Bajo la fronda de los sauces Salvatore Quasimodo de Florencio Nicolau

 

 

Bajo la fronda de los sauces

Salvatore Quasimodo

La humillación de una nación invadida como forma de la poesía

Cuando Francesco Petrarca y Dante Alighieri gestaban sus obras insignes en la Edad Media tal vez no sabían que estaban construyendo una nueva cultura, dejando tesoros poéticos invalorables. Tal vez tampoco sabían que estaban sembrando las primeras semillas de una nación que iba a tener en su seno a algunos de los más grandes poetas de las lenguas romances. Italia tuvo también un privilegio que de alguna manera fue una carga: ser la cuna de la civilización romana, que reveló al mundo una plétora de escritores e influyó en los sucesores de esta tradición durante siglos.

Fue sin embargo en el siglo XX cuando aparecieron en la península escritores que marcaron nuevas líneas a seguir no solo en Italia sino en el mundo. Uno de esos movimientos se llamó el hermetismo italiano.

Cuando hablamos de hermetismo nos referimos a aquellas cosas que están cerradas y que son de difícil acceso. La expresión deriva al parecer del cuasi legendario filósofo Hermes Trismegisto —el tres veces grande— que creó la filosofía hermética. Por extensión, esta escuela de poesía tomó el nombre de hermética dado que utiliza giros o imágenes de interpretación indirecta o que requiere de algún esfuerzo intelectual.

Entre algunos de los escritores más destacados de este movimiento están Giuseppe Ungaretti y Eugenio Montale. Del primero les hablaré en otra oportunidad. Sin embargo la luminaria del hermetismo fue Salvatore Quasimodo, nacido en la isla de Sicilia.

Salvatore Quasimodo es muy conocido por un poema brevísimo que da título a un libro. Se trata de Y de pronto anochece. Es este:

Cada uno está solo sobre el corazón de la tierra
traspasado por un rayo de sol:
y de pronto anochece.

Creo que es uno de sus poemas más bonitos y logrados.

Hay un episodio dramático en la vida de Quasimodo. El 28 de diciembre de 1908 un terremoto de intensidad 7,2 en la escala de Mercalli destruyó Messina y Reggio Calabria considerándose uno de los sismos más violentos de la historia. Murió la mitad de la población de Messina, según dicen algunas fuentes unas 75.000 personas. Como consecuencia de esto todas las formas de comunicación colapsaron: carreteras, ferrocarriles, tranvías, telégrafos y teléfonos. Gaetano Quasimodo, el padre del futuro poeta, fue movilizado en su condición de ferroviario para trabajar en la reconstrucción del sistema de vías de la región de Messina. El nivel de destrucción fue tal que Salvatore tuvo que vivir con sus padres en un vagón de tren dado la ausencia de casas. Esto lo marcó para siempre y le hizo ver lo efímero de la vida y la inseguridad a la que estamos sujetos los humanos. Muchos años después escribió el poema Al padre donde recuerda la experiencia vivida junto a su progenitor:

Donde en el agua púrpura
era Messina, entre hilos rotos
y escombros vas por las vías
y comercia con tu gorra de gallo
isleño. El terremoto hierve
Hace dos días que es diciembre de huracanes
y mar envenenado

Uno de los poemas emblemáticos de Quasimodo es Bajo la fronda de los sauces. El dolor que manifiesta es el de la invasión de una fuerza extranjera con actitud de liberar a Italia del fascismo y de la toma alemana de Milán. Los salvadores son en realidad los que manchan el espíritu de la nación y eso es lo que expresa Bajo la sombra de los sauces. Niega la posibilidad de una alegría por esa liberación.

¿Y cómo podíamos cantar nosotros
con el pie extranjero sobre el corazón,
entre los muertos abandonados en las plazas
sobre la hierba helada,
escuchando el lamento de cordero de los niños,
el grito negro de la madre
que corría hacia el hijo
crucificado en un palo de telégrafo?
A la sombra de los sauces
dejamos nuestras cítaras;
oscilaban leves bajo el triste viento.

Esta es la versión original:

E come potevano noi cantare
con il pie destraniero sopra il cuore,
fra i morti abbandonati nelle piazze
sull’erba dura di ghiaccio, al lamento
d’agnello dei fanciulli, all’urlo nero
della madre che andava incontro al figlio
crocifisso sul palo del telegrafo?
Alle fronde dei salici, per voto,
anche le nostre cetre erano appese,
oscillavano lievi al triste vento.

Según pude aprender de los críticos, es en esta obra donde Salvatore Quasimodo deja de lado el hermetismo para acercarse a una poesía violentamente real. Hay una descripción de un hecho público, común a todo la sociedad que es la liberación de una ciudad por parte de los aliados durante la Segunda Guerra Mundial. Quasimodo me demuestra una vez más que cualquier tema es digno de ser tratado por la poesía.

A veces caemos en el lugar común de pensar que solamente es el amor y la pasión los temas más adecuados para el verso. No es así. Hay muchos otros como la guerra, la violencia, la muerte, el perdón o el hambre que han sido tratados por la poesía.

Siempre valoré a los artistas que me cuentan cosas diferentes, episodios de la vida que pueden ser comunes a muchas personas y que son intrínsecamente objetos poéticos. Bajo la fronda de los sauces es un texto cruel; muchas de estas cosas fueron vividas por miles de italianos que debieron padecer las injusticias de los invasores y de los liberadores. Quasimodo lo cuenta de una forma única.

En 1959 Salvatore Quasimodo obtuvo el Premio Nobel de Literatura.

Florencio Cruz Nicolau

Paraná, Argentina, sábado 19 de noviembre de 2022

Fotos: Salvatore Quasimodo y el terremoto de Messina de 1908

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *