{"id":88613,"date":"2026-04-10T16:20:08","date_gmt":"2026-04-10T16:20:08","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/?p=88613"},"modified":"2026-04-10T16:20:08","modified_gmt":"2026-04-10T16:20:08","slug":"la-cofradia-de-satokuh","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/?p=88613","title":{"rendered":"La cofrad\u00eda de Satok&#8217;Uh"},"content":{"rendered":"\n<p><em>Florencio Cruz Nicolau Eymann<\/em><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><a href=\"http:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/La-cofradia-de-SatokUh.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"683\" height=\"1024\" src=\"http:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/La-cofradia-de-SatokUh-683x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-88614\" style=\"width:245px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/La-cofradia-de-SatokUh-683x1024.jpg 683w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/La-cofradia-de-SatokUh-200x300.jpg 200w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/La-cofradia-de-SatokUh-768x1152.jpg 768w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/La-cofradia-de-SatokUh.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 683px) 100vw, 683px\" \/><\/a><\/figure><\/div>\n\n\n<p>Especial para Eco Italiano<\/p>\n\n\n\n<p>Nunca entend\u00ed por qu\u00e9 evitan el nombre oficial de su sistema solar y recurren, en cambio, a ese eufemismo reverente. Pero hay algo en ese gesto que me resulta, digamos, intraducible, como si no se tratara solo de devoci\u00f3n, sino de una estructura arm\u00f3nica de su conciencia, ajena a nuestro entendimiento: una forma de expresar su cosmogon\u00eda, organizada en torno a una duplicidad: dos estrellas, dos fuentes de luz y sombra. Lo que se dice y lo que se calla.<\/p>\n\n\n\n<p>***<\/p>\n\n\n\n<p>Vine desde la Tierra a este planeta como profesor de m\u00fasica. Hay mucha competencia \u00faltimamente y me dijeron que este es un planeta amante de las artes. No lo dud\u00e9 ni un momento: estaba completamente harto de vivir en la contaminaci\u00f3n, siempre evitando la radiaci\u00f3n y todo lo que define la vida en la Tierra desde hace siglos.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante la entrevista en la embajada me explican que los habitantes de all\u00ed son cefal\u00f3podos, un poco m\u00e1s grandes que nosotros. Seg\u00fan dicen, nuestros pulpos son parientes cercanos que, por alguna raz\u00f3n, llegaron a la Tierra hace millones de a\u00f1os y tomaron un camino evolutivo diferente. No s\u00e9 mucho de estas cosas; lo m\u00edo es el arte.<\/p>\n\n\n\n<p>Me dirijo a la mansi\u00f3n de uno de los virtuosos del viol\u00edn de este mundo. \u00bfSe preguntan c\u00f3mo se llama este lugar? No tiene importancia; es un planeta con mucha agua que gira en torno a un sistema binario. Eso deber\u00eda bastar. A menudo damos demasiada importancia a los nombres.<\/p>\n\n\n\n<p>Va a ser un desaf\u00edo acostumbrarme a dos salidas y dos puestas de sol en un mismo d\u00eda de treinta horas. Me dicen que es solo cuesti\u00f3n de tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Mientras no se vuelva loco \u2014acota alguien en voz baja.<\/p>\n\n\n\n<p>No pregunto qui\u00e9n lo dijo. La paga es excelente, lo suficiente como para anular varias de mis emociones. Soy terrestre: amo el dinero.<\/p>\n\n\n\n<p>El nombre del m\u00fasico es Satok&#8217;Uh.<\/p>\n\n\n\n<p>La mansi\u00f3n se alza sobre una superficie ganada a ba\u00f1ados y lagos. El planeta tiene un equilibrio complejo que sus habitantes han sabido respetar mediante el empleo de una tecnolog\u00eda apropiada. Hay pasarelas, estructuras curvas, superficies tensadas que vibran levemente bajo los pies. La presencia del agua se siente como algo espiritual.<\/p>\n\n\n\n<p>Me reciben empleados humanos. La diferencia de anatom\u00eda con la patronal ha hecho que proliferen los terrestres en ciertas tareas, sobre todo en aquellas que implican tratar con otros terrestres. Hay en ellos una profesionalidad extra\u00f1a, como si hubieran aprendido a no hacer preguntas o, mejor a\u00fan, a no necesitarlas.<\/p>\n\n\n\n<p>Uno de ellos, un individuo delgado y adusto, me gu\u00eda en silencio.<\/p>\n\n\n\n<p>Llevo conmigo una computadora port\u00e1til. En ella est\u00e1 la obra que me han hecho llegar quienes me contrataron. La he escuchado varias veces durante el trayecto, con intenci\u00f3n de fijar puntos de referencia, estructuras familiares, algo que me permita no perderme del todo.<\/p>\n\n\n\n<p>Es una composici\u00f3n severa por momentos, casi asc\u00e9tica. En otros pasajes, en cambio, se vuelve gr\u00e1cil hasta un punto inc\u00f3modo, como si rozara una alegr\u00eda que no nos pertenece. Es rara, pero muy bonita.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras avanzo por el interior de la mansi\u00f3n, escucho una m\u00fasica que proviene de una de las salas y que parece haber estado all\u00ed desde siempre. No s\u00e9 explicarlo: es una m\u00fasica anterior a mi llegada y que estar\u00e1 all\u00ed para siempre.