{"id":91013,"date":"2026-05-29T15:41:14","date_gmt":"2026-05-29T15:41:14","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/?p=91013"},"modified":"2026-05-29T15:41:14","modified_gmt":"2026-05-29T15:41:14","slug":"podre-guardar-alguna-vez-el-color-del-cielo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/?p=91013","title":{"rendered":"\u00bfPodr\u00e9 guardar alguna vez el color del cielo?"},"content":{"rendered":"\n<p><em>Florencio Cruz Nicolau Eymann<\/em><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><a href=\"http:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/Podre-guardar-alguna-vez-el-color-del-cielo.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"683\" height=\"1024\" src=\"http:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/Podre-guardar-alguna-vez-el-color-del-cielo-683x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-91014\" style=\"width:295px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/Podre-guardar-alguna-vez-el-color-del-cielo-683x1024.jpg 683w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/Podre-guardar-alguna-vez-el-color-del-cielo-200x300.jpg 200w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/Podre-guardar-alguna-vez-el-color-del-cielo-768x1152.jpg 768w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/Podre-guardar-alguna-vez-el-color-del-cielo.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 683px) 100vw, 683px\" \/><\/a><\/figure><\/div>\n\n\n<p>Especial para Eco Italiano<\/p>\n\n\n\n<p>Otra vuelta m\u00e1s y siento caer un cielo dentro de otro cielo.<\/p>\n\n\n\n<p>Es un d\u00eda cualquiera. No, no. Ser\u00e1 un domingo cualquiera, un fin de fin de semana que se repite desde siempre.<\/p>\n\n\n\n<p>La cama parece m\u00e1s alta que nunca hoy. La ventana est\u00e1 cerrada y las persianas met\u00e1licas, antiguas y descascaradas, est\u00e1n entornadas para protegerme del fr\u00edo de la tarde y de los \u00faltimos ruidos del s\u00e1bado. Los chicos y las chicas que beben y salen a divertirse de una forma que no entiendo.<\/p>\n\n\n\n<p>Siento que el vello de mi cara se va esfumando gradualmente. Ahora percibo la piel tersa y suave de la mujer a\u00fan joven que soy.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a> \u00bfQu\u00e9 soy?<\/p>\n\n\n\n<p>Debo seguir con lo m\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p>Escribiendo la historia.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 historia?<\/p>\n\n\n\n<p>El fr\u00edo va llegando con la ida de la luz.<\/p>\n\n\n\n<p>La luz vuelve y vuelve y vuelve.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de entrar en la casa de la noche, que da miedo o alegr\u00eda, la luz vuelve y vuelve y vuelve.<\/p>\n\n\n\n<p>Aparto la manta y me incorporo lentamente. Conozco esta sensaci\u00f3n. Primero llega una frase. Luego una imagen. Despu\u00e9s una vida entera que no me pertenece.<\/p>\n\n\n\n<p>La casa de la noche dice cosas.<\/p>\n\n\n\n<p>Se cierran los ojos y empiezan a aparecer ellos.<\/p>\n\n\n\n<p>A veces bailan alrededor del fuego.<\/p>\n\n\n\n<p>Otras veces se deforman y se convierten en seres desconocidos.<\/p>\n\n\n\n<p>Una vez vi que yo ya no estaba.<\/p>\n\n\n\n<p>Flotaba hacia el cielo y tocaba las luces nocturnas.<\/p>\n\n\n\n<p>Una aqu\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Otra all\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>Mis dedos pod\u00edan atravesarlas sin sentir nada.<\/p>\n\n\n\n<p>Abro los ojos.<\/p>\n\n\n\n<p>La habitaci\u00f3n ha vuelto.<\/p>\n\n\n\n<p>La mesa.<\/p>\n\n\n\n<p>Los libros.<\/p>\n\n\n\n<p>La computadora apagada.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero alguien sigue hablando dentro de m\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9l ha hablado hoy. Nos ha dicho cosas que no imagin\u00e1bamos.<\/p>\n\n\n\n<p>No todo est\u00e1 en este mundo y es una degradaci\u00f3n de nosotros mismos pensar que podemos hallar la felicidad en esta existencia. Para acceder a un reino de paz y de luz hay que pasar hacia el otro lado.