{"id":93055,"date":"2026-07-03T14:27:28","date_gmt":"2026-07-03T14:27:28","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/?p=93055"},"modified":"2026-07-03T14:27:28","modified_gmt":"2026-07-03T14:27:28","slug":"zelomi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/?p=93055","title":{"rendered":"Zelomi"},"content":{"rendered":"\n<p><em>Florencio Cruz Nicolau Eymann<\/em><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><a href=\"http:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Zelomi.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"819\" height=\"1024\" src=\"http:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Zelomi-819x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-93056\" style=\"width:371px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Zelomi-819x1024.jpg 819w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Zelomi-240x300.jpg 240w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Zelomi-768x960.jpg 768w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Zelomi.jpg 1122w\" sizes=\"(max-width: 819px) 100vw, 819px\" \/><\/a><\/figure><\/div>\n\n\n<p>Especial para Eco Italiano<\/p>\n\n\n\n<p>A veces logran hacerme sentir como nos llaman. No tengo la culpa de las decisiones pol\u00edticas de los gobiernos ni de las empresas; solo vine a trabajar. Todo un continente est\u00e1 bajo la \u00e9gida de una multiplanetaria que exprime cualquier fuente de ingresos: cultivos, medicina, miner\u00eda. No s\u00e9 por qu\u00e9 a los humanos nos fascina tanto golpear piedras.<\/p>\n\n\n\n<p>Los nativos nos definen como \u201csimbiotes oportunistas\u201d. En el fondo, nos llaman par\u00e1sitos, y tienen raz\u00f3n. Pero esa etiqueta no afecta mi autoestima ni mi visi\u00f3n del universo.<\/p>\n\n\n\n<p>Llegamos a un mundo cuya civilizaci\u00f3n apenas ha superado el neol\u00edtico: azadas de metal, hortalizas que ti\u00f1en el paisaje desde el aire y una ganader\u00eda de subsistencia..<\/p>\n\n\n\n<p>Llegamos a este mundo con la soberbia del conquistador que porta tecnolog\u00eda superior. Es un planeta apenas m\u00e1s avanzado que el neol\u00edtico: azadas de metal, hortalizas que ti\u00f1en el paisaje desde el aire y una ganader\u00eda de subsistencia. Sus leyendas pronto ser\u00e1n objeto de antolog\u00edas para los eruditos de la Tierra; siempre encuentran una excusa para justificar sus presupuestos. Tal vez deb\u00ed ser un estudioso y no un extractor de recursos, pero ya estoy demasiado viejo para cambiar de rumbo.<\/p>\n\n\n\n<p>Los consejos de los psic\u00f3logos sobre la \u201csoledad planetaria\u201d han resultado in\u00fatiles. La mayor\u00eda somos t\u00e9cnicos y sabemos adaptarnos al campo, al desierto, a una base perdida o a cualquier entorno inh\u00f3spito. Lo que no aprendemos a sobrellevar con la misma facilidad es la soledad de pareja, la ausencia de alguien con quien compartir algo m\u00e1s que el trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p>Zelomi ha sido mi ancla. Gracias a ella, he empezado a acostumbrarme a este lugar.<\/p>\n\n\n\n<p>La conoc\u00ed poco despu\u00e9s de mi arribo. Es un ser de una belleza singular, con caracter\u00edsticas humanas tan marcadas que desaf\u00edan cualquier prejuicio. Pas\u00e9 a\u00f1os creyendo que la vida alien\u00edgena ser\u00eda radicalmente distinta \u2014moluscos o reptiles\u2014, pero la realidad nos mostr\u00f3 que el patr\u00f3n humanoide es una constante en la galaxia. Nuestra prepotencia nos hizo creer que esta forma era exclusiva del tercer planeta del Sol y, al descubrir que no \u00e9ramos \u00fanicos, brot\u00f3 un resentimiento oscuro: el derecho autoimpuesto a destruir a quienes son similares, pero tecnol\u00f3gicamente inferiores.