{"id":88000,"date":"2026-03-27T15:51:55","date_gmt":"2026-03-27T15:51:55","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/?p=88000"},"modified":"2026-03-27T15:51:56","modified_gmt":"2026-03-27T15:51:56","slug":"todo-el-cielo-sobre-doris","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/?p=88000","title":{"rendered":"Todo el cielo sobre Doris"},"content":{"rendered":"\n<p><em>Florencio Cruz Nicolau Eymann<\/em><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><a href=\"http:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/Todo-el-cielo-sobre-Doris.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"465\" height=\"555\" src=\"http:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/Todo-el-cielo-sobre-Doris.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-88001\" style=\"width:237px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/Todo-el-cielo-sobre-Doris.jpg 465w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/Todo-el-cielo-sobre-Doris-251x300.jpg 251w\" sizes=\"(max-width: 465px) 100vw, 465px\" \/><\/a><\/figure><\/div>\n\n\n<p>Especial para Eco Italiano<\/p>\n\n\n\n<p>Bien, entonces, lo \u00fanico que hay que hacer es terminar de prepararse, subir a escena y hacer lo que uno siempre sabe hacer.<\/p>\n\n\n\n<p>Siempre me han repetido lo mismo: que mi destino es dar la nota. Nunca entend\u00ed del todo por qu\u00e9 la gente es as\u00ed. Muchos de esos pensamientos nacieron en mi propia familia. Porque, aunque ustedes no lo crean, el hogar es un lugar de contenci\u00f3n y de amor\u2026 pero tambi\u00e9n el sitio donde se dirimen ciertas cuestiones que \u2014en fin\u2014 preferir\u00eda no mencionar.<\/p>\n\n\n\n<p>Por ahora solo me queda seguir avanzando por el pasillo h\u00famedo y algo despintado. Nada que ver conmigo, que estoy perfectamente maquillada, como todas las noches. Camino hacia la peque\u00f1a escalerita que conduce al escenario. En unos minutos subir\u00e9 e intentar\u00e9 demostrar que mis habilidades son dignas del nombre que me he forjado en los \u00faltimos tiempos.<\/p>\n\n\n\n<p>A veces me pregunto si ese espacio es realmente un lugar especial o si no es m\u00e1s que un simple tablado de madera, con cortinajes, luces y un maestro de ceremonias que presenta a cada una de nosotras.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfY qu\u00e9 soy yo exactamente? Vaya uno a saberlo. Tal vez no tenga demasiada importancia hablar de eso ahora. Empec\u00e9 en esto porque amo el firmamento. Siempre sent\u00ed que la m\u00fasica y la actuaci\u00f3n son manifestaciones que vienen de all\u00e1 arriba.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfSab\u00edan que en China llamaban al emperador el Hijo del Cielo? Era uno de sus t\u00edtulos m\u00e1s importantes. Cre\u00edan que solo alguien con un origen celestial pod\u00eda poseer la sabidur\u00eda necesaria para gobernar. A m\u00ed me ocurre algo parecido. Siento que todo lo que hago, todo lo que digo, todo mi arte proviene de otro lugar. Porque cuesta creer que, en un cuerpo como el m\u00edo y en una vida tan dura, pueda existir siquiera un poco de belleza.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero enti\u00e9ndanlo bien: uno no se dedica al arte solamente porque este d\u00e9 sentido a la existencia, como suelen decir los intelectuales. Yo siempre fui una trabajadora. He tenido que hacer esto para sobrevivir, para poder comer. Miren mi bife, mi pur\u00e9, mi vaso de vino. Todo eso lo he conseguido haciendo lo que voy a realizar esta noche.<\/p>\n\n\n\n<p>He sido, de alguna manera, una dama de la noche. Qu\u00e9 cosa curiosa, \u00bfno? Existe una flor que tiene ese nombre: la dama de la noche. Una vez me lo coment\u00f3 un amigo que estudiaba agronom\u00eda o bot\u00e1nica. La llaman as\u00ed porque abre su corola al caer la tarde. Y, pens\u00e1ndolo bien, mi vida se parece bastante a eso: una persona que florece cuando cae el sol.<\/p>\n\n\n\n<p>Tal vez por eso, en mi condici\u00f3n de flor nocturna, empec\u00e9 a interesarme \u2014en mis ratos libres, despu\u00e9s de desmaquillarme en el camar\u00edn\u2014 por la astronom\u00eda. Fue una noche, hace ya alg\u00fan tiempo. No recuerdo cu\u00e1nto. Hab\u00eda tenido una presentaci\u00f3n mejor que de costumbre. La gente aplaud\u00eda y yo me sent\u00eda espl\u00e9ndida.