<\/p>\n\n\n\n<p>Trago saliva.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bf\u00c9l est\u00e1\u2026 ensayando? \u2014pregunto.<\/p>\n\n\n\n<p>El hombre que me acompa\u00f1a duda apenas un segundo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No exactamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Seguimos caminando, envueltos en la composici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El cefal\u00f3podo me recibe en una c\u00e1mara con la humedad perfectamente controlada; su cuerpo, de color cambiante, descansa sobre una superficie cubierta por una fina l\u00e1mina de agua. \u00bfC\u00f3mo es? Imag\u00ednense a un pulpo de un tama\u00f1o ligeramente mayor que un humano.<\/p>\n\n\n\n<p>Satok&#8217;Uh no puede hablar como nosotros. Su forma de comunicaci\u00f3n es complej\u00edsima: gran parte de sus ideas se transmite a trav\u00e9s de los tent\u00e1culos. Los cefal\u00f3podos tienen una red neuronal fuera del cerebro, algo que siempre ha fascinado a los bi\u00f3logos terrestres. El individuo delgado que oficia de int\u00e9rprete apoya las manos y una de las mejillas en uno de los tent\u00e1culos para poder hacer su trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p>Le digo a Satok&#8217;Uh que su composici\u00f3n es extraordinaria y que est\u00e1 en condiciones de competir en cualquier concurso de La Gran Armon\u00eda, como llaman al sistema binario.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014El Se\u00f1or est\u00e1 muy agradecido de que haya venido desde la Tierra a compartir conocimiento. Le da la bienvenida a su casa y a La Gran Armon\u00eda \u2014dice el ujier, casi recitando.<\/p>\n\n\n\n<p>Satok&#8217;Uh emite un sonido particular, algo as\u00ed como el breve silbido de una cafetera. Inclino la cabeza en agradecimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Me dirijo al traductor con una sonrisa c\u00f3mplice.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfDijo <em>compartir<\/em>?<\/p>\n\n\n\n<p>El hombre me observa impert\u00e9rrito.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Entienda que no se trata de traducir una lengua en el sentido terrestre. Hay vibraciones, emociones, a veces colores. El conjunto de esas variaciones coincide, de manera aproximada, con lo que nosotros llamamos hacer las cosas entre dos o varios\u2026 aunque, en este caso, la idea de \u201cdos\u201d pesa menos.<\/p>\n\n\n\n<p>Satok&#8217;Uh no responde a mi saludo. Sus largos brazos, cubiertos de ventosas, ondulan con una gracia leve, casi t\u00edmida. Su piel \u2014de un color imposible de fijar\u2014 cambia en pulsaciones sutiles, como si tambi\u00e9n all\u00ed se tradujera una m\u00fasica interior. Es inevitable pensar en un pulpo terrestre. Pero ya no como comparaci\u00f3n, sino como consecuencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Sus tent\u00e1culos se mueven con una fluidez que, por momentos, insin\u00faa algo parecido a una mano, sin llegar nunca a serlo. Con una delicadeza asombrosa, uno sostiene el arco como si fuera una prolongaci\u00f3n natural; otros se apoyan sobre las cuerdas. Seg\u00fan me explic\u00f3 un colega que pas\u00f3 a\u00f1os aqu\u00ed \u2014y que ya no est\u00e1\u2014, no las tocan: una vibraci\u00f3n imperceptible de las ventosas produce el sonido adecuado, con una precisi\u00f3n superior a la humana. Otros, finalmente, recorren la madera del instrumento, la abrazan, la rozan, alteran la vibraci\u00f3n y generan sonidos que ning\u00fan sistema de notaci\u00f3n puede registrar con exactitud.<\/p>\n\n\n\n<p>La reuni\u00f3n se diluye en imprecisiones. No s\u00e9 si el cefal\u00f3podo est\u00e1 interesado en mi visita. Por momentos parece alguien que toca a solas y apenas tolera la presencia de extra\u00f1os. El ujier, en cambio, oficia como un sacerdote en esta ceremonia en la que yo no soy m\u00e1s que un representante oscuro de una feligres\u00eda impropia para la ocasi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El hombre chasquea la lengua, como si recordara algo que quiere decirme desde que llegu\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Hace a\u00f1os que trabajo aqu\u00ed. Los recuerdos de la Tierra se me van esfumando lentamente. Sin embargo, nunca logro acostumbrarme a sus particularidades. Me resulta dif\u00edcil saber qu\u00e9 piensan, qu\u00e9 pretenden. No puedo quejarme: siempre son corteses y respetuosos conmigo. Tienen una forma muy especial de admirar la Tierra; por eso muestran inter\u00e9s en traer a profesionales como usted.<\/p>\n\n\n\n<p>Asiento. Intento demostrar m\u00e1s inter\u00e9s del que realmente tengo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Hay una especie de sentimiento de\u2026 \u00bfc\u00f3mo se podr\u00eda decir? Hermandad. S\u00ed, hermandad con nuestro planeta. A veces, en sus conversaciones \u2014llam\u00e9moslas as\u00ed\u2014, se refieren a nuestro mundo como \u201clos otros\u201d, en una alteridad algo confusa.