{"id":98273,"date":"2026-10-30T14:39:20","date_gmt":"2026-10-30T14:39:20","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/?p=98273"},"modified":"2026-10-30T14:39:20","modified_gmt":"2026-10-30T14:39:20","slug":"manteles-viejos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/?p=98273","title":{"rendered":"Manteles viejos"},"content":{"rendered":"\n<p><em>Florencio Cruz Nicolau Eymann<\/em><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><a href=\"http:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Manteles-viejos.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"683\" height=\"1024\" src=\"http:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Manteles-viejos-683x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-98274\" style=\"width:255px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Manteles-viejos-683x1024.jpg 683w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Manteles-viejos-200x300.jpg 200w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Manteles-viejos-768x1152.jpg 768w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Manteles-viejos.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 683px) 100vw, 683px\" \/><\/a><\/figure><\/div>\n\n\n<p>Especial para Eco Italiano<\/p>\n\n\n\n<p>Me causa gracia que tu novio se llame Jon\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Es absurdo. \u00bfNo sab\u00edas que al profeta Jon\u00e1s se lo trag\u00f3 una ballena? Y bueno, son esas coincidencias que uno nunca sabe por qu\u00e9 pasan. Creo que los psic\u00f3logos las llaman sincronicidad o cosas as\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>A uno no le gusta el olor a mostaza, no lo soporta, es lo \u00fanico que jam\u00e1s tolerar\u00eda. Y un d\u00eda se enamora de una mujer ideal, la so\u00f1ada, que tiene una hamburgueser\u00eda y que apesta a mostaza. Ese es el destino de la humanidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Espero que est\u00e9s bien con ese Jon\u00e1s. No, no soy celoso, de verdad. A veces la gente se enamora y con la misma frecuencia se desenamora. Es una especie de equilibrio din\u00e1mico que mantiene en movimiento al mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Por un lado, la gente env\u00eda flores y se manda besos con las manos en las tardes de primavera, a la hora de despedirse; y por otro, se arrojan cosas&#8230; qu\u00e9 s\u00e9 yo, tapas de ollas, tenedores, manteles viejos. Cosas as\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Me dices que Jon\u00e1s es divertido. Mejor por ti y por \u00e9l. La vida sin alegr\u00eda no es nada. Absolutamente nada.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando estabas conmigo nos llev\u00e1bamos bien, \u00bfsab\u00e9s? A veces pensaba que hab\u00eda conocido exactamente a la mujer ideal. La que hab\u00eda buscado desde mi infancia. Pero parece que esas ilusiones no suelen durar m\u00e1s de siete o diez a\u00f1os. Digo, por decir una cifra. Siempre me ha gustado reducir mis sentimientos a cifras y estad\u00edsticas. Es el \u00fanico mundo en el que me siento verdaderamente c\u00f3modo. Dicen que los que amamos las ciencias exactas tenemos miedo de enfrentarnos a nuestros sentimientos. No estoy seguro. Siempre he sido, a mi manera, un sentimental.<\/p>\n\n\n\n<p>***<\/p>\n\n\n\n<p>Me dijiste que te llamabas Umi. Me sorprendi\u00f3. Creo que significa oc\u00e9ano o mar. No es raro que ustedes, los japoneses, tengan tantos nombres y costumbres relacionados con el agua. Son una isla que navega solitaria en medio de un universo l\u00edquido. El arte de tu pa\u00eds tambi\u00e9n me parece acuoso, como si estuviera visto a trav\u00e9s de una pel\u00edcula humeda, algo que lo vuelve todav\u00eda m\u00e1s misterioso.<\/p>\n\n\n\n<p>Me contaste que trabajabas en la industria pesquera como ingeniera, un trabajo que te gustaba sobremanera. Te sent\u00edas parte de una tradici\u00f3n, de un camino que hab\u00edan comenzado tus ancestros miles de a\u00f1os atr\u00e1s. Claro que en esa historia tambi\u00e9n sufrieron las ballenas. Eso s\u00ed. Al final, tuvieron que comprender que los animales tambi\u00e9n son seres sintientes. Y fueron ellas, precisamente, las que se encargaron de hac\u00e9rselo entender.