{"id":94058,"date":"2026-07-24T14:15:10","date_gmt":"2026-07-24T14:15:10","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/?p=94058"},"modified":"2026-07-24T14:15:10","modified_gmt":"2026-07-24T14:15:10","slug":"el-color-del-futuro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/?p=94058","title":{"rendered":"El color del futuro"},"content":{"rendered":"\n<p><em>Florencio Cruz Nicolau Eymann<\/em><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><a href=\"http:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/El-color-del-futuro.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"576\" height=\"1024\" src=\"http:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/El-color-del-futuro-576x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-94059\" style=\"width:214px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/El-color-del-futuro-576x1024.jpg 576w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/El-color-del-futuro-169x300.jpg 169w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/El-color-del-futuro-768x1365.jpg 768w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/El-color-del-futuro-864x1536.jpg 864w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/El-color-del-futuro.jpg 941w\" sizes=\"(max-width: 576px) 100vw, 576px\" \/><\/a><\/figure><\/div>\n\n\n<p>Especial para Eco Italiano<\/p>\n\n\n\n<p>Las hojas todav\u00eda verdes del ginkgo se mueven contra el cielo azul intenso de los primeros d\u00edas del oto\u00f1o. Es un cielo que promete un d\u00eda luminoso, pleno de esa claridad que a\u00fan conserva algo del est\u00edo, aunque empieza a declinar de otra manera, alargando lentamente las sombras sobre la vereda.<\/p>\n\n\n\n<p>Es el mismo cielo que contempla desde hace a\u00f1os por la ventana. Bajo ese cielo aprendi\u00f3, con esfuerzo y paciencia, a nombrar las estrellas y las constelaciones. A veces piensa en la cantidad de gente que jam\u00e1s ha sentido la necesidad de levantar la vista hacia el cielo nocturno.<\/p>\n\n\n\n<p>El mundo ha cambiado desde que era un ni\u00f1o. Ha visto transformarse la vida con la aparici\u00f3n de cosas que facilitan todo. Ya no existe aquel mundo del estudio silencioso, de las caminatas vespertinas hasta la biblioteca, de la alegr\u00eda del padre regresando a casa con libros reci\u00e9n comprados. Incluso entonces eran pocos. Gente, como sol\u00edan decir, con olor a tinta.<\/p>\n\n\n\n<p>El oto\u00f1o es una entelequia. Un breve territorio del tiempo donde los recuerdos encuentran refugio. El invierno es distinto: esos mismos recuerdos se endurecen y ya no hay hojas de ginkgo que iluminen los pensamientos.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque son los \u00e1rboles, las hojas y las flores quienes terminan d\u00e1ndoles color a nuestros pensamientos. No contemplamos solamente una petunia o un malv\u00f3n irisado; con sus colores vamos pintando la memoria. Hay infancias con color a salvia, juventudes con el tono suave del jazm\u00edn, amores ef\u00edmeros del verano con el blanco de los geranios.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfDe qu\u00e9 color ser\u00e1 el futuro?<\/p>\n\n\n\n<p>Una vez m\u00e1s sostiene el libro entre las manos y vuelve a recorrer unos versos que conoce de memoria y que lo han acompa\u00f1ado durante a\u00f1os. Ya no necesita leerlos. Las palabras se forman solas en su mente, como una construcci\u00f3n paciente que une el pasado con el presente mientras deja abierto un porvenir incierto.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00bfQu\u00e9 errante laberinto, qu\u00e9 blancura<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>ciega de resplandor ser\u00e1 mi suerte,<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>cuando me entregue el fin de esta aventura<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>la curiosa experiencia de la muerte?<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Su abuelo le hab\u00eda contado alguna vez c\u00f3mo fueron las primeras estaciones espaciales. En aquellas noches, la gente sal\u00eda al patio y levantaba la vista para descubrir el tenue trazo de una luz que cruzaba el cielo con una precisi\u00f3n imposible, recta entre las constelaciones. Era un sat\u00e9lite. Una peque\u00f1a obra de la mano del hombre suspendida entre las estrellas.<\/p>\n\n\n\n<p>Al principio encontrar uno era m\u00e1s una cuesti\u00f3n de suerte que de habilidad. Despu\u00e9s se volvieron frecuentes. Tanto, que lleg\u00f3 una generaci\u00f3n para la cual dejaron de ser motivo de asombro. Ya no los observaban desde abajo: viv\u00edan y viajaban dentro de ellos.<\/p>\n\n\n\n<p>Cu\u00e1ntos a\u00f1os hab\u00edan pasado.<\/p>\n\n\n\n<p>Los habitantes del espacio comenzaron a construir una vida propia. El cuerpo tard\u00f3 en acostumbrarse a la ausencia de gravedad y muchos regresaron a la Tierra. Pero otros continuaron el viaje. Desde aquellas estaciones partieron las primeras expediciones permanentes hacia Marte y m\u00e1s tarde hacia otros mundos.<\/p>\n\n\n\n<p>Hubo ni\u00f1os que nacieron lejos del planeta. Nunca caminaron sobre la Tierra. Nunca respiraron el olor de la lluvia ni conocieron un oto\u00f1o. Para ellos, el planeta de sus antepasados termin\u00f3 pareci\u00e9ndose m\u00e1s a una leyenda que a un lugar verdadero: un mundo agotado, dominado por tecnolog\u00edas que hab\u00edan terminado por desplazar al hombre de muchas de sus tareas.<\/p>\n\n\n\n<p>Pienso en ellos, en esos terrestres que ya no lo son. \u00bfD\u00f3nde habitan realmente sus recuerdos? Los nuestros se apoyan en \u00e1rboles, en estaciones, en perfumes, en cielos que cambian de color. Los suyos, en cambio, habr\u00e1n comenzado a confundirse con las arenas rojizas de Marte, con el negro absoluto del espacio, con la luz met\u00e1lica de los habit\u00e1culos donde crecieron. Tambi\u00e9n sus pensamientos tienen un paisaje. Tambi\u00e9n sus memorias necesitan colores.<\/p>\n\n\n\n<p>Alg\u00fan d\u00eda nos iremos todos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfD\u00f3nde quedar\u00e1n entonces los pensamientos con color de ginkgo? \u00bfLas novias fugaces del verano vestidas de geranios blancos? Poco a poco iremos perdiendo esos colores. Pensarlo produce una extra\u00f1a sensaci\u00f3n de orfandad. Porque fueron esos colores los que nos dieron a luz.<\/p>\n\n\n\n<p>Tal vez el futuro ya no tenga olor a tinta ni hojas de ginkgo agit\u00e1ndose bajo un cielo de oto\u00f1o. Tal vez los ni\u00f1os aprendan otros colores: el blanco de los cascos, el gris del titanio, el negro interminable entre las estrellas y el azul remoto de una Tierra que s\u00f3lo conocer\u00e1n por fotograf\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>Vuelve la mirada hacia las hojas del ginkgo. Se mueven apenas bajo el cielo limpio del oto\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>Se pregunta de qu\u00e9 color ser\u00e1 el futuro.<\/p>\n\n\n\n<p>Florencio Cruz Nicolau<\/p>\n\n\n\n<p>Paran\u00e1, Argentina, 24 de julio de 2026<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Florencio Cruz Nicolau Eymann Especial para Eco Italiano Las hojas todav\u00eda verdes del ginkgo se mueven contra el cielo azul [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[43],"tags":[],"class_list":["post-94058","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-historias"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/94058","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=94058"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/94058\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":94060,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/94058\/revisions\/94060"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=94058"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=94058"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=94058"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}