{"id":86017,"date":"2026-02-15T14:52:13","date_gmt":"2026-02-15T14:52:13","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/?p=86017"},"modified":"2026-02-15T14:52:34","modified_gmt":"2026-02-15T14:52:34","slug":"la-tirada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/?p=86017","title":{"rendered":"La tirada"},"content":{"rendered":"\n<p><em>Florencio Cruz Nicolau Eymann<\/em><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><a href=\"http:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/La-tirada.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"683\" height=\"1024\" src=\"http:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/La-tirada-683x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-86018\" style=\"width:301px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/La-tirada-683x1024.jpg 683w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/La-tirada-200x300.jpg 200w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/La-tirada-768x1152.jpg 768w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/La-tirada-100x150.jpg 100w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/La-tirada.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 683px) 100vw, 683px\" \/><\/a><\/figure><\/div>\n\n\n<p>Especial para Eco Italiano<\/p>\n\n\n\n<p>Do\u00f1a Livia se sienta despacio frente a la mesa, como si cada movimiento hubiera sido ensayado durante d\u00e9cadas. El mantel plavinil, floreado y gastado, le pone un poco de alegr\u00eda a la estancia. La casa es peque\u00f1a, de barrio, de esas que vieron pasar generaciones sin cambiar demasiado. La calle est\u00e1 asfaltada desde hace poco; durante a\u00f1os fue uno de los suburbios m\u00e1s mentados de la ciudad. Historias de cuchilleros, de encontronazos fieros entre gente de mal vivir, como se dec\u00eda entonces.<\/p>\n\n\n\n<p>Do\u00f1a Livia vive all\u00ed desde siempre. Nadie la vio llegar. Ya estaba cuando el vecino m\u00e1s viejo \u2014despu\u00e9s de ella\u2014 lleg\u00f3 al barrio siendo chico. Cuentan que una vez, medio tomado en el bar de la esquina, dijo:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Cuando llegu\u00e9 ac\u00e1 con mis padres, do\u00f1a Livia ya era vieja.<\/p>\n\n\n\n<p>En otras circunstancias, los parroquianos se habr\u00edan re\u00eddo. Aquella vez, sin embargo, todos asintieron en silencio. Hay cosas de las que es mejor no hablar.<\/p>\n\n\n\n<p>Un auto moderno se detiene frente a la casa. Baja un hombre joven, vestido con una pulcritud que desentona con el paisaje: camisa celeste, saco crema, anteojos espejados. Mira la fachada como quien observa un escenario improbable de su propia vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Toca el timbre.<\/p>\n\n\n\n<p>Do\u00f1a Livia abre. El muchacho ensaya una sonrisa cordial ante la anciana de pelo canoso y despeinado, que acomoda torpemente en un rodete improvisado.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Pase.<\/p>\n\n\n\n<p>La salita est\u00e1 pintada de verde p\u00e1lido, con manchas de humedad en las esquinas. El joven se sienta frente a la mesa. A pesar de su pertenencia evidente a una clase acomodada y de gustos refinados, no siente desprecio. El lugar es tal como se lo describieron. El termo y el mate est\u00e1n a la derecha de la mujer, junto a un libro desgastado.<\/p>\n\n\n\n<p>Do\u00f1a Livia baraja en silencio. Las yemas de sus dedos tienen un leve tinte azulado, como alguna tinta antigua que se negara a irse.<\/p>\n\n\n\n<p><em>La facilidad con que ca\u00ed en el mundo prohibido fue asombrosa.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u201c<em>Yo soy el que soy\u201d, dicen las Escrituras. Yo deber\u00eda decir: yo soy el que soy, un pecador.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Critiqu\u00e9 todo lo que pude. La cr\u00edtica me abri\u00f3 los ojos. Me atrev\u00ed a decir, ante mis colegas, que la primera p\u00e1gina de Don Quijote era mejor que todo el Evangelio de San Juan.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Odi\u00e9 a los mediocres compa\u00f1eros del seminario que no pod\u00edan retener la declinaci\u00f3n del art\u00edculo griego cuando yo ya hab\u00eda le\u00eddo el primer libro de la An\u00e1basis completo. Recuerdo a\u00fan esas p\u00e1ginas marcadas con l\u00e1piz azul.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Me miraban con envidia. Con odio. Y festejaban cuando me iba mal en las materias. Porque, no me averg\u00fcenza decirlo, me fue mal muchas veces.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Fui algo as\u00ed como un diablo; el que divide, el que dice cosas diferentes para confundir.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Por eso muchos profesores me ten\u00edan entre ojos. Ellos no quieren dudas, ni grietas, ni gente que piense o que sea aut\u00e9ntica.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>En el seminario se mateaba, se jugaba al billar, se cantaba. Algunos tocaban la guitarra. Yo jugaba a las cartas con mis compa\u00f1eros de cuarto. Eran nuestros peque\u00f1os escapes de las clases y de la dureza de la vida en ese instituto.