<\/p>\n\n\n\n<p>Tal vez por eso ustedes fueron los primeros habitantes del planeta en relacionarse tan \u00edntimamente con los Visitantes. No todos los d\u00edas aparece una cultura procedente de otro mundo y se hace amiga de los habitantes de un planeta tan extra\u00f1o para ella. Por lo que me contaste, los Visitantes hab\u00edan establecido primero contacto con las ballenas. Se hab\u00edan comunicado con ellas en su propio idioma. Imaginate. Qui\u00e9n sabe qu\u00e9 cosas se habr\u00e1n dicho durante todos esos a\u00f1os, mientras nosotros segu\u00edamos creyendo que el oc\u00e9ano era apenas una extensi\u00f3n de agua y que las ballenas no hac\u00edan otra cosa que cantar.<\/p>\n\n\n\n<p>***<\/p>\n\n\n\n<p>Es una extensi\u00f3n azul, enorme. Cuando a veces lo observamos en toda su desoladora inmensidad, parece casi una esfera de un profundo color cer\u00faleo, on\u00edrico. \u00bfQu\u00e9 hacen con tanta agua?<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestro mundo es casi seco en su superficie. Hemos tenido que acostumbrarnos a cavar profundos orificios para obtener lo indispensable para nuestra subsistencia: agua, el elemento necesario para sustentar la vida en todos los rincones del universo.<\/p>\n\n\n\n<p>Hace milenios divag\u00e1bamos imaginando que pod\u00edan existir otras formas de vida basadas en una qu\u00edmica diferente, que no necesitaran del carbono ni del agua. Est\u00e1bamos equivocados. El agua es el dador universal de vida. Es as\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>La habitabilidad planetaria depende, entre otras cosas, de que la distancia a su estrella y las condiciones de su atm\u00f3sfera permitan que un planeta rocoso mantenga agua l\u00edquida en su superficie. El agua es el gran solvente de la naturaleza, la sustancia capaz de poner en circulaci\u00f3n los elementos minerales y facilitar las complejas reacciones qu\u00edmicas que, alg\u00fan d\u00eda, pueden dar lugar a c\u00e9lulas pensantes.<\/p>\n\n\n\n<p>Y esta isla, perdida en uno de los extremos del planeta, es la expresi\u00f3n misma de la cultura del agua. Jap\u00f3n. El primer pa\u00eds que aprendimos a nombrar. Sus habitantes fueron los primeros con quienes nos relacionamos. No es extra\u00f1o que sean tan parecidos a nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p>***<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo es Jon\u00e1s? \u00bfPor qu\u00e9 eligi\u00f3 ese nombre? Porque seguramente ellos no se llaman de esa manera. Simplemente habr\u00e1 elegido alguno que sonara normal para nosotros. \u00bfEs as\u00ed? Pero igual me intriga.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfEs dulce contigo? \u00bfDe qu\u00e9 hablan? Creo que me gustar\u00eda conocerlo. Que nos reuni\u00e9ramos los tres alguna vez. Puede ser aqu\u00ed, en mi casa, o voy yo para all\u00e1 y charlamos, nos contamos cosas de nuestras vidas. Seguramente Jon\u00e1s se va a interesar por c\u00f3mo es la infancia de los ni\u00f1os terrestres, por las aventuras irresponsables de la juventud, por nuestras frustraciones, nuestras ilusiones, por la maldita sincronicidad que nos hace enamorarnos de una mujer que huele a mostaza cuando odiamos ese olor&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>La vida debe ser similar en su planeta. Tambi\u00e9n tendr\u00e1n historias de frustraciones y desencuentros. De desamores que se mueven acompasadamente por millares alrededor de las pocas parejas que en ese mundo han encontrado la felicidad. Por eso ahora tenemos la necesidad de aparearnos con seres de otros planetas, para probar si las cosas son diferentes.<\/p>\n\n\n\n<p>Jon\u00e1s. Ay, Jon\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Desear\u00eda que te tragara una ballena. Y que se murieran los dos en las profundidades.