{"id":83091,"date":"2025-12-04T15:34:16","date_gmt":"2025-12-04T15:34:16","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/?p=83091"},"modified":"2025-12-04T16:10:49","modified_gmt":"2025-12-04T16:10:49","slug":"casi-magia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/?p=83091","title":{"rendered":"Casi magia"},"content":{"rendered":"\n<p><em>Florencio Cruz Nicolau Eymann<\/em><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><a href=\"http:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/casi-magia.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"683\" height=\"1024\" src=\"http:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/casi-magia-683x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-83092\" style=\"width:401px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/casi-magia-683x1024.jpg 683w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/casi-magia-200x300.jpg 200w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/casi-magia-768x1152.jpg 768w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/casi-magia-100x150.jpg 100w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/casi-magia.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 683px) 100vw, 683px\" \/><\/a><\/figure><\/div>\n\n\n<p>Especial para Eco Italiano<\/p>\n\n\n\n<p><em>A Juan Sebasti\u00e1n D\u00edaz, mago de la amistad<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La cuesti\u00f3n era interesante. Al menos, as\u00ed me lo dijeron. No, no: ya s\u00e9 que soy medio cr\u00e9dulo y que suelo prestar o\u00eddo a historias imposibles. Pero \u00bfqu\u00e9 es una historia imposible? Es algo que te cuentan y que, si no est\u00e1s predispuesto a creer, pod\u00e9s negar con facilidad. \u00bfNo es as\u00ed?<\/p>\n\n\n\n<p>Para m\u00ed, no existen historias imposibles porque siempre creo todo lo que me dicen. \u00bfQue soy inocente? Tal vez. Pero he sido tan feliz en mi inocencia que estoy dispuesto a escuchar lo que cualquiera quiera confiarme. Tal vez soy eso: alguien que funge como escucha natural de leyendas inveros\u00edmiles, de an\u00e9cdotas dif\u00edciles de comprobar. Y est\u00e1 bien. As\u00ed soy y as\u00ed me quedo.<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00ed, es cierto: el mago y su ayudante existieron. \u00c9l, un hombre de mediana edad cuando lo conoc\u00ed, ten\u00eda una profesi\u00f3n que nunca termin\u00e9 de recordar del todo. Creo \u2014no lo jurar\u00eda\u2014 que era contable en una tienda del centro: uno de esos hombres de calvicie prematura que pasan la vida detr\u00e1s de un escritorio de madera mientras los clientes revuelven saldos y retazos, o se detienen ante maniqu\u00edes con prendas de oferta.<\/p>\n\n\n\n<p>La ayudante\u2026 jam\u00e1s supe qui\u00e9n era realmente. Una mujer hermosa, s\u00ed; eso no podr\u00eda olvidarlo.<\/p>\n\n\n\n<p>En fin: \u00e9l no se llamaba por su nombre art\u00edstico \u2014que no viene al caso\u2014. Su nombre real era Cipriano, un nombre de otra \u00e9poca. Ella, Zafira \u2014as\u00ed se hac\u00eda llamar\u2014, trabajaba tambi\u00e9n en la tienda. Una dependienta joven a\u00fan, que no hab\u00eda llegado a los cuarenta. Presumo que viv\u00eda con sus padres y que llevaba una vida tranquila antes de que la magia la encontrara.<\/p>\n\n\n\n<p>Cipriano, soltero como ella, hab\u00eda cultivado desde chico cierta habilidad para la prestidigitaci\u00f3n. Lo cl\u00e1sico: la paloma que desaparece, el pa\u00f1uelo que entra de un color y sale de otro. Nada de serruchos, cajas con doble fondo ni grandes peligros. Magia de manos: limpia, luminosa y apta para todo p\u00fablico.<\/p>\n\n\n\n<p>Zafira era el im\u00e1n del espect\u00e1culo. Ten\u00eda modales refinados, un rostro que parec\u00eda iluminado desde adentro y una picard\u00eda en los ojos capaz de desarmar hasta al adulto m\u00e1s adusto. Su traje de lentejuelas azules \u2014de ah\u00ed lo de \u201cZafira\u201d\u2014 pon\u00eda magia dentro de la magia. Ensayaba cada n\u00famero con una dedicaci\u00f3n casi profesional.<\/p>\n\n\n\n<p>Con el tiempo, ambos se hicieron conocidos en todo el pueblo. Animaban cumplea\u00f1os de quince, casamientos y las cl\u00e1sicas reuniones dominicales en el club. Artistas de pueblo, s\u00ed. Y el lunes por la ma\u00f1ana, vuelta a la tienda: bufandas, s\u00e1banas, calzoncillos y todo lo que la vida real demanda.