<\/p>\n\n\n\n<p>Zelomi es de las pocas que se atreven a relacionarse con nosotros. Aprendi\u00f3 nuestro idioma con una rapidez pasmosa y hoy trabaja en la empresa como personal calificado. Empezamos a intimar casi de inmediato. Me gusta nuestra relaci\u00f3n; me gusta lo que somos.<\/p>\n\n\n\n<p>Alguien de la primera ola de colonizadores la conoci\u00f3 hace a\u00f1os, cuando ella era apenas una ni\u00f1a. Me lo cont\u00f3 ella misma. Era un m\u00e9dico de una misi\u00f3n de exploraci\u00f3n que recorri\u00f3 la zona antes de que se instalaran las primeras estructuras mineras. Aquel hombre, al parecer, era un apasionado de los textos sagrados y las leyendas antiguas. Fue \u00e9l quien le puso su nombre.<\/p>\n\n\n\n<p>Zelomi me explic\u00f3 que proviene de un evangelio ap\u00f3crifo, uno de los textos que la Iglesia nunca reconoci\u00f3 oficialmente. Seg\u00fan la historia, tras el nacimiento virginal, dos comadronas llegaron para asistir a Mar\u00eda. Zelomi recit\u00f3 de memoria el pasaje, como quien repite una letan\u00eda fundamental:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014<em>Cuando Zelomi hubo entrado, y Salom\u00e9 se qued\u00f3 afuera, Zelomi le dijo a Mar\u00eda: \u201cPerm\u00edteme tocarte\u201d. Y cuando Mar\u00eda le permiti\u00f3 examinarla, la partera exclam\u00f3 con voz fuerte: \u201c\u00a1Se\u00f1or, Se\u00f1or Todopoderoso, ten misericordia de nosotras! Jam\u00e1s se ha o\u00eddo ni pensado que una mujer tenga los pechos llenos de leche y que el nacimiento de un hijo demuestre que su madre es virgen\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Cuando termin\u00f3 de decirlo, me mir\u00f3 con una gravedad que entonces no comprend\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014En tu mundo \u2014dijo\u2014, las cosas que no pueden explicarse se llaman milagros.<\/p>\n\n\n\n<p>Los encuentros fueron espor\u00e1dicos al principio. Las directivas de la empresa, que recomendaban no interactuar demasiado con los lugare\u00f1os, hab\u00edan prendido fuerte en m\u00ed. Acato todo lo que no me perjudique, al menos en principio. No ten\u00eda inter\u00e9s en sostener un idilio con un personaje extra\u00f1o solo para creer que de esa manera viv\u00eda la vida. Nunca entend\u00ed esa costumbre insana de probar cosas curiosas por el solo hecho de tener algo que contar.<\/p>\n\n\n\n<p>Me parece una costumbre privativa de personas que no han logrado forjar \u2014vaya palabra\u2014 una personalidad fuerte desde su infancia. Seres que buscan en lo exterior las sensaciones que nunca se han animado a buscar en s\u00ed mismos. Pensando en esto, uno entiende c\u00f3mo en la Tierra hay tantos psic\u00f3logos que se han vuelto ricos.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero Zelomi no fue una experiencia. No fue una excursi\u00f3n hacia lo ex\u00f3tico.<\/p>\n\n\n\n<p>Ustedes saben c\u00f3mo funciona. Venimos, firmamos contratos y nos vendemos al mejor pagador. \u00bfTiene sentido ocultarlo? Sabemos perfectamente que el desastre ecol\u00f3gico que hacemos es irreversible. Dejaremos un camino de destrucci\u00f3n en cada planeta donde pongamos el pie. La miner\u00eda es eso: violar la roca madre, la materia primera de la que surge la vida. Todos nosotros somos el producto de elementos qu\u00edmicos liberados por procesos naturales.<\/p>\n\n\n\n<p>En fin: el amor y el sexo me vuelven algo diletante.<\/p>\n\n\n\n<p>Con Zelomi, sin embargo, no sent\u00eda que estuviera probando nada. A su lado dejaba de ser el t\u00e9cnico, el empleado de una compa\u00f1\u00eda minera, el hombre llegado de otro mundo. No me ped\u00eda explicaciones por lo que hac\u00edamos aqu\u00ed. Tampoco me absolv\u00eda. Simplemente me miraba como si yo fuera una persona y no una especie.