{"id":80837,"date":"2025-10-20T21:48:57","date_gmt":"2025-10-20T21:48:57","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/?p=80837"},"modified":"2025-10-20T21:49:35","modified_gmt":"2025-10-20T21:49:35","slug":"las-alas-de-mirna","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/?p=80837","title":{"rendered":"Las alas de Mirna"},"content":{"rendered":"\n<p><em>Florencio Cruz Nicolau Eymann<\/em><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><a href=\"http:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Las-alas-de-Mirna.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"627\" height=\"1024\" src=\"http:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Las-alas-de-Mirna-627x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-80838\" style=\"width:391px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Las-alas-de-Mirna-627x1024.jpg 627w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Las-alas-de-Mirna-184x300.jpg 184w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Las-alas-de-Mirna-768x1254.jpg 768w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Las-alas-de-Mirna-940x1536.jpg 940w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Las-alas-de-Mirna-92x150.jpg 92w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Las-alas-de-Mirna.jpg 960w\" sizes=\"(max-width: 627px) 100vw, 627px\" \/><\/a><\/figure><\/div>\n\n\n<p>Especial para Eco Italiano<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfEn qu\u00e9 estabas pensando cuando te vi en la calle, caminando vaporosa bajo ese sol canicular, insoportablemente luminoso? Estoy negado para escribir tu historia, que es, creo, la nuestra. Algo pasa aqu\u00ed dentro, en la cabeza y en el alma; no logro ordenar las ideas para formar el escenario y los personajes. No s\u00e9 qu\u00e9 fue. No s\u00e9 qu\u00e9 pas\u00f3, Mirna.<\/p>\n\n\n\n<p>Dolor de todos los dolores, bondad entre bondades, santo deseo de acariciarte. S\u00e9 que la locura se ha adue\u00f1ado de muchos de mis pensamientos, y no puedo razonar.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 eras? No s\u00e9 si se puede hablar de alguien as\u00ed, amor.<\/p>\n\n\n\n<p>La calle ancha, en el centro de la ciudad, con los dos edificios al fondo, viejas construcciones que a\u00fan conservan los ecos de un esplendor econ\u00f3mico pasado.<\/p>\n\n\n\n<p>El gris del cemento no puede reprimir la alegr\u00eda de las plantas en el vivero de la calle, donde est\u00e1s sentada, con ese sombrero de paja y el abanico multicolor asomando desde la librer\u00eda. Te destac\u00e1s entre la multitud que se mueve a pasos dispares por las veredas: unos apurados, otros m\u00e1s lentos, algunos que se desplazan en un ir y venir como almas perdidas. Comerciantes aburridos esperan que alguien los salve de la ma\u00f1ana interminable.<\/p>\n\n\n\n<p>Hace calor: ese calor \u00fanico que s\u00f3lo los que habitamos esta ciudad conocemos.<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00ed, amor, calor.<\/p>\n\n\n\n<p>***<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Literatura estudio \u2014me dec\u00eds, con esa boquita menuda pintada de un marr\u00f3n met\u00e1lico que te deja hermosa.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLiteratura estudio\u201d, dec\u00eds, y no \u201cestudio literatura\u201d. Tal vez tu afinidad con el lat\u00edn y el griego te da esa forma de hablar en hip\u00e9rbaton \u2014palabra que me ense\u00f1aste\u2014, esa estructura tan tuya, tan encantadora como el color de tus labios.<\/p>\n\n\n\n<p>Me acuerdo de cuando reci\u00e9n nos conoc\u00edamos, y por tel\u00e9fono me dijiste: \u00abEst\u00e1 nublado. Pronto la lluvia vendr\u00e1\u00bb. Intercambiando el orden esperado de las palabras, como si construyeras un laberinto para que yo \u2014un pobre mortal que no sabe nada de Catilina ni de Homero\u2014 me pierda y llegue agotado a tus brazos. Amor.<\/p>\n\n\n\n<p>Amor.<\/p>\n\n\n\n<p>***<\/p>\n\n\n\n<p>Vamos a comer algo por ah\u00ed, en la noche canicular. Mir\u00e1s el mantel de hule del bar sencillo, un bodeg\u00f3n que tanto nos gusta porque estamos enamorados, y todo lo decadente nos parece pintoresco.<\/p>\n\n\n\n<p>R\u00edes, r\u00edes con la alegr\u00eda aut\u00e9ntica de lo que te cuento sobre mi trabajo, sobre mis amigos, sobre mis recuerdos de la escuela industrial. El vaso de cerveza transpira, y las gotas caen sobre la servilleta de papel que pusiste debajo para que no moje el mantel, un s\u00edmbolo de lo que estamos viviendo en esta noche de enero, despu\u00e9s de una siesta de treinta y siete grados a la sombra.