<\/p>\n\n\n\n<p>No s\u00e9 d\u00f3nde queda ese lugar.<\/p>\n\n\n\n<p>Me detengo.<\/p>\n\n\n\n<p>Las palabras han aparecido en la pantalla sin esfuerzo.<\/p>\n\n\n\n<p>No las he pensado.<\/p>\n\n\n\n<p>Simplemente estaban all\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Como si alguien las recordara por m\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy, al levantarse, estaba raro. Parec\u00eda un gobernante derrotado que quiere decir algo antes de morir en una batalla que sabe perdida.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego nos llev\u00f3 al pie del gran ca\u00f1\u00f3n y nos mostr\u00f3 el hilo de agua que corr\u00eda en el fondo.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos dijo que nosotros somos ese hilo de agua, los restos del r\u00edo que alguna vez horad\u00f3 el ca\u00f1\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Parecemos poca cosa, pero albergamos mucho en el alma.<\/p>\n\n\n\n<p>Me quedo inm\u00f3vil.<\/p>\n\n\n\n<p>La palabra alma permanece brillando en la pantalla.<\/p>\n\n\n\n<p>Y entonces siento otra presencia.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s antigua.<\/p>\n\n\n\n<p>Mucho m\u00e1s antigua.<\/p>\n\n\n\n<p>No conoce la palabra alma.<\/p>\n\n\n\n<p>No conoce la palabra reino.<\/p>\n\n\n\n<p>No conoce la palabra historia.<\/p>\n\n\n\n<p>Conoce el fr\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p>Conoce el fuego.<\/p>\n\n\n\n<p>Conoce la noche.<\/p>\n\n\n\n<p>Conoce el regreso de la luz.<\/p>\n\n\n\n<p>El fuego nunca desaparece del todo.<\/p>\n\n\n\n<p>Se esconde.<\/p>\n\n\n\n<p>Como los animales.<\/p>\n\n\n\n<p>Como los muertos.<\/p>\n\n\n\n<p>Como el sol.<\/p>\n\n\n\n<p>Como la luz que vuelve y vuelve y vuelve.<\/p>\n\n\n\n<p>Miro por la ventana.<\/p>\n\n\n\n<p>La madrugada de oto\u00f1o empieza a aclarar los edificios.<\/p>\n\n\n\n<p>Por un instante no s\u00e9 qui\u00e9n est\u00e1 observando. La idea da vueltas en mi cabeza, como si otros fueran quienes escriben a trav\u00e9s de mi mano. \u00bfMano? Es la misma que desde peque\u00f1a empez\u00f3 a garrapatear las historias que hoy ya no consigo escribir. Recuerdo los l\u00e1pices de colores de la abuela sobre este mismo piso de madera. Yo, tirada boca abajo, dibujando una casa, un \u00e1rbol y una enorme flor sonriente, feliz por la sola existencia de las cosas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfSer\u00e1 que la vida es lo \u00fanico?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 regalo nos has dado, Se\u00f1or? Despu\u00e9s est\u00e1 la muerte, aguardando pacientemente su turno. La hemos imaginado de todas las formas posibles: bella y terrible, oscura y luminosa, severa y danzarina. La hemos cubierto de s\u00edmbolos para volverla soportable. Cuando llegue el momento sabremos c\u00f3mo luce realmente. Mientras tanto, \u00bfqu\u00e9 puedo hacer?<\/p>\n\n\n\n<p>Apenas consigo terminar esta historia intrincada que me ronda la cabeza y se niega a convertirse en algo inteligible. Las im\u00e1genes aparecen, se mezclan y desaparecen. Ninguna termina de encajar con las otras. A veces pienso que escribir no es m\u00e1s que una forma elegante de enga\u00f1arnos. Las cosas se mueven. El mundo cambia. Todo fluye hacia otro estado. Y, sin embargo, nosotros insistimos en detenerlo mediante palabras, como si pudi\u00e9ramos atraparlo entre las redes de la literatura.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 clase de compensaci\u00f3n espero obtener por ello? \u00bfQu\u00e9 puedo conservar realmente? Las tardes de invierno, la voz de las abuelas, el brillo de una ventana al amanecer, el rostro de alguien que ya no est\u00e1. Nada permanece. Nada se deja poseer.<\/p>\n\n\n\n<p>Recuerdo a mi abuela inclinada sobre el caj\u00f3n donde descansaba mi abuelo. Lo observaba en silencio, como si estuviera intentando comprender algo que siempre hab\u00eda sabido. Despu\u00e9s dijo:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No somos nada.