<\/p>\n\n\n\n<p>Necesitaba eso a su lado me sent\u00eda completo.<\/p>\n\n\n\n<p>Estaba enamorado.<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestros juegos eran de una ternura sin l\u00edmites. El extra\u00f1o sabor de sus besos, producto de un metabolismo diferente, no me produc\u00eda repulsi\u00f3n. Al contrario: me acostumbr\u00e9 a su aliento, que ol\u00eda vagamente a verdura hervida y a tierra despu\u00e9s de la lluvia. Con el tiempo, ese olor se volvi\u00f3 un est\u00edmulo. A veces nos malacostumbramos a las texturas, a los sabores y a los olores conocidos, y son precisamente los cambios abruptos los que nos devuelven la variedad de la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Todos deber\u00edan tener una amante no terrestre alguna vez en su vida.<\/p>\n\n\n\n<p>El comportamiento de Zelomi era extra\u00f1o. S\u00ed, ya s\u00e9 que me dir\u00e1n que es l\u00f3gico trat\u00e1ndose de alguien de otra especie. Pero me refiero a otra cosa. Era algo que present\u00eda no con la raz\u00f3n sino, \u00bfc\u00f3mo decirlo?, con el alma.<\/p>\n\n\n\n<p>A veces olvidamos que tenemos alma: algo incorp\u00f3reo, trascendente, que nos dicta verdades desde una profundidad que jam\u00e1s lograremos entender. Esas sensaciones que aparecen a mitad de la noche, cuando un problema no nos deja dormir y, sin saber c\u00f3mo, una respuesta l\u00f3gica se forma de pronto en nuestra cabeza. Eso mismo era. Una percepci\u00f3n obstinada que me indicaba que Zelomi buscaba algo en m\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00ed: buscaba algo en m\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>A veces, mientras dorm\u00edamos, apoyaba con suavidad los dedos sobre mi abdomen. Parec\u00eda dibujar un signo en mi piel, como si estuviera estampando una firma o sellando un pacto mediante ese gesto leve.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 buscas? \u2014le pregunt\u00e9 una noche.<\/p>\n\n\n\n<p>Demor\u00f3 en contestar, como si hubiera olvidado repentinamente que dominaba nuestro idioma.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Una puerta.<\/p>\n\n\n\n<p>Me re\u00ed. Ella no.<\/p>\n\n\n\n<p>Permaneci\u00f3 seria. Not\u00e9 entonces que algo hab\u00eda cambiado en sus pupilas. No me refiero a la mirada ni a la expresi\u00f3n. Sus ojos eran ligeramente distintos: un \u00e1mbar m\u00e1s oscuro que el color miel que ten\u00edan naturalmente.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego de esa noche comenc\u00e9 a sentirme mal. Una descompostura repentina, despu\u00e9s de una jornada intensa, me hizo pensar en cansancio y estr\u00e9s laboral. Supuse que al d\u00eda siguiente me levantar\u00eda bien.<\/p>\n\n\n\n<p>La respuesta lleg\u00f3 sin estridencias.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante semanas tuve fiebre. Los m\u00e9dicos de la empresa hablaron de una infecci\u00f3n local, de una bacteria desconocida, de la necesidad de aislamiento. Se avis\u00f3 a toda la base y el personal de campo fue sometido a una cuarentena forzosa. Me sent\u00ed culpable de ocasionarle un perjuicio a la firma.<\/p>\n\n\n\n<p>Zelomi desapareci\u00f3 de la base. Nadie la vio.<\/p>\n\n\n\n<p>En mi delirio febril la esperaba con una ansiedad absurda, mezclada con miedo y resentimiento. La enfermedad sigui\u00f3 avanzando. No se trataba de algo sencillo. Por primera vez en mi vida adulta pens\u00e9 seriamente en la muerte.