{"id":85087,"date":"2026-01-24T14:34:27","date_gmt":"2026-01-24T14:34:27","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/?p=85087"},"modified":"2026-01-24T14:34:49","modified_gmt":"2026-01-24T14:34:49","slug":"la-tierra-no-pide-sangre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/?p=85087","title":{"rendered":"La tierra no pide sangre"},"content":{"rendered":"\n<p><em>Florencio Cruz Nicolau Eymann<\/em><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><a href=\"http:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/La-tierra-no-pide-sangre.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"683\" height=\"1024\" src=\"http:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/La-tierra-no-pide-sangre-683x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-85088\" style=\"width:293px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/La-tierra-no-pide-sangre-683x1024.jpg 683w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/La-tierra-no-pide-sangre-200x300.jpg 200w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/La-tierra-no-pide-sangre-768x1152.jpg 768w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/La-tierra-no-pide-sangre-100x150.jpg 100w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/La-tierra-no-pide-sangre.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 683px) 100vw, 683px\" \/><\/a><\/figure><\/div>\n\n\n<p>Especial para Eco Italiano<\/p>\n\n\n\n<p>Dudo por un instante, pero s\u00e9 que debo buscar la fuerza en alg\u00fan lugar. El ritual no est\u00e1 del lado del Dios de las catedrales ni del de los hombres fieles al credo de Roma. Los dioses no son uno. O, si lo son, tal vez esa unidad no sea m\u00e1s que una s\u00edntesis tard\u00eda, un nombre impuesto para reunir presencias m\u00e1s antiguas y arcanas que nunca aceptaron del todo ser borradas. Son ellas \u2014me dicen\u2014 las que habr\u00e1n de protegerme en mi empresa.<\/p>\n\n\n\n<p>En vano la ciudad santa ha bregado por extinguir los vestigios de nuestro verdadero credo: el pueblo es m\u00e1s fuerte que las escrituras cuando as\u00ed lo desea. La fe que arde bajo el roble no necesita pergaminos ni sellos: vive en la savia que asciende, en el humo que se dispersa, en la memoria transmitida de boca en boca, de padre a hijo, de anciana a nieto, en noches donde el fr\u00edo obliga a reunirse cerca del fuego.<\/p>\n\n\n\n<p>Partir\u00e9 en busca del drag\u00f3n. Algo aguarda m\u00e1s all\u00e1 del sendero, en un pliegue del mundo que ning\u00fan monje ha sabido nombrar ni dibujar en esos extra\u00f1os pedazos de tela y cuero donde figuran las naciones y, a la vez, no figuran.<\/p>\n\n\n\n<p>El c\u00e1ntico de los sacerdotes se eleva entre las hojas del roble, \u00e1rbol que guarda la historia de los padres de los padres de las mujeres y hombres que ahora alzan su salmodia hacia el cielo y la bajan hacia la tierra. Nos han ense\u00f1ado, de manera equ\u00edvoca, que las deidades angelicales que pueblan la corte de Dios habitan en las alturas. Olvidan \u2014o eligen ignorar\u2014 que la fuerza creadora se esconde tambi\u00e9n en el suelo: esa entidad aparentemente quieta y silenciosa que sostiene la existencia de todos nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfAcaso no hab\u00e9is contemplado el movimiento vivaz de las lombrices en la primavera? \u00bfO los cercos circulares de setas que brotan de la nada los d\u00edas posteriores a la lluvia? El suelo es la vida que nos sustenta, y nosotros somos ese barro que, por gracia de los arcanos, ha desarrollado miembros para caminar, labrar y empu\u00f1ar la espada. Como la que sostengo ahora entre mis manos, y cuyo destino \u2014me lo han ordenado\u2014 es el coraz\u00f3n del drag\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La ma\u00f1ana comienza a desentronar a las estrellas. El rosa se entromete entre los troncos negros de hayas y encinas, antiguos soberanos del bosque, seres capaces de plantear interrogantes a quienes saben escucharlos. Por m\u00e1s esfuerzo que hago, comprendo que no estoy entre los elegidos. Hablar la lengua de los \u00e1rboles exige una predisposici\u00f3n ajena a los hombres de armas.<\/p>\n\n\n\n<p>He sido formado en la defensa y en el ataque. Mis fintas y estocadas son mis \u00fanicas letras: un tosco abec\u00e9 con el que se mantienen en su sitio los l\u00edmites del se\u00f1or y, cuando es necesario, se los empuja un poco m\u00e1s all\u00e1. La voluntad del Mal, que ejerce su poder de m\u00faltiples formas y apariencias, me indujo a cometer un error. Un desencuentro, acicateado por la bebida, me llev\u00f3 a un derramamiento de sangre vano. Mi nobleza y prestigio evitaron el cadalso, pero se me apremi\u00f3 a lavar mi culpa a trav\u00e9s de una ordal\u00eda. Debo matar al drag\u00f3n que asola la comarca.