La Festa della Repubblica
Dras. María y Laura Lara Martínez
El 2 de junio de 2026 se cumple el 80 aniversario del referéndum popular de 1946 en que los italianos fueron llamados a las urnas para decidir sobre la forma de gobierno de su nación. Hacía menos de un año del final de la Segunda Guerra Mundial y de la caída del fascismo. En aquel conflicto Italia sufrió alrededor de 500.000 muertes, entre bajas militares y civiles.
Por sufragio universal en aquel mes de junio de 1946 se esperaba alcanzar el modelo de Estado que fuera mejor para Italia. Desde su fundación en el año 753 a.C.- un 21 de abril para ser más exactos si pasamos el calendario de las calendas, las nonas y los idus a nuestro almanaque actual- Roma había pasado por distintos sistemas: la Monarquía, que entronca con los reyes etruscos; la República, desde el año 509 a.C., y finalmente el Imperio desde el 27 a.C. Con el águila del Senatus Populusque Romanus las Legiones no solo ganaron batallas por toda Europa y los confines de África y Asia, sino que llevaron su vida cotidiana: la ingeniería, el teatro, la lengua, etc., en eso consistió el proceso de romanización. El idioma, el latín, permitiría crear un marco de comunicación de dimensiones insospechadas pues, aunque es cierto que se precisa un estudio previo de la lengua concreta para llegar a una comunicación más eficaz, sin haber estudiado antes italiano, francés, rumano, etc., un hispanohablante puede entenderse con un nativo de otra lengua romance. Con más de 1.200 millones de hablantes nativos y secundarios en todo el planeta los idiomas derivados del latín ocupan una porción significativa en el mapa idiomático, siendo el español la segunda lengua materna del mundo.
Volviendo a lo que historiográficamente se llama Bajo Imperio o Antigüedad Tardía, en vista de que los bárbaros, que entraron primero como auxiliares en el Ejército Romano, cada vez iban ganando más peso y presionaban las fronteras, el emperador Teodosio, de origen hispano pues era natural de Cauca (Coca, en Segovia), decidió partir el Imperio entre sus dos hijos: a Honorio le dio Occidente y a Arcadio le entregó Oriente, perviviendo como Bizancio hasta 1453 con la toma de Constantinopla por los turcos. De Honorio contaba unos lustros después Procopio de Cesarea que, cuando Alarico invadió Roma en agosto del año 410, dicho emperador se asustó mucho cuando oyó “¡Roma ha perecido!”, pensando que era su gallina, y respiró aliviado al saber que era la ciudad…
Un poco más adelante, en el año 476 d.C., el Imperio Romano de Occidente tocó a su fin. El último emperador, Rómulo Augústulo, entregó las insignias imperiales al bárbaro Odoacro. Cuando leemos la palabra bárbaro casi viene a nuestra mente un ogro de los cuentos de ficción, pero esos pueblos germánicos también tenían sus sentimientos: Odoacro buscó la guía espiritual de san Severino, que le vaticinó hacia el año 470 que primero entraría con ropas pobres en Roma pero después dirigiría el destino de la Urbe. Los bárbaros poseían sus rituales, como cristianos se debatieron entre el arrianismo y el catolicismo, y en sus cortes instalaron la exquisitez como etiqueta, como podemos ver en la orfebrería visigoda en Toledo y la arquitectura de los ostrogodos en Rávena.
Ante el horror de la Primera Guerra Mundial, el poeta griego nacido en Alejandría Kavafis (1863-1933) captó con maestría ese ambiente de decrepitud de Occidente a finales del siglo V, y el ascenso a los tronos europeos de los bárbaros, también de los totalitarismos estableciendo un salto en el tiempo al siglo XX, pues falleció en el Período de Entreguerras. Así refiere el tránsito abrupto o pactado en su poema dialogado “Esperando a los bárbaros”:
“– Qué esperamos congregados en el foro?
– Es a los bárbaros que hoy llegan.
-¿Por qué esta inacción en el Senado?
¿Por qué están ahí sentados sin legislar los Senadores?
– Porque hoy llegarán los bárbaros.
¿Qué leyes van a hacer los senadores?
– Ya legislarán los bárbaros, cuando lleguen.
-¿Por qué nuestro emperador madrugó tanto
y en su trono, a la puerta mayor de la ciudad,
está sentado, solemne y ciñendo su corona?
– Porque hoy llegarán los bárbaros.
Y el emperador espera para dar
a su jefe la acogida. Incluso preparó,
para entregárselo, un pergamino. En él
muchos títulos y dignidades hay escritos”.
Italia permaneció durante el Medievo y la Edad Moderna atomizada en un mosaico de poderes, con repúblicas marítimas, ciudades-estado independientes y reinos feudales, teniendo como telón de fondo las disputas entre el Sacro Imperio Romano Germánico y el Papado. En 1861 Italia se unificó y, tras vivir 85 años de Monarquía, bajo el mandato de la Casa de Saboya, el reino llegó a su fin el 2 de junio de 1946 mediante un referéndum institucional en el que los italianos decidieron instaurar la actual República con el 54,26% de los votos a favor de esta opción. El último rey, Humberto II, tuvo que abandonar el país rumbo al exilio. Enrico De Nicola fue el primer presidente provisional de la nueva República. Este acontecimiento histórico dio origen a la Festa della Repubblica (Fiesta de la República). Los actos centrales tienen lugar en Roma con un desfile militar en la Vía de los Foros Imperiales y el vuelo de la patrulla acrobática Frecce Tricolori. En el año 2000 se aprobó que el 2 de junio volviera a ser día festivo y ahora es la principal fiesta nacional y civil de Italia.
La Fiesta de la República- con el recuerdo al izado de bandera y el homenaje al soldado desconocido, como dos de los gestos institucionales que se viven con emoción en los pueblos y en las ciudades- la analizaremos esta semana desde las ondas en nuestro espacio de Historia europea y argentina “Un cable desde Cagliari”, en el programa “Eco Siciliano con las Regiones de Italia” que se emite en Radio Nacional Argentina.
Profesoras Titulares de Universidad
Embajadoras Marca Ejército, del Ejército de Tierra, en España
Escritoras