<\/p>\n\n\n\n<p>Cada d\u00eda mi vientre parec\u00eda m\u00e1s pesado. No era dolor exactamente. Era una presencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Los an\u00e1lisis revelaron n\u00f3dulos extra\u00f1os en varios \u00f3rganos. El h\u00edgado estaba comprometido, pero me dijeron que iban a salvarlo. No sab\u00edan qu\u00e9 pod\u00eda pasar despu\u00e9s. Tal vez para darle un tono m\u00e1s liviano a la gravedad del asunto, el m\u00e9dico me dijo que me despidiera de las tardes de cerveza. Recib\u00ed la humorada con una sonrisa fingida, como para darle el visto bueno y que hiciera lo que fuera necesario para salvarme.<\/p>\n\n\n\n<p>Ten\u00eda miedo.<\/p>\n\n\n\n<p>Dos d\u00edas despu\u00e9s, el diagn\u00f3stico fue claro. Mi cuerpo estaba colonizado por par\u00e1sitos extraterrestres. Largas formas transl\u00facidas se adher\u00edan a las paredes del intestino y hab\u00edan comprometido parte del tejido hep\u00e1tico. Mi vida no volver\u00eda a ser la misma. Probablemente no llegar\u00eda a viejo.<\/p>\n\n\n\n<p>Llor\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s lo asum\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>El m\u00e9dico habl\u00f3 con la calma de quien explica algo habitual. Los habitantes del planeta ten\u00edan un ciclo sexual y otro asexual, algo m\u00e1s que com\u00fan en el universo. Para ilustrar su disertaci\u00f3n, me habl\u00f3 de los hongos de la Tierra.<\/p>\n\n\n\n<p>Me importaban un pito los hongos de la Tierra.<\/p>\n\n\n\n<p>Zelomi me hab\u00eda usado de hospedero para completar su ciclo asexual.<\/p>\n\n\n\n<p>Me hab\u00eda usado.<\/p>\n\n\n\n<p>Quise odiarla. Quise decirle que me hab\u00eda mentido, que hab\u00eda hecho de mi cuerpo un territorio ocupado. Me hab\u00eda hecho sentir lo mismo que nosotros hab\u00edamos hecho con su planeta: introducirnos mediante enga\u00f1os para explotar sus recursos en beneficio propio y luego abandonarlo.<\/p>\n\n\n\n<p>Tal vez su biolog\u00eda hab\u00eda encontrado en m\u00ed una forma de venganza que ella nunca habr\u00eda elegido conscientemente.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando Zelomi volvi\u00f3, ya no ten\u00eda la forma que yo conoc\u00eda. Su piel hab\u00eda perdido el brillo tibio que me fascinaba. Sus facciones eran m\u00e1s finas, casi transparentes. Hab\u00eda cambiado: su cuerpo parec\u00eda concentrado en una tarea remota, silenciosa, que ocurr\u00eda m\u00e1s all\u00e1 de mi comprensi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Y, sin embargo, al verla, no sent\u00ed resentimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Ella se sent\u00f3 junto a mi cama y tom\u00f3 mi mano.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Mi pueblo no se reproduce como el tuyo \u2014me dijo con una sonrisa serena\u2014. Lo que ustedes llaman amor, para nosotros, es un puente. La esencia de la uni\u00f3n es ver a nuestra descendencia crecer en su hospedero.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfNormalmente usan animales?<\/p>\n\n\n\n<p>Asinti\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Normalmente. As\u00ed mantenemos el equilibrio.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfY conmigo?<\/p>\n\n\n\n<p>Sus ojos \u00e1mbar se oscurecieron.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Cuando te conoc\u00ed entend\u00ed que mi amor por ti ameritaba que fueras mi hospedero elegido. Para m\u00ed fue una entrega absoluta. Nunca hab\u00eda elegido a alguien as\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>La frase no me alivi\u00f3; convirti\u00f3 el horror en algo m\u00e1s dif\u00edcil de rechazar. Me hizo comprender que me amaba y que hab\u00eda manifestado ese amor de la \u00fanica manera que su especie conoc\u00eda: buscando, eligiendo, dejando una parte de s\u00ed dentro del otro.<\/p>\n\n\n\n<p>No para destruirlo.<\/p>\n\n\n\n<p>Para continuar.