<\/p>\n\n\n\n<p>Y durante a\u00f1os cre\u00ed que hablaba de la muerte. Ahora sospecho que hablaba del tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque primero falta una persona.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s falta su voz.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s faltan los gestos.<\/p>\n\n\n\n<p>Y un d\u00eda cuesta recordar su rostro.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9ramos tantos como dos manos.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora somos uno menos.<\/p>\n\n\n\n<p>La serpiente se llev\u00f3 a un dedo. En la oscuridad ese dedo faltante me habla.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero cuando llega la luz y mis ojos est\u00e1n pegados ya no est\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>La mujer antigua ve la luz regresar despu\u00e9s de la noche.<\/p>\n\n\n\n<p>El disc\u00edpulo escucha hablar de un reino de luz m\u00e1s all\u00e1 de este mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo veo caer un cielo dentro de otro cielo.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1 siempre estuvimos hablando de lo mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1 el fuego oculto bajo la ceniza.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1 el r\u00edo escondido en el fondo del ca\u00f1\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1 la luz.<\/p>\n\n\n\n<p>Primero poca.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego mucha.<\/p>\n\n\n\n<p>Mucha luz.<\/p>\n\n\n\n<p>Luz.<\/p>\n\n\n\n<p>El espejo del ba\u00f1o est\u00e1 envejeciendo.<\/p>\n\n\n\n<p>El metal plateado se ha retirado de los bordes y deja aparecer un contorno amarillento que habla menos de la vejez del vidrio que de todas las personas que lo han mirado.<\/p>\n\n\n\n<p>La madre de mi abuelo vivi\u00f3 aqu\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta es una de esas casas que esconden historias entre las grietas.<\/p>\n\n\n\n<p>El entarimado ahora luce digno y moderno desde que lo hice arreglar. \u00abReciclado\u00bb. \u00abPuesta en valor\u00bb. Expresiones que detesto.<\/p>\n\n\n\n<p>Como si una casa pudiera aumentar o disminuir su valor.<\/p>\n\n\n\n<p>El esp\u00edritu sigue aqu\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Las voces de las abuelas.<\/p>\n\n\n\n<p>El bisbiseo de las oraciones que terminaba en un silbidito tenue cuando rezaban las letan\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>Las tardes de invierno. Los soles agonizando sobre las terrazas fr\u00edas y grises.<\/p>\n\n\n\n<p>El televisor blanco y negro en la cocina. Y desde la otra pieza una voz que dec\u00eda: \u00abDichosos los invitados a la cena del Se\u00f1or\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora me maquillo aunque est\u00e9 sola trabajando. Es una costumbre que no consigo abandonar.<\/p>\n\n\n\n<p>La piel se vuelve tersa e impoluta bajo la base. Paso los dedos por debajo de la barbilla.<\/p>\n\n\n\n<p>All\u00ed est\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p>Los pelos.<\/p>\n\n\n\n<p>Peque\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Duros.<\/p>\n\n\n\n<p>Insistentes.<\/p>\n\n\n\n<p>No son como los de los hombres. Los de los hombres se mueven con el viento. Parecen v\u00edboras.<\/p>\n\n\n\n<p>No me gustan las v\u00edboras. Est\u00e1n escondidas entre los pastos altos. Uno pisa donde no debe.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s todo ocurre muy deprisa.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego el cuerpo queda inm\u00f3vil para siempre.<\/p>\n\n\n\n<p>Las mujeres lo levantan de los brazos y de los pies.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo llevan al centro de las chozas.<\/p>\n\n\n\n<p>Arrojan cenizas.<\/p>\n\n\n\n<p>Depositan flores recogidas entre los pastos.<\/p>\n\n\n\n<p>Gritan.<\/p>\n\n\n\n<p>Y el agua sale de los ojos.