<\/p>\n\n\n\n<p>Viene la chica que nos atiende y sonr\u00ede, porque ella tambi\u00e9n est\u00e1 enamorada, y seguramente le recordamos alguna de sus historias con su amante. Nos retira los vasos y las bandejitas de acero inoxidable vac\u00edas, que volver\u00e1 a llenar con man\u00edes y palitos salados. La ves retirarse con la bandeja y recit\u00e1s de memoria un pasaje de La Odisea:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00abLlegaron de dentro de la casa las doncellas de n\u00edveos brazos, retiraron el abundante pan, las mesas y las copas en que beb\u00edan los soberbios pretendientes.\u00bb<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Nos re\u00edmos: vos porque disfrut\u00e1s de la literatura, y yo porque disfruto contigo, con tus labios pintados y tu erudici\u00f3n de mujer \u00fanica.<\/p>\n\n\n\n<p>Y as\u00ed empezamos a hablar de los egipcios y de los escarabajos, de los amuletos, de los s\u00edmbolos de los insectos en el mundo antiguo y de c\u00f3mo estos bichos \u2014us\u00e1s esa palabra\u2014 son m\u00e1s trascendentes en nuestra historia de lo que normalmente se piensa. Una vez m\u00e1s me deslumbr\u00e1s con tu sabidur\u00eda, con tus conocimientos de civilizaciones ya olvidadas para el com\u00fan de la gente. Me habl\u00e1s del escarabeo y de todo su simbolismo, del escarabajo pelotero y del valor que los egipcios (y m\u00e1s tarde los griegos) le dieron como s\u00edmbolo de resurrecci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Te digo que admiro tu sabidur\u00eda, pero a m\u00ed los escarabajos me dan asco desde chico por esa cascarita dura y por ese ruido tan feo cuando se rompen de un pisot\u00f3n; ese sonido a muerte al que nos acostumbramos en esas noches de verano insoportables, cuando los insectos nos persiguen y fastidian. Me dec\u00eds que esa \u201ccascarita\u201d no es tal, sino un ala modificada, que se llama \u00e9litro y que es una palabra griega que significa \u201cestuche\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Pens\u00e1 que esos bichitos que tanto nos fastidian fueron adorados por gente de otra civilizaci\u00f3n, como seres m\u00e1gicos que brindaban buena suerte y los mejores presagios para la humanidad \u2014dec\u00eds, como declarando un principio, exponiendo una creencia que anida en vos desde antes de tu nacimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Me cont\u00e1s que en el templo de Karnak hay un escarabajo milenario tallado en piedra que otorga felicidad y bienestar a quien lo toca, pero hoy s\u00f3lo permiten que los visitantes giren alrededor de la escultura para obtener los beneficios de ese dios. Resulta rid\u00edculo ver a los turistas girando alrededor de una estatua de piedra, pero, por otro lado, habla de la necesidad humana de creer en algo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfVos cre\u00e9s en m\u00ed? \u2014digo.<\/p>\n\n\n\n<p>Sonre\u00eds, nom\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>***<\/p>\n\n\n\n<p>Es otra tarde m\u00e1s de este fr\u00edo h\u00famedo. No s\u00e9 c\u00f3mo podemos acostumbrarnos a los cambios de clima en esta ciudad, que deja un infierno estival y unos inviernos g\u00e9lidos que penetran hasta la m\u00e9dula.<\/p>\n\n\n\n<p>Est\u00e1s en la cama, sentada, mirando por la ventana c\u00f3mo las gotas de la lluvia fina se adhieren al vidrio. Te rodean los libros que has ido comprando en los \u00faltimos a\u00f1os. Las fotos cortadas de las revistas que consegu\u00eds vaya uno a saber d\u00f3nde, con reproducciones de las grandes esculturas del mundo antiguo.<\/p>\n\n\n\n<p>El auriga de Delfos, que tantas ansias ten\u00e9s de conocer, est\u00e1 ah\u00ed, en la pared frente a la cama, sosteniendo las riendas de un caballo que ya no est\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>Resulta extra\u00f1o: conserva una serenidad casi humana, con la boca entreabierta, como si a\u00fan mirara el cuerpo del corcel ausente. Esa presencia invisible parece insinuarse en la expresi\u00f3n que el escultor logr\u00f3 transmitir al bronce, uno de los m\u00e1s c\u00e9lebres de la humanidad.<\/p>\n\n\n\n<p>La t\u00fanica que cubre el cuerpo del joven se ajusta a la cintura con un cintur\u00f3n m\u00ednimo. La ca\u00edda del tejido, con su movimiento detenido en pliegues, inspir\u00f3 uno de los vestidos m\u00e1s famosos de la historia: el vestido Delfos, de Mariano Fortuny, que caus\u00f3 furor entre las mujeres sofisticadas de principios del siglo XX.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 es lo que tanto te atrae de los griegos y los romanos? \u00bfSer\u00e1 el brillo de sus letras, su arte? \u00bfO un pacto misterioso que has hecho con ellos?<\/p>\n\n\n\n<p>Nunca llegar\u00e9 a comprender esa cabeza tuya, plet\u00f3rica de versos en lenguas que me ser\u00e1n vedadas para siempre.<\/p>\n\n\n\n<p>Vos, que conoc\u00e9s los vericuetos del lat\u00edn y del griego, est\u00e1s ahora en esta habitaci\u00f3n. La cama est\u00e1 cubierta por un cobertor tejido al crochet, hecho de cuadrados de distintos colores, en un estilo country casual.