{"id":84293,"date":"2026-01-04T14:50:25","date_gmt":"2026-01-04T14:50:25","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/?p=84293"},"modified":"2026-01-04T14:50:49","modified_gmt":"2026-01-04T14:50:49","slug":"amado-godel","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/?p=84293","title":{"rendered":"Amado G\u00f6del"},"content":{"rendered":"\n<p>Florencio Cruz Nicolau Eymann<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><a href=\"http:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/Amado-Godel.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"683\" height=\"1024\" src=\"http:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/Amado-Godel-683x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-84294\" style=\"width:317px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/Amado-Godel-683x1024.jpg 683w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/Amado-Godel-200x300.jpg 200w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/Amado-Godel-768x1152.jpg 768w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/Amado-Godel-100x150.jpg 100w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/Amado-Godel.jpg 800w\" sizes=\"(max-width: 683px) 100vw, 683px\" \/><\/a><\/figure><\/div>\n\n\n<p>Especial para Eco Italiano<\/p>\n\n\n\n<p>Estacionan el auto frente a la puerta de la casa, en una primavera todav\u00eda fresca. Es uno de esos momentos en los que todo parece anunciar que algo interesante va a suceder, aunque nadie sabr\u00eda explicar con precisi\u00f3n qu\u00e9 significa, en verdad, <em>interesante<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Dentro del veh\u00edculo, la pareja se mira. Se observan como si cada uno buscara en el otro una parte perdida de s\u00ed mismo, una forma posible \u2014aunque nunca completa\u2014 de complementariedad.<\/p>\n\n\n\n<p>Hablan poco. Algo los impulsa a subir, a avanzar, a concretar lo que vienen postergando. La casa es de ella: un lugar antiguo donde vive desde hace un tiempo. \u00c9l la ha venido rondando, pero es hoy cuando finalmente se encuentran. Lo que buscan no necesita explicaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Suben por la escalera de la entrada. \u00c9l, sin esperar, intenta tocarla, acariciarla. No tiene demasiado \u00e9xito. La mujer conserva un pudor intacto.<\/p>\n\n\n\n<p>Un poco molesta, la chica busca las llaves en la cartera y abre la puerta. Es una vivienda antigua: pisos de parquet, picaportes de bronce, restos visibles de otra \u00e9poca. Hubo un tiempo en que las casas se pensaban no solo para quienes las habitaban, sino tambi\u00e9n para las presencias.<\/p>\n\n\n\n<p>Sobre las repisas descansan marcos con fotograf\u00edas en blanco y negro: rostros de bigotes anacr\u00f3nicos y trajes cruzados; en alguna imagen, un perro juega con una ni\u00f1a vestida de blanco.<\/p>\n\n\n\n<p>Los objetos permanecen en su lugar. El sof\u00e1 est\u00e1 bien tapizado, aunque presenta zonas de desgaste que lo vuelven ligeramente l\u00fagubre. Es un mueble que ha visto demasiadas tardes.<\/p>\n\n\n\n<p>La chica deja el abrigo sobre una silla y, sin decir una palabra, le indica con una sonrisa que se acerque al sof\u00e1. All\u00ed ocurre lo que ambos vienen postergando desde hace d\u00edas. Se buscan, se encuentran. Despu\u00e9s, la casa vuelve a quedarse en silencio.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de un largo rato, permanecen tendidos en el sof\u00e1. \u00c9l habla de la facultad.<br>\u2014Cuando fuiste mi alumna ya me hab\u00eda dado cuenta \u2014dice\u2014. Ten\u00edas algo distinto.<br>El silencio se instala entre los dos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Como si tuvieras un verdadero contacto con otro mundo \u2014contin\u00faa\u2014. Ten\u00e9s una forma de transmitir el amor que parece venir del m\u00e1s all\u00e1. A veces pienso que est\u00e1s en contacto con energ\u00edas que uno no puede comprender.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014S\u00ed, qu\u00e9 interesante \u2014responde la chica\u2014. Yo, cuando te vi, me di cuenta de que vos percib\u00edas eso en m\u00ed. Y por eso me gust\u00f3 que vinieras ac\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>Hace una pausa, como si midiera lo que sigue.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Me parece que sos una persona digna de entrar a esta casa. Porque, cuando vine a vivir ac\u00e1, encontr\u00e9 algo m\u00e1s que fotos.<\/p>\n\n\n\n<p>La ara\u00f1a de bronce permanece inm\u00f3vil. Las im\u00e1genes en blanco y negro observan desde las repisas. La casa escucha.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Y decime \u2014insiste \u00e9l, ya confiado\u2014, \u00bfqu\u00e9 es eso que encontraste, aparte de las fotos y de esa vieja ara\u00f1a?<\/p>\n\n\n\n<p>La chica levanta la vista y se queda pensativa unos segundos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No te lo quer\u00eda mostrar \u2014dice al fin\u2014. Pens\u00e9 que no estabas preparado. Pero ahora que dec\u00eds que ves en m\u00ed algo\u2026 voy a ense\u00f1\u00e1rtelo.<\/p>\n\n\n\n<p>El muchacho sonr\u00ede. La mirada de ella ya no es la misma.<\/p>\n\n\n\n<p>La chica hace un chasquido leve y se\u00f1ala hacia la cocina.<\/p>\n\n\n\n<p>Entra alguien.<\/p>\n\n\n\n<p>Lleva un vaso de leche chocolatada y sorbe con una pajita. Los observa. Su cara no pertenece a ning\u00fan estado conocido.<\/p>\n\n\n\n<p>El muchacho se levanta de golpe.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 demonios es eso?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Es un duende \u2014responde ella, como si no hubiera nada extra\u00f1o\u2014. \u00bfNo te das cuenta?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfY qu\u00e9 hace un duende en esta casa?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Vive ac\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>El chico est\u00e1 p\u00e1lido. No logra moverse.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfY vos\u2026 qu\u00e9 hac\u00e9s con \u00e9l?