{"id":98479,"date":"2026-11-06T15:26:54","date_gmt":"2026-11-06T15:26:54","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/?p=98479"},"modified":"2026-11-06T15:26:55","modified_gmt":"2026-11-06T15:26:55","slug":"la-carta-de-amunir","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/?p=98479","title":{"rendered":"La carta de Amunir"},"content":{"rendered":"\n<p><em>Florencio Cruz Nicolau Eymann<\/em><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><a href=\"http:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/11\/La-carta-de-Amunir.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"572\" height=\"1024\" src=\"http:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/11\/La-carta-de-Amunir.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-98480\" style=\"width:252px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/11\/La-carta-de-Amunir.jpg 572w, https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/11\/La-carta-de-Amunir-168x300.jpg 168w\" sizes=\"(max-width: 572px) 100vw, 572px\" \/><\/a><\/figure><\/div>\n\n\n<p>Especial para Eco Italiano<\/p>\n\n\n\n<p>Creo que hay una imagen inicial, s\u00ed, algo que podr\u00eda considerarse un punto de partida. Sin embargo he aprendido que la mayor\u00eda de las cosas no tienen principio ni fin, sino que somos nosotros quienes no sabemos vivir en este continuo llamado existencia.<\/p>\n\n\n\n<p>La superficie irregular y terrosa de la tablilla conserva todav\u00eda las huellas de una antigua manipulaci\u00f3n. La luz del laboratorio resalta el bajorrelieve, las fisuras y las marcas que el paso de los milenios ha dejado sobre la arcilla. La pieza luce extra\u00f1a en este ambiente as\u00e9ptico, rodeada de computadoras y c\u00e1maras digitales que recorren cada mil\u00edmetro cuadrado en busca de informaci\u00f3n sobre los materiales y las t\u00e9cnicas utilizadas para imprimir aquellos signos.<\/p>\n\n\n\n<p>No creo que durante su existencia haya recibido tanta atenci\u00f3n como ahora. Esas son las iron\u00edas de quienes ejercemos la curadur\u00eda: somos m\u00e1s exigentes que los mismos creadores de las obras.<\/p>\n\n\n\n<p>No s\u00e9 si es mi propio delirio de experto lo que me lleva a ver, a sentir cosas m\u00e1s all\u00e1 de la simple materia que los contiene. Alrededor de cada obra de arte hay una historia ya vivida, de la que quedan vestigios en formas que no podemos imaginar. Eso es as\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfHan pensado alguna vez que todas las acciones y los sentimientos que surgen alrededor de una pieza quedan all\u00ed? Es dif\u00edcil de imaginar, pero las palabras pronunciadas en los momentos en que alzamos un vaso durante una comida, o los reflejos que alguna vez devolvi\u00f3 un espejo, forman parte de una matriz energ\u00e9tica eterna.<\/p>\n\n\n\n<p>Tal vez eso es lo que llamamos fantasmas.<\/p>\n\n\n\n<p>***<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy he comenzado un trabajo complejo. Los ayudantes trajeron del dep\u00f3sito la pieza que ser\u00e1 objeto de mi nueva tarea. Se trata de la limpieza y el an\u00e1lisis de una tablilla de barro con una escritura que todav\u00eda no ha sido descifrada por completo. Las lenguas antiguas han sido una de mis pasiones. He dedicado gran parte de mi vida como curador a descifrar los textos que han quedado grabados desde hace miles de a\u00f1os. Los sumerios me han atra\u00eddo desde entonces.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi colega entra al laboratorio con la reliquia envuelta en un pl\u00e1stico que mantiene constantes sus niveles de humedad. Muchas colecciones son m\u00e1s mimadas que algunos ni\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>La escritura cuneiforme tiene m\u00e1s de cinco mil a\u00f1os. Fue una de las primeras manifestaciones del ser humano para dejar registro de las cosas que le suced\u00edan. El cerebro perd\u00eda la primac\u00eda como centro de almacenamiento de informaci\u00f3n para ceder parte de sus funciones a la arcilla h\u00fameda.