1 de todo lo que nuestros sentidos pueden percibir \u2014dijo\u2014, existe un mundo de las verdaderas cosas. Alg\u00fan d\u00eda, un sabio, quiz\u00e1s un solo hombre, hablar\u00e1 de la imposibilidad de ver ese mundo tal como es en su intimidad m\u00e1s pura, sin el oscuro y ef\u00edmero disfraz de la materia.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Un hecho fortuito \u2014continu\u00f3\u2014, que no puedo explicar con las palabras comunes y venturosas de la gente, me permiti\u00f3, hace a\u00f1os, vislumbrar una entrada a ese mundo. La ocult\u00e9 bajo este laberinto.<\/p>\n\n\n\n<p>Me produjo escalofr\u00edos escuchar que algo tan complejo como lo que acababa de describir lo rematara con una frase tan lapidaria. Ese hombre, amanerado y de gestos afectados, hab\u00eda ocultado la entrada a un mundo ignoto bajo los arbustos que yo regaba y podaba a diario.<\/p>\n\n\n\n<p>En el fr\u00edo devenir de la noche, y escondi\u00e9ndose en la hora en que la luz no permite al hombre distinguir los contornos del mundo, el sabio se acerc\u00f3 a\u00fan m\u00e1s. Sin que mediara palabra alguna, me rode\u00f3 con los brazos y me bes\u00f3 en la boca con pasi\u00f3n y dulzura. No sent\u00ed ni asombro ni verg\u00fcenza, sino que la felicidad ya sentida se duplic\u00f3 en intensidad \u2014si es que puede haber m\u00faltiplos y subm\u00faltiplos de un sentimiento \u00fanico\u2014.<\/p>\n\n\n\n<p>Consumado el beso, el mundo a nuestro alrededor se desdibuj\u00f3. Nos quedamos abrazados, envueltos en la plenitud del amor, rodeados por un universo confuso e inmaterial, sin formas ni objetos reconocibles. Todo hab\u00eda cambiado: la esencia misma de la realidad se hab\u00eda transformado desde ese instante. Entonces lo entend\u00ed. Comprend\u00ed por qu\u00e9 el destino nos hab\u00eda mantenido separados desde la infancia: no pod\u00edamos coexistir. Ese hombre que me hab\u00eda robado un beso&#8230; era yo mismo. \u00c9ramos, de alg\u00fan modo, las \u00fanicas piezas complementarias del universo, reunidas finalmente por los caprichos del destino.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfImaginas la vida de quienes jam\u00e1s encontraron la otra mitad? Existencias fugaces, accidentales, transitando la superficie del mundo sin haber tenido nunca la m\u00e1s m\u00ednima oportunidad de completarse. Un infierno. La m\u00e1s profunda de las miserias: vivir sin el encuentro con ese otro yo, con la parte genuina que los har\u00eda \u00fanicos e irrepetibles. \u00bfSabes lo que es eso? \u2014pens\u00e9\u2014. Es la vida del resto del mundo. Gente que se casa, que forma familias con personas que no les corresponden, piezas sueltas del rompecabezas c\u00f3smico, encajadas a la fuerza, deformadas&#8230; arruinadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo, en cambio, hab\u00eda hallado a mi otra parte. Aquella que se dispers\u00f3 en el instante mismo del nacimiento del universo. Y all\u00ed estaba, frente a m\u00ed, ese manojo de \u00e1tomos que hab\u00eda vivido a pocos metros de distancia, en una torre rodeada de palimpsestos y pergaminos.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos fuimos separando poco a poco, hasta que solo nuestras manos permanecieron unidas. Luego, tambi\u00e9n se soltaron.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a> Me mir\u00f3 una vez m\u00e1s, directo a los ojos. En su expresi\u00f3n hab\u00eda alegr\u00eda y tristeza a la vez. La noche ya hab\u00eda reclamado su lugar en el jard\u00edn, y escuchamos ulular algunas aves nocturnas que marcaban el inicio de su reinado.<\/p>\n\n\n\n<p>La \u00faltima vez que lo vi, era apenas una silueta que se perd\u00eda dentro del laberinto, buscando la otra entrada, la del verdadero.<\/p>\n\n\n\n<p>Florencio Cruz Nicolau<br>Paran\u00e1, Argentina, 7 de agosto de 2025<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Florencio Cruz Nicolau Eymann Especial para Eco Italiano He recorrido estos senderos durante a\u00f1os. 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