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Charlamos \u2014dice ella\u2014. Y cuando se hace dif\u00edcil estar sola, ayuda saber que la casa no lo est\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>Hace una pausa.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Adem\u00e1s, cuenta cosas. He aprendido mucho. Por ejemplo, me habl\u00f3 de cierto profesor de la facultad. Lo mira fijo antes de continuar.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Uno que supo ganarse a los docentes, hacer favores\u2026 y despu\u00e9s confundi\u00f3 algunas cosas.<\/p>\n\n\n\n<p>El silencio se vuelve espeso.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfNo te suena alguien conocido?<\/p>\n\n\n\n<p>El duende sorbe otro poco de su chocolatada.<\/p>\n\n\n\n<p>La casa, finalmente, respira.<\/p>\n\n\n\n<p>Ella habla como si siguiera un pensamiento iniciado mucho antes.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfSab\u00e9s una cosa? Por m\u00e1s que intentemos explicarnos, siempre queda algo afuera.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9l la mira, esperando.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Este duende no es una man\u00eda \u2014contin\u00faa ella\u2014. Y la casa tampoco.<\/p>\n\n\n\n<p>Hace una pausa.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Siempre hay algo que no termina de cerrar. Algo que no puede explicarse del todo.<\/p>\n\n\n\n<p>El muchacho recorre con la mirada los cuadros del living, como si alguno pudiera responderle. El duende sigue sorbiendo su chocolatada, lento, ajeno.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfNo te estar\u00e1 haciendo mal estudiar tanto?<\/p>\n\n\n\n<p>Ella sonr\u00ede y niega con la cabeza.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Eso pasa cuando uno cree que todo es tan s\u00f3lido como parece \u2014contin\u00faa\u2014. A veces apenas se sostiene.<\/p>\n\n\n\n<p>Levanta la mano y, con el \u00edndice apuntando al techo, traza un c\u00edrculo lento, como si dibujara una espiral alrededor del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Esta casa, por ejemplo.<\/p>\n\n\n\n<p>El duende los mira, impert\u00e9rrito.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Tal vez no seamos nosotros los que la estamos observando&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Est\u00e1s loca \u2014dice \u00e9l\u2014. Completamente loca.<\/p>\n\n\n\n<p>Ella no se altera.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No. Solo estoy describiendo c\u00f3mo funciona este lugar.<\/p>\n\n\n\n<p>Mira alrededor: las paredes, los cuadros, el piso de parquet, el duende.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Ac\u00e1 siempre queda algo afuera. No importa cu\u00e1nto intentemos explicarlo.<\/p>\n\n\n\n<p>Se acerca un poco m\u00e1s a \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Y ahora te voy a decir algo que tal vez te resulte m\u00e1s inquietante que todo lo anterior.<\/p>\n\n\n\n<p>El muchacho contiene la respiraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014<em>Estoy enamorada de vos.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9l parpadea, desorientado.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No soy el producto de tu seducci\u00f3n \u2014contin\u00faa ella\u2014. No fue tu tono de profesor ni una conquista. Siempre me gustaste. Y fui yo quien decidi\u00f3 armar este peque\u00f1o juego para poder estar con vos.<\/p>\n\n\n\n<p>Sonr\u00ede con una ternura inesperada.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Te busqu\u00e9 en sue\u00f1os y no te encontr\u00e9. As\u00ed que arm\u00e9 esta trama, esta historia extra\u00f1a. Pens\u00e9 que era la \u00fanica forma de hacerte entrar en mi mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Baja la mirada.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Pero todas las relaciones tienen defectos. Se pelean, se desencuentran. Y nosotros no vamos a ser la excepci\u00f3n. Los sistemas no pueden controlarse a s\u00ed mismos.<\/p>\n\n\n\n<p>Levanta la vista otra vez.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Si en esta casa hay presencias, entonces son ajenas a nuestro sistema. Por eso pueden observarnos. Por eso aparece este duende, en un instante de deseo, para protegernos.<\/p>\n\n\n\n<p>Se detiene.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Pero si alg\u00fan d\u00eda este duende entra en conflicto con otros seres de su dimensi\u00f3n\u2026 lo nuestro desaparecer\u00e1. Y no habr\u00e1 forma de remediarlo.<\/p>\n\n\n\n<p>El duende sigue sorbiendo la leche de su vaso, con un ruido levemente desagradable.<\/p>\n\n\n\n<p>El muchacho permanece inm\u00f3vil, mir\u00e1ndola.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfC\u00f3mo se llama? \u2014dice, se\u00f1alando al duende.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014G\u00f6del. Es un buen nombre para un observador.<\/p>\n\n\n\n<p>Los besos llenan la casa de un sonido que no explica nada.<\/p>\n\n\n\n<p>En alg\u00fan punto del universo, una ni\u00f1a vestida de blanco juega con su perro.<\/p>\n\n\n\n<p>Florencio Cruz Nicolau<br>Paran\u00e1, Argentina, 4 de enero de 2026<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Florencio Cruz Nicolau Eymann Especial para Eco Italiano Estacionan el auto frente a la puerta de la casa, en una [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[17,43],"tags":[],"class_list":["post-84293","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-espanol-2","category-historias"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/84293","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=84293"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/84293\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":84295,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/84293\/revisions\/84295"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=84293"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=84293"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=84293"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}