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de horas de avanzar, percibo entre los matorrales la forma inequ\u00edvoca de una abertura. La caverna se abre ante m\u00ed, ominosa, como una boca gigantesca desprovista de dientes, dispuesta a engullirlo todo. En su interior deber\u00eda latir el \u00f3rgano vital del ser maligno al que me ha sido dado borrar de la faz de la tierra.<\/p>\n\n\n\n<p>Nadie ha visto jam\u00e1s un drag\u00f3n cara a cara. Las historias hablan apenas de visiones fugitivas: cuerpos escamados y desmesurados, alas capaces de oscurecer el cielo, fauces que devoran a un hombre de un solo bocado. En los montes vecinos, los restos de \u00e1rboles calcinados delatan la presencia de una criatura que quema con el aliento, que proyecta llamas devastadoras por orificios nasales que nadie ha sabido describir con precisi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El drag\u00f3n existe, sobre todo, como una construcci\u00f3n de la mente: un ensamblaje de fragmentos, de relatos incompletos, de descripciones imprecisas ofrecidas por testigos que nunca lo vieron. Cada cual aporta un rasgo, una exageraci\u00f3n, un miedo. Y, sin embargo, aunque nadie pueda decir c\u00f3mo es, el drag\u00f3n est\u00e1 ah\u00ed, firme y compartido, habitando la imaginaci\u00f3n de todos.<\/p>\n\n\n\n<p>El interior de la caverna muta, de pronto, en un paisaje extra\u00f1o. Construcciones monumentales yacen derruidas, cubiertas por malezas y arbustos. Hace a\u00f1os \u2014tal vez siglos\u2014 que ese territorio ha sido abandonado, despojado de toda presencia humana. No hay drag\u00f3n ni nada que se le parezca. Todo es radicalmente distinto de lo que hab\u00eda imaginado en sue\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Los pasos suenan apagados en el interior de la caverna, que se ha transformado repentinamente en un recinto sagrado, un templo regido por esp\u00edritus y bajo la advocaci\u00f3n de mi inquietud.<\/p>\n\n\n\n<p>No temo al drag\u00f3n: me temo a m\u00ed mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00e9 \u2014no puedo decir por qu\u00e9\u2014 que estoy acerc\u00e1ndome al interior m\u00e1s profundo de la cueva, el lugar donde se esconde la bestia que ha atacado durante los \u00faltimos meses las inmediaciones del reino y del castillo.<\/p>\n\n\n\n<p>He o\u00eddo demasiadas versiones para creer en alguna: cada relato anula al anterior y todos, juntos, me han dejado sin imagen posible, solo con una inquietud que crece a cada paso.<\/p>\n\n\n\n<p>La cueva se estrecha bruscamente y debo avanzar casi de costado. No entiendo c\u00f3mo puede salir por aqu\u00ed un monstruo tan grande como, algunos, dicen que es el drag\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Avanzo a paso lento, sintiendo entre las manos enguantadas el peso del mandoble. En medio del paisaje, un objeto de forma regular, de bordes rectos, emite un sonido que, al acercarme, se resuelve en una voz humana atravesada por una felicidad inexplicable. Es una m\u00fasica distinta de cualquiera que haya o\u00eddo en los salones de un castillo o en gestas festivas.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Don&#8217;t worry about a thing<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u2019<em>Cause every little thing<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>gonna be all right.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Rise up this morning<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>smiled with the rising sun<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>three little birds<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>pitched by my doorstep<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>singing sweet songs<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>of melodies pure and true<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>this is my message to you.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Me detengo. Escucho.<\/p>\n\n\n\n<p>El objeto, visto de cerca, revela un sinn\u00famero de detalles incomprensibles. Desde algunos puntos de su superficie brotan luces de colores que se encienden y se apagan, como fogatas de vivaque vistas a la distancia, en un campamento enemigo durante la noche.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces lo percibo.<\/p>\n\n\n\n<p>Un individuo se acerca a paso calmo, casi animal, desprovisto de armas. Viste prendas extra\u00f1as, desconocidas para m\u00ed. Su piel es oscura y el blanco de los ojos brilla por contraste, otorg\u00e1ndole a su silueta el aspecto de un ser surgido de otro mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>No comprendo de d\u00f3nde puede haber salido alguien as\u00ed, en medio de esta desolaci\u00f3n, en un paisaje donde el abandono ha vencido a todo orden.