<\/p>\n\n\n\n<p>Los antiguos mesopot\u00e1micos ten\u00edan la particularidad de utilizar un tono directo y sin ambages cuando se dirig\u00edan a otras personas. Hab\u00edan eliminado buena parte de los formalismos y entraban en el asunto desde la primera l\u00ednea. Es un aspecto que siempre ha llamado la atenci\u00f3n de los estudiosos. En un mundo donde a veces recibimos grabaciones de colegas o amigos que hablan cinco minutos sin concretar nada, resulta curioso encontrarse con documentos que van al grano sin rodeos.<\/p>\n\n\n\n<p>En la universidad estudiamos una famosa carta de protesta comercial, la que Nanni le envi\u00f3 a Ea-n\u0101\u1e63ir, un comerciante de cobre. Es una de las muestras m\u00e1s conocidas de lo que pod\u00eda ser el enojo entre dos poderosos de la \u00e9poca:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00abCuando viniste, me dijiste: \u201cLe dar\u00e9 a Gimil-Sin lingotes de cobre de buena calidad\u201d. Te fuiste, pero no cumpliste tu palabra. Pusiste lingotes que no eran buenos ante mi mensajero y dijiste: \u201cSi los quieres, t\u00f3malos; si no los quieres, l\u00e1rgate\u201d\u00bb.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Eran gente de car\u00e1cter.<\/p>\n\n\n\n<p>***<\/p>\n\n\n\n<p>La tablilla que tengo sobre la mesa del laboratorio contiene una carta. Tanto mi colega como yo podemos leerla sin dificultad. Hace a\u00f1os que estamos en esto.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Enluma, a ti, mi fiel amigo:<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>No tiene ning\u00fan sentido ocult\u00e1rtelo. Anak, quien dice ser tu amigo, va todas las noches a tu casa para tener comercio carnal con tu mujer.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Has confiado en \u00e9l. Lo has dejado comer en tu mesa y jugar con tus hijos.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>S\u00e9 que te dice: \u00abVengo a tu casa porque me siento honrado por tu amistad\u00bb, pero su verdadero inter\u00e9s es otro.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>No digas que no te avis\u00e9.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Amunir, tu verdadero amigo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El contenido de la carta es asombroso. A lo largo de mi vida he le\u00eddo un sinn\u00famero de historias de comerciantes estafados, listados de mercader\u00edas enviadas a otros pa\u00edses y pagos a proveedores, pero jam\u00e1s hab\u00eda imaginado que encontrar\u00eda una carta de este tenor. Comprendo que posiblemente me encuentre ante un documento \u00fanico, capaz de cambiar la forma de ver y abordar el estudio de la antigua Mesopotamia.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi colega sonr\u00ede. Nos miramos y no podemos dejar de re\u00edrnos. Estamos emocionados por el hallazgo.<\/p>\n\n\n\n<p>La tablilla vuelve a su pel\u00edcula protectora y es depositada en condiciones controladas de humedad. Indudablemente, es una de las mejores piezas que han llegado al laboratorio. Decidimos no dar a conocer el descubrimiento hasta contar con una traducci\u00f3n minuciosa y realizar la limpieza correspondiente.<\/p>\n\n\n\n<p>***<\/p>\n\n\n\n<p>Llueve y el agua forma una pared delante del auto. Es como moverse en un lugar donde las dimensiones est\u00e1n distorsionadas y todo lo que cambia es aquello que apenas puedo ver a un par de metros de distancia. Hay que conducir con extrema precauci\u00f3n, aunque a esta hora de la noche hay poco tr\u00e1nsito. Es, adem\u00e1s, un d\u00eda de semana y la gente est\u00e1 cenando y disfrutando de alg\u00fan horror en la televisi\u00f3n. Hace treinta a\u00f1os que no miro ning\u00fan programa. Mi vida se ha ido transformando en un mundo de restos arqueol\u00f3gicos y bibliotecas sobre lenguas que ya nadie habla.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy tuve que trabajar solo en el laboratorio. Mi colega pidi\u00f3 sorpresivamente el d\u00eda por un malestar en la garganta. A veces, las condiciones de humedad excesivamente controladas del laboratorio pueden afectar a algunas personas. Me confirm\u00f3 que en un par de d\u00edas estar\u00e1 bien y podremos seguir trabajando en la carta.