<\/p>\n\n\n\n<p>Por primera vez percib\u00ed las miradas de las personas de la primera fila. Me devoraban con los ojos. Miraban mis piernas, mis brazos, mis u\u00f1as pintadas, mi maquillaje estramb\u00f3tico pero delicado, la peluca, las plumas de mi boa. Y sent\u00ed, por primera vez, que no era simplemente una diva de tarima. Que hab\u00eda algo m\u00e1s\u2026 algo, c\u00f3mo decirlo\u2026 c\u00f3smico.<\/p>\n\n\n\n<p>Volv\u00ed a mi improvisado camar\u00edn. Apenas una pieza con una mesa, una silla y un espejo que, como estar\u00e1n imaginando, estaba sucio y descascarado. Y entend\u00ed que deb\u00eda haber algo m\u00e1s all\u00e1 de todo aquello. Mi vida no pod\u00eda ser una tragedia eterna. No pod\u00eda ser \u00fanicamente la historia de alguien que sobrevive haciendo esto.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces pens\u00e9 en voz alta: \u2014\u00bfQu\u00e9 has hecho de m\u00ed, cielo? \u00bfPor qu\u00e9 no puedo ser yo tambi\u00e9n una hija de las estrellas?<\/p>\n\n\n\n<p>Sal\u00ed al patio trasero. No era realmente un patio: apenas un espacio con algunas baldosas rotas. Levant\u00e9 la vista. All\u00ed estaban las Tres Mar\u00edas y tambi\u00e9n los Siete Cabritos. Era verano; por eso esas constelaciones brillaban sobre mi cabeza. Hab\u00edan sido las primeras que aprend\u00ed de ni\u00f1o. Y, para qu\u00e9 seguir mintiendo, tambi\u00e9n eran las \u00fanicas que conoc\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de esa noche, cada vez que el firmamento estaba despejado y terminaba mi actuaci\u00f3n, empec\u00e9 poco a poco a entrometerme en las cuestiones del mundo celestial. En la terminal de \u00f3mnibus compr\u00e9 un peque\u00f1o manual de introducci\u00f3n a la astronom\u00eda. Ten\u00eda una carta celeste en una de sus p\u00e1ginas. Ni siquiera sab\u00eda qu\u00e9 era eso.<\/p>\n\n\n\n<p>Con un esfuerzo casi sobrehumano \u2014casi divino\u2014 empec\u00e9 a entender aquellas cartas. Aprend\u00ed a ubicar nombres, posiciones, estrellas y constelaciones. \u00bfHan o\u00eddo hablar de Ori\u00f3n? Alberga una de las nebulosas m\u00e1s deslumbrantes que pueden observarse. \u00bfY de Centauro? En esa regi\u00f3n se encuentra uno de los c\u00famulos estelares m\u00e1s hermosos que existen.<\/p>\n\n\n\n<p>Segu\u00ed con mi vida de cantante, pero poco a poco comprend\u00ed algo extra\u00f1o: muchas de las cosas que estaban all\u00e1 arriba parec\u00edan formar parte de m\u00ed\u2026 y yo, en cambio, era apenas una entrometida en su mundo. Al poco tiempo llegaron los binoculares. Y luego, casi sin darme cuenta, todo aquello se transform\u00f3 en mi vida.<\/p>\n\n\n\n<p>***<\/p>\n\n\n\n<p>Act\u00fao esta noche una vez m\u00e1s. Una canci\u00f3n que cantaba Skeeter Davis, una de letra hermosa: <em>The End of the World<\/em>. S\u00ed, ya s\u00e9 lo que se est\u00e1n preguntando: canto yo misma con mi extra\u00f1a voz. Pero sale bien, y a la gente le gusta saber que hay una secreta mezcla en la intenci\u00f3n que le doy.<\/p>\n\n\n\n<p>La gente viene por muchas razones. Porque imaginan cosas raras acerca de mi vida: esa es la primera. Creo que nadie tiene realmente problema con lo que soy o no soy. El asunto est\u00e1 metido muy adentro en el hecho de suponer lo que soy. Tard\u00e9 a\u00f1os en darme cuenta, pero es as\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Supongo que al resto de la gente le pasar\u00e1 lo mismo. La envidia es eso: imaginar lo que el otro potencialmente puede hacer, sin tener en cuenta que el pr\u00f3jimo, por m\u00e1s distinguido, diferente o exitoso que sea, tambi\u00e9n tiene miserias<\/p>\n\n\n\n<p>A veces me pongo fil\u00f3sofa, perd\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Soy apenas una transformista. Canto, digo. Vuelvo a mi mundo esc\u00e9nico, con luces y sombras y brillos. Y ah\u00ed est\u00e1 \u00e9l. Con su extra\u00f1o saco con parches en los codos, muy informal el se\u00f1or, y con esas gafas tan extra\u00f1as, un poco pasadas de moda.<\/p>\n\n\n\n<p>Me mira como me han mirado todos los hombres desde que empec\u00e9: con esos ojos que no dicen nada al principio, para pasar luego a la frustraci\u00f3n y, por \u00faltimo, al deseo. Este hombre est\u00e1 todav\u00eda en la primera etapa. Hago otra canci\u00f3n y agradezco los aplausos c\u00e1lidos. Bajo la escalera del escenario y s\u00e9 que me voy a encontrar con el caballero de las gafas esper\u00e1ndome.<\/p>\n\n\n\n<p>No me equivoqu\u00e9. Est\u00e1 all\u00ed. No es feo. Es solo\u2026 \u00bfc\u00f3mo podr\u00eda decirlo? Verdaderamente diferente. No siempre se encuentra gente as\u00ed. No me refiero a hombres o mujeres o lo que sea. Me refiero a almas. Lo saludo y me devuelve el gesto con una inclinaci\u00f3n de cabeza demasiado respetuosa para mi gusto.