{"id":91251,"date":"2026-06-05T16:06:53","date_gmt":"2026-06-05T16:06:53","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/?p=91251"},"modified":"2026-06-05T16:06:53","modified_gmt":"2026-06-05T16:06:53","slug":"enamorando-a-axl","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/?p=91251","title":{"rendered":"Enamorando a Axl"},"content":{"rendered":"\n<p><em>Florencio Cruz Nicolau Eymann<\/em><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><a href=\"http:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/Enamorando-a-Axl.png\"><img decoding=\"async\" width=\"355\" height=\"548\" src=\"http:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/Enamorando-a-Axl.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-91252\" srcset=\"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/Enamorando-a-Axl.png 355w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/Enamorando-a-Axl-194x300.png 194w\" sizes=\"(max-width: 355px) 100vw, 355px\" \/><\/a><\/figure><\/div>\n\n\n<p>Especial para Eco Italiano<\/p>\n\n\n\n<p>Deten\u00e9te entonces si has decidido que soy tu enemigo. No pod\u00e9s acosarme de esta manera. Est\u00e1s en mi propia casa, en mi propia habitaci\u00f3n, y me dec\u00eds que te llam\u00e1s Axl, y que soy yo quien en realidad te ha llamado.<\/p>\n\n\n\n<p>Eres el producto de un sue\u00f1o que no termina de asentarse en los misteriosos recovecos de la noche, una somnolencia mal digerida que se sienta a horcajadas sobre el tapial que divide el reino de la vigilia y el del sue\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>Solo le\u00eda, profundamente, historias antiguas sobre hombres que abr\u00edan puertas que no deb\u00edan abrirse, sobre invocaciones torpes, mal copiadas, a veces tomadas por accidente de libros que no deber\u00edan estar en manos de nadie. Muchas veces transigiendo con el mal, otras simplemente acomod\u00e1ndose a \u00e9l como quien se acostumbra a una enfermedad lenta.<\/p>\n\n\n\n<p>Y sin embargo est\u00e1s aqu\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Mov\u00e9s tus cabellos blancos y lacios sobre tu rostro p\u00e1lido, como el marfil de las teclas del piano de mam\u00e1. Y me mir\u00e1s como si ya me hubieras le\u00eddo antes de aparecer.<\/p>\n\n\n\n<p>Sab\u00e9s que no te miento. No te he llamado. Solo estaba leyendo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero vos insist\u00eds. Dec\u00eds que toda palabra pronunciada en voz baja es una llave. Que todo lector es, sin saberlo, un invocador torpe.<\/p>\n\n\n\n<p>Y mov\u00e9s nuevamente tu rubia cabeza, y me record\u00e1s a ese pasaje del gran Homero: <em>\u201cTal acongoj\u00f3se el P\u00e9lida, y dentro del velludo pecho su coraz\u00f3n discurri\u00f3 dos cosas\u2026 Mientras tales pensamientos revolv\u00edan en su mente y en su coraz\u00f3n, vino Minerva del cielo\u2026 P\u00fasose detr\u00e1s del P\u00e9lida y le tir\u00f3 de la blonda cabellera\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Vos tambi\u00e9n tir\u00e1s de algo en m\u00ed. Vos sos mi Minerva, yo tu Aquiles.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQue si soy hombre de letras? S\u00ed. Por supuesto. Los libros han ocupado gran parte de mi vida. Mi madre se ha encargado de que as\u00ed sea. Mi vida entera ha sido cuidadosamente ordenada para que no ocurra nada que desordene la casa, ni el cuerpo, ni el alma.<\/p>\n\n\n\n<p>No he tenido acceso carnal con compa\u00f1era alguna. No he salido demasiado lejos. Trabajo en el peri\u00f3dico y regreso a casa. Mam\u00e1 duerme en la habitaci\u00f3n de al lado. Siempre ha dormido all\u00ed. Como si vigilara incluso el sue\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta habitaci\u00f3n era el trastero. Yo la convert\u00ed en sala de lectura.<\/p>\n\n\n\n<p>No me di cuenta de cu\u00e1ndo dej\u00e9 de salir a vivir. Solo a la redacci\u00f3n y de vuelta a casa.<\/p>\n\n\n\n<p>No me di cuenta de cu\u00e1ndo empec\u00e9 a necesitar que todo permaneciera igual.<\/p>\n\n\n\n<p>Qu\u00e9 hermoso sos, Axl, cuando inclin\u00e1s la cabeza de esa forma. Parec\u00e9s una mezcla de \u00e1ngel y animal antiguo. No te veo la cara. No exactamente. Te percibo. Como se perciben las cosas que no deber\u00edan estar ah\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>En mi interior.<\/p>\n\n\n\n<p>En algo m\u00e1s hondo que mi pensamiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi madre duerme en la pieza de al lado. Si tengo que salir, debo pasar frente a su cama. Ese es el umbral. Siempre lo fue. Soy su prisionero.<\/p>\n\n\n\n<p>Duerme bien. Es una persona sana. Muy sana, a pesar de sus ochenta a\u00f1os. Ella cree que todo esto es normal. Que este orden es vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero ahora empiezo a sospechar que no lo es, sino una forma lenta de encierro que yo mismo fui aceptando sin comprender del todo.<\/p>\n\n\n\n<p>Y entonces aparec\u00e9s vos.<\/p>\n\n\n\n<p>Dec\u00eds que no sos un demonio. Dec\u00eds que los demonios no entran sin ser nombrados. Solo responden.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo solo le\u00ed una invocaci\u00f3n. Una frase antigua. Un p\u00e1rrafo subrayado en un libro que no recuerdo haber abierto del todo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero no sos horror. No sos amenaza. Sos otra cosa.<\/p>\n\n\n\n<p>Te mov\u00e9s con naturalidad en la habitaci\u00f3n como si la penumbra te reconociera. Y cuando me mir\u00e1s, siento algo que no deber\u00eda sentir.<\/p>\n\n\n\n<p>Ni miedo, ni rechazo. Sino una forma peligrosa de ternura.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque entiendo, Axl, que si sos lo que dec\u00eds ser, entonces no has venido a destruirme.<\/p>\n\n\n\n<p>Has venido a responderme. Yo no puedo seguir perdiendo m\u00e1s tiempo. Vos sonre\u00eds, como si la palabra te perteneciera.<\/p>\n\n\n\n<p>Y en ese instante comprendo el verdadero peligro: no es que el diablo exista.<\/p>\n\n\n\n<p>Es que pueda quedarse. Y que yo, por primera vez en mi vida, no quiera que se vaya.<\/p>\n\n\n\n<p>La puerta de la habitaci\u00f3n de al lado tiene una luz encendida.<\/p>\n\n\n\n<p>Pienso que bastar\u00eda un gesto m\u00ednimo tuyo para que todo siga en orden.<\/p>\n\n\n\n<p>Que el mundo no tenga que explicarse nada.<\/p>\n\n\n\n<p>Y que ma\u00f1ana, cuando todo est\u00e9 en silencio, vuelvas, Axl.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a> Florencio Cruz Nicolau<\/p>\n\n\n\n<p>Paran\u00e1, Argentina, 5 de junio de 2026<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Florencio Cruz Nicolau Eymann Especial para Eco Italiano Deten\u00e9te entonces si has decidido que soy tu enemigo. 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