<\/p>\n\n\n\n<p>El trabajo de restauraci\u00f3n de la reliquia nos ha permitido desarrollar una amistad que antes no hab\u00edamos cultivado. En este tipo de actividad existen barreras profesionales que se levantan entre los miembros, alimentadas por los celos y el temor a perder protagonismo. Es como si nos vigil\u00e1ramos unos a otros. Pero noto que en este caso algo ha cambiado. He empezado a sentir empat\u00eda por mi colega, como si una historia ocurrida hace miles de a\u00f1os y plasmada en un fragmento de arcilla nos perteneciera de alguna manera.<\/p>\n\n\n\n<p>A veces tengo la extra\u00f1a sensaci\u00f3n de conocerlo desde mucho antes de su llegada al laboratorio.<\/p>\n\n\n\n<p>Me acerco a la esquina de casa. La lluvia ha disminuido un poco su intensidad, pero la visibilidad sigue siendo mala. Los veh\u00edculos de los vecinos est\u00e1n todos guardados en los garajes, indudablemente por precauci\u00f3n ante el granizo. En la puerta de casa veo las luces rojas de un taxi estacionado. Alguien est\u00e1 subiendo, aunque no alcanzo a distinguir si acaba de salir de casa o est\u00e1 por marcharse.<\/p>\n\n\n\n<p>Es mi colega.<\/p>\n\n\n\n<p>No puedo verlo, pero s\u00e9 que es \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>Estaciono en el garaje y entro en casa. Todo est\u00e1 tranquilo. La voz de mi esposa llega desde la cocina, entre sonidos de cubiertos y otros ruidos dom\u00e9sticos. Nada parece fuera de lo habitual.<\/p>\n\n\n\n<p>Entra al comedor y me recibe afectuosamente. Siempre ha sido cari\u00f1osa conmigo. Creo que soy afortunado; despu\u00e9s de tantos a\u00f1os, seguimos queri\u00e9ndonos.<\/p>\n\n\n\n<p>Comemos y luego vamos a dormir. No me cuenta nada fuera de lo habitual.<\/p>\n\n\n\n<p>***<\/p>\n\n\n\n<p>Al d\u00eda siguiente, el sol brilla como nunca y las plantas del jard\u00edn delantero reflejan la bendici\u00f3n de la lluvia con un verde intenso y esperanzador. Como todos los d\u00edas, salgo hacia el laboratorio para continuar con mi trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p>En la vereda del jard\u00edn hay algunas hojas ca\u00eddas y restos de barro que han salpicado desde los canteros. En el c\u00e9sped, en una parte donde est\u00e1 un poco ralo, observo algo que me llama la atenci\u00f3n. Es una depresi\u00f3n oscura en la tierra h\u00fameda, cuya forma no consigo identificar a primera vista. Me acerco. El barro ha conservado con una nitidez casi inquietante el contorno de una pisada. Es profunda, como si un animal de gran peso hubiera apoyado all\u00ed todo su cuerpo. Tiene dos l\u00f3bulos redondeados, separados por una hendidura estrecha, y una abertura en la parte posterior. Me quedo observ\u00e1ndola unos segundos m\u00e1s. No es la marca de un perro ni la de un caballo. Tampoco parece una huella reciente de alg\u00fan otro animal que pudiera andar por el jard\u00edn. Es la huella de una pezu\u00f1a grande y pesada.<\/p>\n\n\n\n<p>Es la huella de un buey.<\/p>\n\n\n\n<p>Me doy vuelta y miro hacia la casa. Mi mujer sonr\u00ede desde la ventana y me saluda con la mano, en un gesto infantil, casi c\u00f3mplice. No s\u00e9 qu\u00e9 hacer ni qu\u00e9 pensar.<\/p>\n\n\n\n<p>Me voy al trabajo con una extra\u00f1a sensaci\u00f3n de incertidumbre. Creo que estoy dudando del universo.<\/p>\n\n\n\n<p>***<\/p>\n\n\n\n<p>Estamos preparando el informe con el que anunciaremos nuestro descubrimiento. Hace d\u00edas que mi computadora es un l\u00edo de pesta\u00f1as abiertas, entre bibliograf\u00eda y trabajos sobre arqueolog\u00eda e historia. Leo: <em>\u00abLos sumerios hicieron de la agricultura algo completamente nuevo y revolucionario. Perfeccionaron el arado, haci\u00e9ndolo m\u00e1s apto para los suelos duros del actual Irak, y domesticaron una fuerza bruta sustancial para poder traccionarlo: el buey\u00bb.