<\/p>\n\n\n\n<p>Al aproximarse, distingo su cabeza cubierta por un extra\u00f1o aderezo: cabellos divididos en mechones compactos, retorcidos y densos, m\u00e1s trabajados por el tiempo que por la mano. Una barba \u00e1spera, rala y puntiaguda le enmarca el rostro.<\/p>\n\n\n\n<p>Me mira con ojos turbios, tal vez de cansancio, tal vez porque mira con el alma. Hay en \u00e9l una seriedad introspectiva que me sume en una confusi\u00f3n que jam\u00e1s he experimentado.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Pides algo equivocado. Buscas sangre de drag\u00f3n para redimirte\u2026 y la tierra no siempre pide sangre para dar vida.<\/p>\n\n\n\n<p>La voz es apenas un susurro, pero me transmite una paz irreal. Estoy acostumbrado a las voces de mando, a los gritos en el campo de batalla, a los aullidos de los soldados que caen desmembrados sobre la tierra y entregan su alma al cielo \u2014si es que existe tal cosa\u2014 por causas que no terminan de comprender.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi mundo es un mundo recio, donde la nobleza da \u00f3rdenes sin esperar contradicciones, sino respuestas r\u00e1pidas: atacar ciudades, quemar castillos, matar.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No hay dragones. Solo debes buscar aquello que se oculta en tu interior. No te has dado la oportunidad de recorrer tu alma, de entrar en todas las habitaciones que alberga tu cuerpo. Por m\u00e1s armado que est\u00e9s, y aunque tu valent\u00eda sea \u00fanica, <strong>nada de eso te servir\u00e1 aqu\u00ed<\/strong><strong>:<\/strong> no hallar\u00e1s ning\u00fan drag\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La tranquilidad de este hombre me pone inc\u00f3modo. No parece preocuparse por nada y habla con una seguridad que avalan seres de\u00edficos. Los bucles de su cabello enmarcan un rostro flaco y anguloso, que mira hacia el cielo y luego a la tierra mientras habla.<\/p>\n\n\n\n<p>Nunca he visto a alguien as\u00ed: con aspecto de demonio y voz de \u00e1ngel.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfHas buscado la cara en la luna? No espero tu respuesta: s\u00e9 que lo has hecho y que la has encontrado. Sin embargo, no hay ninguna cara en el astro. Pero t\u00fa puedes asegurarme que la ves, \u00bfno es verdad?<\/p>\n\n\n\n<p>Sucede que cada uno de nosotros lleva una cara \u00edntima y particular, que ve reflejada en el disco plateado del cielo. Todos los que creyeron ver a la abominaci\u00f3n te dieron una descripci\u00f3n diferente: hablaban, en realidad, de su propio drag\u00f3n, de su miedo, de su inseguridad.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014El drag\u00f3n que buscas es la sangre que derramaste en vano. Protege a los deudos de tu muerto, comp\u00f3rtate como el ser que siempre deber\u00edas haber sido y no volver\u00e1 a aparecer.<\/p>\n\n\n\n<p>El hombre del cabello extra\u00f1o agacha la cabeza un instante, como el Salvador en su martirio. Luego la levanta y me mira. Un gesto indefinido \u2014una sonrisa que no llega a resolverse\u2014 acompa\u00f1a la profundidad de sus ojos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Los poderosos que hicieron esto \u2014dice, se\u00f1alando las construcciones derruidas con un gesto ampuloso, teatral\u2014 vieron demasiados dragones.<\/p>\n\n\n\n<p>Da media vuelta y desaparece entre las ruinas.<\/p>\n\n\n\n<p>La luz rosada entre los robles me indica que ha pasado un d\u00eda entero. El paisaje se transfigura en el bosque.<\/p>\n\n\n\n<p>Regreso entre los \u00e1rboles, que parecen susurrarme historias que a\u00fan no he vivido. Tres pajarillos cantan en una rama.<\/p>\n\n\n\n<p>Florencio Cruz Nicolau<\/p>\n\n\n\n<p>Paran\u00e1, Argentina, 24 de enero de 2026<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Florencio Cruz Nicolau Eymann Especial para Eco Italiano Dudo por un instante, pero s\u00e9 que debo buscar la fuerza en [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[17,43],"tags":[],"class_list":["post-85087","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-espanol-2","category-historias"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/85087","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=85087"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/85087\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":85089,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/85087\/revisions\/85089"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=85087"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=85087"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=85087"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}