<\/p>\n\n\n\n<p>Una tarde, mientras Cipriano y Zafira estaban en esos menesteres cotidianos, entr\u00f3 un hombre de aspecto serio y rostro decidido. De esos que est\u00e1n acostumbrados a dar \u00f3rdenes sin necesidad de levantar la voz. Mir\u00f3 algunas prendas en los mostradores, pero era evidente que no buscaba ropa. Llevaba un malet\u00edn de cuero bicolor, de una marca que ninguno de los dos podr\u00eda haber comprado jam\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Esper\u00f3 a que la clienta que ten\u00eda delante pagara y se retirara. Eran las cinco de la tarde de un d\u00eda de comienzos de verano; la siesta a\u00fan no hab\u00eda terminado oficialmente. Entonces se acerc\u00f3 a Zafira, que acomodaba unas prendas dobladas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Me dijeron que aqu\u00ed trabaja una pareja de artistas. \u00bfEs cierto? \u2014pregunt\u00f3 con una sonrisa algo tensa, pero sincera.<\/p>\n\n\n\n<p>Zafira lo mir\u00f3 con cierta desconfianza. Sab\u00eda que su n\u00famero hab\u00eda ganado fama en la zona, pero no cre\u00eda haber llegado tan lejos. Ten\u00eda aplomo \u2014siempre lo tuvo\u2014, as\u00ed que respondi\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No s\u00e9 si somos \u201cuna pareja de artistas\u201d, pero alguna magia hacemos\u2026 no voy a negarlo.<\/p>\n\n\n\n<p>La sonrisa del hombre se volvi\u00f3 m\u00e1s amable. Abri\u00f3 el malet\u00edn y sac\u00f3 unos papeles que parec\u00edan documentos oficiales. Zafira temi\u00f3, por un instante, alguna multa ins\u00f3lita por ejercer magia sin permiso municipal.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Vea \u2014dijo \u00e9l\u2014, quiz\u00e1 suene raro, pero me gustar\u00eda hablar con ustedes. \u00bfEl mago tambi\u00e9n trabaja aqu\u00ed?<\/p>\n\n\n\n<p>No hab\u00eda terminado de preguntar cuando Cipriano, atento como siempre, apareci\u00f3 desde el fondo. Sin decir palabra, tendi\u00f3 la mano. El desconocido se la estrech\u00f3 con firmeza. Algo qued\u00f3 sellado en ese apret\u00f3n. Zafira lo comprendi\u00f3 sin saber por qu\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Trabajo en diversos emprendimientos en la capital \u2014continu\u00f3 el hombre, sin mencionar su nombre\u2014. Hace unos d\u00edas, alguien que asisti\u00f3 a un casamiento donde ustedes actuaron me habl\u00f3 maravillas de su show. En estos tiempos en los que la tecnolog\u00eda lo arrasa todo, no es menor que la magia todav\u00eda logre cautivar.<\/p>\n\n\n\n<p>Cipriano agradeci\u00f3 con un gesto m\u00ednimo. Zafira qued\u00f3 meditando.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 buscaba aquel hombre de ciudad?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfA qu\u00e9 ven\u00eda a ese almac\u00e9n humilde en un pueblo donde nunca pasaba nada extraordinario?<\/p>\n\n\n\n<p>El visitante sigui\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Estoy poniendo en marcha un proyecto nuevo. Compr\u00e9 un local abandonado y lo refaccion\u00e9. Despu\u00e9s de varios intentos fallidos, decid\u00ed concretar un sue\u00f1o de la infancia: abrir una radio. M\u00fasica de todos los estilos \u2014sin lo grosero, naturalmente\u2014: rock cl\u00e1sico, mel\u00f3dicos, programas nocturnos, entrevistas. Pero quiero darle un toque distintivo. Algo que nadie haya hecho antes.<\/p>\n\n\n\n<p>Los mir\u00f3 con intensidad.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Y pens\u00e9 en ustedes.<\/p>\n\n\n\n<p>La sorpresa fue inmediata. Cipriano y Zafira intercambiaron una mirada r\u00e1pida, incr\u00e9dula pero ansiosa.<\/p>\n\n\n\n<p>Cipriano se aclar\u00f3 la voz.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Estamos agradecidos, se\u00f1or. Pero hay cosas que no entendemos. \u00bfQu\u00e9 hacemos dos magos\u2026 en una radio?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Magia \u2014respondi\u00f3 \u00e9l, con una simpleza desconcertante.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfMagia? \u2014repiti\u00f3 Zafira, frunciendo el ce\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014La magia que ustedes hacen como nadie.