<\/p>\n\n\n\n<p>***<\/p>\n\n\n\n<p>No es f\u00e1cil mantenerse inc\u00f3lume entre los m\u00edos. Somos una sociedad con exigencias morales que escapan a nuestras posibilidades de cumplimiento. El anhelo de poder y las manos demasiado r\u00e1pidas para aceptar las d\u00e1divas de pol\u00edticos y empresarios terminaron por manchar nuestra reputaci\u00f3n. La indulgencia de los magistrados, que durante tanto tiempo intentaron orientarnos, no fue suficiente y terminamos padeciendo el camino del exilio. No partimos con ning\u00fan objetivo definido. Nos dieron la libertad de caer donde pudi\u00e9ramos y de la manera que fuera.<\/p>\n\n\n\n<p>Viajamos durante a\u00f1os luz, dormidos, en una lucha por mantener frenados los efectos del tiempo. Lo \u00fanico que sab\u00edamos era que la c\u00e1psula se dirig\u00eda hacia una estrella amarilla cercana, esa que tantas veces hab\u00edamos visto en las tardes, poco antes de la ca\u00edda de nuestro sol. Desde hac\u00eda milenios sab\u00edamos que estaba rodeada por un grupo de planetas, algunos de ellos con posibilidades de albergar vida. Era nuestra \u00fanica esperanza de encontrar un nuevo hogar.<\/p>\n\n\n\n<p>La vida en el universo es bastante similar en todas partes. Solo hay que atravesar un per\u00edodo de adaptaci\u00f3n a una nueva atm\u00f3sfera, pero, a la larga, podemos acostumbrarnos a cualquier lugar que tenga vida nativa. Parece que esa es una regla universal.<\/p>\n\n\n\n<p>Descendimos en el oc\u00e9ano y, tiempo despu\u00e9s, logramos llegar a las costas de esta isla.<\/p>\n\n\n\n<p>Me encontraste en una playa. Era una ma\u00f1ana calurosa y no hab\u00eda nadie por los alrededores, algo extra\u00f1o en un pa\u00eds tan atiborrado de habitantes. Tard\u00e9 un tiempo en comenzar a entender tu idioma y vos el m\u00edo. Pero otra regla universal es que todo termina aprendi\u00e9ndose. Hasta a morir.<\/p>\n\n\n\n<p>Te cont\u00e9 mi historia, nuestro viaje, el rigor de los jueces que nos hab\u00edan condenado al exilio.<\/p>\n\n\n\n<p>Te re\u00edste de m\u00ed con cari\u00f1o y me contaste la historia de un personaje legendario que hu\u00eda por el mundo. Un d\u00eda, mientras viajaba de inc\u00f3gnito a bordo de una embarcaci\u00f3n, se desat\u00f3 una tempestad impiadosa. Los tripulantes descubrieron que llevaban consigo a un hombre maldito y lo arrojaron al agua, donde una enorme ballena se lo trag\u00f3. All\u00ed vivi\u00f3 tres d\u00edas y tres noches.<\/p>\n\n\n\n<p>***<\/p>\n\n\n\n<p>Te extra\u00f1o. Mucho.<\/p>\n\n\n\n<p>Un ser de otro mundo no lava los pecados cometidos en este. Me di cuenta al poco tiempo, pero ya era tarde. Que no nos hayamos llevado bien no hac\u00eda necesaria nuestra separaci\u00f3n. Pero las cosas suelen ser as\u00ed entre nosotros, los humanos. Ellos son iguales. Jon\u00e1s me cuenta todas las noches las historias de su mundo, de sus fracasos amorosos, de las ambiciones de los pol\u00edticos corruptos de su planeta que lo exiliaron injustamente.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 le damos tantas vueltas al amor? \u00bfPor qu\u00e9 necesitamos buscar personas diferentes, distinguidas, \u00fanicas? A veces creemos que necesitamos diferenciarnos del resto mostr\u00e1ndonos en pareja con seres inigualables que despertar\u00e1n la envidia del pr\u00f3jimo.<\/p>\n\n\n\n<p>Nada m\u00e1s falso. Casate con la panadera, si es ella la que te gusta. No hay soluci\u00f3n que venga de otro planeta. Ni siquiera del Cielo, s\u00ed, con may\u00fasculas.<\/p>\n\n\n\n<p>Y si alg\u00fan d\u00eda ten\u00e9s algo de tiempo, podr\u00edamos vernos nuevamente. Estoy un poco hastiada de escuchar problemas de otro mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Tal vez sea el momento de encontrarnos nuevamente en el nuestro, para juntar las tapas de las ollas, los tenedores y, qu\u00e9 s\u00e9 yo, los manteles viejos.<\/p>\n\n\n\n<p>Florencio Cruz Nicolau<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a> Paran\u00e1, Argentina, 30 de octubre de 2026<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Florencio Cruz Nicolau Eymann Especial para Eco Italiano Me causa gracia que tu novio se llame Jon\u00e1s. 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