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Los juegos de cartas se volvieron mi obsesi\u00f3n. Encontr\u00e9 un misterio que iba m\u00e1s all\u00e1 de las bazas y de la picard\u00eda de ganar o perder entre di\u00e1logos y mentiras permitidas en el juego. No en vano muchos han visto en las barajas un camino a la perdici\u00f3n, y no solamente por el vicio del juego.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>El truco era mi pasi\u00f3n. Ganaba siempre. Los naipes espa\u00f1oles tienen un no s\u00e9 qu\u00e9 hipn\u00f3tico: caballitos, se\u00f1oritos con medias absurdas, reyes de espadas peque\u00f1as, bastos r\u00fasticos, oros brillantes, copas abiertas.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Un d\u00eda descubr\u00ed que el solo contacto con las cartas me comunicaba con un mundo paralelo, donde las cosas eran diferentes del que estaba viviendo. Hab\u00eda descubierto una puerta de entrada a una extra\u00f1a sabidur\u00eda, un templo que me brindaba la paz interior que nunca hab\u00eda encontrado aqu\u00ed, en este instituto lleno de defectos humanos.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Comprend\u00ed entonces que no era un juego. Era un libro infinito que se le\u00eda a trav\u00e9s de estos extra\u00f1os cartoncitos coloreados con figuras hipn\u00f3ticas. El libro de la rueda.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>El libro del que reza.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Rota.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Orat.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Tarot.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>La misma palabra girando sobre s\u00ed misma. Como yo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>***<\/p>\n\n\n\n<p>Do\u00f1a Livia guarda el mazo y levanta la vista.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Est\u00e1 todo bien. Ten\u00e9s la vida encaminada, por el momento.<\/p>\n\n\n\n<p>El joven la mira y sonr\u00ede con sinceridad. Siente la paz de quien conf\u00eda en la materia y en las riquezas, porque todos sus negocios marchan bien.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Siempre volv\u00e9s\u2014 exclama do\u00f1a Livia.<\/p>\n\n\n\n<p>El joven la mira intrigado y con una mueca socarrona y divertida.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No la conozco. Es la primera vez que vengo.<\/p>\n\n\n\n<p>La anciana sonr\u00ede apenas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No hace falta que aclar\u00e9s nada. A veces uno cree que traiciona a Dios, y lo \u00fanico que hace es cambiarle el nombre.<\/p>\n\n\n\n<p>Da vuelta la primera carta. Gira la bombilla, gira la rueda. Gira el universo.<\/p>\n\n\n\n<p>El joven siente un golpe seco en el pecho, como un susto despu\u00e9s de un frenazo que evita un accidente en una bocacalle.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfUsted qui\u00e9n es?<\/p>\n\n\n\n<p>Do\u00f1a Livia apoya la mano sobre el mazo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Soy la que baraja y toma mate en la puerta de tarde. Eso soy.<\/p>\n\n\n\n<p>Silencio.<\/p>\n\n\n\n<p>El muchacho entiende. Sabe, de pronto, que la persona que le dio la direcci\u00f3n de la bruja que lee las cartas no lo hizo por casualidad, sino que lo mand\u00f3 aqu\u00ed porque hab\u00eda llegado alguna hora inc\u00f3gnita.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Era curita el hombre ese. Pero despu\u00e9s dej\u00f3. Dec\u00edan que por una mujer, pero es mentira.<\/p>\n\n\n\n<p>Y en ese instante, el muchacho, por primera vez en su vida, sospecha que el \u00e9xito que lo rodea no es una cima. Es un desv\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p>Le ofrece la paga que do\u00f1a Livia no acepta. El joven deja los billetes sobre el mantel y sale deprisa. Da marcha al auto y desaparece en un instante.<\/p>\n\n\n\n<p>Do\u00f1a Livia se sienta a tomar mate en la mesita, mirando las flores en el hule y abre el viejo libro de Jenofonte marcado con l\u00e1piz azul.<\/p>\n\n\n\n<p>Juega con las p\u00e1ginas y piensa en un roble que hab\u00eda en el seminario.<\/p>\n\n\n\n<p>Florencio Cruz Nicolau<\/p>\n\n\n\n<p>Paran\u00e1, Argentina 15 de febrero de 2026<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Florencio Cruz Nicolau Eymann Especial para Eco Italiano Do\u00f1a Livia se sienta despacio frente a la mesa, como si cada [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[43],"tags":[],"class_list":["post-86017","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-historias"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/86017","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=86017"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/86017\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":86019,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/86017\/revisions\/86019"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=86017"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=86017"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=86017"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}