{"id":84513,"date":"2026-01-10T15:11:22","date_gmt":"2026-01-10T15:11:22","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/?p=84513"},"modified":"2026-01-10T15:12:33","modified_gmt":"2026-01-10T15:12:33","slug":"pensando-en-betty","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/?p=84513","title":{"rendered":"Pensando en Betty"},"content":{"rendered":"\n<p><em>Florencio Cruz Nicolau Eymann<\/em><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><a href=\"http:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/Pensando-en-Betty.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"683\" height=\"1024\" src=\"http:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/Pensando-en-Betty-683x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-84514\" style=\"width:247px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/Pensando-en-Betty-683x1024.jpg 683w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/Pensando-en-Betty-200x300.jpg 200w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/Pensando-en-Betty-768x1152.jpg 768w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/Pensando-en-Betty-100x150.jpg 100w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/Pensando-en-Betty.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 683px) 100vw, 683px\" \/><\/a><\/figure><\/div>\n\n\n<p>Especial para Eco Italiano<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfEscuch\u00e1s?<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00ed, s\u00ed, estoy seguro de que escuch\u00e1s. Aunque la soledad de la calle parezca marcar una ausencia absoluta de sonido, algo siempre se oye: el coraz\u00f3n, los pasos, alg\u00fan p\u00e1jaro que insiste.<\/p>\n\n\n\n<p>No. No es nada de eso.<\/p>\n\n\n\n<p>Es Dios el que est\u00e1 hablando.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfPero de qu\u00e9 habla? \u00bfY desde d\u00f3nde?<\/p>\n\n\n\n<p>Tal vez la historia trate precisamente de eso. No s\u00e9 bien c\u00f3mo se lleg\u00f3 hasta aqu\u00ed. No creo que nadie lo sepa. Basta con mirar una pared durante un rato para entender que todo evoluciona lentamente. Nos ense\u00f1aron que el mundo es est\u00e1tico, que despu\u00e9s de hoy viene ma\u00f1ana, y despu\u00e9s otro ma\u00f1ana, y que las cosas simplemente pasan. Creo que fue un fil\u00f3sofo escoc\u00e9s \u2014o algo as\u00ed\u2014 el que dijo que estamos acostumbrados a que las cosas pasen y, por eso, las aceptamos.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero a veces no pasan.<\/p>\n\n\n\n<p>O aparecen donde no deber\u00edan.<\/p>\n\n\n\n<p>Nunca cre\u00ed en nada.<\/p>\n\n\n\n<p>Humanas. \u00bfSoy humano?<\/p>\n\n\n\n<p>No lo s\u00e9. S\u00e9 que no s\u00e9. Queremos aprender demasiado en una vida breve, cubierta de urgencias, de carencias, de lo m\u00ednimo necesario para sobrevivir.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfSe entiende?<\/p>\n\n\n\n<p>Al lado de casa est\u00e1 la carpinter\u00eda. El carpintero es un tipo macanudo, piola; hacemos chistes. Siempre me pregunta por qu\u00e9 no tengo novia. No s\u00e9 qu\u00e9 decirle. Peor es el hijo de \u00e9l, que naci\u00f3 medio raro. Es como que le falta algo, no s\u00e9 bien c\u00f3mo decirlo. Pero la pasamos bien entre los tres.<\/p>\n\n\n\n<p>El sol entra un poco por la puerta de la iglesia en esta tarde canicular de principios de a\u00f1o. No s\u00e9 para qu\u00e9 los comercios insisten con Pap\u00e1 Noel, con este calor, en estas latitudes. Estamos sentados en uno de esos bancos t\u00edpicos de las catedrales de por ac\u00e1. Y cuando digo \u201cpor ac\u00e1\u201d hablo de estas dimensiones extra\u00f1as, espacio-temporales, en las que vivimos. \u00bfPor qu\u00e9 pienso cualquier cosa?<\/p>\n\n\n\n<p>Los oropeles del templo pesan sobre los feligreses, que est\u00e1n todos distra\u00eddos. Los santos y las beatas, con las manos unidas y las marcas del martirio, nos miran desde lo alto.<\/p>\n\n\n\n<p>Levanto la vista otra vez.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQui\u00e9n es ese que est\u00e1 con el rostro detenido en un sufrimiento extremo?<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00bfNo es este el hijo del carpintero?<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfNo es este el hijo del carpintero? \u2014dice el cura.<\/p>\n\n\n\n<p>No.<\/p>\n\n\n\n<p>Pap\u00e1 era empleado de correos.<\/p>\n\n\n\n<p>Extra\u00f1o a mi madre y a los perros del patio. La casa peque\u00f1a del barrio alejado del centro, la malla met\u00e1lica, el jard\u00edn de rosas y las plantas que la abuela usaba para curarnos los dolores. Patios de tanos que cre\u00edan poder reconstruir, en un barrio de ciudad, la huerta perdida en Italia a la que no volver\u00edan nunca.<\/p>\n\n\n\n<p>Nadie es nadie. Y si nos reconocen, es por lo malo, por lo que no deja buena imagen.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 es lo que quer\u00e9s? \u2014me dice de pronto, cuando paso por la puerta de la casa.