<\/p>\n\n\n\n<p>Me dice su nombre enseguida. No est\u00e1 mintiendo, como los dem\u00e1s, que dejan caer una onom\u00e1stica falsa para salvar las apariencias. Me dice que le gusta c\u00f3mo canto y que \u00e9l alguna vez intent\u00f3 hacerlo tambi\u00e9n, pero que, por fortuna, abandon\u00f3 hace a\u00f1os. \u2014La m\u00fasica no perdi\u00f3 nada \u2014asegura.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos re\u00edmos. Por primera vez en mucho tiempo r\u00edo con sinceridad. No la risa tonta de una diva de lentejuelas y oropeles, sino la verdadera, la que es reflejo del alma. Una risa que viene, c\u00f3mo decirlo\u2026 de las estrellas. Le pregunto qu\u00e9 camino le abri\u00f3 la vida despu\u00e9s de dejar la m\u00fasica. \u2014Me dediqu\u00e9 a la ciencia \u2014dice\u2014. Soy astr\u00f3nomo. \u2014\u00bfAstr\u00f3nomo? \u2014pregunto. Asiente con tranquilidad. \u2014Estudio estrellas. En realidad, no exactamente estrellas, sino el espacio que las rodea. Un lugar que parece vac\u00edo, pero que en realidad est\u00e1 repleto de mol\u00e9culas que dicen mucho acerca del origen del universo. \u2014<em>En realidad est\u00e1 repleto de mol\u00e9culas que dicen mucho acerca del origen del universo<\/em> \u2014le respondo, sin darle tiempo a continuar.<\/p>\n\n\n\n<p>Me mira con curiosidad. \u2014No te sorprendas, William \u2014agrego\u2014. De alguna manera somos colegas. \u2014\u00bfWilliam? \u00bfColegas? \u2014S\u00ed. Por William Herschel. O Johannes Kepler. O Mar\u00eda Mitchell.<\/p>\n\n\n\n<p>Se ruboriza. S\u00e9 que no ha venido por m\u00ed, sino por \u00e9l mismo. Este hombre busca una confirmaci\u00f3n y quiere encontrarla en mi vida. \u2014O por Henrietta Leavitt \u2014a\u00f1ade \u00e9l\u2014, descubridora de los ciclos de las cefeidas. \u2014Claro \u2014respondo\u2014. Vos mir\u00e1s las estrellas en las gr\u00e1ficas de tu computadora\u2026 y yo las celebro desde el escenario..<\/p>\n\n\n\n<p>R\u00ede otra vez, con una risa distinta. \u2014Ojal\u00e1 hubiera m\u00e1s estrellas como vos \u2014dice con sinceridad. Luego agrega, casi con tono po\u00e9tico\u2014: Hay estrellas que cambian de brillo. Aumentan y disminuyen su luz con el tiempo. A veces tardan horas, otras veces d\u00edas. Nosotros las llamamos estrellas variables.<\/p>\n\n\n\n<p>Guardo silencio un momento. \u2014Yo soy una de ellas \u2014respondo\u2014. Mi brillo cambia con la situaci\u00f3n y la posici\u00f3n en el tiempo. Por la ma\u00f1ana luzco de una manera distinta a como lo hago de noche. Mi curva de luz no es un defecto: es mi identidad.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9l sonr\u00ede. \u2014Algunas de las estrellas m\u00e1s importantes del cielo\u2026 son justamente las que cambian. \u00bfPor qu\u00e9 Doris? \u2014pregunta.<\/p>\n\n\n\n<p>Interpreto la pregunta a mi manera y no como la duda ret\u00f3rica que quiz\u00e1s es: \u2014Por Doris Day.<\/p>\n\n\n\n<p>Sonr\u00ede con los labios apretados. Le gusta. Nos despedimos con un gesto sencillo. \u00c9l paga su cuenta en la barra y sale del local. He puesto luz en su vida. Le va a costar entrar a comprar su primer vestido; pero es un gran hombre y lo har\u00e1. Lo que pase luego es otra cosa.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo vuelvo al camar\u00edn. Quiz\u00e1s, en alg\u00fan lugar de ese cielo inmenso, haya tambi\u00e9n un peque\u00f1o lugar para las estrellas que cambian.<\/p>\n\n\n\n<p>Florencio Cruz Nicolau<br>Paran\u00e1, Argentina 27 de marzo de 2026<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Florencio Cruz Nicolau Eymann Especial para Eco Italiano Bien, entonces, lo \u00fanico que hay que hacer es terminar de prepararse, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[43],"tags":[],"class_list":["post-88000","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-historias"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/88000","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=88000"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/88000\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":88002,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/88000\/revisions\/88002"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=88000"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=88000"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=88000"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}