<\/p>\n\n\n\n<p>Los ojos se vuelven r\u00edos.<\/p>\n\n\n\n<p>R\u00edos como el que corre all\u00e1 abajo.<\/p>\n\n\n\n<p>A veces grande.<\/p>\n\n\n\n<p>A veces peque\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero siempre movi\u00e9ndose.<\/p>\n\n\n\n<p>Siempre y\u00e9ndose.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfSe pueden guardar las im\u00e1genes?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfSe pueden guardar los recuerdos?<\/p>\n\n\n\n<p>Me pone triste cuando una imagen se va y no puede quedarse.<\/p>\n\n\n\n<p>La luz abandona las cosas.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante un momento todo toma el color de las flores.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s llega la no-luz.<\/p>\n\n\n\n<p>Me gustar\u00eda dejar una marca.<\/p>\n\n\n\n<p>En la tierra.<\/p>\n\n\n\n<p>En la piedra.<\/p>\n\n\n\n<p>En alguna parte. Algo que dijera: Estuve aqu\u00ed. Vi esto. Lo record\u00e9. Quiz\u00e1 por eso escribo. Quiz\u00e1 por eso \u00e9l hablaba.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1 por eso aquel hombre intentaba recordar.<\/p>\n\n\n\n<p>Me llev\u00f3 aparte. Los dem\u00e1s siguieron caminando mientras \u00e9l me hac\u00eda una se\u00f1a. Nos alejamos un poco del sendero. Entonces me se\u00f1al\u00f3 unas serpientes enroscadas entre las piedras.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Observa.<\/p>\n\n\n\n<p>Permanecimos un rato en silencio.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s dijo:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Esta generaci\u00f3n es como ellas.<\/p>\n\n\n\n<p>No entend\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Me explic\u00f3 que nos esperan con sa\u00f1a porque las molestamos. Que los hombres de poder s\u00f3lo lo desean para s\u00ed mismos. Luego me mir\u00f3 de una manera extra\u00f1a. Como si estuviera viendo algo detr\u00e1s de m\u00ed. Algo que yo no pod\u00eda ver.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014T\u00fa no eres como los otros.<\/p>\n\n\n\n<p>Sent\u00ed verg\u00fcenza.<\/p>\n\n\n\n<p>No me gusta que me adulen.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Ser\u00e1s mi seguidor.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s dijo palabras todav\u00eda m\u00e1s dif\u00edciles.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Ser\u00e1s mi dolor, mi muerte y tu muerte.<\/p>\n\n\n\n<p>Pens\u00e9 que estaba cansado. A veces habla as\u00ed. Como si caminara por un sendero invisible. Me dijo que un d\u00eda me arrodillar\u00eda para sostenerlo. Que \u00e9l se apoyar\u00eda sobre m\u00ed para mirar m\u00e1s lejos. Que sobre m\u00ed levantar\u00eda algo dedicado al \u00fanico Dios. Que lo lamentar\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Y despu\u00e9s lo agradecer\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>No entiendo sus palabras.<\/p>\n\n\n\n<p>Cada d\u00eda creo entenderlas menos.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiero volver a pescar.<\/p>\n\n\n\n<p>Es lo \u00fanico que s\u00e9 hacer bien.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero esta noche, mientras reparo las redes junto al fuego, vuelvo a escuchar su voz.<\/p>\n\n\n\n<p>Y me descubro intentando recordar cada palabra.<\/p>\n\n\n\n<p>Como si temiera que tambi\u00e9n ellas pudieran desaparecer.<\/p>\n\n\n\n<p>Como desaparece la luz.<\/p>\n\n\n\n<p>Como desaparecen los rostros.<\/p>\n\n\n\n<p>Como desaparece el d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Y entonces comprendo que estoy haciendo lo mismo que todos los hombres han hecho siempre.<\/p>\n\n\n\n<p>Guardar algo antes de que se pierda.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 es lo que tiene el fuego que levanta el \u00e1nimo despu\u00e9s de una jornada de fr\u00edo intenso? Esta vida no es la misma que ten\u00eda a orillas del mar. Agua y fuego son el mismo elemento manifest\u00e1ndose de formas distintas. Una es la fluidez que ocupa todos los vac\u00edos y da vida a la tierra; la otra es el ascenso hacia el cielo, buscando las fuerzas que sostienen el mundo. El Maestro dec\u00eda que debemos ser agua y fuego al mismo tiempo. Pero no puedo.