<\/p>\n\n\n\n<p>La vereda h\u00fameda se seca al sol de la ma\u00f1ana. Seguro es s\u00e1bado: el d\u00eda en que est\u00e1 permitido lavar la vereda en esta ciudad. Vest\u00eds ese buzo marr\u00f3n que te vuelve chica-chico, mezcla primordial, anterior a las divisiones en especies, g\u00e9neros y familias. Te mov\u00e9s con ese paso que te pertenece y, desde la vereda de enfrente, te sigo: primero con la mirada; despu\u00e9s, cuando est\u00e1s m\u00e1s lejos y no pod\u00e9s verme, camino despacio, midiendo la distancia. A veces me acerco demasiado y te siento respirar.<\/p>\n\n\n\n<p>Tu respiraci\u00f3n no es humana del todo. Est\u00e1 hecha de escamas de dinosaurio, de un resto antiguo que todav\u00eda insiste. Tu pelo guarda prote\u00ednas de una rana ancestral que alguna vez fue polvo de estrella. Nada es lo que parece, \u00bflo sab\u00edas? Vivimos en un mundo de superficies: cada uno ensaya una forma, un gesto, una m\u00e1scara. Para algunos eso es triste. Para otros no. \u00bfPara vos que es, Betty?<\/p>\n\n\n\n<p>No sabemos a\u00fan si somos reptiles evolucionados que un d\u00eda salimos del agua sin motivo, si fue un error o un impulso ciego. Miles de millones de a\u00f1os viviendo sumergidos, absorbiendo el mundo por todos los poros, en una felicidad sin preguntas. Pero no alcanza. No pod\u00e9s quedarte para siempre en un charco, en una marisma. Hay una ley que empuja hacia adelante. Despu\u00e9s vendr\u00edan otras: estudiar, tener, acumular, volverse alguien.<\/p>\n\n\n\n<p>Mucho antes de todo eso hubo una primera ambici\u00f3n. Y fue salir. Primero una aleta. Despu\u00e9s la otra. Millones de intentos fallidos, cuerpos atrapados en fauces ajenas, restos sin nombre. Hasta que uno logr\u00f3 afirmarse en tierra y sigui\u00f3, torpe, hacia adelante. Sus nietos caminaron mejor. Sus bisnietos, con gracia.<\/p>\n\n\n\n<p>Como vos, Betty.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a> Como vos cuando hac\u00e9s gimnasia detr\u00e1s del vidrio y yo te miro hasta que lo advert\u00eds. Hay un instante \u2014breve\u2014 en que todav\u00eda no sab\u00e9s si salirte del cuadro, si seguir, o si hacer como si nada. Despu\u00e9s, las otras chicas corren las cortinas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 estar separados, Betty?<\/p>\n\n\n\n<p>Vos, la de la casa de la esquina, junto a la panader\u00eda. La que lava la vereda porque es s\u00e1bado a la ma\u00f1ana y as\u00ed se hace. Yo, del otro lado, aprendiendo tarde a sostenerme fuera del agua.<\/p>\n\n\n\n<p>A veces el deseo se me vuelve pez. Ese mismo que alguna vez se anim\u00f3 a salir del lago primordial y arrastrarse como pudo. Tal vez lo \u00fanico que me falta sea eso: abandonar el charco, empezar a reptar hacia vos, sin saber si el cuerpo alcanza. Avanzar guiado apenas por tu presencia detr\u00e1s del vidrio. Si las cortinas se cierran, no hay camino.<\/p>\n\n\n\n<p>Necesito que sigas ah\u00ed. No para alcanzarte sino para no perder la direcci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Te espero medio escondido en la esquina, entre unas plantas de tuna que me pinchan. Soy torpe hasta para pasar de inc\u00f3gnito. No s\u00e9 qu\u00e9 es lo que me pasa con vos, Betty, mi extra\u00f1a amiga que no me ve. No s\u00e9 si salir del escondite para decirte algo. Para mirarte esa cara de Betty Boop, ese dibujito que tanto le gustaba a mi abuelo cuando lo miraba en el viejo televisor en blanco y negro. Desde que te conozco te veo as\u00ed: una imagen que da una sensaci\u00f3n de perfecci\u00f3n, de impoluto.<\/p>\n\n\n\n<p>No s\u00e9 qu\u00e9 es m\u00e1s doloroso, si tu desprecio, Betty, o estas espinas de tuna donde me he metido, que me agreden como una corona de espinas, como la que tiene el hombre en la iglesia y que me mira desde arriba con cara de sufrimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Pas\u00e1s, pas\u00e1s cerca m\u00edo, con un suave olor a transpiraci\u00f3n, con las chicas del gimnasio. S\u00e9 que me ves y no me ves, que soy y no soy. Es as\u00ed. Los pasos de tus dos compa\u00f1eras hacen una especie de concierto: suenan desparejos, porque el cansancio ha desacompasado la forma de caminar.Te miro y, en un instante, una de tus amigas cruza los ojos conmigo, te agarra del brazo; apuran el paso y el ritmo, de pronto, se vuelve m\u00e1s armonioso en la huida.<\/p>\n\n\n\n<p>Escucho el cuchicheo, la preocupaci\u00f3n. Apenas se vuelven para verme en mi escondite. Te dejo que te esfumes. Que te vayas.<\/p>\n\n\n\n<p>Y entonces dejo que todo se mueva como en un r\u00edo picado que se lleva todo por delante, y el torrente de im\u00e1genes se va sucediendo en mi cabeza una tras otra, ya as\u00ed, apenas presintiendo el abandono constante, el dejar pasar de mi vida, y las voces que se elevan apenas, agudas, que comentan que no te preocupes, Betty, que solo soy el hijo del carpintero.<\/p>\n\n\n\n<p>Florencio Cruz Nicolau<\/p>\n\n\n\n<p>Paran\u00e1, Argentina, 10 de enero de 2026<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Florencio Cruz Nicolau Eymann Especial para Eco Italiano \u00bfEscuch\u00e1s? S\u00ed, s\u00ed, estoy seguro de que escuch\u00e1s. 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