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfSab\u00e9s por qu\u00e9 no nos entendemos, Mirna? No es porque vos seas culta y tengas un porvenir en el mundo de las letras, de la docencia, de la investigaci\u00f3n; que seguramente viajar\u00e1s por el mundo hurgando en bibliotecas europeas, buscando libros que aqu\u00ed, en este barro sudamericano, no se pueden conseguir. No, Mirna, no es por eso. Vos sos un escarabajo sofisticado, con tus \u00e9litros brillando al sol del conocimiento, vestida de luz, de amor por la sabidur\u00eda. Sos una diosa vestida en telas brillantes, antiguas y ornadas con las palabras de los griegos. Sos una luz vestida en ese vestido de Mariano Fortuny, un auriga de Delfos viviente, que as\u00eds las riendas de tu vida y clav\u00e1s la mirada en algo que dese\u00e1s conocer, sin que nadie te detenga.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo, en cambio, soy un insecto menor: una mosca verdosa e infecta que revolotea sobre un pedazo de excremento para depositar su nidada. Apenas soy un individuo diminuto dentro del ecosistema animal; cumplo una funci\u00f3n, s\u00ed, pero claramente distinta de la que los dioses te han asignado a vos, mi amor.<\/p>\n\n\n\n<p>Vos sos el escarabajo vivaz y laborioso que empuja la peque\u00f1a esfera de excremento para transformarla en oro. Te ha sido concedida una existencia diferente a la m\u00eda, y ambos sabemos que lo nuestro transcurre por caminos distintos, mi amor.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Cerr\u00e1 la puerta cuando salg\u00e1s \u2014me dec\u00eds, sin dejar de mirar por la ventana.<\/p>\n\n\n\n<p>***<\/p>\n\n\n\n<p>Te veo en la misma calle en que te conoc\u00ed, y ven\u00eds caminando con una cadencia extra\u00f1a: un paso lento seguido de otro, como en una danza minuciosa y bien medida. Ten\u00e9s un paso de reglas estrictas, casi como la gram\u00e1tica de los idiomas que tanto has estudiado. Pienso en lo que fuimos y, sobre todo, en lo que no fuimos; me perd\u00ed en esa vor\u00e1gine de cervezas, pizzas e historias de ciudades rodeadas por ej\u00e9rcitos enemigos que penetraban sus murallas para sacar a los habitantes y matar a sus gobernantes. Y segu\u00eds caminando con un paso gramatical, perfecto, medido.<\/p>\n\n\n\n<p>T\u00fa sublimas, yo apenas decaigo.<\/p>\n\n\n\n<p>***<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando veo tu foto en la contratapa del libro se me viene a la cabeza el brillo negruzco y v\u00edtreo de esa superficie estriada, de esa cascarita dura y repugnante que hace ese sonido espantoso cuando la pis\u00e1s. <em>\u00c9litros<\/em>: recuerdo bien la palabra que me ense\u00f1aste, amor m\u00edo. \u00bfSab\u00e9s qu\u00e9 son los \u00e9litros, Mirna? No me lo dijiste: son alas modificadas para proteger a las que est\u00e1n abajo. Y eso sos vos: una mujer que protege sus alas en forma ego\u00edsta para no volar junto a nadie.<\/p>\n\n\n\n<p>Sos genial, te has hecho hacer un vestido Fortuny y lo luc\u00eds en la foto, apoyada en una columna de alg\u00fan templo del Mediterr\u00e1neo, y segu\u00eds usando ese labial marr\u00f3n brillante que contrasta con la hermosa palidez que has adquirido con los a\u00f1os. Ese vestido son tus \u00e9litros, Mirna: las alas modificadas que ocultan tus verdaderos ap\u00e9ndices vol\u00e1tiles, esos que has desplegado.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfSab\u00e9s lo que sos?, Mirna: un bicho m\u00e1gico, que brilla al sol y a la luna, que miles de personas circundan como en Karnak. Sos un bicho que incomoda porque, si lo atrap\u00e1s, se puede romper, y no quiero que hagas ese ruido espantoso con los estuches que guardan tus alas. Tengo responsabilidades, cosas que hacer en la vida, y no puedo andar por ah\u00ed amando a un escarabajo sagrado.<\/p>\n\n\n\n<p>Florencio Cruz Nicolau<\/p>\n\n\n\n<p>Paran\u00e1, Argentina, 20 de octubre de 2025<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Florencio Cruz Nicolau Eymann Especial para Eco Italiano \u00bfEn qu\u00e9 estabas pensando cuando te vi en la calle, caminando vaporosa [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[17,43],"tags":[],"class_list":["post-80837","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-espanol-2","category-historias"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/80837","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=80837"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/80837\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":80839,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/80837\/revisions\/80839"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=80837"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=80837"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=80837"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}