<\/p>\n\n\n\n<p>No consigo que confluyan.<\/p>\n\n\n\n<p>Se arremolinan y dan vueltas.<\/p>\n\n\n\n<p>Giran.<\/p>\n\n\n\n<p>La presencia de mis abuelas en esta casa me subyuga. No me dejan ser yo. El espejo envejecido, el vidrio desconchado, las letan\u00edas, las tardes de oto\u00f1o, el Maestro que nunca se expresa con claridad, las marcas en la piedra incapaces de retener el color de las flores del cielo. Todo aparece a la vez, reclamando un lugar en mi memoria.<\/p>\n\n\n\n<p>Debo atarme los pechos con cuero para que no se muevan cuando corro.<\/p>\n\n\n\n<p>Debo cubrir con flores a los mordidos por la serpiente.<\/p>\n\n\n\n<p>Debo escuchar a los hombres que hablan en nombre de Dios sin dejarnos verlo.<\/p>\n\n\n\n<p>Misericordioso.<\/p>\n\n\n\n<p>Clemente.<\/p>\n\n\n\n<p>Uno.<\/p>\n\n\n\n<p>Y tres.<\/p>\n\n\n\n<p>E infinito.<\/p>\n\n\n\n<p>Y la tarde no me deja pensar. Y el vidrio. Y las voces. Y mi madre, que pari\u00f3 y luego dej\u00f3 de moverse. Nosotros la cubrimos de flores y cenizas, igual que hemos cubierto siempre a nuestros muertos. Con flores. Con cenizas. Con palabras.<\/p>\n\n\n\n<p>Nacer, amar, perder, parir, correr, cazar, coger, besar, escribir, creer, besar de vuelta, seguir a Dios, buscar palabras, pintarme los labios, sostener a un profeta sobre mis espaldas, atarme los pechos con cuero para correr.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfMi buen Dios?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfEs que todo eso debo hacer?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfPara eso me has abandonado?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 me llamas desde demasiados lugares? Desde la cueva donde la noche habla. Desde el r\u00edo donde remiendo mis redes sin entender las palabras del Maestro. Desde esta casa antigua donde las abuelas siguen rezando en habitaciones vac\u00edas. Y yo estoy cansada. Cansada de perseguir im\u00e1genes que se borran, cansada de intentar recordar lo que el Maestro quiso decir, cansada de buscar en el espejo el rostro correcto.<\/p>\n\n\n\n<p>T\u00fa me pides que ame y amo. T\u00fa me pides que llore y lloro. T\u00fa me pides que entierre a mis muertos y los entierro.<\/p>\n\n\n\n<p>Siempre.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces vuelvo al fuego porque el fuego permanece cuando todo parece perdido. Vuelvo al r\u00edo porque el r\u00edo sigue corriendo aunque nunca sea el mismo. Vuelvo al espejo porque alguien estuvo all\u00ed antes que yo y alguien estar\u00e1 despu\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>Y quiz\u00e1 eso era lo que intentabas decirme desde el principio. Que no debo conservar las cosas. Que no puedo. Ni el color de las flores cuando cae la tarde. Ni la voz de mis abuelas. Ni las palabras del Maestro. Ni el rostro de mi madre. Ni siquiera el m\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo \u00fanico que puedo hacer es dejar una marca.<\/p>\n\n\n\n<p>Una marca en la piedra.<\/p>\n\n\n\n<p>Una marca en el papel.<\/p>\n\n\n\n<p>Una marca en la memoria.<\/p>\n\n\n\n<p>Un evangelio pagano.<\/p>\n\n\n\n<p>Algo peque\u00f1o como un hilo de agua en el fondo de un ca\u00f1\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Algo peque\u00f1o como una llama resistiendo el fr\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p>Algo peque\u00f1o como una mujer sentada junto a una ventana de oto\u00f1o, escribiendo una historia que todav\u00eda no entiende.<\/p>\n\n\n\n<p>Florencio Cruz Nicolau<\/p>\n\n\n\n<p>Paran\u00e1, Argentina, 29 de mayo de 2026<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Florencio Cruz Nicolau Eymann Especial para Eco Italiano Otra vuelta m\u00e1s y siento caer un cielo dentro de otro cielo. 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