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La \u00faltima palabra abre un mundo de sentimientos encontrados en mi cabeza. No puedo olvidar aquella huella en el jard\u00edn. Empiezo a dudar de mis propios recuerdos. Tal vez la imaginaci\u00f3n, exacerbada por los estudios y las investigaciones, ha distorsionado mi percepci\u00f3n de la realidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, una sombra me persigue. Mi colega levanta la vista de la lupa y sostiene mi mirada. Luego sonr\u00ede. Hay algo perverso en su expresi\u00f3n, en esos ojos que parecen venir de otro tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>***<\/p>\n\n\n\n<p>Regreso a casa agotado de tanto escribir y corregir el informe. Estamos llegando a buen t\u00e9rmino. El d\u00eda ha sido soleado y fresco, y la noche promete ser apacible. Creo que voy a dormir profundamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Entro a casa y escucho la ducha. Todo est\u00e1 ordenado, como siempre. Cada cosa en su lugar, ni una mota de polvo, los pisos brillantes. Mi mujer, a pesar de sus ocupaciones, hace un buen trabajo junto a la empleada.<\/p>\n\n\n\n<p>Voy al dormitorio. El espejo de la c\u00f3moda de mi esposa me devuelve la imagen de un hombre exhausto. Me tiro en la cama y dejo vagar la mirada. De pronto, el cielo raso se transforma en un azul profundo, salpicado de algunas nubes. Siento el polvo golpearme el rostro, ahora cubierto por una densa barba hirsuta y renegrida. El viento se deja o\u00edr como una lamentaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Vuelvo de la enso\u00f1aci\u00f3n. Apenas han transcurrido unos segundos y todav\u00eda escucho correr el agua.<\/p>\n\n\n\n<p>Me levanto y abro el caj\u00f3n de la c\u00f3moda. Toda la bijouterie est\u00e1 ordenada por colores y tama\u00f1os. A un costado hay un collar que jam\u00e1s hab\u00eda visto en la casa. Tiene largos adornos de lapisl\u00e1zuli y una cabeza de buey en el centro. Resulta imposible que mi esposa lo haya tenido alguna vez sin que yo lo notara.<\/p>\n\n\n\n<p>Siento un escalofr\u00edo cuando finalmente comprendo de qu\u00e9 se trata: es un collar sumerio.<\/p>\n\n\n\n<p>Aut\u00e9ntico.<\/p>\n\n\n\n<p>***<\/p>\n\n\n\n<p>La noche es silenciosa. No llega ning\u00fan ruido desde la calle, como si todo hubiera entrado en un comp\u00e1s de espera.<\/p>\n\n\n\n<p>Me despierto repentinamente, agitado, como si hubiera realizado un ejercicio f\u00edsico intenso. S\u00e9 que es el estr\u00e9s del trabajo y de la \u00e9poca, tan cercana a las fiestas. Mi mujer duerme profundamente, de costado y con el rostro vuelto hacia la pared. Tiene una expresi\u00f3n apacible, como la de una ni\u00f1a inocente rendida por el cansancio de los juegos del d\u00eda. Los labios entreabiertos dejan ver sus hermosos dientes blancos. Todo en ella es pulcritud y cuidado.<\/p>\n\n\n\n<p>Estoy por salir de la cama para buscar agua cuando se mueve. Acomoda las s\u00e1banas sobre sus hombros desnudos y suspira. Luego deja escapar una palabra. Est\u00e1 so\u00f1ando.<\/p>\n\n\n\n<p>Me acerco y escucho que repite lo que acaba de decir:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Anak, Anak.<\/p>\n\n\n\n<p>***<\/p>\n\n\n\n<p>Me doy vuelta y est\u00e1s ah\u00ed, sonriendo como siempre, radiante como la ma\u00f1ana.<\/p>\n\n\n\n<p>Mueves la mano mientras sostienes las cortinas. Esta vez no sonr\u00edo. Subo al auto y pongo el motor en marcha.<\/p>\n\n\n\n<p>Llevo apenas un bolso con algo de ropa en el ba\u00fal.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a> El destino decidir\u00e1 lo que suceda.<\/p>\n\n\n\n<p>Florencio Cruz Nicolau<\/p>\n\n\n\n<p>Paran\u00e1, Argentina, 6 de noviembre de 2026<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Florencio Cruz Nicolau Eymann Especial para Eco Italiano Creo que hay una imagen inicial, s\u00ed, algo que podr\u00eda considerarse un [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[43],"tags":[],"class_list":["post-98479","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-historias"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/98479","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=98479"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/98479\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":98481,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/98479\/revisions\/98481"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=98479"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=98479"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ecoitaliano.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=98479"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}