<\/p>\n\n\n\n<p>El silencio que sigui\u00f3 fue casi teatral. Los maniqu\u00edes, inm\u00f3viles tras el vidrio, parec\u00edan participar de la escena.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Pero\u2026 \u2014dijo Cipriano\u2014, \u00bfc\u00f3mo va a ver el oyente que saco un conejo de una caja o que Zafira elige una carta?<\/p>\n\n\n\n<p>La sonrisa del hombre se ensanch\u00f3, dulce y misteriosa, como si contuviera una felicidad antigua que por fin encontraba un resquicio para escapar.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Usted es mago. Y usted, se\u00f1orita, es la mejor asistente que un mago podr\u00eda desear. Conocen sus trucos de memoria. Han fallado pocas veces; y cuando algo sale mal, saben esconderlo con gracia, con ese encanto que solo tienen los artistas verdaderos. Ustedes son magos m\u00e1s all\u00e1 de los conejos, las galeras y los pa\u00f1uelos. La magia que tienen es otra.<\/p>\n\n\n\n<p>La declaraci\u00f3n los conmovi\u00f3. Por unos segundos quedaron suspendidos en una emoci\u00f3n indefinida. \u00bfQu\u00e9 pretend\u00eda aquel hombre? \u00bfA d\u00f3nde quer\u00eda llevarlos?<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, como adivinando el desconcierto, retom\u00f3 la palabra:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Hay una persona a la que le debo casi todo lo que soy. Sin ella, yo no habr\u00eda sobrevivido a ciertos a\u00f1os duros; cr\u00e9anme, hubo temporadas en las que no ten\u00eda m\u00e1s que mi terquedad y su cari\u00f1o. La vida me exigi\u00f3 esfuerzo constante, trabajo sin descanso, tropiezos y comienzos desde cero. Pero ella estuvo siempre ah\u00ed: firme, amorosa, capaz de sostenerme con una palabra o con un silencio. Su presencia \u2014no sabr\u00eda llamarlo de otro modo\u2014 fue una forma de magia. Una magia \u00edntima, silenciosa, que me mantuvo en pie cuando era m\u00e1s f\u00e1cil caer. Y ahora quiero devolv\u00e9rselo\u2026 de la \u00fanica manera que creo que puede alegrarla.<\/p>\n\n\n\n<p>Extendi\u00f3 los papeles.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Sus contratos, l\u00e9anlos atentamente, por favor.<\/p>\n\n\n\n<p>***<\/p>\n\n\n\n<p>La enfermera avanza por los pasillos blancos de la cl\u00ednica. Es turno noche: ese reino extra\u00f1o donde la vigilia y el sue\u00f1o, la vida y la muerte, caminan tomadas de la mano. El olor de la terapia intensiva la golpea, pero ya forma parte de su rutina.<\/p>\n\n\n\n<p>Recibe las indicaciones de la guardia, escucha los partes m\u00e9dicos y despu\u00e9s se toma un minuto para respirar antes de enfrentar otra noche de pacientes en un limbo silencioso. Alg\u00fan d\u00eda yo tambi\u00e9n cruzar\u00e9 ese umbral, piensa, sin miedo.<\/p>\n\n\n\n<p>Abre su cartera y saca una radio a transistores, antigua, con funda de cuero marr\u00f3n. La radio de alguien mayor, piensa, sin saber por qu\u00e9 la imagen la enternece.<\/p>\n\n\n\n<p>Camina hasta la \u00faltima cama. All\u00ed descansa una anciana conectada a di\u00e1lisis, respirando con ayuda de una m\u00e1scara. No se mueve. No abre los ojos. Sus manos son livianas como papel.<\/p>\n\n\n\n<p>La enfermera le toma una de ellas y siente una quietud profunda.<\/p>\n\n\n\n<p>Una quietud que duele y reconforta al mismo tiempo. Coloca la radio en la mesita de luz.<\/p>\n\n\n\n<p>La enciende. Del peque\u00f1o altavoz brota la voz c\u00e1lida y envolvente de Cipriano.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a> Se oyen aplausos, murmullos, la risa cristalina de Zafira. Y luego la descripci\u00f3n del truco final: el conejo blanco.<\/p>\n\n\n\n<p>La anciana sonr\u00ede. La enfermera tambi\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque hay magias que no necesitan ser vistas para existir. Basta con creerlas.<\/p>\n\n\n\n<p>Florencio Cruz Nicolau<\/p>\n\n\n\n<p>Paran\u00e1, Argentina, 4 de diciembre de 2025<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Florencio Cruz Nicolau Eymann Especial para Eco Italiano A Juan Sebasti\u00e1n D\u00edaz, mago de la amistad La cuesti\u00f3n era interesante. 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