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Vas a vivir \u2014dijo\u2014. Pero nuestra historia lleg\u00f3 a su fin. Encontraron un m\u00e9todo. Para ma\u00f1ana <em>ellos<\/em> estar\u00e1n todos muertos.<\/p>\n\n\n\n<p>Mir\u00e9 mi vientre. Sent\u00ed un movimiento leve, una vibraci\u00f3n apenas perceptible bajo la piel.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfLa empresa?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Los m\u00e9dicos. Dicen que es necesario. Dicen que pones en peligro a tus compa\u00f1eros.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfY no hay otra forma?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014La hay. Negarte.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfY qu\u00e9 pasar\u00eda?<\/p>\n\n\n\n<p>Zelomi no respondi\u00f3 de inmediato.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No van a dejarte. Los terr\u00e1queos son muy apegados a las jerarqu\u00edas y a las estructuras. El bien de la empresa est\u00e1 por encima del tuyo.<\/p>\n\n\n\n<p>Me di cuenta que hab\u00eda subestimada su inteligencia. Un pensamiento se anid\u00f3 en mi cabeza. La mir\u00e9 directamente a los ojos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfY si me niego y voy contigo?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Morir\u00edas entre dolores indescriptibles.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa frase me enfureci\u00f3. Tambi\u00e9n me quebr\u00f3. La hab\u00eda elegido cada d\u00eda: al abrirle la puerta, al desobedecer las normas, al aprender sus silencios, al aceptar que su cuerpo fuera distinto sin dejar de desearlo. La hab\u00eda elegido sin comprender que amar a alguien no es solamente acercarse a \u00e9l, sino permitir que su misterio nos modifique.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014En el relato \u2014me dijo\u2014, la mujer toca a Mar\u00eda para comprobar que sigue siendo virgen. Quiere demostrar que no hubo entrada, que nadie estuvo all\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfY qu\u00e9 tiene que ver conmigo?<\/p>\n\n\n\n<p>Sonri\u00f3 con tristeza.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Que ustedes siempre quieren saber qui\u00e9n entr\u00f3 en un cuerpo y qu\u00e9 dej\u00f3 dentro. Quieren que todo tenga due\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>Guardamos silencio.<\/p>\n\n\n\n<p>Afuera, las perforadoras segu\u00edan trabajando. El suelo temblaba con cada detonaci\u00f3n. Pens\u00e9 en las vetas de mineral, en los contratos, en los nativos que nos miraban desde lejos. Pens\u00e9 en los t\u00e9cnicos que llegar\u00edan al amanecer con sus instrumentos limpios, sus \u00f3rdenes impresas y sus f\u00f3rmulas para acabar con lo que viv\u00eda dentro de m\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Ped\u00ed que la dejaran ir. La empresa acept\u00f3, no por respeto a mi voluntad, sino porque todav\u00eda necesitaba evitar un conflicto con los lugare\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Al d\u00eda siguiente, los m\u00e9dicos hicieron su trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p>Los nativos nos llaman simbiotes oportunistas. Despu\u00e9s de Zelomi, ya no estoy seguro de que hablaran de nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo vine a este planeta a extraer recursos.<\/p>\n\n\n\n<p>Zelomi entr\u00f3 en m\u00ed para dejar vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Y todav\u00eda no s\u00e9 cu\u00e1l de los dos fue el par\u00e1sito.<\/p>\n\n\n\n<p>Florencio Cruz Nicolau<\/p>\n\n\n\n<p>Paran\u00e1, Argentina 3 de julio de 2026<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Florencio Cruz Nicolau Eymann Especial para Eco Italiano A veces logran hacerme sentir como nos llaman. 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