<\/p>\n\n\n\n<p>El hombre no duda al decirlo. Hay en su tono una convicci\u00f3n dif\u00edcil de precisar, como si repitiera algo que ya no le perteneciera del todo.<\/p>\n\n\n\n<p>Se acerca nuevamente a Satok&#8217;Uh y apoya las manos y la mejilla en su cuerpo. Esta vez no parece un gesto funcional. Permanece as\u00ed un instante m\u00e1s de lo necesario.<\/p>\n\n\n\n<p>Por un segundo, no s\u00e9 d\u00f3nde mirar.<\/p>\n\n\n\n<p>La pupila de Satok&#8217;Uh se dilata apenas. Parece escuchar algo que todav\u00eda no ha sido tocado. Repentinamente comienza a tocar.<\/p>\n\n\n\n<p>Una nueva m\u00fasica emerge de entre las cuatro cuerdas, apareadas, como si incluso el viol\u00edn hubiera sido concebido para este mundo binario. Los sonidos no se suceden: se entrelazan. Cada nota arrastra una sombra, un doble apenas desplazado.<\/p>\n\n\n\n<p>Y de pronto la reconozco.<\/p>\n\n\n\n<p>Es una danza brillante, irrefrenable, una fuerza que empuja al cuerpo a moverse antes de que la mente pueda comprender.<\/p>\n\n\n\n<p>Los sonidos se superponen, formando capas de arm\u00f3nicos que nunca he escuchado. No son acordes: son organismos sonoros.<\/p>\n\n\n\n<p>Los tent\u00e1culos, convertidos en ap\u00e9ndices semejantes a manos, desplazan el arco con precisi\u00f3n; otros presionan distintas partes de la madera del viol\u00edn, alterando la resonancia y generando inflexiones imposibles. Es una m\u00fasica completa, interpretada con cuerpo y alma. Recuerdo que los pulpos piensan con el cuerpo.<\/p>\n\n\n\n<p>No estoy escuchando solo a Satok&#8217;Uh. Hay algo m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>La idea aparece como un eco remoto: Iku-Turso. El antiguo dios cefal\u00f3podo de la mitolog\u00eda finlandesa, surgido en un mundo donde \u2014cre\u00edamos\u2014 no deb\u00eda haberlos.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces comprendo \u2014o creo comprender\u2014: nunca estuvieron separados. Los pulpos de la Tierra y los de este sistema no son especies divergentes, sino variaciones de una misma red. Una inteligencia distribuida que atraviesa el espacio, el tiempo\u2026 y tambi\u00e9n la imaginaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Pienso en ellos. En c\u00f3mo los comemos. Tengo n\u00e1useas.<\/p>\n\n\n\n<p>La m\u00fasica cambia: no se agregan sonidos, se agregan presencias. Por un instante comprendo que lo que escucho no est\u00e1 siendo ejecutado por un individuo.<\/p>\n\n\n\n<p>La melod\u00eda es conocida: es el final del Concierto para viol\u00edn de Sibelius, pero no el que conocemos. Es la obra que el finland\u00e9s apenas logr\u00f3 esbozar, a partir de un indicio lejano.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta \u2014lo s\u00e9 ahora\u2014 es la versi\u00f3n original: una construcci\u00f3n colectiva, concebida por esa red de neuronas que excede cualquier mundo y apenas filtrada en la mente de un humano que crey\u00f3 componer solo.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante un instante insoportable lo comprendo: toda la m\u00fasica humana no es m\u00e1s que una reducci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego sobreviene un silencio que no termina de apagarse. El ujier est\u00e1 de pie, con los ojos cerrados; lentamente se recobra y apoya las manos sobre un tent\u00e1culo de Satok&#8217;Uh, en una caricia morosa.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014El se\u00f1or espera que le haya gustado.<\/p>\n\n\n\n<p>Permanece as\u00ed un instante m\u00e1s de lo necesario. Solo cuando lo miro retira las manos y recupera la compostura. Comprendo que he visto algo que no deb\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Hago una leve reverencia; intento recordar para qu\u00e9 hab\u00eda venido, y cuando lo hago, ya no estoy seguro de que importe.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a> Florencio Cruz Nicolau<br>Paran\u00e1, Argentina, 10 de abril de 2026<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Florencio Cruz Nicolau Eymann Especial para Eco Italiano Nunca entend\u00ed por qu\u00e9 evitan el nombre oficial de su sistema solar [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[43],"tags":[],"class_list":["post-88613","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-historias"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/88613","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=88613"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/88613\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":88615,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/88613\/revisions\/88615"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=88613"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=88613"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=88613"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}